III Jornada Mundial de los Pobres - XXIV Misa de la Esperanza  
 
Cruce Varela, Sábado 16 de noviembre de 2019

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará” (Salmo 9, 19)
 

Dice el salmo 9 de donde el Papa Francisco tomó este lema: “Porque el pobre no será olvidado para siempre, ni se malogra eternamente la esperanza del humilde”.

Recuerdo que en mi casa, allá en mis pagos, muchas veces se repetía este refrán: “largo, como esperanza de pobre”. Es la sabiduría popular que hunde sus raíces en la fe cristiana.

El Evangelio nos presenta a Jesús enseñando en Jerusalén y al escuchar que los judíos comentan sobre los preciosos adornos del Templo, les dijo: “De todo lo que ustedes contemplan, les aseguro que un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.” Eso que ellos admiraban, su mayor orgullo, no iba a ser eterno. Un día terminaría. No interesa saber cuándo. Les hace ver que lo importante es tener esa consciencia de no aferrarse a nada.

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

 Son palabras increíblemente actuales. Expresan una verdad profunda que la fe imprime en el corazón de los más pobres: devolver la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida.

En la época del salmista, había gente arrogante y sin ningún sentido de Dios que perseguía a los pobres para apoderarse, incluso, de lo poco que tenían y, así, reducirlos a la esclavitud. Hoy no es muy diferente… “En el mundo actual, impera un modelo económico que facilita que unos pocos tengan mucho, mientras crece el numero de hombres y mujeres que carecen de los necesario, y de tantas maneras maltratado y explotados”. (Papa Francisco)

Los siglos han pasado, pero parece que la experiencia de la historia no nos hubiera enseñado nada…

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

El Papa  Francisco, comentando este salmo 9, dice: “El contexto que el salmo describe se tiñe de tristeza por la injustica, el sufrimiento y la amargura que afecta a los pobres. A pesar de ello, se ofrece una hermosa definición del pobre: El pobre es el que confía en el Señor’ (Salmo 9, 11)  porque tiene la certeza de que nunca será abandonado. Es el hombre de la confianza. […] Es precisamente esta confianza en el Señor, esta certeza de un ser abandonado, la que incita a la esperanza. El pobre sabe que Dios no puede abandonarlo; por eso vive siempre en la presencia de ese Dios que lo recuerda. Su ayuda va más allá de la condición actual de sufrimiento; para trazar un camino de liberación que transforma el corazón, porque lo sostiene en lo más profundo.” (Papa Francisco)

La opción preferencial por los pobres es uno de los rasgos que marca la fisonomía de la Iglesia Latinoamericana, y de toda la Iglesia. Nuestra fe proclama que Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre. Por eso esa opción está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza… Por eso, nosotros, como discípulos misioneros de Jesús, estamos llamados a contemplar en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlos en ellos: “Los rostros sufrientes de los pobres son los rostros sufrientes de Cristo…” Todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo: “Cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt. 25, 40) (Cfr. DA 391ss)

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

Ya en el 2007, los obispos en Latinoamérica dijeron “La Iglesia está convocada a ser ‘abogada de la justicia y defensora de los pobres’ ante intolerables desigualdades sociales y económicas que claman al cielo. Tenemos cuanto que ofrecer, ya que no cabe duda que la Doctrina Social de la Iglesia es capaz de suscitar esperanza en medio de las situaciones mas difíciles porque, si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, ni siquiera para los llamados ricos”.

En estos días, buscando caminos para resolver el problema del hambre en el país, en una reunión alguien dijo: “los pobres no duermen porque tienen hambre, y los ricos no duermen porque tienen miedo a la reacción de los pobres…”

La propuesta cristiana no es hacer muros; es tender puentes. Jesús nos dice: “Bienaventurados los pobres”. El Reino de Dios pertenece a los pobres porque están en condiciones de recibirlo. Dice Francisco: “Pasan los siglos, y la bienaventuranza evangélica parece cada vez más paradójica; los pobres son cada vez más pobres, y hoy día lo son aún más. Pero Jesús, que ha inaugurado el Reino poniendo en el centro a los pobres, quiere decirnos precisamente esto: Él ha inaugurado, pues nos ha confiado a nosotros, sus discípulos, la tarea de llevarlo adelante asumiendo la responsabilidad de dar esperanza a los pobres. Es necesario sobre todo en esta época nuestra, reavivar la esperanza y restaurar la confianza. Todas nuestras comunidades deben tenerlo claro. De esto depende que sea creíble nuestro anuncio y el testimonio de los cristianos.”

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

Vivimos en una sociedad que siente la tentación del individualismo y la comodidad, del consumismo y el confort. Nuestra opción por los más frágiles y pobres, corre el riesgo de quedarse en un plano teórico o emotivo. Ayudémonos a tener gestos concretos. Dediquemos tiempo a los pobres, prestémosle atención. Se nos pide escucharlos con interés, acompañarlos en momentos difíciles, compartir tiempo con ellos, transformar su situación. No podemos olvidar que el mismo Jesús lo propuso con su modo de actuar y con sus palabras: “Cuando des un banquete invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos” (Lc. 14, 13).

Esos comportamientos y actitudes pueden traernos “problemas”. Seremos incomprendidos y cuestionados. Quienes adhieran al proyecto liberado de Jesús, experimentarán la misma oposición que ha encontrado Él. Hoy lo hemos escuchado a Jesús en el Evangelio: “Los perseguirán, los detendrán, los entregarán… Y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.” “Yo estaré con ustedes… Serán odiados a causa de mi nombre… Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza… Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

Este año tuvimos la alegría inmensa de celebrar la beatificación de los Mártires Riojanos: Monseñor Enrique Angelelli, el Padre Carlos Murias, El Padre Gabriel Longeville, y el laico catequista Wenceslao Pedernera. Mártires de Jesucristo, Mártires de la causa de los pobres. Mártires del Concilio Vaticano II. Ejemplos de entrega evangélica, de amor “hasta el extremo”, como su Señor y Maestro (Jn. 15, 13)

“La opción por los pobres no se limitó a una formulación teórica: se realizó plenamente en el despertar evangélico por la dignidad de la vida, y no se abatió incluso cuando la defensa de la justicia, siempre negada, se transformó en motivo de conflicto y provocó la reacción violenta de quienes veían amenazados sus intereses concretos, instalados en un catolicismo individualista.

 Ellos supieron ver a Jesús en los pobres, y los amaron de verdad, hasta dar su sangre por ellos y por Jesús. Ellos buscaron apasionadamente el Reino de Dios y su justicia, la solidaridad, la fraternidad y la paz entre los hombres.” (Luis Miguel Baronetto, “Mártires del Evangelio”, Introducción).

“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

Como pueblo argentino iniciamos un nuevo período democrático. Que la esperanza de un porvenir mejor se traduzca en vida digna, desarrollo integral, trabajo para todos, acceso a la salud y educación de calidad... Con los demás obispos argentinos decimos que "las mayores hipotecas del país siguen siendo la pobreza, la exclusión y la desigualdad.

La Patria requiere de todos, un renovado esfuerzo de diálogo sincero y búsqueda de consensos en orden a generar síntesis superadoras. La grandeza de nuestra dirigencia se manifestará en este intento, si sabe incorporar también los esfuerzos y las búsquedas de los más pobres.”

Nuestra Diócesis de Quilmes, gracias a Dios, tiene un camino de cercanía y servicio a los pobres y marginados, gracias al empeño, la entrega y el desvelo pastoral del recordado y querido Padre Obispo Jorge Novak, que nos dejó como legado esta MISA DE LA ESPERANZA.

Cercanos a él, también tenemos presentes a tantos agentes pastorales, mujeres y hombres, consagrados y laicos que sirvieron a los pobres, dignificando sus vidas, incluyéndolos en todos los servicios y proyectos.

Novak no solo fue servidor de los pobres, sino amigo de los pobres… y nos ha enseñado a serlo. A él queremos pedirle que ruegue a Dios por nuestro pueblo, para que nunca más el hambre cunda en nuestros barrios, y para que el trabajo, el techo y la tierra sean una realidad para cada familia.

Virgencita de Luján:
Vos sos madre de los pobres, porque pobre fue tu vida
y el dolor marcó una herida en tu humilde corazón
al ver a tu Hijo y Señor elevado en el madero
lo entregaste al mundo entero para darnos salvación.
Sos en este pueblo humilde como la luz de sus ojos
Sos amparo, sos reposo para nuestro caminar.
No nos vamos a olvidar cuando vivamos a oscuras
que vos sos la Virgen pura, Madrecita de Luján.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes