ACENTUACIONES PASTORALES 2014

CIRCULAR  Nº 08/2014

ACENTUACIONES PASTORALES 2014

            Como fruto de la abundancia de vida que celebramos en la Pascua, les brindo estas Acentuaciones Pastorales, que nos ayudan a gustar la vida que Dios nos regala cada día y que su Corazón traspasado de amor nos ofrece a granel. Nuestra escuela, en la que compartimos tantas horas y días de nuestra existencia, debe ser el lugar del encuentro con el Señor de la vida, que está en el alma de cada uno de los que formamos la comunidad educativa, de la mano de ese núcleo vital en donde empezó y sigue latiendo nuestro corazón, que es la familia de cada uno. Este año les propongo las siguientes Acentuaciones.

            1.“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” (EG 1). Son palabras del Papa Francisco al inicio de su precioso documento titulado “La alegría del Evangelio” (EG). Es la primera acentuación que les propongo. Hace pocos días repartió a todos los reunidos en la Plaza San Pedro libros de los evangelios. En un twitter del 5 de abril escribió: “En el Evangelio podemos escuchar cada día a Jesús que nos habla: llevemos siempre con nosotros un pequeño Evangelio”. Por eso les propongo a todos los directivos, docentes y alumnos, que cada día en nuestros establecimientos se lea un pequeño texto del Evangelio, o cualquier otro texto de la Biblia. Puede agregarse un breve comentario, o una oración. Al inicio de las actividades, o en el momento que crean oportuno. “La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir. El Evangelio habla de una semilla que, una vez sembrada, crece por sí sola también cuando el agricultor duerme (cf. Mc 4,26-29). La Iglesia debe aceptar esa libertad inaferrable de la Palabra, que es eficaz a su manera, y de formas muy diversas que suelen superar nuestras previsiones y romper nuestros esquemas”. (EG 22)

            El Papa Francisco en el documento citado dice: “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor». Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos… Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!”(EG 3). También puede ayudar a los alumnos agregar a sus contactos la cuenta de Twitter en español del Papa: @pontifex_es.  Allí encontrarán frases de Francisco que nos ayudan a vivir el Evangelio.

            Evidentemente que la Palabra de Dios, alimento de nuestra fe, debe acompañarnos siempre. Por eso, la visión cristiana debe colorear toda la enseñanza y la vida de la escuela. Desde ya que es importante la misión del Coordinador de Formación Religiosa, pero el compromiso evangelizador es de toda la comunidad educativa. Los Directivos y la Representación Legal son los propulsores de las iniciativas que ayudan a mantener en la institución la motivación profunda cristiana en todos los aspectos de su desarrollo no sólo limitándose a lo académico, sino también facilitando las celebraciones litúrgicas, los retiros espirituales, las campañas solidarias que nos fortalecen en nuestra caridad.  En la medida de las posibilidades, se han de proveer los recursos y, a la vez, ser creativos para imaginar los modos más conducentes para lograr tales fines.

            Entre todos los docentes pueden ir imaginando y plasmando iniciativas para que la cosmovisión cristiana esté presente en los contenidos de las diferentes disciplinas. De allí la importancia de la formación del personal y del testimonio de vida que se puede expresar de tantas maneras, porque a nadie falta la ayuda del Espíritu para llevar adelante nuestra misión.

            2. En este año y en el próximo tendrá lugar el Sínodo de los Obispos del mundo, sobre la Familia. El Papa Francisco así lo ha querido y ha invitado a todos a rezar por este Sínodo cuyo tema será “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Esta segunda acentuación mira a fortalecer los vínculos.

