huerta 01Compartimos la noticia de la comunidad salesiana por la inauguración de la huerta "Don Bosco"

ALGO NUEVO ESTA NACIENDO…HUERTA “DON BOSCO”- VALDOCCO.

“Nada se convierte en mucho. Así se expresaba a principios de este año, Ariel, un muchacho que transitó por el camino de las adicciones, y que afirma que “un joven consumiendo paco en la villa es NADA, peor que un clavo oxidado”. Ese “óxido” malo, el paco, lo convierte en nada, “nada de él se puede esperar”.

El padre Angelito (Ángel Tissot, sdb) vio un baldío lleno de escombros. Removiendo esos escombros, como los de la vida, empezó a transformarlo en huerta. Poco a poco, con mucha paciencia y esfuerzo, “algo nuevo nacía” en la casa de Don Bosco.

La comunidad también empezó a soñar, a creer, y entonces unas tablas donadas y unas chapas viejas se convirtiendo en rancho y fogón. Las botellas que donaron los hermanos cartoneros, se modificaron en invernadero y ventanas. Una humilde abuela del barrio regaló un casal de patos y otra vecina regaló la parejita de conejos que hoy, ya son diez.

Y lo más importante, “comenzaron a venir los pibes”, esos a quienes Don Bosco les dedicó su vida; los pibes que están mal, los que están sin motivo para vivir, los que pierden la esperanza, y así los “nada” se convierten en mucho, y hoy forman parte de una nueva familia agrandada, donde cada uno va encontrando su lugarcito.

“Unos cocinan, otros trabajan la tierra. También está el que se las ingenia para construir el gallinero o el invernadero. Todos son importantes”.

“Nos preocupamos cuando alguien no viene. Una visita a la casa, calma la preocupación. Y por supuesto celebramos los cumpleaños, también porque la vida comienza a sonreír de otra manera, vemos si pueden retomar los estudios, y los que tienen que ir al juzgado, se los acompaña, porque la vida la hacemos con otros.

“Algo nuevo está naciendo, nada se convierte en mucho.”

Surge así un espacio para los pibes y pibas golpeados por una de las tantas experiencias duras que se viven en “Villa Itatí” (localidad de Don Bosco). Un espacio para hacer experiencia de familia y encontrarse como amigos, como lo aprendieron de Don Bosco y de Mamá Margarita. Un espacio donde se cuida la vida, sostenidos por una gran red: la murga, el centro de noche, los jardineros, el oratorio, el apoyo escolar, la cooperativa de cartoneros, el centro de formación profesional…todos poniendo en el centro los pibes más pobres y abandonados.

El camino ya recorrido de la pastoral de las villas de la ciudad y los “Hogares de Cristo” animados por los curas villeros fueron inspirando las propuestas, los sueños, el ir encontrando los primeros pasos para recorrer este camino de acompañamiento de los que están con problemas de sustancias. No es un gran secreto, es vivir un sincero clima de familia que ellos lo hacen en los centros barriales, las granjas, las casitas amigables, así también como lo soñó Don Bosco para esa fundante experiencia del oratorio de Valdocco.

El miércoles 24 de agosto tenían ganas de juntarse para celebrar este nacimiento. ¡Hicieron fiesta! Y fue un día espectacular.

Comenzaron con la celebración de la Misa. Los acompañó, entre otros, el obispo de Quilmes, Carlos Tissera, el padre inspector, Honorio Caucamán, el P. Nicolás Angellotti, de los Hogares de Cristo y del Equipo de Sacerdotes para la Villas de Emergencia de Buenos Aires, junto a instituciones barriales, sindicales, educacionales, para indicar que algo nuevo está naciendo, lo cuidamos entre todos.

Se escucharon testimonios, se repartieron recuerdos y se llevó en procesión, al centro de la huerta, en el lugar donde se juntan para compartir, una cruz con los nombres de pibes muertos por la violencia, como memoria viva de una “semilla de sangre inocente…”, que los desafía a salir, a superarse, a resucitar, porque “algo nuevo está naciendo”.

Y siguió la fiesta con los infaltables chori panes, los juegos, la música, el bingo familiar, el fútbol.

Como un día sucedió en la multiplicación de los panes, el propio Jesús es hoy, entre ellos, el mayor milagro. Él consiguió que la gente, acostumbrada a las soluciones venidas de afuera, empiecen a enfrentar los problemas a partir de ellos mismos y con los medios que disponían. Cuando se reparte, siempre alcanza y sobra. Así está sucediendo con la huerta, con estos pibes. No esperan nada de afuera. Se enfrentan los dolores de cada día y de cada uno. Se trabaja, se hace de comer, se charla… se comparte la vida desde lo más íntimo y siempre sobra el deseo de dar un paso más.

El espacio abierto. Lo nuevo que está surgiendo es que estos pibes no son los del paco, son nuestros pibes, los que queremos que vivan, y vivan cada vez bien y mejor.

Don Bosco sonrió desde el cielo. Nosotros también.

Comunidades salesiana y franciscanas misioneras de María

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