Homilía para la celebración llevada a cabo en Berazategui (10/09/2011)


Mis queridas hermanas y hermanos de la Legión de María:

Les agradezco su invitación para presidir esta Eucaristía con la cual queremos agradecer a Dios los noventa años de vida de la Legión. Han venido aquí de cincuenta parroquias y capillas, donde están realizando su abnegado servicio apostólico, desde ya antes de la creación de nuestra diócesis. A pesar de las dificultades y los profundos cambios que se han dado en la sociedad y también en la Iglesia , la Legión de María ha perseverado y sigue con alegría su misión, que comenzó en Irlanda en el año 1921 con el laico Frank Duff.

Esta oportunidad nos invita a preguntarnos, ¿dónde está el secreto de esta perseverancia? Entre tantas asociaciones y movimientos eclesiales, muchas actividades y campos de trabajo son comunes. Sin embargo, la inspiración profunda que motiva la acción, es algo propio en cada uno. En la Legión de María, el nombre mismo expresa, cuál es el espíritu de la Legión y el secreto de su fortaleza. El amor a María es lo que motiva al legionario para evangelizar con gran generosidad, poniéndose al servicio de la Iglesia. En nuestra diócesis, de los más de 300 socios activos, la gran mayoría hizo su consagración a la Virgen , a la cual el socio se entrega con todo su ser, con cuerpo y alma, con lo que es y tiene. Es lo que San Luis de Montfort llamaba la verdadera Devoción a la Santísima Virgen , y Juan Pablo II “Entrega confiada”. El que se consagra, se pone libre y permanentemente a disposición de María, para que ella guíe sus pensamientos, sus palabras, sus actos. Se entrega a la Virgen para que, como ella consagró toda su vida a su hijo, le guíe hacia Jesús, y por él al Padre. De cierto modo consagrarse a la Virgen es ponerse en sus brazos como cuando ella presentó a Jesús en el templo. Ser de María totalmente, como lo dice el lema “Totus tuus” del beato Juan Pablo II, da la garantía de estar con Cristo.

Una segunda característica de la Legión de María radica en su origen, por haber sido fundada por un laico. Frank Duff había comprendido que no solamente pertenecía a la Iglesia , sino que era Iglesia y que ella por naturaleza es misionera, como dijera el Concilio Vaticano II. La Legión de María es como un ejército de laicos, que ejerce su apostolado en los mas diversos lugares; rezando juntos, visitando casas y hogares, hospitales y cárceles; colaborando en la pastoral de la Salud y del Duelo, llevando el mensaje de Cristo y acompañando a los necesitados a los lugares donde la Iglesia los recibe.

El último informe de la Legión de nuestra diócesis trae el relato sobre “una hermana socia que desde hace un año estaba sola, solo con la fuerza del Espíritu Santo, Jesús y María; en la junta semanal del praesidium rezando el santo rosario y cambiando todos los días las diez imágenes de nuestra madre la Virgen , en compañía de una socia auxiliar. La Madre del cielo le envió tres nuevos miembros. Con la gracia recibida ahora ya tiene la oficialidad y continúan trabajando. En este tiempo de prueba apostólica la hermana llevó la Imagen a 3200 hogares. Nos pareció bueno contarlo para que los hermanos que se sientan agobiados, no decaigan y se mantengan firmes en la fe.”

Y hay un tercer aspecto que quisiera recalcar en la Legión de María, que es su absoluta lealtad para con la Iglesia. Aún cuando a veces en la misma Iglesia no los comprenden, los legionarios no permiten que el resentimiento se anide en su corazón y siguen trabajando donde se les abre una puerta. El sufrimiento forma parte de su misión y hace más fecunda su labor. Quiero agradecer hoy especialmente este gesto de amor a la Iglesia. Pido con ustedes que nuestras comunidades sean casa y escuela de comunión.

Gracias por sus oraciones! Gracias por las santas misas ofrecidas! Gracias por tantos Rosarios rezados! Gracias por las visitas a los enfermos y haberles llevado la santa comunión! Gracias por el bien que están haciendo, aunque nadie lo vea! Dios que mira en lo secreto, se lo pagará..

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes