A las trabajadoras y a los trabajadores de la Diócesis de Quilmes
1° de mayo de 2021   

 

 

Nuevamente celebramos un 1° de mayo en pandemia. El año pasado, para esta misma fecha, esperábamos que pronto acabara esta “tormenta repentina y furiosa”, como la definió el Papa Francisco. Desde entonces se han sucedido nuevas “olas” de contagios con consecuencias muy dolorosas, algunas irreparables.

En primer lugar, nos unimos en oración por los trabajadores y trabajadoras que han fallecido, y nuestra cercanía a sus familiares y seres queridos. Rezamos por aquellos que están padeciendo la enfermedad y por quienes, habiéndola sufrido, padecen secuelas de toda índole.

Nuestro saludo y reconocimiento van dirigidos también a las personas que trabajan en el amplio campo de la atención sanitaria, de un modo directo o indirecto, y a todas personas que trabajan en servicios públicos, realizando tareas esenciales en esta pandemia, en algunos casos privándose del valioso contacto con sus propias familias.

También queremos saludar a las personas que voluntariamente dedican sus horas de trabajo sirviendo en los comedores, en merenderos y en otros lugares de contención de personas afectadas por las consecuencias críticas de la pandemia, entre otras, el cierre de las fuentes de trabajo.

Queremos sentirnos cercanos a todo el pueblo trabajador, a los hombres y las mujeres que cada día se levantan con el deseo de trabajar dignamente y ganarse el pan para los suyos. Compartimos el dolor de los que han perdido el trabajo, de quienes lo buscan y no lo consiguen. Nos unimos a los reclamos de aquellos a quienes no les son reconocidos sus derechos laborales.

El 1° de mayo la Iglesia celebra la memoria de san José obrero, el carpintero de Nazaret. Con motivo de este año dedicado al padre de la Sagrada Familia, en la carta “Con corazón de padre”, el Papa Francisco dice: “La crisis de nuestro tiempo, que es una crisis económica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva ‘normalidad’ en la que nadie quede excluido. La obra de san José nos recuerda que el mismo Dios hecho hombre no desdeñó el trabajo. La pérdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los últimos tiempos debido a la pandemia de Covid-19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades. Imploremos a san José obrero para que encontremos caminos que nos lleven a decir: ¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo!”.

¡Feliz día a todas las trabajadoras y a los trabajadores de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes! ¡Dios los bendiga!

 

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+Marcelo (Maxi) Margni
Obispo Auxiliar de Quilmes