Querido hermanos y hermanas:

¡Ustedes no tengan miedo, alégrense, ha resucitado!

El capítulo veintiocho de Mateo, que leímos en la vigilia pascual, nos regala el relato de la resurrección de Jesús. 

“El ángel dijo a las mujeres: Ustedes no tengan miedo. Yo sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado como había dicho. Acérquense a ver el lugar donde yacía. Después vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado.

Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos. De pronto Jesús salió a su encuentro y las saludo, diciendo: Alégrense. Ellas se acercaron y abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: No tengan miedo; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”.


Como Iglesia de Quilmes queremos caminar juntos compartiendo la alegría del evangelio. 

Celebramos los primeros 50 años de la creación de nuestra diócesis, también de la elección de su primer Obispo, nuestro padre fundador, el Siervo de Dios Jorge Novak SVD, Profeta y Pastor que supo enseñarnos a orientar la mirada y el corazón colocando en el centro a Jesús y Su proyecto del Reino, como Iglesia en camino hacia la Pascua, compartiendo La Palabra de Dios junto con el pan y el vino en cada eucaristía celebrada y compartida en comunidad, que supo orientar la mirada hacia Jesús, inspirándole los cuatro cauces fundacionales, transversales en el camino de la vida de Fe de cada uno y de toda nuestra diócesis, que siempre nos pone en la tensión evangélica de vivir una mística más concreta y encarnada en el seguimiento de Jesús desde el llamado que nos hace para vivir la misión, asumiendo la opción por los más pobres, la defensa de los derechos humanos, el ecumenismo y la misión.

En el camino de estos cincuenta años, como ocurre en la vida de cada uno, de nuestras familias y como Pueblo, transitamos momentos marcados por experiencias de pasión, de muerte y resurrección, donde, ayer y hoy, el temor y las incertidumbres parece que nos hacen trastabillar, momentos de alegría y esperanza que nos vuelven a colocar en el eje, y también algunas certezas fundantes que le dan sentido a los temores, las incertezas, las esperanzas y alegrías: 

Hace cincuenta años transitamos la noche oscura y violenta de la dictadura, el terrorismo de estado, que nos llevó a vivir la cruz en los 30.000 desaparecidos y en el sufrimiento de la gran mayoría de las familias de nuestro Pueblo de Dios condenados por la represión y planes económicos que solo trajeron violencia, muerte, miseria y desempleo.

Hoy estamos viviendo una situación triste y difícil. La gran mayoría de los jubilados recibe mensualmente $380.000 más un bono de $70.000. Les suspenden muchos de los beneficios en sus prestaciones y de medicamentos crónicos. La situación de los discapacitados, los docentes, los trabajadores de la salud y la cantidad de hermanos nuestros que están perdiendo las fuentes laborales. La mayor parte de las familias endeudadas para intentar cubrir los gastos de sus mayores y, muchos, con dificultades para viajar al trabajo y comer. Tristemente, el día a día genera violencia a flor de piel, divisiones y conflictos que nos llevan a padecer situaciones muy dolorosas.

La Fe en Jesús resucitado, que no omite ni deja fuera ninguna de las situaciones difíciles que nos tocan vivir, nos regala la convicción de la vida nueva que atraviesa y transforma todo y nos invita a salir de todos los sepulcros, donde yace la noche y la oscuridad de la muerte. Hoy Jesús resucitado sale a nuestro encuentro como lo hizo con María Magdalena y la otra María, y nos dice también a nosotros hoy: 

¡Alégrense, no tengan miedo, vayan a avisar a mis hermanos que los quiero ver!

Profundizar la alegría del evangelio no es vivir mirando para el cielo con cara de estampita o invadido de una tristeza individualista, donde no puedo ver nada más allá de mí mismo. Vivir la alegría de la buena noticia de Jesús resucitado, significa asumirme necesitado del otro. Sin el otro no tengo vida, o, mejor dicho, estoy escondido en una vida que no es tal, que es artificial. Estoy muerto en vida. La vida real es relación, es vínculo, es encuentro, comunión y participación. El otro es mi hermano, es Jesús. También es crisis, dolor y conflicto. 

Vivir la alegría del evangelio, vivir la resurrección nos provoca a trascender y vivir una relación de encuentro con el “Otro” con mayúsculas, encuentro personal con JESUS. Nuestro recordado Papa Francisco nos decía: “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo, o al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (E.G n. 3) y a continuación citando a Pablo VI expresaba: “Nadie queda excluido de la alegría que nos regala El Señor”.

Necesitamos asumir que el seguimiento de Jesús resucitado nos transforma el corazón de piedra en un corazón de carne y nos lleva a bajar los muros de la división y tender puentes de encuentro, diálogo y compromiso con todos buscando el bien común. 

Este año nuestra diócesis también está viviendo el III Sínodo diocesano. Que la fuerza de Jesús resucitado, el amor del Padre y el viento del Espíritu que sopla donde quiere, porque es libre y liberador, nos vaya marcando el camino, trabajando el corazón, nos quite los miedos, los prejuicios y las orejeras para que en este momento de la historia sepamos responder con ternura y esperanza haciendo más amable y creíble a Jesús.

Que María, la que supo acoger en su vientre al Salvador, acompañarlo en su vida, al pie de la cruz y a la primera comunidad con sus miedos e incertidumbres, nos ayude a caminar con esperanza.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 05 de abril de 2026.

Hermanas y hermanos de la Diócesis:
    
¡Alegría y paz en el Señor! Les escribo en esta segunda semana de Cuaresma. Todas las Cuaresmas son distintas, pero esta es muy diferente para mí. Desde ya, porque estamos viviendo el Año Jubilar de la Diócesis y haciendo el camino para celebrar el Tercer Sínodo Diocesano. Pero en lo particular, estoy transitando la recuperación de una intervención quirúrgica decidida a fin de año, para extraer un lentigo (una mancha en la piel) de la parte izquierda de la cara. Ahora se está analizando lo extraído. A raíz de ello, se me ha hecho un injerto de piel, el cual ha sido exitoso, gracias a Dios. En ningún momento he tenido dolor ni molestias. Sí es necesario el reposo por varios días, para cuidar la consolidación del injerto.

Por este medio quiero expresarles mi agradecimiento por tantas manifestaciones de cariño y aprecio y, fundamentalmente, por las oraciones que han hecho y siguen elevando a Dios por mi salud. Sé de la cercanía de la Virgen, del Santo Cura Brochero y del Padre Obispo Jorge Novak, y tantas y tantos santos que se han invocado. Cuando visité la tumba del Papa Francisco en enero, también se lo he pedido. Dios se hace presente con tantos detalles, para mostrarnos que siempre está atento a nuestras necesidades, y nos da lo que realmente necesitamos. Providencialmente me ha tocado acompañar en la convalecencia al P. Obispo Maxi que, como saben, fue operado del corazón. Felizmente se está recuperando muy bien. Agradezco la oración que elevaron por él. También él me hacía llegar su cercanía en la oración desde su internación.

Mi agradecimiento al P. Obispo Eduardo, al P. Lucio y a mi secretaria Mónica, que son los que me asisten más de cerca en estas circunstancias. Sé que todos quisieran estar más cerca, pero lo comprenderán que no es posible. Sé que están y los siento muy cerca: el P. Obispo Marcelo Colombo, el P. Obispo Luis, el P. Obispo Juan Carlos, los sacerdotes, los diáconos, religiosas, religiosos, consagradas y consagrados, seminaristas, y a ustedes fieles de tantas comunidades. Los obispos de la región Buenos Aires, y muchos obispos del país me han acompañado también.

Agradezco las atenciones de los profesionales de la Clínica San Camilo, donde se realizó la operación, de la Hna. Norma de la Comunidad de San Camilo, de mi médico Juan Manuel Blanco, del personal de enfermería, por la eficiencia y delicadeza de sus tareas.

A la distancia me han acompañado con su cariño y oración familiares y amigos, aún de fuera del país. Me siento muy mimado por todos. ¡Muchas gracias! Dios les pague tanta bondad con abundantes bendiciones.

En el Evangelio del domingo, nos dice que, al final de la experiencia de la Transfiguración de Jesús, después de escuchar la voz del Padre, los discípulos se habían caído “con el rostro en tierra y llenos de temor”. Jesús se acercó y los tocó diciéndoles: “Levántense, no tengan miedo”. Gestos que también hacía Jesús con los enfermos. Los discípulos también necesitaron ser sanados, no sólo del miedo, sino de sus pensamientos que todavía estaban muy lejos de los de Jesús. Luego, vieron a Jesús solo; ya no estaban Moisés y Elías. Sólo a Jesús tendrán que seguir, caminando a otra transfiguración, de la pasión y muerte de Jesús, como paso hacia la Vida eterna. La experiencia de la Pascua. Con ustedes, me dejo tocar por Jesús, invitándome a levantarme, a no tener miedo y seguirlo.

En estos días ha recrudecido esta “tercera guerra mundial de a pedazos”; en estos tiempos en que vivimos tanta incertidumbre, violencia en tantas formas, decepciones en el mundo político y social, de dinero que no alcanza y falta de trabajo, desamparo de los más frágiles y necesitados, el Señor nos invita a levantarnos, a no tener miedo, y mirarlo a Él solo, y a seguirlo en su camino. Camino de la entrega, del servicio, camino del amor fuerte y concreto.

Recemos por la justicia y la paz en el mundo, y por la serenidad de los ánimos en nuestra Patria, para privilegiar los caminos del diálogo sincero y comprometido por el bien común, privilegiando con hechos concretos a los pobres.

Anhelo poder estar prontamente disponible para realizar mis tareas ordinarias, particularmente celebrar la Eucaristía en las Comunidades.

Que la Virgen nos siga cuidando tiernamente. ¡Que Dios nos bendiga!

¡Un abrazo grande!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 02 de marzo de 2026.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho”
(Sab. 11, 23)

Hermanas y hermanos:

Pasado el carnaval, los cristianos celebramos el Miércoles de Ceniza con el que comenzamos la Cuaresma. Cinco semanas de preparación para nuestra celebración más grande: la Pascua. El misterio de la muerte y resurrección de Cristo que cambió el rumbo de la historia humana.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho” (Sab. 11, 23) Este texto bíblico es la Antífona del inicio de la Misa del Miércoles de Ceniza.

El Señor nos muestra su misericordia para que nos volvamos a Él. Cuaresma es un llamado a la conversión; es una invitación para volvernos hacia Jesús que nos llama al cambio de vida. Él quiere transformar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. El pecado presente en nuestra historia, cada día, nos va endureciendo, nos va encerrando en la clausura de nuestro asfixiante yo, en el individualismo resignado, en la debilidad de nuestra mezquindad, en la fragilidad de nuestro enojo, en el engaño de los placeres, para enterrarnos en un pesimismo paralizante, o envolvernos en la flaca esperanza de promesas falsas. Es la obra del tentador. 

Cuaresma es el tiempo de la ESCUCHA. Tiempo para afinar los oídos del espíritu para escuchar la Palabra de Dios. Ese Dios que, como cuenta el libro del Génesis, se pasea por el jardín llamando al hombre que, avergonzado, se ha escondido porque ha pecado: “¿Dónde estás?” El Señor nos busca, antes que nosotros mismos queramos volver a Él. 

El Papa León XIV, en su primer Mensaje de Cuaresma, nos dice: “Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha (…) Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud”.

Desde tiempos antigüos, como la atestigua la Biblia, se nos invita al AYUNO. Así comienza la Cuaresma, con ayuno y abstinencia de algunos alimentos. Dice también el Papa: “el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Sirve para discernir y ordenar los ‘apetitos’, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”

Cuaresma es camino de la Iglesia, es CAMINAR JUNTOS. Nos dice León XIV: “Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”. 

El Papa León, al finalizar su Mensaje dice algo que tantas veces nos pidió el Papa Francisco: “Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”

Hermanas y hermanos: Ya hemos iniciado el Camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. El Papa León XIV se puso muy contento cuando lo supo. Nos insta a que nos involucremos todos en este camino eclesial. Quedó sorprendido al saber que el Padre Obispo Jorge Novak había celebrado dos Sínodos diocesanos. Contamos con la bendición del Papa. 

Les invitamos a compartir en las distintas celebraciones cuaresmales en sus parroquias y capillas. También a ser generosos en la Campaña Diocesana de la Fraternidad que organiza Caritas Quilmes.

Les pedimos que agenden la fecha del ENCUENTRO CUARESMAL DIOCESANO. Una celebración penitencial camino al Tercer Sínodo Diocesano, en la Iglesia Catedral, el domingo 22 de marzo a las 19 horas.

Hermanas y hermanos, les deseamos un fructífero tiempo de Cuaresma, camino a los 50 años de la Diócesis de Quilmes.

Fraternalmente les bendicen:

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 18 de febrero de 2026.

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

A pesar de todo, estamos felices. Hay lugar para la alegría en el corazón. El centro de esta celebración es Jesús, el Niño de Belén. Por eso estamos felices. Porque Dios está con nosotros; es el Emmanuel. 

Que nadie nos robe esta alegría. Hay motivos para estar preocupados, tristes y agobiados. Pero somos creyentes cristianos. Creemos que Jesús ha nacido, ha dado su vida por nosotros, nos ha salvado y vive en medio de su pueblo. Por eso, que nadie nos quite la alegría de creer. Alegría de saber que Él conoce nuestros dolores y padecimientos; la alegría de saber que Él siempre nos perdona; la alegría que experimentamos al escuchar su Palabra; la alegría de vivir la comunión entre todos y con Él. Que nadie nos quite la alegría de saber que Dios nos ama.

Se clausurará la Puerta Santa que en la Navidad pasada fue abierta por el querido Papa Francisco. Hemos transitado este AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. El camino en nuestra Iglesia de Quilmes se hizo CAMINO SINODAL. El 19 de septiembre hemos iniciado el camino hacia los 50 años de la Diócesis; hemos comenzado a andar el JUBILEO DIOCESANO.

Esta Navidad es celebración de COMUNIÓN. La MESA está tendida para que compartamos el pan de la Vida, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz: JESÚS ES COMUNIÓN. 

No dejemos que nos roben la comunión. La realidad que nos toca vivir, más de una vez nos tienta para romper la comunión, la fraternidad. Nos hace daño la división, la constante rivalidad, nos saca de quicio las ambiciones desmedidas y las promesas vanas, vengan de donde vengan. Se nos tienta para cortarnos solos y no ser solidarios; el sálvese quien pueda, lamentablemente, parece estar implícito en muchas de las decisiones de la vida política y social. El camino de la comunión, de la solidaridad y fraternidad es el antídoto para el individualismo.

JESÚS ES EL CENTRO DE LA NAVIDAD. Contemplarlo en su pequeñez y fragilidad, nos despierta a la ternura y compasión. Lo necesitamos. De Él nos viene la fuerza transformadora de su Espíritu para ser una sola cosa con Él y poder servirlo en los hermanos, haciendo la comunión.

Compartimos la letra del villancico “Comunión de Navidad” (Luis Reigada- Juan Carlos Maddío) La poesía nos ayuda a contemplar ese gran misterio de COMUNIÓN de Dios y nosotros.

                                              
Mira que pide en tu pecho
un pesebre que habitar, 
para hacer su humilde lecho
donde le puedas cantar. 
Mira que pide tus labios
para seguir enseñando;
mira que pide tus pies
para seguir caminando.

Mira que pide tus ojos
para seguir dando luz;
mira que pide tus hombros
para cargar con su cruz.
Mira que pide tus manos
para seguir construyendo;
mira que pide tu vida
para continuar viviendo.

Mira que pide tus penas
para continuar penando;
mira que pide tu amor
para continuar amando.
Al Niñito de Belén,
que nació para sufrir,
no lo defraudes jamás,
piensa que murió por Ti. 

Hermanas y hermanos, el próximo domingo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, vamos a clausurar el JUBILEO DEL AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. Estamos todos invitados a participar de la Misa que celebraremos en la Catedral de Quilmes, a las 19 horas. Estarán presentes todas las personas que han sido elegidas para ser “sinodales” en el TERCER SINODO DIOCESANO.

Deseamos una FELIZ NAVIDAD Y UN BENDECIDO AÑO NUEVO a todas las familias de la Diócesis. Unimos nuestra oración a todos los que sufren, particularmente los enfermos, los adultos mayores empobrecidos, los niños y los jóvenes en situación de calle o afectados por las adicciones. 

Al finalizar el año, expresamos nuestro agradecimiento a todos los agentes pastorales de la Diócesis por su servicio en las 80 parroquias, en todos los movimientos e instituciones, para que el Evangelio de Jesús siga anunciándose a todos, todos, todos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! 


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2025.

“Madre, danos amor para caminar con esperanza”
 

Hermanas y hermanos:

Una vez más el pueblo ha expresado su fe en esta 51ª Peregrinación Juvenil a pie al Santuario de Luján. Cientos de miles de fieles, de toda edad, peregrinaron con el lema: “Madre, danos amor para caminar con esperanza”. El sábado 4, a las 10 horas, la Virgen Peregrina salió desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, llevada por los jóvenes de nuestra Diócesis durante todo el trayecto.

Los peregrinos de nuestra Diócesis, al finalizar la Misa de las 7 de la mañana, presidida por el arzobispo de Buenos Aires, recibimos la Virgen Peregrina para que permanezca con nosotros hasta la 52ª Peregrinación del año 2026.

Es un regalo de Dios, una verdadera gracia, que la Virgen nos acompañe durante nuestro Jubileo “Bodas de Oro” de la Diócesis. Nuestros corazones se llenan de alegría y la recibimos agradecidos.

Lo que hemos vivido este fin de semana podemos resumirlo en las palabras del arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva: “Hay muchos hermanos en nuestro país que ya no tienen fuerzas para seguir, que sienten el peso de la pobreza, del narcotráfico, de la enfermedad y la soledad. Por ellos también peregrinamos, porque no queremos ser un pueblo indiferente”.

Con el Padre Obispo Eduardo quiero invitarlos a disponer nuestros corazones para dejarnos acompañar por la Virgen. Ella viene a consolarnos, a abrazarnos con ternura, para escuchar lo que Jesús nos diga y a caminar con la alegría del Evangelio. 

Esta imagen estará recorriendo toda la Diócesis, no sólo en las parroquias y capillas, sino en los lugares donde nuestro pueblo desarrolla su vida todos los días, en las calles, plazas, ferias, hospitales, hogares de personas mayores, lugares de trabajo y en los diferentes momentos en que nos juntemos para celebrar nuestra fe. Desde ya que la Virgen Peregrina presidirá los momentos significativos de la realización del Tercer Sínodo Diocesano, y las celebraciones centrales del Jubileo de los 50 años de la Diócesis de Quilmes.

Agradecemos al P. Lucio y al P. Darío, que con muchos jóvenes y devotos se organizaron para prestar este servicio durante la Peregrinación, para que la Virgen Peregrina presidiera la marcha y hoy ya la tengamos entre nosotros.

Seguramente la intercesión del Padre Obispo Jorge Novak, de nuestro recordado Padre Gino y de tantas y tantos peregrinos de Luján que vivieron ya su pascua, nos han alcanzado esta gracia de contar con la presencia de la Virgen Peregrina de Luján.

“Madre, danos amor para caminar con esperanza”.

Que en este Mes de las Misiones y del Santo Rosario, Dios bendiga a todas nuestras familias.


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 05 de octubre de 2025.

En esta oportunidad acercamos la carta de invitación a la Diócesis de Quilmes de los padres obispos Carlos Tissera y Eduardo Redondo, para iniciar el año jubilar diocesano el viernes 19 de septiembre a las 19 h.

Esa celebración eucarística de acción de gracias, en el aniversario 49° de la diócesis y de ordenación espiscopal del primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak, será transmitida en vivo en Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

La carta de los obispos de Quilmes se trascribe a continuación.

Carta Invitación a la Diócesis de Quilmes
para el viernes 19 de septiembre de 2025

Hermanas y hermanos de la Diócesis:

El mes de septiembre es muy significativo para nuestra Iglesia particular de Quilmes. Hay dos momentos que cada año celebramos: el segundo domingo y el 19 de septiembre.

Este año, el domingo 14 de septiembre, realizaremos la 47° Peregrinación diocesana a Luján. El lema convocante es: “Con la Virgen peregrinamos al jubileo diocesano”. 

El 19 de septiembre, celebraremos el 49° Aniversario de nuestra Diócesis y de la Ordenación Episcopal de nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak. Es por eso que el lema para la Peregrinación del próximo domingo es: “Con la Virgen peregrinamos al jubileo diocesano”. 

El viernes 19 de septiembre iniciaremos el JUBILEO DIOCESANO DE LOS 50 AÑOS DE LA DIÓCESIS DE QUILMES. En el año 2026, vamos a realizar el Tercer Sínodo Diocesano

Convocamos a todos, todos, todos, y especialmente a los sacerdotes y diáconos permanentes que están a cargo de las 80 parroquias de la Diócesis, acompañados por representantes de los Consejos Pastorales Parroquiales y de los Consejos de Asuntos Económicos, a participar de la celebración de la Eucaristía de acción de gracias el viernes 19 de septiembre, a las 19 horas, en la Iglesia Catedral

“Con la Virgen peregrinamos al jubileo diocesano”
, comprometiéndonos a ser protagonistas del Camino hacia el Tercer Sínodo. Queremos mirar al futuro de la Diócesis, inspirados en las enseñanzas del Papa Francisco, para anunciar la alegría del Evangelio, en todos los ámbitos de los tres partidos de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes.

Los esperamos el viernes 19 de septiembre, a las 19 horas, en la Catedral de Quilmes. 

Fraternalmente los bendecimos con afecto 

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 08 de septiembre de 2025.

Queridas hermanas y hermanos de la Vida Consagrada:

En este Año Santo Jubilar queremos agradecer al Dios de la Vida la múltiple riqueza que regala a nuestra Diócesis de Quilmes a través de cada uno de nuestros carismas.

El tiempo sinodal diocesano también nos invita a caminar juntos, a crecer en la vida fraterna, en el discernimiento comunitario, hacia la interacción y el encuentro de nuestros carismas, hacia la utopía del Reino, cuidadores responsables del ambiente y de los derechos de las generaciones futuras. Es una invitación a dar protagonismo al Espíritu Santo, a vivir desde la centralidad de Jesús y la escucha atenta de la realidad.

Nos decía el Papa Francisco: “con el espíritu de los fundadores que ustedes tienen en el corazón, hagan hoy la pregunta: «Señor, ¿hoy qué debo hacer? ¿Qué debemos hacer?». Y los consagrados son buenos en esto, saben crear nuevos caminos, saben dar… son valientes.

No olvidemos que el camino sinodal es el Espíritu Santo: Él es el líder del camino sinodal, Él es el protagonista. Y la vida consagrada, en esta dinámica, va adelante con los pastores y están disponibles para escuchar, para encontrar, para dialogar, para hacer proyectos juntos. El camino sinodal no es tener respuestas y tomar decisiones: no. 

El camino sinodal es caminar, escuchar -¡escuchar!- escuchar y seguir adelante. El camino sinodal no es un parlamento; el camino sinodal no es una colección de opiniones. El camino sinodal es escuchar la vida bajo la guía del Espíritu Santo, que es el protagonista del Sínodo. Y ustedes recorran este camino con renovado entusiasmo, testigos del Señor resucitado.”
 (14 de abril de 2023)

Escuchar, mirar y tocar la realidad, no despegarse nunca de ella. Los desafíos existen para ser superados y apoyados en la virtud de la esperanza. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega plena de esperanza.

¡Un gracias sincero a cada una y a cada uno! El Dios de la Vida les premie todo lo que son y lo que hacen por nuestro pueblo que peregrina en la Diócesis.

El próximo domingo 14 de septiembre celebraremos nuestro Jubileo Diocesano de la Vida Consagrada en la Basílica de Luján. La Virgen María, mujer de esperanza y de entrega incondicional, nos enseñe a ser también nosotros, como lo fue nuestro Padre Obispo, el siervo de Dios Jorge Novak, soñadores de futuro, constructores de una Iglesia pobre, cordial, samaritana y sinodal.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

+ Juan Carlos Romanín sdb
Obispo emérito de Río Gallegos
Vicario de Vida Consagrada 
de la Diócesis de Quilmes

Quilmes, 08 de septiembre de 2025.

Queridos hermanos diáconos y sus familias:

¡Feliz día del Diácono! ¡Feliz Jubileo Diaconal!

Ya les había comunicado mi ausencia para esta fecha. Como miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, me encuentro fuera de la Diócesis participando de la “Semana Social” en Mar del Plata. Motivo por el cual, a través el Padre Obispo Eduardo, les hago llegar mi saludo.

En la Misa Crismal todos hemos renovado nuestros compromisos como consagrados por el Orden para el servicio del pueblo de Dios. Con ocasión del Jubileo, en este Año Santo, queremos reavivar el don que el Señor nos ha hecho. Es Él quien nos ha elegido para una misión tan noble y santa. Cada uno de nosotros sabe que llevamos este tesoro en vasijas de barro. Como “peregrinos de la esperanza”, a pesar de nuestras fragilidades, “hay que seguir andando nomás”. Nos ayuda ver que somos un cuerpo maravilloso. Somos más de 120 diáconos permanentes animados por el mismo Espíritu, haciendo un camino sinodal orientados, estimulados y, a la vez, comprometidos en revitalizar nuestro ministerio, transitando por los cuatro cauces señalados por nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak: la pasión por la misión, la opción preferencial por los pobres, la defensa de los derechos humanos y el ecumenismo. La preparación del Tercer Sínodo Diocesano y la celebración de las Bodas de Oro de la Diócesis, nos encuentre a todos, sin excepción, unidos en el servicio y trabajo desde nuestro Decanato.

Como un humilde presente para este día, quiero compartir con cada uno y sus respectivas familias, un testimonio maravilloso, escrito por uno de los diáconos de larga trayectoria en la diócesis y que el Señor llamó a su presencia el pasado martes 15 de julio: Osvaldo Hussein.

Enterado de su fallecimiento, encontré en el archivo de la Curia, dentro de su carpeta personal, un sobre cerrado, con membrete del obispado, y una inscripción de puño y letra del Padre Obispo Jorge Novak que decía: “archivar en la carpeta de Osvaldo Hussein”. Lo abrí. Me encontré con un relato escrito a máquina, de dos carillas, fechado el 7 de agosto de 1995, donde el diácono Osvaldo testimoniaba lo que ha sido su formación y su vida de diácono en la diócesis. Una verdadera joya. Una perla preciosa de las tantas que guarda esta querida Iglesia de Quilmes. Dicha carta la leí en la Misa de cuerpo presente, ante la presencia de sus tres hijas, nietos, familiares y amigos,

Hoy, mediante el Padre Obispo Eduardo, hago llegar ese testimonio de Osvaldo para ustedes y sus familias, como un obsequio en este día Jubilar.

Que San Lorenzo, diácono y mártir, acompañe a cada uno y los bendiga junto a sus familias.

Fraternalmente

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 10 de agosto de 2025

Queridos hermanos sacerdotes: 

Muy cercanos a la celebración de nuestro sacerdocio, el 4 de agosto, día del Santo Cura de Ars, quiero hacerles llegar mi saludo fraterno, no sólo porque son colaboradores inmediatos en el ministerio pastoral, sino porque los considero hermanos.

Haber sido designado por el Papa Benedicto XVI para acompañar el camino de esta Iglesia de Quilmes, ha sido una bendición. Desde que llegué a esta diócesis me he sentido muy bien recibido, y en eso ustedes, los sacerdotes, han tenido un papel muy importante. Gracias por la cercanía y la comprensión. Este día sacerdotal, es ocasión para manifestarles este sentimiento.

Estamos en el corazón del Año Santo. Entre tantas motivaciones, es un tiempo para sentir en el corazón la Palabra del Señor que nos dice: “Yo los llamo amigos” (Jn. 15,15). Ese llamado nos une a todos en el seguimiento. Sabemos que ello comporta una constante conversión a ese amor primero. Juntos deseamos dar testimonio que es posible ser sacerdotes felices, porque Cristo nos ha llamado, y Él nos ha hecho sus amigos. Es una gracia que queremos acoger con gratitud y responsabilidad.

No sólo estamos viviendo el Año Santo, como “Peregrinos de la Esperanza”, sino que ya nos encaminamos a iniciar el Jubileo Diocesano, celebrando las Bodas de Oro de la Diócesis. Lo iniciaremos solemnemente el 19 de septiembre en la Catedral. Previamente, en la Peregrinación a Luján, el 14 de septiembre, iremos a pedir a la Virgen que nos acompañe en el camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. Con todo el pueblo de Dios queremos renovar la alegría de predicar el Evangelio, en este siglo XXI, a casi sesenta años de concluido el Concilio Vaticano II.

Los sacerdotes tenemos un papel irremplazable en la animación de este camino sinodal. Juntos, inspirados en la labor pastoral de nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak, queremos mirar el futuro, celebrando este presente enriquecido por las enseñanzas del Papa Francisco, quien nos ha exhortado a transformar la Iglesia con espíritu sinodal.

El Papa León XIV, en el Encuentro Internacional de los Sacerdotes, nos dijo: “La Encíclica del Papa Francisco ´Dilexit nos´, si bien es un don precioso para toda la Iglesia, lo es de manera especial para nosotros, los sacerdotes. Esta nos interpela con fuerza, nos pide que custodiemos juntos la mística y el compromiso social, la contemplación y la acción, el silencio y el anuncio. Nuestro tiempo nos desafía, muchos parecen haberse alejado de la fe, pero en lo profundo de muchas personas, especialmente de los jóvenes, hay sed de infinito y de salvación. Muchos experimentan como una ausencia de Dios, pero cada ser humano está hecho para Él, y el designio del Padre es hacer de Cristo el corazón del mundo.

Por eso queremos recuperar juntos el impulso misionero. Una misión que propone con valentía y amor el Evangelio de Jesús. A través de nuestra acción pastoral, es el Señor mismo quien cuida de su rebaño, reúne a los dispersos, se inclina sobre los heridos, sostiene a los desanimados. Imitando el ejemplo del Maestro, crecemos en la fe y nos convertimos así en testigos creíbles de la vocación que hemos recibido. Cuando uno cree, se nota, la felicidad del ministro refleja un verdadero encuentro con Cristo, que lo sostiene en la misión y en el servicio”
.

También ese día el Papa León XIV se refirió a nuestro papel en la pastoral vocacional: “Quisiera decir también unas palabras sobre las vocaciones. A pesar de los signos de crisis que atraviesan la vida y la misión de los presbíteros, Dios sigue llamando y permanece fiel a sus promesas. Es necesario que haya espacios adecuados para escuchar su voz. Por eso son importantes los ambientes y las formas de pastoral juvenil impregnadas del Evangelio, donde puedan manifestarse y madurar las vocaciones a la entrega total de sí. ¡Tengan el valor de hacer propuestas fuertes y liberadoras! Al mirar a los jóvenes que en nuestro tiempo dicen su generoso “aquí estoy” al Señor, todos sentimos la necesidad de renovar nuestro “sí”, de redescubrir la belleza de ser discípulos misioneros en el seguimiento de Cristo, el Buen Pastor” (Cfr. Discurso del Papa, 26 de junio de 2025) 

En Argentina, el 4 agosto hacemos memoria del martirio del Beato Obispo Enrique Angelelli, modelo de vida sacerdotal. Nos dejó su testimonio rubricado con su sangre. Antes lo plasmó en sus versos, en ocasión de su 25° aniversario presbiteral:

“Mi vida fue como el camino…
pegadita al arenal
para que la transite la gente
pensando: “Hay que seguir
andando nomás”.


Junto con ustedes, doy gracias a mis queridos hermanos obispos, Eduardo, Luis y Juan Carlos, que con su cercanía y afecto me acompañan en este servicio episcopal.

Hermanos sacerdotes: ¡Feliz día!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 1.º de agosto de 2025

Queridos hermanos y hermanas 
que caminamos en la diócesis de Quilmes:

El lunes 21 de abril, octava de Pascua, sorprendió al mundo y a cada uno de nosotros la partida de nuestro querido Hermano Mayor, el Papa Francisco. Nuestra humanidad llora y esta realidad se nos vuelve consciente muy lentamente porque «(…) cuantas veces nos engaña la ilusión de ser eternos” [1]. Sin embargo, su vida, centrada en la buena noticia de Jesús, comprometida al servicio de “todos, todos, todos”, partiendo desde los pobres y vulnerables, nos impulsa a no perder la esperanza ni declinar la alegría del evangelio siendo conscientes de que el sentido de la vida está en donarla sin guardarnos nada. Hasta el último momento de su vida, Francisco, en la fragilidad de su estado de salud, entregó su vida con sus palabras y su presencia concreta el último domingo de pascua recorriendo la plaza de San Pedro.

Francisco, enfermo, frágil y vulnerable nos regaló el anuncio de la resurrección: ¡Cristo vive y te quiere vivo! nos regaló la gracia de vivir la fe con el corazón el cielo y los pies en la tierra.

Con la certeza de que en su corazón la luz de la resurrección es el cumplimiento de la promesa hacemos nuestras sus palabras:

«El Señor nos dice que estemos preparados para el encuentro, la muerte es un encuentro: es Él quien viene a encontrarnos, es Él quien viene a tomarnos de la mano y llevarnos con él. 

¡No quisiera que esto sea un aviso de funeral! Es simplemente el Evangelio, es simplemente la vida, simplemente decirse el uno al otro: todos somos vulnerables y todos tenemos una puerta a la que el Señor llamará algún día».

«De todas las cosas que hemos reunido, que hemos ahorrado, legalmente buenas, no nos llevaremos nada. Pero sí, llevaremos el abrazo del Señor. Piensa en tu propia muerte: ¿cuándo moriré? En el calendario no está arreglado, pero el Señor lo sabe. Y ora al Señor: «Señor, prepara mi corazón para morir bien, morir en paz, morir con esperanza». Esta es la palabra que siempre debe acompañar nuestra vida, la esperanza de vivir con el Señor aquí y luego vivir con el Señor en otra parte. Oremos los unos por los otros, por esto» 
[2]. 

En este espíritu nos encontraremos para celebrar la vida de Francisco en nuestra Catedral de Quilmes el próximo sábado 26 de abril a las 19 h, día de sus exequias. Muchos de ustedes lo harán igualmente en sus propias comunidades.

Que María Inmaculada nos siga enseñando a caminar juntos, sin dejar a nadie fuera.

Con nuestros deseos de paz y bien.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 24 de abril de 2025.

[1] Cfr. Santa Marta 29/11/2019. Homilía diaria del Papa Francisco
[2] Ibidem.