ACENTUACIONES 2007

1. En primer lugar quisiera  valorar el paso significativo que en el ámbito de la educación en nuestro país se ha dado con la Ley de Educación Nacional (26.206), sancionada y decretada (Dto. 1938/2006) recientemente. A pesar de los plazos cortos con que se convocaba a  la participación de los diversos estamentos de la sociedad, la Iglesia presentó en cada momento sus criterios y propuestas a la iniciativa del Gobierno Nacional. En esta nueva instancia, la Comisión Episcopal de Educación Católica manifiesta en su Declaración del 2 de febrero de 2007: “Queremos invitar vivamente a los padres de familia, a los docentes y directivos, a los alumnos, al personal de gestión y de apoyo, a los comunicadores sociales y a los distintos niveles de gobierno a asumir el compromiso para un renovado y eficaz esfuerzo por la educación argentina”.

Con satisfacción podemos constatar que los colegios católicos de nuestra Diócesis de Quilmes responden en su conjunto a la ley, que establece la obligatoriedad de la escolaridad, desde el nivel inicial hasta el último año del nivel secundario. También los jóvenes y adultos que quieren recuperar el estudio que no habían podido absolver en su momento, encuentran en varios colegios nuestros un lugar. Además a nivel terciario, brindamos un importante aporte para la formación de los futuros docentes en los establecimientos educacionales, no sólo de la iglesia sino también del estado.

La nueva ley afirma que el fin de la educación consiste en la formación integral de la persona en todas sus dimensiones, pero no menciona expresamente  la dimensión religiosa, como la hacía la legislación anterior, tanto la Ley 1420 como la Ley Federal de Educación 24195. Pero esto no varía nuestra convicción y nuestro proceder que “para construir nuestro presente y nuestro futuro común es necesario que la aplicación de los principios generales de la nueva ley tome en cuenta siempre el criterio del servicio a una educación integral de la persona, incluyendo su espiritualidad y su fe religiosa, de libertad, de búsqueda de verdad, de fraterna aceptación inclusiva, de superación de preconceptos y de vocación patriótica”.

2. En segundo lugar quiero volver sobre la propuesta del año pasado con respecto a la Educación para el Amor. Con la disposición del gobierno nacional de la educación sexual obligatoria en las escuelas, también de reciente fecha, este tema ha tomado mayor relieve todavía. Debemos tomar conciencia del rol primordial de los padres de nuestros alumnos, a los cuales hemos de acompañar en su misión fundamental de educadores irreemplazables de sus hijos. En la nueva Ley de Educación Nacional vemos con preocupación que incluya como contenido curricular obligatorio otra ley de reciente data, que insiste en la instrumentación de programas de planificación familiar que podrían facilitar prácticas inaceptables como la esterilización y el aborto (CEDAW). “A ello se suma la inclusión en los contenidos curriculares de la no discriminación por género, principio opuesto a la realidad de la naturaleza humana, ya que el hombre desde su concepción biológica es sexuado, varón o mujer; y por ende esta inclusión posibilita una distorsión en la educación sexual”. En nuestros colegios se aplicará el Plan General y las Cartillas del manual recién publicado por la Conferencia Episcopal Argentina, titulado “Educación para el amor”. Esta catequesis ha de ser tema de las Jornadas de Perfeccionamiento Docente de este año.

3. En tercer lugar tendremos que prestar atención al cometido de la 5ª Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe que se celebrará en mayo próximo en La Aparecida en Brasil, bajo el lema “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. El Santo Padre nos advierte “la importancia de la escuela y la atención a los valores y a la conciencia, para formar laicos maduros que sean capaces de dar una contribución cualificada en la vida social y civil y la educación de los jóvenes con proyectos vocacionales apropiados” (Audiencia con los nuncios apostólicos de América Latina del 23-02-07).

4. Finalmente quiero recordarles la implementación de la Pastoral Educativa en este año, según las disposiciones del año 2004. Me alegra que en muchos colegios hayan respondido a esta exigencia con la presentación de candidatos para Coordinador o con la preparación de docentes que están cursando los estudios correspondientes. Este  ordenamiento deberá completarse en todos los colegios, sin excepción.  La presencia de los niños y jóvenes durante tantos años en nuestras aulas es un desafío enorme para todos los docentes, no solamente de la catequesis. La pastoral educativa atañe a los integrantes de la comunidad entera.

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

     Quilmes, 23 de febrero de 2007