ACENTUACIONES 2010

1. La reorganización de la Escuela Primaria y de la Escuela Secundaria en nuestra provincia, que  comienza con este año lectivo, es un motivo oportuno para tomar conciencia de nuestro lugar  propio del cual partimos, y levantar la vista  para mirar la meta a la cual queremos llegar.

2. A la espera de los Planes de Estudio, de parte del Estado, que se aplican en nuestros colegios, justamente porque forman parte de la educación pública, debemos tener claro el proyecto educativo que proponemos a los padres, que eligen nuestras escuelas para sus hijos. Nos consta que, en las escuelas de gestión estatal, hay muchos docentes que sienten su labor pedagógica como una verdadera vocación y que viven su fe en este ambiente sin el respaldo de la institución. Los felicito a estas maestras y maestros, profesoras y profesores, a los cuales no  faltará la recompensa del Señor. Tanto más los docentes de las comunidades educativas católicas, donde la profesión de la fe explícita no es solamente posible, sino la razón principal de la institución, entenderán la actual instancia como una nueva invitación a desarrollar en sus respectivas cátedras el aspecto transversal de la fe. Con esto quisiera poner el  primer acento para este año. Pido que los directivos tomen en cuenta para las jornadas de perfeccionamiento, este aspecto medular; y aprovechen o revisen el ideario del colegio con los docentes de las diversas disciplinas.

3. El segundo acento quiere profundizar lo dicho anteriormente y se dirige especialmente, a los coordinadores de la Pastoral Educativa,  a los que como maestros/as y profesores/as  están dando la formación religiosa, y a los capellanes. Ustedes experimentan que muchos de nuestros alumnos carecen del respaldo religioso en su propia casa, y que por la misma razón no encuentran tampoco el acceso a la parroquia. Sin embargo, cuando llegamos a su corazón, notamos que el ser humano es naturalmente religioso y que la siembra de la Palabra no es en vano; la semilla brotará en su momento y dará fruto. Cuando, en nuestra Diócesis, hemos tomado la decisión de impartir la preparación para la Eucaristía y la Confirmación en las parroquias, no lo hicimos para desvincular nuestros colegios de la preocupación por la inserción plena en la comunidad eclesial; sino, por el contrario, para que los chicos se acostumbren a partir de este tiempo importante de formación,  a participar en la celebración del Domingo, que es fundamental para la vida cristiana. Les pido que ustedes les den su respaldo y se acerquen a los niños y niñas cuando pasan al cuarto año, y a los muchachos y las chicas cuando cumplen catorce años, y los animen a acercarse a su parroquia o capilla, para comenzar el catecismo de Primera Comunión y de Confirmación. Y no tengan falso pudor de insistir con esta propuesta. 

Para ampliar esta inquietud, desearía que, durante este año, los Coordinadores Pastorales establezcan contacto con el Equipo Diocesano de Pastoral Juventud, y que vean entre todos cómo podemos lograr una mayor coherencia de vida en nuestros niños y jóvenes. Porque de esto se trata tanto en la formación escolar, como parroquial: que nuestros jóvenes descubran el proyecto personal que tiene Dios para cada uno y cada una.

4. El tercer acento tiene que ver con la administración responsable de nuestros colegios. Con el asesoramiento de la Junta Regional de la Educación Católica de Quilmes, hemos dado, en los últimos años, pasos importantes en la reorganización legal-administrativa y en el cumplimiento con las obligaciones fiscales. Varios colegios pudieron ampliar notablemente su oferta educativa, debido a una disciplina de pago de parte de los padres, que han tomado conciencia que nuestros colegios son una mayor garantía para la asiduidad de las clases. Es importante que todos los colegios asuman los mismos criterios y que apelen al sentido de la propia dignidad de los padres, cuando se trata de aportar lo que corresponde por la educación de sus hijos. Es esta también la forma en que se solidarizan con aquellos que debemos considerar con generosidad y que realmente necesitan y merecen nuestro respaldo.

5. Les deseo a todos que el Señor les llene el corazón de su amor y los anime a seguir construyendo, en y por nuestras comunidades educativas, una sociedad más fraterna en nuestra querida Argentina.

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes

Quilmes, 1 de marzo de 2010