Compartimos el video mensaje con el saludo del Padre Obispo Carlos José Tissera, de la Diócesis de Quilmes, y del Padre Eduardo Gonzalo Redondo, Obispo Auxiliar electo de Quilmes.

¡Muy feliz Navidad!

MENSAJE DE NAVIDAD 2022

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

¡Feliz Navidad!

El anuncio del ángel a los pastores de Belén es una invitación a la alegría. El Mesías anunciado por los profetas ha nacido. Él es el Rey de la paz. Es la manifestación clara del amor de Dios que nunca abandona. El Hijo de Dios, la Palabra que existe desde siempre, se hizo carne, para cumplir una misión: liberarnos del pecado y de la muerte.

La alegría es fruto del amor. “Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (v. 12) El amor, la ternura que despierta un niño en el corazón humano es el camino que Dios elige para abrazarnos con su perdón. Ese niño es la señal. La señal de que Dios se hace pequeño, el último de todos, para despojarnos de la soberbia, el orgullo, la omnipotencia, el egoísmo, que nos encierran en oscura soledad. Ese niño viene a restablecer la unión del hombre con Dios, viene a realizar la paz por el camino del perdón que nos ofrece. Sabernos perdonados, amados de esa manera tan sencilla y fuerte a la vez, nos libera de toda tristeza, de toda muerte interior, y hace brotar desde lo hondo de nuestro ser la alegría. Esa alegría que no se compra, no se gana, sino que es puro regalo de Dios. Contemplar con los ojos de la fe ese Niño del pesebre es la puerta que se abre para que la luz ilumine nuestra tiniebla. Nuestra vida queda inundada por esa alegría. La paz que irradia ese Niño que duerme plácidamente junto a su Madre, San José y los ocasionales animales que le dan calor de hogar, es el gran regalo.

De esa fuente de amor, que es Dios mismo viviendo con nosotros, nacen muchos bienes. Bienes que no se contabilizan, no se cotizan. Bienes que llenan de vida, de gozo interior, de ganas de vivir. Son los valores que nos humanizan, nos hermanan con los demás, con la naturaleza, con nuestra Casa Común. Desde la humildad del pesebre todos descubrimos que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Nos viene bien recordar a un santo que por su iniciativa renovó profundamente la vida de la Iglesia, convocando hace ya sesenta años el Concilio Vaticano II, el Papa San Juan XXIII, “Juan el bueno” como lo llamó el pueblo. Dijo en ese tiempo: “La Providencia me tomó de mi pueblo natal y me hizo recorrer los caminos del mundo en Oriente y Occidente junto a gentes de religiones e ideologías distintas, preocupado siempre más de lo que une que de lo que separa y provoca contrastes”. Qué hermosa enseñanza para hoy: preocuparnos más de lo que une que de lo que separa.

En este sentido, la alegría que vivimos los argentinos en esta semana, luego de que el Seleccionado de Fútbol se consagró Campeón del mundo, nos ha demostrado que hay cosas que nos unen, no sólo el deporte, sino el sentido de la fiesta, de la fraternidad, de la solidaridad, de celebrar en familia. Son pequeñas grandes cosas que están vivas, que la ocasión de ganar un campeonato mundial de fútbol hace que florezcan y se expresen. Es más lo que nos une que lo que nos separa. Sabernos parte de un pueblo que espera, que lucha cada día por más dignidad, que soporta pacientemente muchas privaciones e injusticias, pero que no baja los brazos. Ese pueblo supo ver en ese puñado de jóvenes futbolistas, los valores que aprecia: la unidad, el trabajar juntos, la superación de las dificultades, la alegría de la amistad, el amor al deporte, la sencillez, el compañerismo y tantos otros valores apreciados por todos. Saquemos provecho de esta alegría futbolera para nuestra vida cotidiana, para nuestra vida ciudadana, para nuestras instituciones y sus dirigencias, para encontrar juntos mejores caminos de justicia y dignidad para nuestro pueblo.

Próximos a la Navidad y al Nuevo Año que comienza, queremos tener los mismos deseos que el Papa Francisco expresa en su Mensaje para la próxima 56ª-Jornada Mundial de la Paz:

“Estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz”.

Hermanas y hermanos:

en este Navidad, como Iglesia de Quilmes, nos alegramos por el regalo del nuevo obispo auxiliar, el P. Eduardo Redondo. Ya se ha encontrado con los sacerdotes y está en Argentina, todavía terminando su labor de rector del Seminario de Huancayo, Perú, vía internet. Luego de realizar sus ejercicios espirituales al inicio del año, será ordenado Obispo el viernes 17 de febrero, en la Catedral, a las 19 horas. Recemos por él y su ministerio. Se une a este saludo de Navidad para todos ustedes, familiares y amigos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 21 de diciembre de 2022.

Boletín Diocesano del Obispado de Quilmes del primer semestre de 2022 (desde el 01 de enero hasta el 30 de junio) con los documentos de la Iglesia Universal del Santo Padre Francisco, los documentos de la Iglesia en Argentina, y los documentos de la Iglesia en Quilmes del Padre Obispo Carlos José Tissera, junto con las circulares, decretos, nombramientos y licencias ministeriales, admisiones, aniversarios, fallecimientos, y el Ejercicio económico 2021.

Se puede ver y descargar aquí.

Quilmes, 15 de octubre de 2022.

Hermanas y hermanos de la Diócesis:

Hoy, al mediodía de Roma, siendo las 7.00 horas en Argentina, se anunció que el Papa Francisco ha nombrado Obispo Auxiliar de Quilmes al Pbro. Eduardo Gonzalo REDONDO, perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, con el título de Obispo de Tingaria. 

Con ustedes doy gracias a Dios y a la Virgen Inmaculada por este regalo de un obispo auxiliar y también por la delicadeza del nuestro querido Papa Francisco que ha atendido favorablemente a mi pedido, para un mejor servicio a esta porción del pueblo de Dios que peregrina en Quilmes, Florencio Varela y Berazategui. El corazón de pastor del Papa Francisco lo llevó a las altas montañas del Perú para elegir al actual rector del Seminario de la arquidiócesis de Huancayo; un sacerdote argentino que luego de ser ordenado desempeñó su ministerio en Brasil, Roma, Cuba y ahora en Perú.

He hablado con el P. Eduardo agradeciéndole su gran generosidad. Me ha contado que cuando se le comunicó la decisión del Papa Francisco de elegirlo obispo auxiliar de Quilmes, enseguida pensó en el Padre Obispo Jorge Novak, a quien admira desde joven. Ha sido una gran alegría escucharlo, y compartir con él los sentimientos de gratitud a Dios que siempre quiere el bien de su pueblo. La última vez que lo he visto fue en octubre de 2018, cuando participamos de las sesiones del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes. 

Con los brazos abiertos le damos la bienvenida al Padre Eduardo que se incorpora al Camino Sinodal Diocesano que estamos haciendo juntos.

Estoy seguro que ustedes le harán sentir el mismo afecto cristiano que me ofrecen cada día desde que vine a esta querida diócesis de Quilmes, compartiendo alegrías y sufrimientos con los ojos puestos en Jesús.

Desde el día que solicité un obispo auxiliar para que me acompañe en el pastoreo, le he pedido al Buen Pastor que lo abrace con su amor misericordioso para que sea un padre amoroso con todos, especialmente con los más humildes y olvidados, y he confiado en la intercesión de la Inmaculada, del Santo Cura Brochero y del Padre Obispo Jorge Novak.

Junto con ustedes queremos decirle al Padre Eduardo: “¡Bienvenido! La Diócesis de Quilmes es tu casa”

En este día de Santa Teresa de Ávila, gran reformadora de la Iglesia, con su intercesión le pedimos al Señor que nos ayude para seguir renovando nuestra Iglesia de Quilmes con la fuerza y la alegría del Evangelio.

Mi saludo afectuoso y fraterno. ¡Dios nos bendiga!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 11 de octubre de 2022

Hermanas y hermanos de la Diócesis de Quilmes:

¡Alegría y paz en el Señor!

Les escribo en este día en que estamos celebrando el 60° Aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, convocado e inaugurado por el Papa San Juan XXIII.

Yo era un niño entonces y tengo muy presente esos días. Nos habíamos preparado desde el año anterior con una oración que rezábamos en todas las Misas.

Estamos todos haciendo nuestro Camino Sinodal Diocesano. Este aniversario nos trae al corazón ese acontecimiento que transformó la vida de la Iglesia en el siglo XX y que aún va dando sus frutos. Somos herederos de las enseñanzas del Padre Obispo Jorge Novak, quien gustaba decir que su originalidad consistía en ser un obispo del Concilio Vaticano II.

Hoy, el Papa Francisco preside la Misa en la Basílica de San Pedro conmemorando este 60° Aniversario, y también para dar comienzo oficial al año de preparación para el Jubileo 2025, dedicado a retomar y reflexionar las cuatro Constituciones Conciliares.

La celebración se enriquecerá con algunos signos particulares. En primer lugar, a partir de las 16:15 horas (hora de Roma; 11.15 hora de Argentina), se leerán algunos pasajes del significativo discurso que San Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio, Gaudet Mater Ecclesia. Además, se proclamarán algunos textos de las cuatro Constituciones Conciliares, Dei Verbum, Sacrosanctum Concilium, Lumen Gentium, Gaudium et Spes.

Al final de la Eucaristía, el Papa Francisco encenderá las antorchas a algunos fieles, quienes pasarán la llama a los reunidos en la Basílica y dará a todos el mandato de mantener viva la enseñanza del Concilio. Así, saliendo a la plaza de San Pedro, se recordará la procesión de antorchas que tuvo lugar la tarde del 11 de octubre de hace sesenta años, con el famoso “discurso de la luna” de Juan XXXIII, que finalizaba con la famosa invitación para llevar “la caricia del Papa” a los niños y a los enfermos.

Nosotros, desde la diócesis de Quilmes, uniéndonos a esta conmemoración, queremos renovar nuestro compromiso de crecer en espíritu sinodal, revitalizando los cuatro cauces fundacionales de nuestra Iglesia particular que echan sus raíces en las enseñanzas conciliares. El Sínodo representa un fruto de aquella asamblea ecuménica, de hecho, una de sus “herencias más valiosas”. El Sínodo de los obispos fue instituido por San Pablo VI al inicio del cuarto y último periodo del Concilio “atendiendo a las peticiones de muchos padres conciliares”. El próximo Sínodo universal 2023 tiene como temática la “sinodalidad”.

“La finalidad del Sínodo era y sigue siendo la de prolongar, en la vida y en la misión de la Iglesia, el estilo del Concilio Vaticano II, así como la de fomentar en el Pueblo de Dios la apropiación viva de sus enseñanzas, con la conciencia de que ese Concilio representó «la gran gracia de la que se ha beneficiado la Iglesia en el siglo XX» Una tarea que dista mucho de estar agotada, dado que la recepción del magisterio del Concilio es un proceso continuo, en algunos aspectos todavía incipiente”, escriben en la carta la Secretaría General del Sínodo, publicada hace pocos días.

El actual proceso sinodal sigue también la senda del Concilio: “Después de todo, «comunión, participación y misión» -los términos que el Papa Francisco ha querido incluir en el propio título del camino sinodal, convirtiéndolos en las palabras clave, por así decirlo- son palabras eminentemente conciliares. La Iglesia que estamos llamados a soñar y construir es una comunidad de mujeres y hombres unidos en comunión por la única fe, por el común Bautismo y por la misma Eucaristía, a imagen del Dios Trinidad: mujeres y hombres que juntos, en la diversidad de ministerios y carismas recibidos, participan activamente en la instauración del Reino de Dios, con el afán misionero de llevar a todos y a todas el testimonio gozoso de Cristo, único Salvador del mundo”.

Hermanas y hermanos: en este día recordemos a esos grandes Papas que Dios nos ha regalado: San Juan XXIII y San Pablo VI. Que ellos nos acompañen también en nuestro Camino Sinodal Diocesano, para que juntos podamos discernir cuáles son los caminos para comunicar a todo nuestro pueblo “la alegría del Evangelio”.

Que María, la que acompañó a los apóstoles desde el primer momento del Anuncio del Evangelio, nos ayude a ser fieles y alegres discípulos misioneros de Jesús y de su Reino.

Fraternalmente les bendigo de corazón

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Hermanos diáconos:

¡Feliz día!

En esta fecha tan querida para cada uno de ustedes, haciendo memoria de San Lorenzo, diácono y mártir, quiero expresarles mi saludo agradecido. Anticipadamente lo he hecho el sábado 6 de agosto en la celebración eucarística que compartimos en la Casa Santo Cura Brochero. Hemos pasado un hermoso momento de oración y de fraternidad en torno a la mesa.

En este día recordamos a los hermanos diáconos que nos han precedido y que comparten esta fiesta desde el Cielo. Son los que pasaron las tribulaciones del mundo y ahora gozan del premio que Dios da a los que le han servido hasta el fin. También recordamos a las esposas, hijos y familiares de los diáconos que partieron. También deseamos que estén junto a Jesús, la Virgen y los santos y santas gozando de la gloria celestial.

Como les he compartido en la homilía del pasado sábado, los invito a que ustedes sean los que de un modo particular se pongan al hombro la pastoral bautismal en estrecho vínculo con sus sacerdotes y consejos pastorales. En este tiempo doloroso y desafiante de la pandemia, Dios mismo nos ha mostrado un camino. Son los nuevos hijos que Dios ha regalado a las familias, cuyos padres han acudido inmediatamente para hacerlos bautizar. Es el sacramento más solicitado en este tiempo. En cada parroquia tendrán que velar para recibir el regalo de la vida nueva, y acompañar la fe de nuestro pueblo creyente que presenta a sus hijos para ser bautizados. Facilitarle todos los medios a nuestro alcance para que realmente sea una celebración de la familia, donde el bautizado, los padres y padrinos, particularmente, son los protagonistas, y el Espíritu Santo el principal actor de ese primer encuentro con Cristo.

Permítanme transcribir unas frases del Papa Francisco, tomadas de su última Carta Apostólica “Desiderio Desideravi”, del 29 de junio de 2022.

“Nuestro primer encuentro con su Pascua es el acontecimiento que marca la vida de todos nosotros, los creyentes en Cristo: nuestro bautismo… En perfecta continuidad con la Encarnación, se nos da la posibilidad, en virtud de la presencia y la acción del Espíritu, de morir y resucitar en Cristo”

“El modo en que acontece es conmovedor. La plegaria de bendición del agua bautismal nos revela que Dios creó el agua precisamente en vista del bautismo. Quiere decir que mientras Dios creaba el agua pensaba en el bautismo de cada uno de nosotros, y este pensamiento le ha acompañado en su actuar a lo largo de la historia de la salvación cada vez que, con un designio concreto, ha querido servirse del agua. Es como si, después de crearla, hubiera querido perfeccionarla para llegar a ser el agua del bautismo”

“Y por eso la ha querido colmar del movimiento de su Espíritu que se cernía sobre ella (cfr. Gén 1,2) para que contuviera en germen el poder de santificar; la ha utilizado para regenerar a la humanidad en el diluvio (cfr. Gén 6,1-9,29); la ha dominado separándola para abrir una vía de liberación en el Mar Rojo (cfr. Ex 14); la ha consagrado en el Jordán sumergiendo la carne del Verbo, impregnada del Espíritu (cfr. Mt 3,13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21-22). Finalmente, la ha mezclado con la sangre de su Hijo, don del Espíritu inseparablemente unido al don de la vida y la muerte del Cordero inmolado por nosotros, y desde el costado traspasado la ha derramado sobre nosotros (Jn 19,34). En esta agua fuimos sumergidos para que, por su poder, pudiéramos ser injertados en el Cuerpo de Cristo y, con Él, resucitar a la vida inmortal (cfr. Rom 6,1-11)” (nn. 12-13)


En su gran amor Dios ha regalado al pueblo cristiano el saborear la sublime realidad del Bautismo. 

