Homilía Domingo XI durante el año 
Colecta Anual de Caritas.
13 de junio de 2021
Capilla del Obispado de Quilmes
 
Hermanas y hermanos:

“Donde falta casi todo, que no falte la esperanza”. “En tiempos difíciles, compartamos más”

Estas frases las estamos escuchando a lo largo de esta semana, y hoy suenan de un modo especial, al realizarse la Colecta Anual de Caritas en todo el país.

La Palabra de Dios hoy está llena de esperanza, de confianza. Jesús habla con parábolas; modos simples y a la vez misteriosos para manifestar la presencia del Reino. Pero para comprenderlo es preciso también tener un corazón humilde. Por eso Jesús predica: “Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”. También se llena de alegría y proclama: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños”.

En estas parábolas, Jesús nos invita a no perder la capacidad de admirarnos ante lo maravilloso de la vida que crece, sin que nosotros intervengamos. Así como crece una planta, se abre una flor y luego vemos su fruto… El sol que cada mañana nos alumbra y nos da calor… La lluvia que renueva y alivia; el aire que respiramos y nos alienta… La maravillosa creación de la que somos parte… Admirarnos ante la belleza de lo pequeño y de lo majestuoso… Es una actitud que nos libera de los cerrojos del egoísmo y de la soberbia de crear que todo depende de nosotros. La contemplación no nos enajena; la contemplación nos ubica, nos alienta y nos anima a confiar y a darnos, a entregar la vida. Porque hay un amor primero, que nos acompaña y nos cobija. Un Dios que hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos (Mt. 5, 45)

Hoy tenemos esta invitación a compartir, en la Colecta de Caritas. En estos tiempos difíciles, la actitud de compartir hace que nuestra esperanza sea sólida. “Moneda que está en la mano quizás se pueda guardar, la que está en el alma se pierde si no se da” (Atahualpa Yupanqui). Más allá de lo que uno ponga o no en una colecta, lo importante es cultivar en nosotros la actitud de compartir. Por supuesto, hay que hacerla efectiva. En este caso, compartiendo con tantas personas que, a lo largo y ancho del país, luchan para salir adelante. Niños, niñas, jóvenes, adultos, todos aquellos que en distintas comunidades van llevando adelante proyectos para sobrellevar lo difícil de este momento. No solamente Caritas ayuda con alimentos, que en este momento es urgente. A lo largo de la pandemia se ha ayudado a más de 3 millones de personas con asistencia alimentaria; antes del 2020 veníamos ayudando a poco más de un millón. Esto ha sido gracias a la colaboración de todos; gracias también al Estado que ha dispuesto mayores cantidades de dinero para poder aliviar la mesa desolada de los argentinos. Pero esta Colecta de Cáritas es también para sostener otros proyectos en el campo de la educación, la economía solidaria; todo aquello que dignifica la vida de las personas; la obra de Cáritas no sólo es alimentar, es también educar, procurar dar elementos y herramientas para que las iniciativas que surgen de las personas puedan concretarse. Con esta Colecta podemos ayudar para concretar huertas familiares y comunitarias, proyectos de panificación, de construcción y mejoras en las viviendas, fondos para microcréditos, etc. Pequeñas cosas que sumadas son muy grandes. Hacen que el tejido social de la Argentina se solidifique. Así las esperanzas de tantas hermanas y hermanos se ven robustecidas con las buenas obras que entre todos vamos realizando en bien de la comunidad.

Agradecemos la tarea de las voluntarias y voluntarios de Cáritas; los que están en “la brecha”, otros en un escritorio gestionando las ayudas y colaboraciones, cada uno en los diversos servicios. Toda una comunidad que se arremanga para servir a los demás. Agradecemos, especialmente, a aquellas personas que han estado y están exponiendo su salud y su vida en esta pandemia, sea cocinando en un merendero o comedor, visitando los hogares para llevar la vianda. Se lo agradecemos de corazón. Esos gestos son verdaderas estrellas que alumbran en la noche, y que hacen que uno tenga la esperanza del radiante sol del mediodía, lo que todos esperamos: un mundo más justo, más solidario, más fraterno. Pero no será posible si entre todos no vamos encendiendo en los corazones estas actitudes de compartir, de unirnos para hacer que en esta Argentina resurjamos mejores que antes.

Que el Señor nos acompañe en este día, en el que también celebramos a San Antonio, e imploramos su ayuda. Un hombre que sintió el llamado de Dios para predicar el Evangelio; pero la realidad que vivía lo llevó a compartir con los pobres, no sólo la Palabra de Dios, sino también el pan. Tan tradicional “el pan de San Antonio”. Ese santo que obraba milagros; se dice que es el santo que hizo más milagros. Pero, más allá de los milagros, está el gran milagro de la caridad; el milagro de la Palabra que se siembra todos los días. Como decía San Francisco de Asís, que prediquemos el Evangelio con todas las fuerzas y, si es necesario, también con palabras.

Que los gestos de caridad, como es esta Colecta de hoy, se multipliquen; no solamente un fin de semana, sino todos los días de nuestra vida.

 
+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes