logo obispo ctissera05MENSAJE PASCUAL 2021   
 
 
 
Queridas hermanas y hermanos: 

¡Felices Pascuas!

Del corazón nos brota la confesión más bella: ¡El Señor resucitó! ¡Aleluya! El anuncio que cambió la vida de la humanidad. “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Cor. 9, 16) Esta es la gran noticia para cada ser humano: La vida es más fuerte que la muerte. El amor ha vencido al odio. La misericordia de Dios es más grande que todos los pecados.

¡Felices Pascuas!

Tres mujeres fueron al sepulcro, y vieron la piedra de la puerta del sepulcro removida; al entrar, vieron a un joven con vestiduras blancas. Ante la sorpresa de las mujeres, él les dice: “No teman, ustedes buscan a Jesús de Nazareth, el Crucificado. Ha resucitado” (Mc. 16, 6) El poder de la muerte ha sido vencido: “No está aquí”. No entienden plenamente. Ellas salen corriendo, temblando y con angustia. No dicen nada a nadie porque tenían miedo. Aún pesa en ellas la esperanza de otro tipo de Mesías.

Sin embargo, van con un envío, una misión: Decir a los apóstoles que vayan a Galilea, allí donde había comenzado todo. Son las encargadas de convocar de nuevo a la comunidad dispersa durante los dolorosos momentos de la pasión. Pedro y los demás discípulos, animados por las mujeres, deberán desandar el camino que los llevó a la entrada triunfal en Jerusalén. Regresaran a la humildad de las orillas del lago donde experimentaron el llamado, para salir de allí hacia todos los pueblos. Desde las periferias iniciar el camino del anuncio de Jesús vivo, el anuncio de la alegría del Evangelio. Sin otro poder que el del Espíritu del Resucitado. Es empezar de nuevo, con toda humildad y sencillez, y rehacer el camino que hizo Jesús hacia la cruz, desde la Galilea de los gentiles; ya no a Jerusalén, sino a todos los pueblos, anunciando que la vida es más fuerte que la muerte, que el amor es más fuerte que el odio.

¡Felices Pascuas!

Hoy queremos animarlos a seguir predicando el Evangelio. Como decía San Francisco de Asís, “si es necesario, también con palabras”. Los gestos, los hechos son los que más nos mueven en tiempos de crisis. El Reino de Jesús sigue actuando entre nosotros. Es la tarea que llevan adelante los agentes de la salud, en el anonimato, sirviendo día y noche a las víctimas de la pandemia; mujeres y hombres que ven y se conmueven ante el sufrimiento del prójimo, y se arremangan para ayudar, para colaborar, algunos hasta arriesgando su vida. El amor que anima a los que sirven en comedores y merenderos, en los centros de contención, en los geriátricos y lugares de recuperación, en los hospitales y clínicas, en los puntos de vacunación… Y cómo no reconocer los gestos y palabras del Papa Francisco durante todo este tiempo de dolor y de esperanza.

¡Felices Pascuas!

El Resucitado sigue animándonos a proclamar: “Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos” (Mt. 5, 3) Porque desde y con los pobres podemos gestar un mundo más fraterno, más justo y solidario. La pandemia es un llamado de atención para cambiar nuestra marcha. No podemos seguir como veníamos. Debemos construir un mundo, donde el bien común sea lo que nos apasione. La pandemia nos puso ante la nariz la desigualdad que hemos construido. Ese camino es camino de muerte. El Señor ha resucitado para hacernos hermanos. Construir la fraternidad y la amistad social debe ser nuestro derrotero, el puerto hacia el que queremos dirigirnos, mientras estamos librando esta dura batalla en el embravecido mar de la pandemia.

¡Felices Pascuas!

Es el canto jubiloso del pueblo de Dios que ansía la liberación de toda muerte, de todo flagelo, de toda esclavitud. Es el anuncio esperanzado de cada uno de nosotros, mientras seguimos fortaleciendo nuestras familias y nuestras comunidades con la escucha de la Palabra de Dios, la oración fraterna y el servicio sencillo y generoso. El Aleluya pascual nos anima a fortalecer los vínculos entre nosotros, para no dejarnos vencer por el embate del individualismo, de la estéril rivalidad y de la competencia mezquina. El canto de la alegría pascual nos alienta para “seguir andando, nomás”, como decía nuestro Beato Obispo mártir Enrique Angelelli.

¡Felices Pascuas!


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Marcelo Julián (Maxi) Margni
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 04 de abril de 2021