Saludo por el Día del Periodista

Queridos y queridas periodistas y comunicadores:

El Papa Francisco nos recuerda en el mensaje para las 58º Jornadas de las Comunicaciones Sociales de este año, publicado el 24 de enero que “en esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano. Sólo dotándonos de una mirada espiritual, sólo recuperando una sabiduría del corazón, podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana”.

Y es por ello que queremos llegar a cada trabajador y trabajadora de los medios de comunicación, este 07 de junio, día del periodista, con nuestro saludo y felicitación.

El Papa, en su mensaje, nos invita a reflexionar acerca de la implicancia de la inteligencia artificial, sobre su uso que “podrá contribuir positivamente en el campo de la comunicación si no anula el papel del periodismo sobre el terreno, sino que, por el contrario, lo respalda; si aumenta la profesionalidad de la comunicación, responsabilizando a cada comunicador; si devuelve a cada ser humano el papel de sujeto, con capacidad crítica, respecto de la misma comunicación”.

A cada uno, a cada una, les queremos agradecer el enorme compromiso por su trabajo que transforman en servicio para toda la sociedad. Por cada vez que defienden los derechos de los más débiles, humanizan la comunicación y son garantes de la verdad.

Pedimos a Dios por ustedes, trabajadores de diarios, televisión, radio, redes sociales, portales web, pedimos por sus familias y por las fuentes de trabajo.

Que siempre puedan obrar con sabiduría para orientar los sistemas de inteligencia artificial a una comunicación plenamente humana.

¡Feliz día del periodista!

Dios los bendiga y la Virgencita de Luján los cuide.

Con afecto,



+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 07 de junio de 2024


Hermanas y hermanos:

¡Alegría y paz en el Señor!

En esta Pascua llegue a cada una, a cada uno nuestro saludo afectuoso y agradecido. Este afecto nace de sabernos hermanos por el Bautismo, hijas e hijos de un mismo Padre. Les agradecemos, porque siempre rezan por nosotros, como nosotros lo hacemos por ustedes cada día. Porque comparten con nosotros una misma misión: proclamar el Evangelio y dar testimonio de servicio fraterno en la construcción del Reino de Dios.

Pascua es pasar con Jesús de la muerte a la vida, del egoísmo al amor. Pascua es dejarnos transformar por el poder del Espíritu, que es el amor de Dios derramado en nosotros.

El Papa Francisco dice: “El amor nos hace abrir los ojos, ampliar la mirada, nos permite reconocer en el extraño que cruzamos en nuestro camino el rostro de un hermano, con un nombre, con una historia, con un drama ante el cual no podemos permanecer indiferentes. A la luz del amor de Dios, la fisonomía del otro emerge desde la sombra, sale de la insignificancia y adquiere valor, relevancia. Las carencias del prójimo nos interpelan, nos incomodan, nos piden que asumamos el reto de hacernos responsables… Nos lleva a sentir como propias las heridas que contemplamos en su cuerpo y nos llama a derramar el óleo de la fraternidad sobre las llagas invisibles que leemos en la filigrana del alma de los demás”. (Francisco, 11 de mayo de 2024)

Como parte de este pueblo creyente, en esta Semana Santa nos acercamos a nuestros lugares de culto para contemplar a Jesús muerto y resucitado. Celebrar juntos el gran amor de Dios por todo el pueblo. Hay en nosotros el profundo deseo de “ver a Jesús”, de “estar con Él”. Lo necesitamos; sin Él no podemos nada. Es nuestra roca firme en medio de nuestras inseguridades; es nuestro alimento y sustento en nuestras debilidades y necesidades; es alivio para nuestros dolores del cuerpo y del alma; es consuelo en nuestros duelos y dolores. Él nos dice: “Vengan a mí”. La fuerza de su Espíritu nos lleva a su encuentro y posibilita nuestro encuentro con los demás. Vivimos en un mundo que sutilmente nos tienta a salvarnos cada uno por su cuenta, exaltando el individualismo; como creyentes cristianos proclamamos un Dios que es Comunión y que hace Comunidad. Un Dios que se goza en tener un pueblo, y nosotros gustamos la alegría de ser parte de su pueblo. Todo esto gracias a la gran gesta que celebramos: el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Es la Pascua del Señor Jesús que sella su alianza de amor eterno con su pueblo, derramando su sangre para el perdón de los pecados.

Vamos caminando juntos, compartiendo nuestras alegrías y nuestras penas, nuestros fracasos y esperanzas, acompañados por Jesús que nos alienta con su Espíritu. Esto es sinodalidad. Es sentirnos parte de la Iglesia de Jesús que proclama el Evangelio y va realizando el Reino de justicia, de amor y de paz en este presente concreto, en las comunidades de los partidos de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes.

A las hermanas y hermanos de las Iglesias cristianas, a sus pastores y pastoras en particular, les brindamos nuestro saludo, acompañado del compromiso de trabajar juntos por la unidad que Cristo pidió al Padre, sirviendo a nuestro pueblo con la alegría del Evangelio.

Queremos saludar a los enfermos, a las personas mayores, a niños y jóvenes, a los imposibilitados de participar de las celebraciones litúrgicas, a los presos, a tantas servidoras y servidores de los más necesitados. A las familias, a las personas de todas las instituciones públicas y privadas, parte vital de nuestra sociedad. A todos los que trabajan por el bien común. Vaya nuestro saludo pascual a las autoridades de distinto rango de los tres partidos.

Estamos felices de ser Iglesia diocesana de Quilmes.

¡Felices Pascuas!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

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Quilmes, 27 de marzo  de 2024

El próximo sábado 16 de marzo entre las 10 y las 17 h celebraremos el Encuentro Festivo Diocesano en la Casa de Encuentros Santo Cura Brochero (Pergamino 1401, Bosques), con el lema «En tiempos difíciles celebramos la fe con el Cura Brochero y Mama Antula»

Compartimos el video con la invitación del Padre Obispo Carlos José Tissera a celebrar a Santo Cura Brochero en su día, el mismo 16 de marzo, y a Santa Mama Antula, cuya fiesta fue el 7 de marzo.

Se invita a llevara comida a la canasta.

Queridos hermanos y hermanas: 

Como todos los años, nos reunimos a celebrar nuestra fe en torno a la fiesta del Santo Cura Brochero, que tanta devoción despierta en nuestras comunidades. Este año «ensanchamos la carpa» de la fiesta con el regalo de Mama Antula, primera santa argentina.

Santa María Antonia de San José, como el Santo Cura Brochero, con su testimonio nos anima a seguir a Jesús, comprometiéndonos en la oración y en la misión, partiendo siempre de los «últimos»: los pobres, los «rotos», los que están tirados al costado del camino. Su valentía y coraje, en tiempos difíciles, nos inspiran a ser creativos en nuestro servicio a los hermanos.

La memoria de ellos nos lleva a las raíces profundas de nuestra patria, de nuestra Iglesia y de nuestra fe. Estas santas devociones en nuestra diócesis de Quilmes nos la regalaron el Padre Obispo Jorge Novak y el Padre Gino hace más de cuarenta años, impulsando experiencias de evangelización y misión.

Como nos enseña el Papa Francisco, una fe que no tiene memoria y no tiene raíces se seca y muere. Por ello queremos alimentar nuestra fe como pueblo peregrino en nuestra diócesis compartiendo un Encuentro Festivo Diocesano el próximo sábado 16 de marzo desde la 10 hasta las 17 h en la Casa de Encuentros Santo Cura Brochero (Pergamino 1401, Bosques). Celebraremos la misa a las 11 h, compartiremos el almuerzo a la canasta y luego tendremos, durante la tarde, fiesta y baile popular. No se olviden de traer mate y tereré.

Porque, ¡en tiempos difíciles no podemos dejar de celebrar la vida y la fe! 


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo auxiliar de Quilmes

 Quilmes, 28 de febrero de 2024

Mensaje de Navidad 2023

Esta Navidad nos encuentra como Nación en una situación crítica. No se necesita repasar cifras ni cuadros. 

  • Los últimos años han sido ya muy difíciles. Muchos han perdido la esperanza, otros se han cansado de creer y apostar en cambios, otros piensan en la posibilidad de irse, y muchos más de los que pensamos parece que añoran un ayer que no queremos que vuelva “nunca más”.
  • En general, de parte de la mayoría de las clases dirigentes, y de nosotros cristianos también, hay muy poca autocritica, y casi nadie pide perdón. Al contrario, muchos continúan pavoneándose por los atajos de la politiquería donde el bien común deja ser común y se vuelve un sálvese quien pueda. Da la sensación de que se hace borrón y cuenta nueva. 
  • Los que siempre tuvieron todo, lo siguen teniendo todo. Quien paga el ajuste es la mayor parte de la sociedad. Los que quieren ganarse el pan trabajando, darles estudio a sus hijos, salud, techo digno, comida caliente, y especialmente los más pobres y descartados que cada vez son más y más. 
  • Cada día que pasa cuesta más comprar lo que necesitan nuestras familias para comer, ni que hablar de los medicamentos, la ropa, el transporte y de todo lo básico para vivir. 
  • Parece acentuarse, de muchas formas, un cierto individualismo. En este sentido el Papa Francisco les recordaba a los jóvenes: “Si una persona les hace una propuesta y les dice que ignoren la historia, que no recojan la experiencia de los mayores, que desprecien todo lo pasado y que sólo miren el futuro que ella les ofrece, ¿no es una forma fácil de atraparlos con su propuesta para que solamente hagan lo que ella les dice? Esa persona los necesita vacíos, desarraigados, desconfiados de todo, para que sólo confíen en sus promesas y se sometan a sus planes.” (Cf. Fratelli Tutti n. 13)

¿Qué significan hoy algunas expresiones como democracia, libertad, justicia, unidad? Han sido manoseadas y desfiguradas para utilizarlas como títulos vacíos de contenido que pueden servir para justificar cualquier acción. (Cf. Fratelli Tutti n. 14)

Se celebra este año, 40 años de democracia. Ayer como hoy Jesús vuelve a nacer. En la homilía de aquella Navidad de 1983, nuestro Padre Obispo, el siervo de Dios Jorge Novak, se mostraba, por un lado, esperanzado, y expresaba: “Demos gracias a Dios por los gestos de madurez cívica, por los propósitos de honestidad, por el empeño de recuperar el sentido de la justicia”. Pero también advertía, con sentido profético, que: “No nos dejemos engañar por falsas ilusiones, no nos dejemos desviar por falaces fórmulas de felicidad”. Y culminaba haciendo un llamado a los cristianos: “Lo importante es llegar a nuestros hermanos que sufren y esperan nuestra mano tendida; esperan, sobre todo, nuestro corazón abierto”.

Asumamos juntos el compromiso que una vez hiciera nuestro recordado siervo de Dios,  Padre Obispo Jorge que, en medio de la noche más oscura del país, desde la impotencia de sentir que todo es difícil y que no hay caminos posibles, y estando en los pesebres vivientes de tantos hermanos/as se animó a “Seguir Naciendo. Y haciéndose hermano de los pobres de la tierra, se convirtió en profeta de esperanza. No caigamos en la angustia de la tormenta en medio de la noche.

“Señora del amor y de la Paz, 
que esta Navidad sea el comienzo de una nueva claridad. 
Que el Amor sustituya la violencia,
y que la justicia engendre la verdadera paz. 
Ayúdanos a gritarle a los que odian, 
que Dios es Padre y nos ama;
y a los que tienen miedo
y están desanimados,
que Dios está naciendo entre nosotros y nos acompaña.

Que en esta Navidad nazca de nuevo Jesús,
para nuestra familia y para todos, 
para nuestro barrio y nuestro pueblo,
para nuestra Patria y para el mundo entero.
Así podremos anunciar también nosotros: 
‘NOS HA NACIDO EL SALVADOR,
QUE ES CRISTO, EL SEÑOR’. AMEN”. 
(Cfr. Beato Card. Pironio. Oración del pesebre)


Caminemos juntos. Seamos hermanos que construyen comunidad. Vayamos, como los pastores de Belén, a abrazar cada vida amenazada. Anunciemos, junto a los ángeles, que nunca es tarde para “seguir naciendo”.


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 21 de diciembre de 2023

¡Muchas felicidades y paz en este día!

“El que quiera servirme será honrado por mi padre” (Jn 12, 26)

Queridos hermanos diáconos:

El día de hoy es muy especial para la vida de nuestra diócesis, para cada uno de ustedes y sus familias. Queremos compartirlo y celebrarlo juntos. El diácono transitorio y el casado, como todas las vocaciones y ministerios en la Iglesia, tiene su raíz en el sacramento del bautismo: Todos somos hijos de Dios, todos tenemos la misma dignidad, y en Él, todos somos hermanos y hermanas. El diaconado, particularmente el permanente, es discernido y rezado en el corazón de la familia y la comunidad cristiana. Ésta es la base para una Iglesia sinodal.

En este sentido el magisterio del Padre Obispo Jorge Novak nos enseña que: «El diácono casado hace partícipe del ejercicio de su ministerio a la esposa, con la que comparte el crecimiento en el nuevo ministerio. Su primera función diaconal es la de mostrar al Señor en su propia familia y en la de los vecinos, parientes y otras personas, entre las cuales realiza tareas de pastor, para construir la Iglesia doméstica.»[1]

El diácono casado vive en familia que es la primera comunidad eclesial. Quizá hoy, sostener, contener y acompañar la propia familia sea uno de los mayores desafíos, sino el mayor, que el Señor te regaló. Por eso, nunca te olvides que Dios te llama a vivir el ministerio desde tu familia. Dios te llama para servir, desde tu raíz, y tu raíz está donde está tu corazón. 

Por eso en este día le pedimos al Señor que continúes profundizando tu raíz en la vida de tu familia y que luches por eso, aunque cueste. El servicio diaconal comienza allí. Un ministerio sin raíces, no es un servicio gratuito, se puede confundir y convertirse en un trabajo separado de la fe y del corazón. Ahí se vuelve poder y podemos olvidarnos hasta de Dios.

Desde el inicio del ministerio episcopal, nuestro Padre Obispo Jorge Novak nos enseñó que la misión de la Iglesia es evangelizar, haciendo presente a Jesús crucificado y resucitado, asumiendo un estilo de Iglesia, toda ella ministerial, comunitaria y comprometida con los pobres, encontrando en el bautismo la fuente de todas las vocaciones.[2]

“El diácono está vinculado de modo muy estrecho al mundo laico, especialmente por su trabajo propio… Cumplirá ejemplarmente con su trabajo y ejercerá su ministerio animado en la fe, sembrando la semilla evangélica y ofreciendo los servicios que estén a su alcance y que los otros requieran.»[3]

“Este estilo en nuestra diócesis nos obliga a establecer el diálogo sincero, continuo y responsable entre el colegio presbiteral y el colegio diaconal. Es una tarea de vastas proyecciones y de indudable servicio edificante a favor de nuestras comunidades que la asumimos con ilimitada confianza en la gracia de Cristo.”[4]

El documento de los Obispos Latinoamericanos en Aparecida, 2007, en el Nº 207 nos anima en la vivencia del diaconado permanente desde la familia:  los habilitará a ejercer con fruto su ministerio en los campos de la evangelización, de la vida de las comunidades, de la liturgia y de la acción social, especialmente con los más necesitados, dando testimonio, así, de Cristo servidor al lado de los enfermos, de los que sufren, de los migrantes y refugiados, de los excluidos y de las víctimas de la violencia y encarcelados. 

Y termina en el Nº 208 expresando que se espera de los diáconos un testimonio evangélico y un impulso misionero para que sean apóstoles en sus familias, en sus trabajos, en sus comunidades y en las nuevas fronteras de la misión

Pidámosle a San Lorenzo, patrono de los diáconos, que interceda por cada uno de ustedes y sus familias regalándoles la gracia de:

  • Caminar juntos, haciendo real el sueño de Dios de una Iglesia que no deje a nadie afuera y en la que todos y todas somos hermanos y hermanas de camino.
  • Vivir una Iglesia que sea familiar y cercana, comenzando por la propia familia.
  • Asumir la comunión y la participación como estilo de Jesús en la misión, desde los pobres.
  • Alimentar la vida con la oración personal y comunitaria teniendo la eucaristía en el centro.

Con nuestros deseos de paz y bien.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 10 de agosto de 2023.

Hermanas y hermanos:

Con el lema “Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak: Derechos Humanos, legado y misión”, realizamos esta convocatoria para celebrar un nuevo aniversario de la pascua de nuestro primer pastor diocesano.

Este año en que celebramos los 40 años de democracia en la Argentina, también se conmemorarán los 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948. Cuando se cumplieron los 50 años de la misma, el Padre Obispo Jorge Novak decía: “El Magisterio de la Iglesia sobre los Derechos Humanos ha sido mi guía obligada, en la acción pastoral que hube de desplegar en estos 22 años… Es preciso continuar con esta convicción y en este servicio a favor de la dignidad personal de todos nuestros fieles y de todos nuestros conciudadanos… ¡No bajemos los brazos! Oigamos al Señor que nos habla en la Biblia: “Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes. Digan a los que están desalentados: ¡Sean fuertes, no teman, ahí está su Dios! (Isaías 35, 3-4)» (Homilía del 20/12/1998)

Con el Padre Obispo Eduardo Redondo convocamos a todos para conmemorar este nuevo aniversario de la pascua del P. Obispo Jorge, renovando nuestro compromiso en la defensa de los derechos humanos, que siguen siendo amenazados dentro y fuera del país.

