En la víspera de la fiesta del Santo Cura de Ars compartimos la carta de los padres obispos Carlos José Tissera y Marcelo (Maxi) Margni a todos los sacerdotes de la diócesis de Quilmes expresando cercanía y agradecimiento. 

 

Quilmes, 3 de agosto de 2019
 
Querido hermano sacerdote:

¡Feliz día! Desde hace muchos años celebramos el 4 de agosto, en que honramos al Santo Cura de Ars, el día del párroco o del sacerdote. Queremos expresarte nuestro afecto y nuestros deseos de que, en este domingo, te sientas feliz junto a tus hermanos y hermanas de la comunidad donde te encuentras.

En Argentina, desde que el 4 de agosto el Beato Obispo Enrique Angelelli fue muerto por odio a la fe, esta fecha reviste un tinte muy particular: el pastor que da la vida por las ovejas, uno de los cuatro Mártires Riojanos. Es por ello que queremos obsequiarte, en este día, las palabras que el obispo mártir Enrique Angelelli pronunció en la Misa Exequial de los sacerdotes mártires Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias. Sus palabras nos ayudan a acercarnos al umbral del misterio de nuestro presbiterado. Él decía:

“Gabriel y Carlos son sacerdotes, ministros del Pueblo de Dios. Ustedes dirán: Claro, es el Obispo y tiene que defenderlos. No me mueve ningún interés humano, si yo hubiera buscado un interés humano, otros son los caminos que hubiera elegido. No haría el papel a veces que aparezco como tonto. ¡Bendito sea Dios por eso! Carlos y Gabriel son hijos del pueblo, pero son ungidos por Jesucristo para anunciarle a su pueblo el Evangelio. Carlos tenía 30 años y era Presbítero. Presbítero significa “anciano”, pero creo que alguien de 30 años no es un anciano, y le decían: Presbítero, porque en él está como resumida toda la historia de la Iglesia, todo el misterio de Dios y además con una exigencia de quien lo ha experimentado con libertad de espíritu de los hijos de Dios, para que se lo anuncie a los hombres y cuestione a los hombres, para que vivan según el Evangelio. No según la codicia, la envidia, la lujuria, la sensualidad, el egoísmo y el odio. Presbítero significa anciano y se pone un anciano de 30 años para que reciba una Confesión. Para que diga este Presbítero, este anciano: Hermanos, en nombre de Dios: ¡Sean felices! ¡En esto consiste la felicidad! Felicidad verdadera, que no podemos leer en ningún libro que escribimos los hombres, si sabemos acaso fabricarnos un libro, sino lo que dice Dios. ¡Dios es Amor, Felicidad!”(Mons. Enrique Angelellli; Chamical, 22 julio de 1976)

Nos unimos a la Eucaristía que celebrarás con tu comunidad en este domingo 4 de agosto. A la vez, agradecemos tu servicio a la Iglesia que camina en Quilmes, y la colaboración que constantemente brindas a nuestro ministerio episcopal.

Con afecto te bendicen y abrazan

+ Carlos José Tissera

+ Marcelo Julián “Maxi” Margni