“Quedate con nosotros, Jesús”

Hermanas y hermanos:
“Denles ustedes de comer” son las palabras de Jesús a los apóstoles aquél día, cuando ellos quisieron que la gente se fuera a otro lado, a arreglarse como pudieran… No se les ocurría otra cosa.

Era el atardecer. La gente estaba amontonada junto a Jesús, que les enseñaba y sanaba a los enfermos. El lugar era desierto. Estaban lejos de donde podían encontrar alimento. La gente “olfateaba” que en Jesús se encontraba lo que no encontraban en ninguna parte… Y a os apóstoles sólo se les ocurre que tienen que ir a otro lado. “Despide a la multitud…” es lo que se les ha ocurrido… Jesús les responde: “Denles de comer ustedes mismos”. Siguen con su misma lógica..: “No tenemos más que cinco panes y dos pescados…”. Eran más de cinco mil hombres. En su poca fe, se olvidaban que contaban con quien es el Pan de Vida. Jesús es el que nos une en la única mesa de los hermanos, donde el Padre da el alimento para cada uno, para todos: Jesús. Él quiere que comamos juntos. Hoy como ayer, Jesús sigue estando con nosotros, en medio nuestro, cuando abrimos el corazón para compartir los “cinco panes y dos pescados” que tenemos. El milagro que provoca el amor.

Jesús, el Señor de la historia, es el Dios hecho pan. Hoy también, en esta Argentina del Bicentenario, queremos decirle a Jesús, como los discípulos de Emaús, en el camino de la historia: “Quedate con nosotros, Jesús”. A las puertas de un nuevo Congreso Eucarístico Nacional, que celebraremos en Tucumán, cuna de nuestra Independencia, decimos: “Quedate con nosotros, Señor”. Porque sigue faltando el pan en este desierto de nuestra historia; porque, a pesar de todo, queremos seguir siendo un pueblo que espera; porque a veces escuchamos que cada uno se arregle como pueda; porque algunos pretenden dividirnos y apartarnos de Ti, Señor, queremos decirte: “Quedate con nosotros, Jesús”.

Hoy queremos hacer fiesta, al contemplarte pobre y sencillo, humilde y puro en este misterio de Amor: la Eucaristía. Cuerpo y Sangre, “comida y bebida que hace y nutre la comunidad. Sos la fiesta de cada semana, que resume y celebra el amor, el amor que perdona y hermana y es sincera reconciliación” (“Jesús Eucaristía”. Himno del X Congreso Eucarístico Nacional. Zini y Rosch).

[La homilía culminó con el canto “Jesús Eucaristía” que se transcribe a continuación]

Jesucristo, Señor de la Historia,

que estuviste, estás y estarás;

sos Presencia, Esperanza y Memoria,

sos el Dios de la Vida, hecho Pan.

Sos el mismo Jesús que estuviste

junto al lago de Genesaret,

y ante el hambre del Pueblo exigiste:

“¡Denles ustedes, por Dios, de comer!”

 

¡Quédate con nosotros, Jesús, que

da miedo tanta oscuridad, no es

posible morirse de hambre en la

Patria bendita del pan!

¡Quédate con nosotros, Señor, que

hace falta un nuevo Emaús; la

propuesta será compartir como vos y

en tu nombre, Jesús!

 

Sacrificio de la propia vida,

que se ofrece y se da a los demás;

Cuerpo y Sangre, Comida y Bebida,

que hace y nutre la comunidad.

Sos la Fiesta de cada semana,

que resume y celebra el amor

el amor que perdona y hermana,

y es sincera reconciliación.

 

Jesucristo, Señor de la Historia,

que pusiste en el Vino y el Pan,

tu presencia real, tu Victoria,

sobre el tiempo, la muerte y el mal.

Que tu Madre, “La Virgen Morena”,

siga estando junto a “nuestra Cruz”,

y nos muestre que vale la pena,

entregarse por el Bien Común.

 

Somos hijos del “Dios Padre y Madre”

que es ternura y ayuda eficaz;

desde la Compasión y el Coraje,

reinventemos nuestra caridad.

Somos rostro de un Dios Trinitario,

que aparece cuando hay comunión,

cuando somos todos solidarios,

cuando el pobre es sujeto y señor.