Hermanas y hermanos, los esperamos el día sábado 8 de julio, a las 18 horas, en la Iglesia Catedral de Quilmes, para celebrar la Eucaristía en su memoria. No se olviden de invitar a sus familiares, amigos, vecinos y a los miembros de sus comunidades.

¡Dios les bendiga!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes


+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 28 de junio de 2023

Saludo por el Día del Periodista

Queridos y queridas periodistas y comunicadores:

Queremos llegar a ustedes en un nuevo día del periodista para decirles “gracias” y “felicitaciones”. Les damos las gracias por el compromiso con el trabajo que todos los días comparten con la sociedad. Y los y las felicitamos por hacer de su vocación de servicio un estilo de vida.

En este día especial de reconocimiento de su valiosísima labor queremos compartirles dos ideas que el Papa Francisco nos regaló en su mensaje para las 57º Jornadas de las Comunicaciones Sociales de este año, publicado el 24 de enero: Queremos invitarles a “Comunicar cordialmente”, que quiere decir que “quien nos lee o nos escucha capta nuestra participación en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Quien habla así quiere bien al otro, porque se preocupa por él y custodia su libertad sin violarla”. 

Y también, a “Hablar con el corazón”: que “es hoy muy necesario para promover una cultura de paz allí donde hay guerra; para abrir senderos que permitan el diálogo y la reconciliación allí donde el odio y la enemistad causan estragos. En el dramático contexto del conflicto global que estamos viviendo, es urgente afirmar una comunicación no hostil. Es necesario vencer «la costumbre de desacreditar rápidamente al adversario aplicándole epítetos humillantes, en lugar de enfrentar un diálogo abierto y respetuoso» (Carta enc. Fratelli tutti, 201). Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones”.

Por todo esto queremos hacer llegar nuestro saludo a cada trabajador y trabajadora de los medios de comunicación: diarios, televisión, radio, redes sociales, portales web… y pedimos a Dios por ustedes, por sus familias y por el trabajo de cada día para que siempre sea digno y bien reconocido.

Que podamos tener una comunicación libre y cordial, y ser custodios los unos de los otros con la verdad.

¡Feliz día del periodista!

Dios los bendiga y la Virgen santa los cuide.

Con afecto,



+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

MENSAJE PASCUAL 2023

Hermanas y hermanos:

“¡Alégrense!” Es la palabra de Jesús a las mujeres que encontraron la tumba vacía. El Ángel les dijo: “No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho”

Nuestra alegría nace de este acontecimiento único: la muerte ha sido vencida. Cristo, el que fue crucificado, que murió y fue sepultado, ahora vive para siempre.

Vivimos momentos de sufrimiento y de muerte en nuestra sociedad. Los ánimos están entristecidos y por eso reaccionamos con enojo, con ira y hasta con la agresión. Las razones son múltiples, a todo nivel. Está latente la tentación de mirar la realidad y decir: “al final siempre ganan los poderosos”; “los pobres siempre salen vencidos”; “todo intento de cambiar el rumbo termina en una nueva manera de dominación o dependencia”, y otras expresiones por el estilo que suelen desembocar en la clásica y nefasta expresión: ¡Sálvese quien pueda!

La fe en la resurrección, en cambio, nos asegura que en la humanidad hay una irresistible energía que hace nacer de nuevo, a pesar de las derrotas, y apostar por la vida. Es la fe en una persona: Jesucristo. Él ha vencido a la muerte y ¡vive!

Los evangelios nos cuentan que las mujeres fueron las que tuvieron la primera experiencia de la resurrección de Jesús, y son ellas quienes la comunicarán a los discípulos. Las mujeres, que tienen una alianza instintiva y profunda con la vida, son las que perciben que la vida, la verdadera Vida, no ha muerto. Guardan en su corazón las palabras del Maestro: “El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive y cree en mí no morirá jamás”. Ellas perciben que la muerte no tiene la última palabra, a pesar que la muerte nos rodea a cada paso en nuestra vida. Las mujeres son las que progresivamente ayudarán a la comunidad a tomar conciencia y a proclamar con firmeza que Jesús vive, que su mensaje de amor no ha sido borrado por la muerte, y que su cruz ha sido la máxima expresión de la vida y del amor. Ese es el mensaje que la Iglesia, el pueblo de Dios, sigue transmitiendo a lo largo de los siglos. La Buena Noticia es: Cristo resucitó y vive entre nosotros. Por eso tenemos esperanza, porque Él camina con nosotros, como lo ha dicho: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20) Siguen siendo las mujeres las que nos sostienen en la fe y construyen la comunión en nuestras comunidades. ¡Caminemos juntos anunciando la Buena Noticia!

Suenan oportunas y muy actuales las palabras del Papa Francisco: “¡Él vive! Hay que volver a recordarlo con frecuencia, porque corremos el riesgo de tomar a Jesucristo sólo como un buen ejemplo del pasado, como un recuerdo, como alguien que nos salvó hace dos mil años. Eso no nos serviría de nada, nos dejaría iguales, eso no nos liberaría. El que nos llena con su gracia, el que nos libera, el que nos transforma, el que nos sana y nos consuela es alguien que vive. Es Cristo resucitado, lleno de vitalidad sobrenatural, vestido de infinita luz. Por eso decía san Pablo: «Si Cristo no resucitó vana es la fe de ustedes» (1 Co 15,17)” (ChV. 124)

“Si Él vive eso es una garantía de que el bien puede hacerse camino en nuestra vida, y de que nuestros cansancios servirán para algo. Entonces podemos abandonar los lamentos y mirar para adelante, porque con Él siempre se puede. Esa es la seguridad que tenemos. Jesús es el eterno viviente. Aferrados a Él viviremos y atravesaremos todas las formas de muerte y de violencia que acechan en el camino” (ChV. 127)

Agradecemos a todas las comunidades de la Diócesis de Quilmes el trabajo evangelizador, especialmente por la participación activa en todas las actividades de esta Cuaresma y Semana Santa. ¡Felices Pascuas!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Compartimos la circular sobre falsos sacerdotes del Padre Obispo Carlos José Tissera.

El texto completo se transcribe a continuación.

Prot. Nº 122/2023

Cirtular Nº 04/2023

A los presbíteros, diáconos,
religiosos/as, consagrados/as
y comunidades de la diócesis



Queridos hermanos:

A través de esta circular quiero alertarlos sobre dos personas que se presentan como sacerdotes, oficiando celebraciones de sacramentos, en espacios de jurisdicción de la diócesis de Quilmes. Concretamente tenemos la foto de un bautismo celebrado en Berazategui.

Fuimos alertados por alguien que participó de dicho bautismo en el predio recreativo de un sindicato de esa ciudad. Una de las personas en cuestión, con quienes algunos salones en este caso, de Berazategui ponen en relación, aparece en Facebook con el nombre de Cristian Hernán Andrade. Se presenta allí como sacerdote católico de Buenos Aires, párroco de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Aparece una foto de él usando clergyman en su perfil. Nos hemos comunicado con autoridades de la arquidiócesis de Buenos Aires y nos han informado que Andrade no es sacerdote incardinado allí. Recuerdan que fue seminarista hace tiempo, pero que no terminó sus estudios eclesiásticos. Esta es la persona con la que algunos salones contactan a la gente cuando quieren celebrar un sacramento (fundamentalmente bautismos y matrimonios) en su local. En el caso del bautismo reportado Andrade dijo que no iba a poder estar presente y envió otra persona: un hombre mayor, calvo y de barba cana, con atuendo de fraile franciscano, que tampoco pudimos reconocer. Evidentemente estamos ante un uso fraudulento de títulos inexistentes, creando confusión en creyentes de buena voluntad. A esto se agrega la problemática de que algunos sacramentos celebrados no solo no sean lícitos sino, también, inválidos. Un modo importante de que esta gente no se aproveche de personas desprevenidas, además de que los salones no se presten a este engaño, es que demos la mayor difusión posible a esta información.

También es importante recordar que están prohibidas las celebraciones de sacramentos en lugares que no sean los templos o espacios litúrgicos aprobados; y que, aun siendo diáconos o presbíteros de la diócesis, en el caso de los matrimonios, por ejemplo, podríamos estar celebrándolos inválidamente.

Agradeciendo la difusión de esta circular, saludo afectuosamente.
 

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 30 de marzo de 2023.