            “La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros, y donde los padres transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Como enseñan los Obispos franceses, no procede «del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total” (EG 66)

            “La acción pastoral debe mostrar, mejor todavía, que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales. Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga 6,2)” (EG 67)

            Nos toca vivir experiencias nuevas comparadas con la infancia de muchos de los actuales docentes y directivos. La vinculación con las distintas realidades familiares de los alumnos nos ayudan a conocer mejor a los niños y jóvenes para acompañarlos en su crecimiento integral. Es importante el modo y estilo de las comunicaciones con los padres o tutores de los alumnos, sin perder el objetivo docente de la escuela. ¡Qué necesario es fortalecer los lazos que nos unen! Ante situaciones de disgregación familiar, social, necesitamos proponer y construir fraternidad. Los aliento a profundizar los vínculos en cada comunidad educativa. No ceder a la tentación de la fragmentación o los compartimentos estancos que sobrevuelan a la sociedad. Ésto que lo vean y palpen los alumnos entre los distintos colegios, entre los niveles, entre los miembros de la comunidad educativa. Es así como enseñaremos que los vínculos se construyen cada día, con el aporte de cada uno, como una pequeña planta que crece silenciosamente, pero ininterrumpidamente, con el acompañamiento de un tutor que la sostiene siempre respetuoso de su libertad.

            El conocido jesuita P. Ángel Rossi afirma: “Educar es posible en la medida que renovemos la conciencia profunda de que la grandeza de un padre, de una madre o de un maestro se la da paradójicamente la fragilidad que cuida” (“Educar es posible, difícil y bello”. Galeón, Córdoba, 1999, pág. 9). Hermosas palabras para describir el sentido de la educación. Esa fragilidad es la que los padres ponen en manos de las maestras el primer día de la escuela. La fragilidad de aquél o aquella que va a recibir las herramientas con las que habrá de construir su propio proyecto de vida. Fallar en esta misión es achicar horizontes, cortar alas, aburguesar pensamientos, minimizar ilusiones, condenar a la persona a una futura versión reduccionista de sí misma. (Cfr. Sánchez, Alberto M., “La comunidad educativa”. Aportes y reflexiones para la conducción de la escuela católica desde la comunión y la participación. Consudec. 2013. pág. 215 ss).

            3. La Diócesis de Quilmes está en estado de misión permanente, como nos invita Aparecida y como nos lo recuerda el Papa Francisco al llamarnos a la “dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EG 9). Nos aproximamos a celebrar el 40º aniversario de la creación de nuestra Iglesia diocesana, y por tanto se cumplirán los cuarenta años de la ordenación episcopal de nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak. También nos encontraremos a quince años de su pascua, su encuentro definitivo con el Padre, aquel 9 de julio de 2001. Esto será en el año 2016. Para todos los argentinos será el Bicentenario de la Independencia.

            Dentro de ese contexto de misión permanente les propongo esta tercera acentuación: que en nuestros establecimientos educativos, en todos los niveles, vayamos profundizando en la vida y obra de nuestro querido Padre Obispo Jorge Novak. Allí estaremos encontrándonos con nuestras raíces como católicos de este sur del conurbano. La Iglesia de Quilmes tiene su identidad, y la persona del primer obispo es su gran inspirador y constructor, verdadera imagen de Jesús Buen Pastor. Amigo de Dios y de los pobres, misionero incansable, defensor de los derechos humanos y constructor de la unidad de los cristianos. Su gran vocación fue también la docencia en los distintos niveles de la educación. Fue doctor en Historia de la Iglesia, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina y profesor titular de la cátedra de Derechos Humanos en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. El cariño y el recuerdo de todos, la creatividad, la docilidad al Espíritu Santo de cada uno de ustedes, los ayudará para que durante estos años vayamos plasmando en nuestros corazones creyentes y de cada uno de los alumnos y sus familias, las enseñanzas y ejemplos de este pastor que dio la vida por sus ovejas en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela. Luz para todas las iglesias que peregrinan en la Argentina y América Latina. Ojalá que, como el Beato Cura Brochero, un día lo veamos en nuestros altares cuidando nuestro peregrinar. Aliento a que todos concreten sus iniciativas al respecto. La visita guiada a nuestra Catedral, donde descansan sus restos junto a los del Padre Obispo Gerardo Farrell, también gran educador, puede ser una de las actividades. Los encuentros o la visita a la Casa Cura Brochero (en Bosques), una de sus obras mimadas junto con la pasión evangelizadora del P. Gino Gardenal, también es otra instancia formativa.

            Son las tres acentuaciones pastorales que les propongo este año. Les agradezco, desde ya, el trabajo y la pasión con que viven su vocación docente. A los padres y familias, por confiarnos a sus hijos. A los alumnos, motivo y centro de nuestra tarea, mi cariño de padre en la fe, mi oración y bendición a todos sus sueños. Durante el año pasado he visitado a la mayoría de los colegios. Seguiré estas visitas, en la medida de las posibilidades de mis otras obligaciones con la comunidad. Les agradezco su oración por mi servicio pastoral. Francisco nos pide que recemos por él. Yo también se lo pido.

            La Inmaculada Madre de Dios nos cuide y proteja cada día. Dios los bendiga

                                                                                                          + Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 21 de abril de 2014

ACENTUACIONES PASTORALES 2013

Circular Nº 9/ 2013

ACENTUACIONES PASTORALES 2013

Esta es la primera vez que les propongo las “Acentuaciones” a los establecimientos educativos de la Diócesis de Quilmes. Me uno así al camino transitado junto al Padre Obispo Jorge Novak, acompañado pocos años por el P. Obispo Gerardo Farrel, y luego continuado por mi predecesor el P. Obispo Luis Stöckler. El año pasado no las realicé porque consideré indispensable conocer mejor la realidad de nuestros colegios católicos. Las acentuaciones son criterios básicos a tener en cuenta en la misión educativa integral de nuestras escuelas durante el año. Tres son las propuestas para el Ciclo Lectivo 2013:

1. Junto toda la Iglesia estamos celebrando el AÑO DE LA FE. En nuestra Diócesis de Quilmes, por ese motivo, hemos revitalizado nuestro compromiso misionero con un lema: “Renovemos la alegría de nuestro Bautismo”. El Papa Benedicto convocó a este Año de la Fe con una carta llamada “La puerta de la fe”. Esta puerta está abierta a todos. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por Dios que transforma el corazón humano. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Esa vida comienza en el Bautismo.

¿Qué significa para nuestras escuelas “celebrar la alegría de nuestro Bautismo”? Cada uno y en Comunidad expresamos la alegría de ser hijos de Dios, hermanos entre nosotros. Es la alegría de formar parte de una familia: el Pueblo de Dios. A esa familia, a ese Pueblo hemos ingresado por una “puerta”: el Bautismo. Hemos recibido una vida nueva, la vida de la fe. La escuela debe ser también una puerta. Al entrar en ella, en su ambiente alegre y acogedor tenemos que recibir un testimonio de fe, que nos invite a quedarnos y a ser parte de esa Comunidad. Compartir las alegrías y las tristezas, los logros y los fracasos, los sueños y las desilusiones. Celebrar con alegría nuestro Bautismo es dejarnos conducir por el Espíritu de Jesús, que nos anima a anunciarlo con nuestras vidas sencillas; gestos y palabras animadas por el amor de Jesús.

Celebrar nuestro Bautismo es “dar un testimonio de proximidad que entraña cercanía afectuosa, escucha, humildad, solidaridad, compasión, diálogo, reconciliación, compromiso con la justicia social y capacidad de compartir, como Jesús lo hizo” (DA. 363) Que las personas que trabajan en la escuela, docentes y no docentes, se sientan acogidas. Que las familias cuyos niños, adolescentes y jóvenes asisten a nuestras escuelas sean parte de esa alegría fraterna. Que esos alumnos y alumnas protagonicen con alegría este Año de la Fe.

Por tanto, esta primera acentuación está expresada en nuestro lema: “Celebremos la alegría de nuestro Bautismo”.

2. Este año nos trajo el regalo de nuestro nuevo Papa Francisco. El nos acompaña en este camino de fe. En su primera homilía resaltó tres palabras: “caminar, edificar, confesar”. Nuestra vida es caminar;  “si nos detenemos, la cosa no funciona…”. Nos invitó a edificar, construir con “piedras vivas”. Y dijo luego: “podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar tantas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG de piedad, pero no en la Iglesia, esposa del Señor.

Parafraseando al Papa podríamos decir que en nuestros colegios estamos caminando juntos; no podemos detenernos; estamos en una dinámica continua y siempre nueva, que nos exige nuevas respuestas y disposición para enfrentar nuevos desafíos. Si nos quedamos inmóviles, estaremos dejando que los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que confían en nosotros sigan caminando solos, desorientados y desalentados.

En cuanto a edificar, a construir con “piedras vivas”, sin desentendernos de lo estrictamente material y edilicio (refacciones, ampliaciones, mantenimiento, etc.), es imprescindible que ese edificio sea el lugar de encuentro donde habita la comunidad educativa. La comunidad se construye día a día. Se construye con esas “piedras vivas” que son las personas. Todas tienen la misma dignidad; ninguna puede ser desechada. Apuntemos a esa construcción de la comunidad. Ojalá podamos tener también un edificio mejor, más modernizado y cálido; pero si falta la comunidad educativa, de poco sirve el progreso material.

La escuela católica no puede ser “una ONG piadosa”, para citar al Papa Francisco. Ella debe confesar a Jesucristo. Esto debe hacerlo no sólo con palabras, sino con los gestos y actitudes, donde se refleje el Evangelio. Sus sabias enseñanzas deben inspirar los Proyectos Educativos, y así animar la vida de todos los educandos y educadores, como así también la vida del personal no docente. La escuela será, entonces, la que genere respuestas cristianas a los desafíos que el mundo actual presenta a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que pasan horas en nuestras aulas, como así también a sus propias familias. Cuánto desearía que en nuestros colegios se formen los niños y jóvenes misioneros de Jesús para esta realidad social que pide a gritos gestos y palabras de misericordia y solidaridad, de verdad y justicia, de esperanza y de paz.

Resumiendo esta acentuación: construyamos comunidades educativas cristianas; caminemos con Jesús; demos testimonio del Evangelio en las escuelas de nuestra Diócesis.

3.  La tercera acentuación expresa mi intención de destacar la importancia que en nuestra realidad educativa tiene la Junta Regional de Educación Católica de la Diócesis de Quilmes (JURECQ). Es el organismo que tiene a su cargo, bajo la presidencia del Obispo, la dirección y  el gobierno de la educación católica en todos sus niveles y ramas.

Se trata de un espacio para la coordinación, para articular la educación en nuestra diócesis. Es un espacio de servicio y de trabajo en equipo. Con una dinámica activa y participativa, con un clima de diálogo. Diálogo que por momentos es escucha atenta, y por momentos es discusión y debate; intercambio de ideas y después consenso.

La participación de los miembros de la JURECQ no es autorreferencial. Los miembros de la JURECQ cumplen la función de representar en las reuniones a los distintos ámbitos de la educación diocesana. Por eso en esta dinámica de participación tenemos que alcanzar un intercambio donde todos se sientan parte, y se puedan recibir aportes, iniciativas, proyectos.

Es muy importante que desde la Junta podamos promover instancias de capacitación a través de las cuales acompañar la formación de docentes, directivos y representantes legales. Esta capacitación debe contribuir a que todos cuantos se encuentran a cargo de estas funciones cuenten con las herramientas técnicas necesarias para cada rol, y también con una formación en valores y derechos humanos que contribuyan a que Jesús se encarne en la tarea de todos los días.

La acentuación pastoral que en este caso quisiera aportar es: revitalizar el rol de la JURECQ como espacio de diálogo y participación, y que se animen desde este espacio las instancias de capacitación necesarias para quienes tienen en sus manos la educación en nuestra diócesis.

Finalmente quiero pedir disculpas a todos los que integran el extenso mapa escolar de la Diócesis por los desaciertos cometidos durante este tiempo. Especialmente lo digo a los docentes, personal no docente, directivos y representantes legales. Me han escuchado decir muchas veces: “quiero conocer donde estoy parado”. Las urgencias de ciertas situaciones piden rápidas soluciones; a veces se dan las mejores, otras no tanto. Confío en la comprensión y el trabajo responsable de cada uno en su lugar.

A los alumnos y a sus familias, procuren sentirse parte de su escuela. Desde la escuela trataremos de hacerlos sentir así.

Pongo bajo la protección de la Virgen María la vida de cada uno y el servicio educativo de nuestras escuelas.

Con mi afecto y bendición

+ Carlos José Tissera
Padre Obispo de Quilmes

QUILMES, 10 de abril de 2013

ACENTUACIONES 2010

 ACENTUACIONES 2010

1. La reorganización de la Escuela Primaria y de la Escuela Secundaria en nuestra provincia, que  comienza con este año lectivo, es un motivo oportuno para tomar conciencia de nuestro lugar  propio del cual partimos, y levantar la vista  para mirar la meta a la cual queremos llegar.

2. A la espera de los Planes de Estudio, de parte del Estado, que se aplican en nuestros colegios, justamente porque forman parte de la educación pública, debemos tener claro el proyecto educativo que proponemos a los padres, que eligen nuestras escuelas para sus hijos. Nos consta que, en las escuelas de gestión estatal, hay muchos docentes que sienten su labor pedagógica como una verdadera vocación y que viven su fe en este ambiente sin el respaldo de la institución. Los felicito a estas maestras y maestros, profesoras y profesores, a los cuales no  faltará la recompensa del Señor. Tanto más los docentes de las comunidades educativas católicas, donde la profesión de la fe explícita no es solamente posible, sino la razón principal de la institución, entenderán la actual instancia como una nueva invitación a desarrollar en sus respectivas cátedras el aspecto transversal de la fe. Con esto quisiera poner el  primer acento para este año. Pido que los directivos tomen en cuenta para las jornadas de perfeccionamiento, este aspecto medular; y aprovechen o revisen el ideario del colegio con los docentes de las diversas disciplinas.

3. El segundo acento quiere profundizar lo dicho anteriormente y se dirige especialmente, a los coordinadores de la Pastoral Educativa,  a los que como maestros/as y profesores/as  están dando la formación religiosa, y a los capellanes. Ustedes experimentan que muchos de nuestros alumnos carecen del respaldo religioso en su propia casa, y que por la misma razón no encuentran tampoco el acceso a la parroquia. Sin embargo, cuando llegamos a su corazón, notamos que el ser humano es naturalmente religioso y que la siembra de la Palabra no es en vano; la semilla brotará en su momento y dará fruto. Cuando, en nuestra Diócesis, hemos tomado la decisión de impartir la preparación para la Eucaristía y la Confirmación en las parroquias, no lo hicimos para desvincular nuestros colegios de la preocupación por la inserción plena en la comunidad eclesial; sino, por el contrario, para que los chicos se acostumbren a partir de este tiempo importante de formación,  a participar en la celebración del Domingo, que es fundamental para la vida cristiana. Les pido que ustedes les den su respaldo y se acerquen a los niños y niñas cuando pasan al cuarto año, y a los muchachos y las chicas cuando cumplen catorce años, y los animen a acercarse a su parroquia o capilla, para comenzar el catecismo de Primera Comunión y de Confirmación. Y no tengan falso pudor de insistir con esta propuesta. 

Para ampliar esta inquietud, desearía que, durante este año, los Coordinadores Pastorales establezcan contacto con el Equipo Diocesano de Pastoral Juventud, y que vean entre todos cómo podemos lograr una mayor coherencia de vida en nuestros niños y jóvenes. Porque de esto se trata tanto en la formación escolar, como parroquial: que nuestros jóvenes descubran el proyecto personal que tiene Dios para cada uno y cada una.

4. El tercer acento tiene que ver con la administración responsable de nuestros colegios. Con el asesoramiento de la Junta Regional de la Educación Católica de Quilmes, hemos dado, en los últimos años, pasos importantes en la reorganización legal-administrativa y en el cumplimiento con las obligaciones fiscales. Varios colegios pudieron ampliar notablemente su oferta educativa, debido a una disciplina de pago de parte de los padres, que han tomado conciencia que nuestros colegios son una mayor garantía para la asiduidad de las clases. Es importante que todos los colegios asuman los mismos criterios y que apelen al sentido de la propia dignidad de los padres, cuando se trata de aportar lo que corresponde por la educación de sus hijos. Es esta también la forma en que se solidarizan con aquellos que debemos considerar con generosidad y que realmente necesitan y merecen nuestro respaldo.

5. Les deseo a todos que el Señor les llene el corazón de su amor y los anime a seguir construyendo, en y por nuestras comunidades educativas, una sociedad más fraterna en nuestra querida Argentina.

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

Quilmes, 1 de marzo de 2010 

ACENTUACIONES 2011

ACENTUACIONES 2011

La labor educativa en nuestros colegios católicos ha de caracterizarse por la visión integral de la persona y su relación con los demás y el mundo. A diferencia de los colegios estatales que no permiten la enseñanza religiosa, los colegios confesionales incluyen en la educación, como fundamental, la dimensión trascendental de la fe. El plan curricular de las materias de todas las modalidades debe responder a esta visión. No ha de haber ninguna asignatura que no despierte el asombro frente a la sabiduría que los alumnos pueden descubrir a través de las ciencias. La misma existencia del mundo  no tiene explicación sin el creador divino. Sobre todo, el ser humano  no encuentra sentido a su vida, si  su corazón inquieto no llega a descansar en Dios. Por eso, la formación religiosa debe ocupar un espacio central en la organización de nuestros colegios.     

El primer acento hemos de poner, por esta razón, en el testimonio personal de los docentes, para que los alumnos perciban en las clases, que la cosmovisión cristiana no se remite a un ideario abstracto sino responde a una vivencia existencial que abarca toda la persona. La Jornada de Espiritualidad que hemos realizado el año pasado para los directivos, representantes legales y coordinadores pastorales, este año queremos ofrecerla a todos los docentes de las diversas asignaturas, para ver en mayor profundidad la dimensión religiosa de las materias.

En segundo lugar, creemos importante que la formación religiosa, lo que respecta a su plan curricular, sea revisado mancomunadamente entre todos los colegios, incluyendo los establecimientos congregacionales, para ofrecer un programa coherente y actualizado para todos los niveles. En cuanto a los objetivos didácticos, debemos tomar en cuenta que muchísimos alumnos no han aprendido en sus casas ninguna praxis religiosa y necesitan conocer y memorizar hasta los rezos más elementales del cristiano. Es imprescindible que los docentes de formación religiosa se actualicen permanentemente y que aquellos que todavía no completaron su formación, adquieran el título dentro de un plazo perentorio, supeditado al reconocimiento del Delegado Episcopal de Pastoral Educativa.

En tercer término, nuestros colegios católicos asumirán la propuesta de la Conferencia Episcopal Argentina, que ha declarado el año 2011 “Año de la Vida”. Como Iglesia queremos y debemos dar nuestro aporte al debate sobre la vida humana, sobre su comprensión y sobre su cuidado. El respeto a los derechos de cada ser humano es fundamento de toda convivencia social. La razón última de esta responsabilidad moral radica en el reconocimiento del valor infinito de cada ser humano, por ser reflejo de la riqueza divina, creado por amor a su imagen y semejanza. La vida transita por etapas evolutivas de un modo continuo y dinámico. La biología indica que con la fecundación está definido el genoma único e irrepetible de cada persona, que a partir de este mismo instante tiene el derecho a nacer. E igual como en sus comienzos, la vida necesita de la protección en su declive natural: Los ancianos tienen el derecho a vivir y morir con dignidad. En todas las etapas de la vida toda persona necesita el cuidado, especialmente cuando está peligrando su salud y seguridad. Si bien esta  enseñanza  fundamental vale para creyentes y no creyentes, la responsabilidad de los cristianos es mayor por cuanto la fe en la Palabra revelada afirma esta verdad con absoluta certeza.

Finalmente comunico que, a partir del este año, en la parroquia del Perpetuo Socorro, ubicada en el centro geográfico de nuestra diócesis, los sacerdotes se dedicarán de manera preferencial a la animación de la pastoral de juventud en los tres partidos que conforman la diócesis de Quilmes. Es nuestra esperanza que este apoyo sirva a nuestros jóvenes, tanto en las parroquias como en los colegios, a descubrir el proyecto de su vida y a compartir con alegría la evangelización en el ambiente juvenil.

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

Quilmes, 10 de febrero de 2011 

ACENTUACIONES 2008

ACENTUACIONES 2008

1. Las orientaciones del año 2008 para nuestros colegios asumen la propuesta de la Gran Misión en nuestro continente, que ha sido hecha por los obispos en la Vª Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. El Sumo Pontífice Benedicto XVI aceptó el lema sugerido “Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida”, pero lo precisó con el agregado significativo “en Él”: “para que en Él tengan vida”. La dimensión trascendente del hombre es de fundamental importancia en la educación, si no queremos terminar en un constructivismo alienante, que reduce la persona a un mero eslabón de una sociedad utilitarista. “La apertura a la trascendencia es una dimensión de la vida humana, por lo cual la formación integral de las personas reclama la inclusión de contenidos religiosos” (DA 481). Este principio afirma el Documento de Aparecida para la educación en general, que el Estado no puede ignorar. Cuánto más debemos recalcarlo para la educación de gestión privada, a cargo de nuestra Iglesia. Recomiendo la lectura del Documento de Aparecida, especialmente lo referente a la Educación Católica (DA 328 - 346).

2. El discipulado cristiano tiene una conexión propia con nuestros colegios. Debemos decir que es precisamente su razón de ser. La excelencia académica no alcanza para justificar el esfuerzo grande de padres y docentes. Los alumnos han de sentir que hay una motivación profunda en nuestra educación que surge de la experiencia religiosa de los docentes. El Maestro por antonomasia es Jesucristo, centro de nuestra vida personal, Señor del universo y de la historia. Para que este requerimiento no sea sólo un enunciado voluntarista, debemos preguntarnos cómo podemos lograr el encuentro con el Cristo vivo, para poder testimoniarlo en el aula. Me dirijo de manera particular a los Coordinadores Pastorales que, gracias a Dios, han entrado el año pasado en la conducción de nuestros colegios, en colaboración con el Representante Legal y los Directivos. Dependerá mucho de su iniciativa creativa, para que docentes y alumnos tengan la oportunidad y el deseo de Jornadas Espirituales, dentro y fuera del colegio. La catequesis es recién el segundo paso, después del anuncio kerigmático de la salvación y la respuesta de una adhesión convencida a Cristo. Sería natural que los catequistas sean los primeros en entrar en este proceso de transformación y animen a sus colegas docentes a participar en el proyecto evangelizador de la Iglesia Latinoamericana.

3. Esta propuesta está integrada en un proyecto orgánico de formación que entre todos los organismos diocesanos competentes se elaborará en una Asamblea Diocesana del Pueblo de Dios en el mes de octubre de este año. La presencia y contribución de los laicos y laicas, que acompañan a decenas de miles de niños y jóvenes en nuestros colegios, será  de gran importancia. “Pues, desde sus experiencias y competencias, ofrecen criterios, contenidos y testimonios valiosos para quienes se están formando” (DA 281). El Equipo Pro-Asamblea Diocesana pedirá oportunamente aportes a los colegios, en vistas a las orientaciones pastorales de los próximos años, que se formularán en dicha Asamblea.

4. Finalmente quiero recordar que la implementación de la Educación para el Amor en nuestros colegios seguirá su curso que hemos ya iniciado. Creo que hemos dado buenos pasos en este sentido y que la dirección emprendida puede ser ejemplarizante para la educación no solamente en los establecimientos que dependen de la Iglesia. El hecho de que muchos futuros docentes se estén formando en los diversos profesorados  de nuestra diócesis, implica una responsabilidad mayor para los formadores de estas carreras.

5. Imploro la bendición de Dios sobre todos los que están trabajando en los diversos centros educativos dentro de nuestra Diócesis de Quilmes. Que en su vida personal, familiar y laboral sientan la cercanía del Señor y tengan la sabiduría y fortaleza que necesitan en el trato con nuestros alumnos.

Luis. T. Stöckler
Obispo de Quilmes

Quilmes, 7 de marzo de 2008
Fiesta de Santo Tomás de Aquino