LOGOEste, jueves 22, se llevó adelante la última jornada de la misión anual de los obispos de la Región Buenos Aires que, esta vez han realizado en la Diócesis de Quilmes, en el marco de los 40 años su creación.
Esta jornada centró la actividad misionera en la ciudad de Berazategui.



Por la mañana, los obispos Jorge Torres Carbonell (auxiliar de Lomas de Zamora) y Luis Stöckler (emérito de Quilmes) visitaron el Hospital de Alta Complejidad en Red “El Cruce”. Allí saludaron y conversaron con el personal del centro asistencial y luego visitaron a los enfermos, llevándoles la bendición y el consuelo frente a muchas situaciones de salud delicadas.

Otro grupo de obispos se dirigió a la capilla Divino Niño. La comitiva episcopal compuesta por Martin Fassi (auxiliar de San Isidro), Han Lim Moon (auxiliar de San Martín), Jorge Lugones (Lomas de Zamora), Gabriel Barba (Laferrere), Fernando Maletti (Merlo-Moreno) y Carlos Tissera, fue recibida por el Pbro. Francisco Urbanija y por los diáconos de la comunidad parroquial de la Sagrada Familia. Primero, en la capilla, los obispos se presentaron ante la comunidad; acto seguido, se rezó el rosario. Luego, se organizaron en grupos y partieron a pie hacia los barrios Juan el Bueno y Belgrano.

Por la tarde, los obispos Jorge Lugones y Luis Stöckler llegaron al Hospital Zonal de Berazategui Evita Pueblo. Después de conversar con médicos y enfermeros, visitaron a la gente que está internada en este centro de salud. Con ellos, los obispos compartieron charlas, alguna reflexión y la oración.

Para ver fotos de esta jornada ingresar a la página de Facebook de la Diócesis de Quilmes: https://www.facebook.com/diocesisquilmes/

PALABRAS DE AGARDECIMIENTO DEL OBISPO
En seguida finalizada la misión, el Padre Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, pronunció unas palabras de agradecimiento:
Hoy ha finalizado la IX Misión de los obispos de la Región Buenos Aires. Días de gracia para el Pueblo de Dios y sus pastores. La celebración de los 40 años de la Diócesis de Quilmes no sólo fue el inicio festivo de la misión, sino que fue la impronta misionera de la calle cada día. “La Iglesia existe para evangelizar”, recuerda el himno de los 40 años, y eso fue lo que todos percibimos y experimentamos en cada celebración, en cada encuentro con una hermana o un hermano en las visitas a los barrios, en las villas, en los hospitales, en la cárcel, en las casas de familia, en la calle o en la carpa misionera. En todo momento se nos hizo presente la pasión evangelizadora del Padre Obispo Jorge Novak.
Quiero agradecer, en general, a todos los que prepararon y sirvieron en la misión; y en particular, a mis hermanos obispos que nos visitaron, por su cercanía y generosidad, y por su testimonio de fe; a las hermanas de Schoenstatt que nos alojaron y nos brindaron delicadas atenciones en su casa de retiro y en su santuario; al Vicario Episcopal de Evangelización, Pbro. Lucio Carvalho Rodrigues; al delegado diocesano de Misiones, Pbro. Jorge Torres; a Patricia Fernández del Departamento de Laicos de la diócesis; a Mónica Gangemi, secretaria del obispado. También quiero agradecer a todos los agentes de pastoral, sin distinción, que prepararon la misión en cada lugar de los tres partidos que componen nuestra diócesis. Imposible dar nombres; han sido tantos, gracias a Dios. Además, agradezco la tarea diaria de Nicolás Mirabet en la oficina de prensa del obispado y a quienes lo ayudan, como así también a todos los que trabajan en los medios de comunicación que estuvieron tan presentes con sus coberturas durante estos días.
Pero a quién le debemos todo es a Dios, nuestro Señor, que con su Espíritu nos impulsa a anunciar a Jesús, el único Salvador, que nos muestra el rostro misericordioso de Dios. Y poco y nada hubiéramos hecho sin la presencia humilde y poderosa de la Virgen María, nuestra Madre y Misionera, la que nos acompaña al caminar. A ellos, a Dios y la Virgen, todo nuestro amor y agradecimiento.
Que Dios bendiga a toda nuestra diócesis abundantemente.

De esta manera, la Diócesis de Quilmes culmina esta misión, pero no termina con su vocación misionera heredada gracias al espíritu y el testimonio de nuestro primer obispo, Jorge Novak.
La acción realizada por los obispos de la Región Buenos Aires durante estos días, en su misión anual, nos impulsa a seguir las huellas de Jesús, en cada uno de nuestros lugares, en nuestras familias, en nuestras comunidades, haciendo el bien, tendiendo una mano al que la necesita, apoyándonos en la oración que nos da fuerza y nos anima.