En la celebración alegre del Bautismo tenemos la ocasión de conocer a tanta gente, y volver a ver a otros. Es allí donde, con nuestra creatividad, podemos establecer vínculos, o fortalecerlos, para hacerlos sentir parte de nuestra familia eclesial. En los hermanitos, ver a futuros catequizandos; en padres, madres y padrinos, ver posibles agentes para diversas pastorales. Mantener los contactos para invitarlos a diferentes acontecimientos de la vida parroquial o barrial; tenerlos en cuenta para la variada actividad misionera de la comunidad.

En este Camino Sinodal Diocesano necesitamos de una decidida pastoral bautismal que renueve en todas las comunidades, en cada uno de nosotros, nuestra común vocación de ser discípulos misioneros de Jesús.

En este día, me dirijo de modo particular a los diáconos enfermos, a los diáconos con muchos años y con dificultades para el servicio presencial: les agradezco el ofrecimiento de sus oraciones y sufrimientos por todo el pueblo de Dios. El Señor los fortalezca con su Espíritu.

Queridos diáconos, mi saludo se extiende a sus esposas y a sus hijos. Les agradecemos porque comparten el tiempo y la vida de ese hombre consagrado a Dios, esposo y padre, para que todo el pueblo cristiano se enriquezca con su ministerio. ¡Muchas gracias y feliz día para toda la familia!

¡Feliz día del Diácono! ¡Dios los bendiga!

La Virgen y San Lorenzo los cuiden.

Los saludo con un fraternal abrazo

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Queridos hermanos sacerdotes:

En este día sacerdotal, tradicional DÍA DEL PÁRROCO, en la memoria del Santo Cura de Ars, quiero desearles un ¡Feliz día!

En nuestro “Camino sinodal diocesano” hemos escuchado la voz del Señor y la voz de nuestro pueblo, parafraseando al Beato obispo mártir Enrique Angelelli, que hoy conmemoramos el 46° aniversario de su martirio.

Hemos escuchado tantas experiencias de hermanas y hermanos visitados por el dolor y el sufrimiento en esta larga pandemia, entre los cuales también hay hermanos sacerdotes. Por ello quiero expresarles mi saludo agradecido en este día por tanta vida entregada al servicio de nuestro pueblo fiel. Solo Dios sabe lo que cada uno ha vivido en este tiempo; momentos de gozo profundo y tantos otros de desazón, desilusión o desencanto. En toda situación, en todo recoveco de nuestro caminar el Señor sigue pronunciando el cautivante llamado: “Sígueme”. Con la gracia de su amor hemos respondido “Sí Señor; aquí estoy”.

Hemos sido ordenados para la Eucaristía, para el servicio de nuestro pueblo. Hacernos “uno” con Jesús que muere y resucita, gran misterio celebrado por nosotros cada día.

Quisiera compartirles un párrafo de la reciente Carta Apostólica del Papa Francisco “Desiderio desideravi”, sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios. Francisco destaca nuestra misión en el pueblo “Para que este servicio se haga bien –con arte– es de fundamental importancia que el presbítero tenga, ante todo, la viva conciencia de ser, por misericordia, una presencia particular del Resucitado… El propio presbítero se ve sobrecogido por este deseo de comunión que el Señor tiene con cada uno: es como si estuviera colocado entre el corazón ardiente de amor de Jesús y el corazón de cada creyente, objeto de su amor. Presidir la Eucaristía es sumergirse en el horno del amor de Dios. Cuando se comprende o, incluso, se intuye esta realidad, ciertamente ya no necesitamos un directorio que nos dicte el adecuado comportamiento. Si lo necesitamos, es por la dureza de nuestro corazón. La norma más excelsa y, por tanto, más exigente, es la realidad de la propia celebración eucarística, que selecciona las palabras, los gestos, los sentimientos, haciéndonos comprender si son o no adecuados a la tarea que han de desempeñar. Evidentemente, esto tampoco se puede improvisar: es un arte, requiere la aplicación del sacerdote, es decir, la frecuencia asidua del fuego del amor que el Señor vino a traer a la tierra” (cfr. Lc 12, 49)

Que la Virgencita de Luján nos ayude a vivir hondamente el misterio del sacerdocio, y el santo Cura Brochero nos alcance de Dios una “ponchada” de gracias para mejor servir a nuestro pueblo.

¡Feliz día, hermanos queridos!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes