SALUDO A LOS DIÁCONOS CELEBRANDO LA MEMORIA DEL DIÁCONO Y MÁRTIR SAN LORENZO

QUILMES, 10 de agosto de 2015

Querido hermano Diácono:

                                                          ¡Feliz día! Como cada año, celebrando la memoria del diácono y mártir San Lorenzo, te saludo en nombre de toda la Iglesia diocesana de Quilmes y también mío, con el corazón agradecido por tu consagración a Jesús Servidor.

                                                          Mi saludo afectuoso, particularmente, si estás enfermo o impedido por cualquier razón. Mi cercanía y la oración de todos nosotros, tus hermanos, en este día.

                                                          Junto al agradecimiento a tu persona, también mi saludo agradecido a tu familia, por acompañarte en la misión que el Señor te ha confiado y por el generoso desprendimiento que ellos hacen para gloria de Dios y para el bien de su pueblo santo. Dios les conceda los dones de la paz, el amor y la alegría a cada uno. También ustedes, familiares, siéntanse mirados con ternura por el Señor que pasa entre ustedes renovando el llamado en su seguimiento. Jesús mismo nos da la gracia para responderle generosamente.

                                                          Querido hermano diácono, apenas hace un mes el Papa Francisco visitó nuestros países hermanos de Ecuador, Bolivia y Paraguay. En el Santuario de Nuestra Señora del Quinche (Ecuador) se encontró con los consagrados. No leyó el discurso preparado. Les dijo: “no tengo ganas de leer”. Entonces les habló sencillamente pensando en María. “María no protagonizó nada. ‘Discipuleó’ toda la vida. La primera discípula de su Hijo. Y tenía conciencia que todo lo que había traído era pura gratuidad de Dios. Conciencia de gratuidad. Por eso, queridos consagrados, todos los días vuelvan, hagan ese camino de retorno hacia la gratuidad con que Dios los eligió. Ustedes no pagaron para entrar al seminario, a la vida consagrada. No se lo merecieron. Si alguno cree que se lo mereció, que levante la mano. Todo gratuito. Somos objeto de la gratuidad de Dios. Si olvidamos esto, lentamente nos vamos haciendo importantes… Un consejo de hermano:  todos los días, a la noche quizás es lo mejor, antes de irse a dormir, una mirada a Jesús y decirle: “Todo me lo diste gratis”, y volverse a situar. Entonces cuando me cambian de destino o cuando hay una dificultad, no pataleo, porque todo es gratis, no merezco nada. Eso hizo María”.

                                                      Luego, Francisco continuó: “Una segunda cosa que les quisiera decir es que cuiden la salud, pero sobre todo cuiden de no caer en una enfermedad que es medio peligrosa… o del todo peligrosa para los que el Señor nos llamó gratuitamente a seguirlo o a servirlo. No caigan en el ‘alzheimer espiritual’, no pierdan la memoria, sobre todo la memoria de donde los sacaron… todos los días renueven el sentimiento de que todo es gratis, el sentimiento de gratuidad de la elección de cada uno de ustedes. Gratuidad y memoria son los dos principios que quisiera marcar. Esos dos principios los van a hacer vivir con dos actitudes.

 

El primero: el servicio. Dios me eligió, me sacó ¿para qué? Para servir… Servicio, servir, servir, y no hacer otra cosa, y servir cuando estamos cansados y servir cuando la gente nos harta… quien va por el camino del servir tiene que dejarse hartar sin perder la paciencia, porque está al servicio. Ningún momento le pertenece. Estoy para servir, servir en lo que debo hacer, servir delante del sagrario, pidiendo por mi pueblo, por el trabajo, por la gente que Dios me ha encomendado. Servicio, mezclado con lo de gratuidad y entonces… aquello de Jesús: ‘Lo que recibieron gratis, dalo gratis’ Por favor, por favor, no cobren la gracia; por favor, que nuestra pastoral sea gratuita. Y es tan feo cuando uno va perdiendo este sentimiento de gratuidad y se transforma en… Sí, hace cosas buenas, pero ha perdido eso.

Lo segundo, la segunda actitud: es el gozo y la alegría. Y es un regalo de Jesús, ese, y es un regalo que Dios da, que Él nos da, que Él nos da si se lo pedimos, y si no nos olvidamos de esas dos columnas de nuestra vida consagrada que son el sentido de la gratuidad y no perder la memoria de dónde nos sacaron”.

 

                                                          Hermano, discúlpame que se haya extendido este saludo, pero me pareció muy bueno compartir estas palabras tan sabias y sencillas de nuestro Papa, y que a mí me hacen tanto bien. Sería hermoso que lo compartieras con otros hermanos diáconos en algún momento de diálogo y oración.

                           

                                                       Además de este saludo en el “Día del Diácono” quiero invitarte a la Asamblea abierta que se desarrollará el sábado 29 de agosto, desde las 14.00 hs., hasta las 18.00 hs., en la Parroquia “Perpetuo Socorro”. En ella queremos proyectar el Año de la Misión (2016), para el que nos vamos disponiendo ahora, renovando la mirada, en este camino de conversión pastoral y personal. Están invitados todos los que estén interesados a participar. Al menos deben asistir tres delegados de cada parroquia (uno de ellos, joven), un miembro o más de cada Movimiento, un representante de cada Institución diocesana. TE PIDO QUE ASISTAS, aunque sea un momento, en la medida de tus posibilidades de horarios, ya que es sábado y todos tenemos algún servicio pastoral. ¡Gracias!

                                                ¡Ojalá podamos encontrarnos en torno a Jesús Eucaristía esta tarde!

                                                    ¡Que pases un hermoso día. Que San Lorenzo, diácono y mártir, te asista en tu ministerio. La Virgen, discípula y servidora del Señor, te cubra con su manto de ternura maternal. Dios te bendiga!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes