Carta Pastoral (08/05/2013)

Mientras nos preparamos para celebrar el Pentecostés de este Año de la Fe, abriéndonos al don del Espíritu que renueva la alegría de nuestro bautismo y la comunión que nos une como pueblo de Dios, les escribo para invitarlos a participar activamente en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

Como cada año, en Argentina celebraremos esta Semana desde el domingo de Pentecostés hasta el domingo de la Santísima Trinidad , sumándonos así a las comunidades cristianas del mundo entero que, a lo largo del año, unen su oración a la oración de Jesús: «Padre, que todos sean uno para que el mundo crea» (Juan 17, 21).

El Concilio Vaticano II, cuya apertura hace cincuenta años recordamos con este Año de la Fe, quiso dar un impulso decidido a la participación de las comunidades católicas en el movimiento ecuménico. En el corazón y en las palabras del Papa Juan XXIII, al convocar el Concilio, la preocupación por la unidad ocupaba un lugar de primera importancia (ver su Const. Apost. Humanae salutis, 7). Los Padres Conciliares nos recordaron en varias ocasiones esta antigua verdad: que «la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (Const. Lumen gentium, 1). Y nos decían: «La Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, aunque no profesen la fe en su totalidad o no guarden la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro» (Const. Lumen gentium, 15). Consecuencia inmediata de nuestro bautismo, alegría y misión de todo bautizado, todos nos sentimos llamados a compartir los «muchos esfuerzos con la oración, la palabra y la acción para llegar a aquella plenitud de unidad que Jesucristo quiere» (Decr. Unitatis redintegratio, 4). Nuestra Diócesis de Quilmes, gracias al testimonio de tantas hermanas y tantos hermanos, y especialmente el de nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak, lo sabe bien: el compromiso por la unidad es parte irrenunciable de nuestra vocación, nuestra identidad y nuestra misión.

Es en este espíritu que quiero invitarlos a sumarse de corazón, según sus posibilidades, en la Semana de Oración por la Unidad de este año. La Comisión diocesana de ecumenismo ha preparado un subsidio con sugerencias que puedan emplearse cada día, o al menos en alguna ocasión durante esta semana, en el camino habitual de la vida comunitaria. Y, sobre todo, espero que podamos encontrarnos en la celebración ecuménica que tendrá lugar el miércoles 22 de mayo, a las 19 h., en el templo de la Iglesia Reformada (Gral. Acha 4554, Quilmes Oeste). Ojalá cada comunidad pueda estar presente, aunque sea por medio de algunos de sus miembros.

Que la Virgen María , Madre de Cristo y del pueblo de Dios, nos acompañe y nos enseñe a permanecer siempre «íntimamente unidos» (Hechos 1, 14).


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes