La parroquia de la Inmaculada Concepción es la Iglesia Catedral de la Diócesis de Quilmes. Su historia se inicia a mediados del siglo XVII, con la llegada del pueblo Kilmes a esta zona del conurbano sur bonaerense.

Allá por 1666, un pueblo aborigen sometido y desterrado por los españoles se establecía quince kilómetros al sur, aproximadamente, de la ciudad de Buenos Aires. Era el pueblo Kilmes y su asentamiento se conocería como la “Reducción de la Santa Cruz de los Quilmes”.

Los kilmes habían habitado hasta entonces los Valles Calchaquíes, sitio al que arribaron escapando de la dominación Inca. Con la llegada de los españoles fueron sometidos al poder de la Realeza luego de una larga y heroica resistencia. Una vez rendidos, los españoles dispusieron un nuevo lugar para sus asentamientos: ese lugar es el que actualmente ocupa la ciudad de Quilmes.

Según la legislación española, las llamadas “Reducciones” favorecían la “civilización” de los indígenas y la implantación entre ellos de la religión cristiana. Por este motivo, apenas llegados los kilmes, se levantó la primera capilla. La atención religiosa estuvo inicialmente a cargo de “curas doctrineros” (predicadores o misioneros) y, desde 1667, por curas permanentes.

En 1730 se dispuso que todo el Pago de la Magdalena formase una parroquia propia (un “curato”, en la terminología de la época). Se la llamaría “Parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes”. La sede provisional de esta nueva jurisdicción sería la pequeña capilla, antecesora de la Catedral, hasta tanto se edificase otra más amplia fuera de los límites de la Reducción, construcción que comenzó cincuenta años más tarde.

Esta parroquia fue escenario de distintos hechos históricos. Varios de sus párrocos y feligreses desempeñaron papeles de importancia en la vida civil de la nación que estaba naciendo. Tal vez uno de los sacerdotes más representativos de aquellos tiempos sea el padre Santiago Rivas, párroco desde 1807: fue iniciador y vocero del movimiento que culminó en la extinción de la Reducción, se interesó vivamente por la actividad política de la zona y llegó a formar parte de la Cámara de Representantes como diputado por la sección electoral de Quilmes-Magdalena. Falleció en 1835 y sus restos descansan en el atrio de la Catedral.

En 1864, por motivos que se desconocen, nuevamente el nombre de la parroquia fue cambiado y desde entonces se la llamó “Parroquia de la Inmaculada Concepción de Quilmes”. Según testimonios recogidos por los historiadores, la Inmaculada Concepción había sido tenida por patrona del pueblo de Quilmes desde mucho tiempo antes, quizás incluso desde los comienzos mismos de la Reducción. Por este motivo, las celebraciones del 8 de diciembre llegaron a ser sin duda el acontecimiento más importante de la sociedad quilmeña.