HOMILIA DE LA MISA EN LA 37ª PEREGRINACIÓN DIOCESANA A LUJÁN


Domingo 13 de septiembre de 2015
 

“¡Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos!”

 
Hermanas y hermanos:
 
El próximo sábado 19 de septiembre celebraremos los 39 años de nuestra diócesis de Quilmes y de la ordenación episcopal de nuestro Padre Obispo Jorge Novak. Por eso estamos viviendo este trienio celebratorio de los 40 años de la Diócesis. Durante este 2015 lo hacemos con el lema: “Renovar el anuncio: diócesis de Quilmes en estado de misión”. Con los ojos puestos en Jesús queremos convertirnos a Él y vivir una conversión pastoral que nos haga mejores discípulos misioneros de su Reino. El año que viene pondremos a la diócesis en especial estado de misión, con el lema: “Renovar la misión”.
 
Hoy venimos a Luján a renovar nuestra fe. Venimos a renovar nuestra mirada. La fe en Jesús. Él, como a Pedro, nos pregunta: “¿Quién dicen que soy yo?” Y como el pescador de Galilea le decimos: “Tu eres el Mesías”, o sea, el Ungido, el Hijo de Dios.
 
Hoy queremos, en Luján, renovar nuestra fe, “renovar nuestra mirada” sobre nuestra vida entera. Renovar esa vida recibida un día en el Bautismo. Esa vida que brota del costado abierto de Cristo. El nos da vida en abundancia. Jesús es el siervo sufriente que cargó con nuestras culpas; que hace suyas nuestras heridas; que se hizo uno con nuestras miserias. El es el rostro misericordioso del Padre. El nos ha mostrado el colmo del amor de Dios, siempre dispuesto al perdón. Pedro pensaba que el reinado de Cristo sería como los reinados de la tierra, afirmados en el poder de la fuerza, de la riqueza y de las armas. Por eso, reacciona cuando Jesús anuncia su pasión y muerte. Que eso es preciso para poder vencer resucitado. Su reino es de amor que se entrega hasta el fin.
 
Venimos a Luján diciéndole a la Virgencita: “¡Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos!”. Elegimos este lema porque el Papa Francisco ha convocado a un Año Santo de la Misericordia, que comenzará el próximo 8 de diciembre.
 
Nos dice Francisco al convocar este Año Santo: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios”  ( Bula MV, 1)
 
El lema del Año Santo será: “Misericordiosos como el Padre”. Por eso hoy todos le decimos a la Virgencita de Luján: “¡Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos!”.Que ella, al mirarnos, renueve nuestra mirada, para que seamos misericordiosos como el Padre de los cielos es misericordioso. Para que así como el Padre nos perdona, también nosotros perdonemos a los hermanos. La Virgen María, al pié de la Cruz, escuchó de su Hijo aquellas palabras de amor y misericordia para con el ladrón que le imploraba que se acordara de él en su Reino: “hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Y viendo a los torturadores dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Por eso hoy le decimos a Ella: “muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre”. Y una vez mas le decimos: “¡Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos!”.
 
Hoy venimos a Luján, con el corazón fraterno, uniéndonos a los hermanos damnificados por las inundaciones; sintiéndonos pobres con los pobres, afligidos con los afligidos y esperanzados con los que miran a María, que desde esta Villa de Luján nos dice: ¡Argentina, canta y camina!
 
Como peregrinos de la Diócesis de Quilmes venimos con estos pedidos especiales a Virgen:
- por los damnificados de las inundaciones;
- por la vida consagrada;
- por las próximas elecciones generales y por la justicia social;
- por los 40 años de la diócesis de Quilmes y el Trienio pastoral;
- por el refugio para personas en situación de calle “Padre Obispo Jorge Novak: amigo de los pobres”.
 
Finalizo con una oración del Padre Obispo Jorge Novak:
 
Que Dios bendiga a nuestro país, y especialmente bendiga a los pobres de la Patria.
Que Dios bendiga a los gobernantes, y les conceda la conversión diaria para poner su responsabilidad y su vida al servicio de los pobres y las víctimas.
Que Dios bendiga a los empresarios, abriéndoles el corazón para que multipliquen las fuentes de trabajo digno y salarios justos.
Que Dios bendiga a los dirigentes, para que siempre cercanos al pueblo y a sus necesidades busquen y se esfuercen por el beneficio de la gente, y no el propio.
Que Dios bendiga a los responsables de administrar justicia, para que ésta llegue a los más desprotegidos, y no permita la impunidad de los poderosos.
Que Dios nos ilumine a nosotros los pastores, para saber decir siempre una palabra profética y de esperanza en medio de tanta muerte.
Que Dios bendiga a nuestras comunidades para que sean siempre signo visible de fraternidad.
Que Dios bendiga a los jóvenes, y les conceda fuerza y claridad para trabajar “por un mundo mejor que el que les hemos dejado sus mayores”.
Que Dios bendiga a las mujeres, especialmente a las discriminadas, golpeadas, abusadas, para que en el reconocimiento de su dignidad puedan aportar a nuestra sociedad una mirada siempre nueva y necesaria.
Que Dios bendiga a los niños, para que su infancia sea un feliz tiempo de crecimiento y maduración que les permita vivir sin violencia ni odio.
Que Dios bendiga a nuestro país, y que por ello nos conceda a todos y a cada uno trabajar por edificarlo según Su voluntad de justicia, de fraternidad y de paz.
 
 

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes