El P. Obispo Tissera saluda al personal del servicio penitenciario de Florencio Varela y a los internos, y los acompaña con su oración 

Saludo a los directores y personal del Servicio Penitenciario
de Florencio Varela,
y a los internos

 
Los saluda el Padre Obispo Carlos Tissera, obispo de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela. Es mi saludo a ustedes, directores de la Penitenciaria de Florencio Varela, y a todo el personal del servicio penitenciario. Este año no puedo ir a estar con ustedes y con todos los presos, pero mi corazón está muy cerca.

Cada Semana Santa contemplamos a Jesús que también fue llevado preso. Él supo lo que es estar encarcelado, del sufrimiento, de un juicio injusto. Él padeció todas nuestras maldades, consecuencias del pecado, para transformarlas con la fuerza de su amor divino. Quiero acercarles mi saludo en esta Semana Santa tan particular, en esta pandemia y a través de ustedes, a sus familias.

Querido personal del servicio penitenciario, quiero acompañarlos con mi oración. También llegar a toda la población de esa penitenciaría tan grande que está en nuestro distrito y desearle una feliz Pascua. Pascua quiere decir paso. Es el paso de Dios por nuestra vida. Sé de las dificultades que todos tienen -como todos los argentinos en este momento- de las dificultades en su trabajo, de tantas cosas y reclamos, pues ustedes también son servidores públicos. A todos los que estamos en un puesto de responsabilidad en la sociedad hoy se nos pide precisamente dar lo mejor de nosotros mismos en este momento histórico. No nos faltarán las fuerzas, pero no las que vengan de nuestra simple voluntad, sino la fuerza que viene de Dios.

Como cristianos hay tres grandes verdades que tenemos que tener muy grabadas en el alma: Dios te ama, Jesús me ha salvado y Él vive. Estas tres verdades (Dios me ama, Jesús es mi redentor, Él vive y está) son las que nos dan una fuerza extraordinaria cada día para seguir andando, para volver a empezar todas las mañanas. Es la que hace que en nosotros actúe la fuerza del Espíritu Santo y es el que nos enamora el alma. No podemos vivir si no vivimos enamorados, sino la vida se vuelve insulsa, aburrida, sin sentido. Vivir enamorados, enamorados de la vida, enamorados de quienes están a nuestro lado, enamorados de nuestro trabajo. Jesús es el gran manantial de la juventud del alma. Porque aquel que confía en el Señor, dice el Salmo 1, 3: “Es como un árbol plantado al borde de las aguas que echa sus raíces en la corriente, no temerá cuando llegue el calor y su follaje estará frondoso, mientras los jóvenes se cansan y se fatigan -dice el profeta- a los que esperan confiados en el Señor. Él les renovará las fuerzas, subirán con alas de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse”. Realmente estas palabras de la Biblia nos ayuden en esta Semana Santa en que contemplamos a Jesús crucificado, por vos, por mí, por todos, entregando por amor hasta la última gota de sangre. Esa es nuestra fuerza, el Señor Jesús, que venció el poder de la muerte con su resurrección.

Mi saludo Pascual para ustedes, queridos hermanos, queridas hermanas del servicio penitenciario. Y así quiero llegar, a aquellas personas que son la razón de ser del trabajo de ustedes: los presos. A ellos con lo mejor de mi corazón y mi oración que haré en las Misas y en las celebraciones que tendré en el obispado de Quilmes, que las transmitiremos por el Facebook de la Diócesis de Quilmes. Mi gran abrazo y mi bendición, y a los que los acompañan, Padre Rubén y demás capellanes.

Que la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca siempre. El saludo también del Padre Obispo Maxi, que me acompaña en todas las tareas.

¡Felices Pascuas!

 
+ Carlos José Tissera
   Obispo de Quilmes
 
Quilmes, 06 de abril de 2020.