Memoria Verdad Justicia2Mensaje de la Vicaría de Solidaridad de la Diócesis de Quilmes “Prosigamos la obra de los derechos humanos”, en la víspera del día de la Memoria, Verdad y Justicia, que se celebra el 24 de marzo. 

 

Prosigamos la obra de los Derechos Humanos
1976 - Memoria. Verdad. Justicia. 45 años- 2021

 
Corría el año 1979 y así definían los Obispos de América Latina en Puebla la ideología que daba sustento al terrorismo de estado que asolaba el continente en esos tiempos: “En los últimos años se afianza en nuestro continente la llamada “Doctrina de la Seguridad Nacional”, que es, de hecho, más una ideología que una doctrina. Está vinculada a un determinado modelo económico-político, de características elitistas y verticalistas que suprime la participación amplia del pueblo en las decisiones políticas. Pretende incluso justificarse en ciertos países de América Latina como doctrina defensora de la civilización occidental cristiana. Desarrolla un sistema represivo, en concordancia con su concepto de “guerra permanente”. En algunos casos expresa una clara intencionalidad de protagonismo geopolítico” (Documento de Puebla, 547).

Este “modelo económico/político” necesitaba del brazo militar para imponer sus condiciones, apoyo exterior para sostener intereses trasnacionales y apoyo interior de minorías ricas, con ciudadanos mal informados o desprevenidos. Argentina volvió a experimentarlo hace 45 años en el golpe del 24 de marzo de 1976 con el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” (las bolsas mortuorias colgadas simbólicamente en las rejas de Plaza de Mayo el pasado 27 de febrero nos dio escalofrío y nos recordó esos oscuros días). Esta lógica de dominación sembró de endeudamiento externo a la Argentina y a los países de la región; y asoló con la tortura y la muerte. “Los 30.000” desaparecidos y desaparecidas son el símbolo lacerante de una historia que en nuestra Patria decidimos decirle “Nunca Más”. En 1983 optamos por restaurar nuestra democracia donde los Derechos Humanos tuvieran una centralidad fundamental.

Han quedado atrás esos años oscuros de violencia y muerte. Con el debido proceso, se han podido enjuiciar a muchos responsables gracias a la lucha de Abuelas, Madres, Hijos y organismos de Derechos Humanos. Aunque quedan heridas abiertas: se buscan nietos y nietas, ilegítimamente apropiados y apropiadas; cuerpos que necesitan ser identificados o simplemente hallados; historias que claman ser reparadas…; como también una estructura económica que se consolidó en los años 90 y se agudizó en los últimos tiempos. Estructura que se sostiene, como también decían letánicamente los obispos en Puebla, con “menos ricos cada vez más ricos a costa de más pobres cada vez más pobres”. Podríamos escribir hoy lo que decían los obispos latinoamericanos en Medellín en 1968: “Un sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte”.

Brota el clamor de nuestros pueblos originarios invisibilizados en sus derechos; clamor de nuestras mujeres asesinadas; clamor de bosques incendiados con lugareños muertos o desaparecidos; clamor de la tierra desolada o las aguas contaminadas para sostener negocios de la megaminería prohibida en tierras del primer mundo y habilitada entre nosotros; clamor de hermanos y hermanas sin tierra, sin techo, sin trabajo genuino; clamor de tantos migrantes vulnerables y excluidos; clamor de muchas víctimas de la trata, tráfico y explotación laboral y sexual; clamor de nuestros ancianos indefensos y descartados; clamor de los presos hacinados; clamor de los jóvenes en situación de calle, acechados por la droga y el alcohol; clamor de las familias que sufren violencia y robos; clamor de los enfermos que carecen de una atención rápida y adecuada.

El clamor bíblico por “justicia y derecho” sigue siendo el clamor de nuestros pueblos del Tercer Mundo. Decía el Padre Obispo Jorge Novak: “La tarea debe ser proseguida. Es inmensa y variada.” (19/10/1986)

Quienes profesamos la defensa estos Derechos como una opción evangélica nos planteamos: ¿dónde están hoy esos derechos humanos amenazados o vulnerados?, ¿quiénes son desaparecidos/as, invisibilizados/as por este sistema de acumulación en pocas manos?, ¿nuestras comunidades eclesiales son conscientes de estos procesos sociales?, ¿cómo vivimos esta opción diocesana por los Derechos Humanos en nuestros barrios de Florencio Varela, Berazategui y Quilmes?

Nos encomendamos a Jesús, María y José que nos ayuden a encontrar respuestas acertadas y generosas a las preguntas que nos surgen de escuchar los gritos de nuestro pueblo.

 
Vicaría de la Solidaridad
Diócesis de Quilmes
24 de Marzo de 2021