Homilía para el jueves 10/11/2011


Para escribir su libro sobre Jesús, dijo el Papa, interiormente tuvo que hacer un largo camino”. Esto de alguna manera vale para cada uno. Los textos bíblicos que acabamos de escuchar son un ejemplo, cómo sus autores fueron descubriendo en el tiempo el misterio de Cristo. El libro de la Sabiduría , San Lucas y San Juan reflejan cómo el conocimiento de Cristo fue profundizándose y nos ayudan a confirmar nuestra propia adhesión a Cristo como la razón de nuestra vida.

La experiencia comienza con el asombro frente a todas las cosas que existen en la creación, que no tienen explicación si no han sido hechas por alguien quien les imprimió el sello de una sabiduría insondable. “Aunque es una sola, lo puede todo”. Los Padres de la Iglesia entendían que la sabiduría es un reflejo del Logos; que él es el autor de todo lo que existe. Para Pablo es tan evidente la mano de Dios en todas las cosas creadas, que nadie tiene excusa para no creer en él, glorificarlo y darle gracias como corresponde (cf Ro 1, 21). Cuando en el contexto de la liturgia escuchamos que “Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría ”, se está hablando de su Hijo, el Señor del universo. Nos puede suceder, a veces, que las imágenes del niño Jesús en el pesebre y de su cuerpo desfigurado en la cruz nos hagan olvidar, que el que está ahí es, antes y siempre, el autor des cosmos inconmensurable.

Cuando el evangelio de Lucas afirma, que Dios “nos ha dado un poderoso Salvador” (Lc 1,69), y que “le dará el trono de David” y que “su reino no tendrá fin” (Lc 1, 32-33), podríamos esperar que el Reino de Dios que Jesús anunciaba, se haga evidente en él, de tal manera que todo el mundo descubra en Cristo la presencia del poderoso anunciado. Sin embargo, Jesús contesta a los fariseos que le preguntaron cuándo llegaría el Reino de Dios, que el Reino de Dios no viene ostensiblemente. “El Reino de Dios está entre ustedes”, les dice. En los países de larga trayectoria cristiana, hoy la fe se está debilitando, y muchos no creen en Cristo como el Hijo de Dios. El Papa con su libro sobre Jesús, de cierto modo se pone a su lado para transmitirles su convicción que el Jesús de los evangelios es una figura históricamente veraz y convincente. Esto incluye el hecho clave de la resurrección de Jesucristo. Con ella, sobre todo, se evidenció que el Reino de Dios realmente ha comenzado. En Jesús, Dios nos dio la prueba cuánto nos ama. Por eso estamos convencidos, que el hombre y nuestro pequeño planeta tierra se ubican realmente en el centro del universo.

San Juan nos lleva un paso más adelante en el conocimiento de Jesús. Conocerlo no es meramente cuestión de una doctrina sobre su persona, sino entrar en comunión con él. “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos.” Conocerlo a Jesús, es permanecer en él y él en nosotros. Y dar fruto: que nuestra vivencia contagie y lo dé a conocer a otros para que puedan también entrar en comunión con él.

Si bien su presencia está oculta, sabemos que está cerca en todas partes. Y creemos que llegará su Día, cuando se manifestará a la vez en cualquier lugar, de repente, como cuando un relámpago ilumina el cielo de punta a punta. Y nos juzgará sobre lo que en este momento estemos haciendo, dice un palabra apócrifa que podría ser de Jesús.

Luis T. Stöckler
Obispo Emérito de Quilmes