EDL2016El pasado domingo 17 de julio, bajo el lema “Llamados a ser signos alegres de amor y cercanía en nuestra Patria”, se llevó adelante el Encuentro Diocesano de Laicos 2016. Se llevó a cabo en el Club Ducilo de la ciudad de Berazategui. Durante la jornada, la muestra de los grupos y movimientos y el trabajo y las exposiciones de los distintos laicos referentes giraron en torno a tres ejes: Misericordia, Misión y Alegría.

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En este marco –y en el contexto de la celebración de los 40 años de fundación de la diócesis de Quilmes–, el obispo de Quilmes Carlos José Tissera junto con Juan Patricio Mussi, intendente de Berazategui; Martiniano Molina, intendente de Quilmes, y Andrés Watson, secretario de gobierno del municipio de Florencio Varela –en representación del intendente Julio Pereyra–, firmaron el acta acuerdo “Una casa fraterna y solidaria” (que se transcribe a continuación).

Además, rubricaron dicho documento diferentes representantes políticos de los tres distritos que conforman la diócesis de Quilmes, como así también los representantes eclesiales y los laicos presentes en esta jornada.

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Previo a la firma del acta acuerdo, los laicos presentaron a los intendentes y a los representantes de los diferentes espacios partidarios sus inquietudes y propuestas sobre la realidad en torno a los 10 lineamientos que se mencionan en la última parte de “Una casa fraterna y solidaria”.

Para más información, ingresar a https://www.facebook.com/laicosdiocesis.dequilmes/

 
 
ACTA ACUERDO
UNA CASA FRATERNA Y SOLIDARIA

 
En el contexto de la realización del Encuentro Diocesano de Laicos y coincidiendo con el Bicentenario de la Declaración de nuestra Independencia aquí, en nuestra Diócesis de Quilmes, integrada por los distritos de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes, nos parece muy valioso que desde la expresión de voces políticas diversas, podamos manifestar coincidencias básicas sobre algunas cuestiones urgentes de nuestra agenda común, encarnando un simple gesto de amistad social.
 
No hay plena democracia sin inclusión e integración. Esta es una responsabilidad que abarca a toda la dirigencia nacional. El Papa Francisco nos lo recuerda en la carta que enviara con motivo del Bicentenario de nuestra Patria:
 
“De manera especial quiero estar cerca de los que más sufren: los enfermos, los que viven en la indigencia, los presos, los que se sienten solos, los que no tienen trabajo y pasan todo tipo de necesidad, los que son o fueron víctimas de la trata, del comercio humano y explotación de personas, los menores víctimas de abuso y tantos jóvenes que sufren el flagelo de la droga. Todos ellos llevan el duro peso de situaciones, muchas veces límite. Son los hijos más llagados de la Patria.
Sí, hijos de la Patria. En la escuela nos enseñaban a hablar de la Madre Patria, a amar a la Madre Patria. Aquí precisamente se enraíza el sentido patriótico de pertenencia: en el amor a la Madre Patria. Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: “éste es capaz hasta de vender a la madre”; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender... y tampoco a la Madre Patria.
Celebramos doscientos años de camino de una Patria que, en sus deseos y ansias de hermandad, se proyecta más allá de los límites del país: hacia la Patria Grande, la que soñaron San Martín y Bolívar. Esta realidad nos une en una familia de horizontes amplios y lealtad de hermanos. Por esa Patria Grande también rezamos hoy en nuestra celebración: que el Señor la cuide, la haga fuerte, más hermana y la defienda de todo tipo de colonizaciones.
Con estos doscientos años de respaldo se nos pide seguir caminando, mirar hacia adelante. Para lograrlo pienso –de manera especial– en los ancianos y en los jóvenes, y siento la necesidad de pedirles ayuda para continuar andando nuestro destino. A los ancianos, los “memoriosos” de la historia, les pido que, sobreponiéndose a esta “cultura del descarte” que mundialmente se nos impone, se animen a soñar. Necesitamos de sus sueños, fuente de inspiración. A los jóvenes les pido que no jubilen su existencia en el quietismo burocrático en el que los arrinconan tantas propuestas carentes de ilusión y heroísmo. Estoy convencido de que nuestra Patria necesita hacer viva la profecía de Joel (cf. Jl 4, 1). Sólo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que –inspirados en esos mismos sueños– corran hacia adelante con la creatividad de la profecía.” (Ciudad del Vaticano, 8 de julio de 2016).
 
Por ende, queremos, desde los diversos ámbitos de responsabilidad social aquí representados, suscribir a algunos lineamientos que nos parecen fundamentales e irrenunciables sobre políticas públicas, a semejanza de lo que hicieran hace 200 años los congresales atraídos por lo que consideraron “la hora de la patria”
 
1- Lucha contra la pobreza y la exclusión;
2- Combate contra el narcotráfico;
3- Prevención de las adicciones;
4- Impulso a la educación integral;
5- Acceso universal a la salud y al agua potable;
6- Generación de empleo digno;
7- Erradicación de la trata de personas y protección de la vida;
8- Promover el cuidado del ambiente;
9- Trabajar por la cultura del encuentro;
10- Lucha contra la corrupción y la impunidad.
 
El acta-compromiso denominada “Una Casa fraterna y solidaria” se extiende en la ciudad de Berazategui, a los 17 días del mes de julio del Año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia 2016.