Homilía de la Misa del 18° Aniversario de la pascua del P.O. Jorge Novak
Primer Obispo de Quilmes 

Hermanas y hermanos:

Nos conmueven los testimonios de quienes han compartido la vida y el ministerio de nuestro primer pastor. Nos alegra la presencia de sus hermanos y familiares entre nosotros.

La Palabra hoy nos invita a centrarnos en el Dios que se ha hecho uno con los sueños y con los dolores de la humanidad. Es el Dios de la vida que se encarna: Jesús, Camino, Verdad y Vida.

El evangelio de Mateo nos presenta la realidad de dos mujeres: la que hace doce años sufre hemorragias, y la niña que ha muerto. La realidad de la mujer, en tiempo de Jesús, es no ser nadie. No cuentan en la vida social y religiosa. La hemorroísa sufre doble exclusión: el hecho de ser mujer y la de estar impura, excluida del culto. Ella se acerca temerosa a Jesús; sólo quiere tocar su manto. Jesús percibe la fe de ella y la cura. Le devuelve vida; la que hace doce años venía perdiendo gota a gota. Hace justicia, integrándola a la nueva familia que Jesús quiere inaugurar. La niña no cuenta para la sociedad; no es nadie. La niña está muerta, pero Jesús al tomarla de la mano, la devuelve a la vida. Jesús da vida en abundancia. Con sus palabras y sus gestos así lo muestra.

Jesús nos invita a creer, a tener confianza en Dios. Nos enseña a pedir con insistencia. Dios es un Padre que nos da lo que nos conviene. «La fe hace brotar la oración, y la oración —en cuanto brota— alcanza la firmeza de la fe» (S. Agustín) Novak rezaba y nos enseñó a rezar. Hoy se ofrecerá un nuevo libro, con las oraciones del P. O. Jorge.

En este lugar, el Padre Obispo Jorge inició su ministerio episcopal con aquellas palabras de san Pablo: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”. Por casi veinticinco años anunció ese Evangelio de la Vida, de la Verdad y de la Justicia. Él hizo carne lo que la Iglesia nos dice al ordenarnos para la predicación: “Cree lo que lees, enseña lo que crees y practica lo que enseñas”.

Abundan las anécdotas suyas, contadas por tantas personas de los tres partidos de la Diócesis. En la visita pastoral que hice estos días, en la zona de San Francisco Solano, un conocido hombre de nuestros barrios, Tito, compartía lo siguiente. El Padre obispo había ido a visitarlos en medio de una gran inundación. Además de los rigores de la pobreza, percibió la tristeza de ver cómo la gente perdía lo poco que tenía. Lamentablemente, esto sigue siendo frecuente en la zona de nuestros arroyos… A la hora de almorzar, se juntaron en un salón y trajeron la comida. Para el obispo trajeron un pollo al horno con papas y lo pusieron en la cabecera de la mesa. El Padre Obispo Jorge, con su delicadeza y sencillez les dijo: vayan comiendo nomás, yo voy a servirme ese pan con mortadela que están comiendo todos. Esto nos pinta la talla de “un pastor con olor a ovejas”. Y vivió entre nosotros… Se hizo uno con su pueblo. Y eso que él sembró, sigue dando frutos entre nosotros.

La prueba de que seguimos sus huellas es que en estos días crueles de frío, nuestras comunidades han respondido urgentemente a la propuesta de abrir las iglesias céntricas de los tres partidos, para alojar a la gente que padece en las calles el frío, la falta de alimentos, de trabajo y de un techo para vivir. Nuestro Hogar Refugio “Jorge Novak, amigo de los pobres”, que ha cumplido ya un año, resultó insuficiente. Pero el Padre Obispo vive en el corazón de su pueblo; y nuestra gente, en medio de sus carencias, agranda su corazón para compartir. Frente a la injusticia imperante opone la fuerza del amor al prójimo que jamás será vencido. Es el amor de Dios vivo entre nosotros. Más que el frío, lo que mata es la injusticia, la desigualdad y la indiferencia. Es inhumano acostumbrarnos a ver que la gente vive en la calle. La urgencia del momento hace que suenen más fuerte las palabras del Papa Francisco en Bolivia, a los movimientos populares: “La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: “Las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra”…” “No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario” (9 de julio de 2015)

El compromiso con la vida, con la verdad y con la justicia, es el camino que nos ha marcado nuestro primer pastor. Es el Evangelio en el que creyó y nos enseñó, y de modo admirable lo vivió. “Somos bautizados y enviados”. Así lo hemos manifestado en la peregrinación de esta tarde, desde la Parroquia San Jorge hasta la Catedral. Una expresión que nos prepara a vivir el Mes Misionero de octubre.

En este aniversario, quiero recordar con ustedes a otro gran pastor que en poco tiempo se ganó el corazón de la Iglesia Argentina, el Nuncio Mons. León Kalenga, fallecido el mes pasado. El presidió la última Misa de la Esperanza, en la Jornada Mundial de los pobres. Desde el cielo sigue exhortándonos a estar unidos en el amor.

La Virgen Inmaculada, nos acompañe rumbo al Tercer Sínodo Diocesano, junto a los Beatos Mártires Riojanos y nuestro Siervo de Dios Jorge Novak, “amigo de Dios y de los pobres”.


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes