Mensaje para las comunidades educativas de los colegios católicos
(10/04/2013)

Esta es la primera vez que les propongo las “Acentuaciones” a los establecimientos educativos de la Diócesis de Quilmes. Me uno así al camino transitado junto al Padre Obispo Jorge Novak, acompañado pocos años por el P. Obispo Gerardo Farrel, y luego continuado por mi predecesor el P. Obispo Luis Stöckler. El año pasado no las realicé porque consideré indispensable conocer mejor la realidad de nuestros colegios católicos. Las acentuaciones son criterios básicos a tener en cuenta en la misión educativa integral de nuestras escuelas durante el año. Tres son las propuestas para el Ciclo Lectivo 2013:

1. Junto toda la Iglesia estamos celebrando el AÑO DE LA FE. En nuestra Diócesis de Quilmes, por ese motivo, hemos revitalizado nuestro compromiso misionero con un lema: “Renovemos la alegría de nuestro Bautismo”. El Papa Benedicto convocó a este Año de la Fe con una carta llamada “La puerta de la fe”. Esta puerta está abierta a todos. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por Dios que transforma el corazón humano. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Esa vida comienza en el Bautismo.

¿Qué significa para nuestras escuelas “celebrar la alegría de nuestro Bautismo”? Cada uno y en Comunidad expresamos la alegría de ser hijos de Dios, hermanos entre nosotros. Es la alegría de formar parte de una familia: el Pueblo de Dios. A esa familia, a ese Pueblo hemos ingresado por una “puerta”: el Bautismo. Hemos recibido una vida nueva, la vida de la fe. La escuela debe ser también una puerta. Al entrar en ella, en su ambiente alegre y acogedor tenemos que recibir un testimonio de fe, que nos invite a quedarnos y a ser parte de esa Comunidad. Compartir las alegrías y las tristezas, los logros y los fracasos, los sueños y las desilusiones. Celebrar con alegría nuestro Bautismo es dejarnos conducir por el Espíritu de Jesús, que nos anima a anunciarlo con nuestras vidas sencillas; gestos y palabras animadas por el amor de Jesús.

Celebrar nuestro Bautismo es “dar un testimonio de proximidad que entraña cercanía afectuosa, escucha, humildad, solidaridad, compasión, diálogo, reconciliación, compromiso con la justicia social y capacidad de compartir, como Jesús lo hizo” (DA. 363) Que las personas que trabajan en la escuela, docentes y no docentes, se sientan acogidas. Que las familias cuyos niños, adolescentes y jóvenes asisten a nuestras escuelas sean parte de esa alegría fraterna. Que esos alumnos y alumnas protagonicen con alegría este Año de la Fe.

Por tanto, esta primera acentuación está expresada en nuestro lema: “Celebremos la alegría de nuestro Bautismo”.

2. Este año nos trajo el regalo de nuestro nuevo Papa Francisco. El nos acompaña en este camino de fe. En su primera homilía resaltó tres palabras: “caminar, edificar, confesar”. Nuestra vida es caminar; “si nos detenemos, la cosa no funciona…”. Nos invitó a edificar, construir con “piedras vivas”. Y dijo luego: “podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar tantas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG de piedad, pero no en la Iglesia , esposa del Señor.

Parafraseando al Papa podríamos decir que en nuestros colegios estamos caminando juntos ; no podemos detenernos; estamos en una dinámica continua y siempre nueva, que nos exige nuevas respuestas y disposición para enfrentar nuevos desafíos. Si nos quedamos inmóviles, estaremos dejando que los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que confían en nosotros sigan caminando solos, desorientados y desalentados.

En cuanto a edificar, a construir con “piedras vivas”, sin desentendernos de lo estrictamente material y edilicio (refacciones, ampliaciones, mantenimiento, etc.), es imprescindible que ese edificio sea el lugar de encuentro donde habita la comunidad educativa. La comunidad se construye día a día. Se construye con esas “piedras vivas” que son las personas. Todas tienen la misma dignidad; ninguna puede ser desechada. Apuntemos a esa construcción de la comunidad. Ojalá podamos tener también un edificio mejor, más modernizado y cálido; pero si falta la comunidad educativa, de poco sirve el progreso material.

La escuela católica no puede ser “una ONG piadosa”, para citar al Papa Francisco. Ella debe confesar a Jesucristo. Esto debe hacerlo no sólo con palabras, sino con los gestos y actitudes, donde se refleje el Evangelio. Sus sabias enseñanzas deben inspirar los Proyectos Educativos, y así animar la vida de todos los educandos y educadores, como así también la vida del personal no docente. La escuela será, entonces, la que genere respuestas cristianas a los desafíos que el mundo actual presenta a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que pasan horas en nuestras aulas, como así también a sus propias familias. Cuánto desearía que en nuestros colegios se formen los niños y jóvenes misioneros de Jesús para esta realidad social que pide a gritos gestos y palabras de misericordia y solidaridad, de verdad y justicia, de esperanza y de paz.

Resumiendo esta acentuación: construyamos comunidades educativas cristianas; caminemos con Jesús; demos testimonio del Evangelio en las escuelas de nuestra Diócesis.

3. La tercera acentuación expresa mi intención de destacar la importancia que en nuestra realidad educativa tiene la Junta Regional de Educación Católica de la Diócesis de Quilmes (JURECQ). Es el organismo que tiene a su cargo, bajo la presidencia del Obispo, la dirección y el gobierno de la educación católica en todos sus niveles y ramas.

Se trata de un espacio para la coordinación, para articular la educación en nuestra diócesis. Es un espacio de servicio y de trabajo en equipo. Con una dinámica activa y participativa, con un clima de diálogo. Diálogo que por momentos es escucha atenta, y por momentos es discusión y debate; intercambio de ideas y después consenso.

La participación de los miembros de la JURECQ no es autorreferencial. Los miembros de la JURECQ cumplen la función de representar en las reuniones a los distintos ámbitos de la educación diocesana. Por eso en esta dinámica de participación tenemos que alcanzar un intercambio donde todos se sientan parte, y se puedan recibir aportes, iniciativas, proyectos.

Es muy importante que desde la Junta podamos promover instancias de capacitación a través de las cuales acompañar la formación de docentes, directivos y representantes legales. Esta capacitación debe contribuir a que todos cuantos se encuentran a cargo de estas funciones cuenten con las herramientas técnicas necesarias para cada rol, y también con una formación en valores y derechos humanos que contribuyan a que Jesús se encarne en la tarea de todos los días.

La acentuación pastoral que en este caso quisiera aportar es : revitalizar el rol de la JURECQ como espacio de diálogo y participación, y que se animen desde este espacio las instancias de capacitación necesarias para quienes tienen en sus manos la educación en nuestra diócesis.

Finalmente quiero pedir disculpas a todos los que integran el extenso mapa escolar de la Diócesis por los desaciertos cometidos durante este tiempo. Especialmente lo digo a los docentes, personal no docente, directivos y representantes legales. Me han escuchado decir muchas veces: “quiero conocer donde estoy parado”. Las urgencias de ciertas situaciones piden rápidas soluciones; a veces se dan las mejores, otras no tanto. Confío en la comprensión y el trabajo responsable de cada uno en su lugar.

A los alumnos y a sus familias, procuren sentirse parte de su escuela. Desde la escuela trataremos de hacerlos sentir así.

Pongo bajo la protección de la Virgen María la vida de cada uno y el servicio educativo de nuestras escuelas.

Con mi afecto y bendición


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes