La Diócesis de Quilmes se prepara para la décimo tercera Peregrinación Brocheriana a Pie que se realizará el domingo 08 de marzo, con el lema «Dios no dejará caer al suelo las lágrimas de sus hijos» (Santo Cura Brochero)

El trayecto a pie iniciará en la Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro) a las 7.30 de la mañana, y culminará en la Casa “Santo Cura Brochero” (Trenque Lauquen 2551, Bosques) luego de as 14.00 h con la misa.

La Peregrinación constará con tres paradas antes de llegar a destino: alrededor de las 9.00 en el Parque de la Ciudad “Jorge Novak” (Av. Smith y Vicente López, Quilmes), cerca de las 10.30 en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Av. Calchaquí 4949, Quilmes Oeste), y a las 12.00 en la Plaza del Mate (Ruta 36 y Thevenet, Florencio Varela). Quien no desee hacer el recorrido completo podrá sumarse en alguno de estos puntos.

Toda la comunidad diocesana está invitada a participar de esta manifestación de fe.

A continuación acercamos los consejos para peregrinos y el kit del peregrino, que proponen los organizadores de esta fiesta diocesana.

CONSEJOS PARA PEREGRINOS

La peregrinación es un acontecimiento comunitario de fe en Dios, Jesús y en la Santísima Virgen María. El camino que vayas recorriendo por fuera también te abrirá un camino interior. Rezá.

Para caminar llevá el calzado que más cómodo te resulte. Son preferibles zapatillas, las que te resulten más cómodas.

Las medias deben ser de algodón y/o hilo, bien ajustadas al pie; no de nylon o que pudieran correrse al caminar, porque pueden generar ampollas en los pies.

Usá ropa suelta y liviana, evitá ponerte pantalones ajustados, especialmente si son de jean.

Es bueno llevar en la mochila un gorro para el sol, caramelos, protector solar, una bolsa grande de residuos.

Nunca te alejes de la ruta prevista, cualquier incoveniente que tengas dirigite a los ervidores del camino.

Para contrarrestar el calor o la sed y estar bien hidratado durante toto el camino, tomá agua sin gas y fresca. Nunca ingieras bebidas alcohólicas. Llevá en tu mochila frutas como bananas, manzanas y naranjas.

La peregrinación también es una imagen de la vida. Muchos te ayudarán a llegar a tu destino. Lleva en tu corazón los pedidos, agradecimientos, pedidos de perdón o alabanzas tuyos y de aquellas personas que no pueden caminar. Obtené la Indulgecia Plenaria para vos o para un difunto.

¡Nos vemos en el camino!

Santo Cura Brochero y Mamá Antula, ruegen por nosotros.

KIT DEL PEREGRINO

Se recomienda llevar:
– Botella con agua (se puede recargar en las posadas)
– Pañuelos
– Protector solar
– Repelente
– Gorra o sombrero
– Pañoleta para el cuello
– Si tomás medicamentos, es bueno que los tengas contigo
– Tus intenciones y las intenciones que te hayan encomendado.

Durante marzo los distintos centros de formación de la Diócesis de Quilmes realizarán sus inscripciones para las cursadas que comenzarán en marzo y abril, destinadas a agentes de pastoral, laicas y laicos que quieran interiorizarse en conocimientos bíblicos, filosofía, teología y en el servicio como catequistas.

A continuación presentamos las diferentes opciones:

■ El Centro de Formación Bíblica de la Diócesis de Quilmes (CEFORBIQ) iniciará sus inscripciones para el Trayecto de Formación Bíblica de tres años que iniciará el 28 de marzo a las 09.00 h «para crecer personalmente y seguir a Jesús, insprirar y revitalizar las pastorales». Las inscripciones se realizarán los sábados de marzo entre las 10.00 y las 12.00 en la Casa de la Catequesis (Avenida Calchaquí 1371, Quilmes Oeste – frente a Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes-).

Para más información se puede escribir a comisionbiblicaquilmes@gmail.com

■ El Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de la Diócesis de Quilmes “Santo Toribio de Mogrovejo” (CEFITEQ) inscribe para sus diferentes propuestas:

   • Plan de Formación Teológica de tres años, que se dictará los jueves de 19.00 a 22.00: Las inscripciones se realizan los jueves de marzo de 18.00 a 20.00 en Roque Sáenz Peña 1446, Quilmes. Inicia el 19 de marzo.
   • Plan de Profundización teológica, de duración de un año, para aquellos que ya cursaron el plan de tres años y quieren ahondar su formación, que también se dicatará los jueves de 19.00 a 22.00: De igual forma, las inscripciones se realizan los jueves de marzo de 18.00 a 20.00 en Roque Sáenz Peña 1446, Quilmes. Inicia el 19 de marzo.
   • Ciclo de Cursos Breves, que se dictarán en mayo, junio, septiembre y octubre, los martes de 19.00 a 21.00: Las inscrpciones se realizarán a través del correo electrónico cefiteq@gmail.com
   • Ciclo de Cursos Breves virtuales de formación litúrgica, que se dictarán en mayo, junio, agosto y noviembre (se puede cursar de manera  sincrónica los martes de 19 a 21 h, o de manera asincrónica): Las inscrpciones se realizarán a través del correo electrónico cefiteq@gmail.com

En todos los casos, para el Plan de Formación Teológica, el Plan de Profundización Teológica, y los Cursos Breves que se darán en cada mes, se estipula una colaboración de 10.000 pesos por mes (de marzo a noviembre) o por Curso Breve.

Para más información se puede escribir a cefiteq@gmail.com

■ El Instituto de Catequesis San Pablo Apóstol inscribirá en sus tres sedes para la formación de tres años y para catequesis especial:

   • Sede Florencio Varela (Colegio San Juan Bautista – 25 de Mayo 611, Florencio Varela): Los viernes de marzo de 18.00 a 20.00.
   • Sede Quilmes (Casa de la Catequesis – Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste): Los sábados de marzo de 09.00 a 12.00. 
   • Sede Berazategui (Instituto Manuel Belgrano – Calle 151 Nº 1057, entre 10 y 11, Berazategui): Los sábados de marzo de 10.00 a 12.00.
   • Catequesis Especial bienio 2026-2027 (Casa de la Catequesis – Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste): Los sábados de marzo de 09.00 a 12.00. 

E inscribirá para los Cursos de Especialización de uno o dos meses, que se realizarán en la sede de Quilmes, sábados de 09.00 a 12.30, para quienes hayan recibido el Envío Catequístico (Metodología y Didáctica en la Catequesis, Espiritualidad Mariana, Estrategias para espacios de catequesis cuidados, Catequistas cuidados: crecimiento personal, Oratoria y liderazgo en la catequesis, catequistas orantes danzar la vida): Inscripción los sábados de marzo de 09.00 a 12.00 en la Casa de la Catequesis (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste). Para estos cursos habrá cupos limitados. Para informes, comunicarse con Jorge (15 4472-2425)

Para más información se puede escribir institutosanpabloapostolqfvb@gmail.com

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho”
(Sab. 11, 23)

Hermanas y hermanos:

Pasado el carnaval, los cristianos celebramos el Miércoles de Ceniza con el que comenzamos la Cuaresma. Cinco semanas de preparación para nuestra celebración más grande: la Pascua. El misterio de la muerte y resurrección de Cristo que cambió el rumbo de la historia humana.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho” (Sab. 11, 23) Este texto bíblico es la Antífona del inicio de la Misa del Miércoles de Ceniza.

El Señor nos muestra su misericordia para que nos volvamos a Él. Cuaresma es un llamado a la conversión; es una invitación para volvernos hacia Jesús que nos llama al cambio de vida. Él quiere transformar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. El pecado presente en nuestra historia, cada día, nos va endureciendo, nos va encerrando en la clausura de nuestro asfixiante yo, en el individualismo resignado, en la debilidad de nuestra mezquindad, en la fragilidad de nuestro enojo, en el engaño de los placeres, para enterrarnos en un pesimismo paralizante, o envolvernos en la flaca esperanza de promesas falsas. Es la obra del tentador. 

Cuaresma es el tiempo de la ESCUCHA. Tiempo para afinar los oídos del espíritu para escuchar la Palabra de Dios. Ese Dios que, como cuenta el libro del Génesis, se pasea por el jardín llamando al hombre que, avergonzado, se ha escondido porque ha pecado: “¿Dónde estás?” El Señor nos busca, antes que nosotros mismos queramos volver a Él. 

El Papa León XIV, en su primer Mensaje de Cuaresma, nos dice: “Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha (…) Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud”.

Desde tiempos antigüos, como la atestigua la Biblia, se nos invita al AYUNO. Así comienza la Cuaresma, con ayuno y abstinencia de algunos alimentos. Dice también el Papa: “el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Sirve para discernir y ordenar los ‘apetitos’, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”

Cuaresma es camino de la Iglesia, es CAMINAR JUNTOS. Nos dice León XIV: “Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”. 

El Papa León, al finalizar su Mensaje dice algo que tantas veces nos pidió el Papa Francisco: “Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”

Hermanas y hermanos: Ya hemos iniciado el Camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. El Papa León XIV se puso muy contento cuando lo supo. Nos insta a que nos involucremos todos en este camino eclesial. Quedó sorprendido al saber que el Padre Obispo Jorge Novak había celebrado dos Sínodos diocesanos. Contamos con la bendición del Papa. 

Les invitamos a compartir en las distintas celebraciones cuaresmales en sus parroquias y capillas. También a ser generosos en la Campaña Diocesana de la Fraternidad que organiza Caritas Quilmes.

Les pedimos que agenden la fecha del ENCUENTRO CUARESMAL DIOCESANO. Una celebración penitencial camino al Tercer Sínodo Diocesano, en la Iglesia Catedral, el domingo 22 de marzo a las 19 horas.

Hermanas y hermanos, les deseamos un fructífero tiempo de Cuaresma, camino a los 50 años de la Diócesis de Quilmes.

Fraternalmente les bendicen:

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 18 de febrero de 2026.

Se informa a la comunidad diocesana que el Padre Obispo Carlos José Tissera el jueves 19 de febrero será sometido a una intervención quirúrgica programada, de carácter ambulatorio.

El Padre Lucio Carvalho Rodrigues, Vicario General de la Diócesis de Quilmes, aclara que «la intervención responde a una lesión cutánea detectada y evaluada a tiempo, que requiere su tratamiento definitivo mediante una pequeña cirugía, como medida preventiva. El procedimiento no reviste gravedad y no implica internación.

Por indicación médica, durante algunos días posteriores a la intervención deberá ajustar su agenda, a fin de favorecer una adecuada recuperación, retomando luego progresivamente sus actividades habituales.

Acompañamos al Padre Obispo con nuestra oración fraterna, pidiendo al Señor que lo sostenga y le conceda una pronta y serena recuperación, para que pueda continuar con plenitud su servicio pastoral entre nosotros.

Encomendamos su salud y su ministerio a la Virgen María, Madre de la Iglesia, y al San José Gabriel del Rosario Brochero, para que lo acompañen, lo cuiden y lo fortalezcan.

En comunión y esperanza».

El miércoles 11 de febrero, día de Nuestra Señora de Lourdes, como Iglesia univeresal celebramos la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo.

En nuestra diócesis de Quilmes el Padre Obispo Carlos José Tissera presidirá la misa de 19 h en el Santuario Nuestra Señora de Lourdes de Quilmes Oeste (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste), y el Padre Obispo Eduardo Gonzalo Redondo presidirá la misa de 19 h en la Capilla Nuestra Señora de Lourdes de Berazategui (Calle Nº 141 y 4, Berazategui).

A continuación trascribimos el mensaje de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Argentina:

XXXIV Jornada Mundial del Enfermo

«La compasión del Buen Samaritano: amar soportando el dolor del otro»

En este momento, cuando en Chiclayo, Perú, sede solemne de esta jornada, la Iglesia universal posa la mirada, deseamos alzar nuestra voz y manifestar nuestra cercanía a tantos hermanos enfermos.

Estamos inmersos en una “cultura de la velocidad, de la inmediatez, y de la prisa”, pero también en la cultura del derroche y de la indiferencia. Como nos recuerda el mensaje del Papa León XIII para este año, esta aceleración nos impide pararnos en el camino y “ver” las necesidades y el dolor que hay a nuestro alrededor. Pero es justamente allí, en la fragilidad del cuerpo y del espíritu, donde la verdadera dignidad humana grite por ser aceptada, no por lo que “hacemos”, sino por lo que “somos”.

El Santo Padre nos recuerda que “No es el dolor de nuestro prójimo lo que nos conmueve, sino el sufrimiento de una parte de nuestro propio cuerpo. Ya que somos partes de un mismo organismo, cuando uno de nosotros sufre, todos sufrimos con él”.

Solo en este caso, de acuerdo con la primacía del amor de Dios, la acción humana no es realizada por algún premio, ganancia, sino como manifestación de amor “cuyo sacrificio rompe todos los procedimientos y se convierte en verdadera adoración”.

Por eso, hacemos un llamado especial a todas las regiones pastorales, a nuestros capellanes, médicos, enfermeros, ministros de la escucha y voluntarios, a «redescubrir la belleza del amor y la dimensión social de la compasión». Invitamos a que nuestras parroquias y hospitales sean verdaderas «posadas» donde:

• Se valore la vida desde su concepción hasta su fin natural, rechazando la lógica utilitarista.
• El cuidado del enfermo se entienda como una extensión del amor de Cristo, Cabeza del cuerpo místico.
• Nadie tenga que enfrentar el dolor en soledad, sino sostenido por una comunidad que «ama soportando el dolor del otro».

Oremos en esta jornada, bajo el amparo de Nuestra Señora de Lourdes, elevemos juntos nuestra súplica:

Señor de la Vida, Buen Samaritano de nuestras almas:
Tú que te inclinaste sobre las heridas de la humanidad,
concédenos la gracia de detener nuestro paso apresurado.
Danos ojos para ver en el enfermo la carne de tu propio cuerpo,
manos que curen con la medicina de la cercanía
y un corazón capaz de «ser uno» con quien sufre.
Que nuestra compasión no busque recompensa,
sino que sea el reflejo puro de tu Amor que salva y redime. Amén.

Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud
Conferencia Episcopal Argentina

11 de febrero de 2026.

HOMILIA MISA DE CLAUSURA DEL AÑO SANTO
Catedral, domingo 28 de diciembre de 2025

“Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa…”
 (Mt. 2, 20)

 

Hermanas y hermanos:

En esta fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, clausuramos el Año Santo de la Esperanza, inaugurado por el Papa Francisco en la Navidad, abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, con el lema: “Peregrinos de la esperanza”.

La Palabra hoy nos presenta a la Sagrada Familia peregrinando, primero hacia Egipto, huyendo de la crueldad del rey Herodes, que lleno de miedo porque ha nacido un Rey que pueda competirle en su poder, y ha mandado matar a todos los niños menores de dos años. Todos los días 28 de diciembre celebramos la fiesta de los Santos Inocentes. Peregrinos son María y José con el Niño, para salvar su vida, encontrar un trabajo y un techo hasta mejores tiempos. Es la suerte de tantos y tantas, pueblos enteros también, que hoy viven como migrantes abandonando su tierra, sus seres queridos y sus culturas, debido a las guerras, a las hambrunas, la crisis ambiental, las crisis políticas, raciales y económicas que injustamente deben sufrir por culpa de la ambición del poder, del dinero y de la ostentación de una minoría de la población mundial.

Pero Dios no abandona a sus criaturas. “El Señor está cerca del que sufre, y salva a los que están abatidos” (Sal. 33) San José es el hombre de los sueños, a la manera de José, el hijo de Jacob a quienes sus hermanos mayores le llamaban “el soñador”. Dios guía a José en los sueños, para que cumpla su misión, la de ser custodio de la vida del Niño y de su Madre, desde que María queda embarazada hasta que el Niño creció con ellos en Nazareth. En los sueños de los hombres y mujeres, en los sueños de los pueblos, también habla Dios. El Papa Francisco tenía su sueño: “Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”.

“Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. Somos “Peregrinos de esperanza”, una “esperanza que no defrauda”. Ya hemos terminado este Año Santo. Seguiremos caminando. Hemos pasado por la Puerta, que es Cristo. Él es nuestra esperanza: Camino, verdad y vida. El Año Santo nos ha renovado como bautizados, como hijos de Dios, por medio de la Palabra, la penitencia y las obras de caridad. La Palabra hoy nos aconseja sabiamente: “Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los u3os a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección” (Col. 3, 12-14) Es el sueño de Pablo, que es el sueño de Jesús; es nuestro sueño también.

En esta Misa queremos presentar el Documento de Trabajo Final para el Tercer Sínodo Diocesano, que lleva por lema: “Iglesia de Quilmes ¡camina con la alegría del Evangelio!”. Lo hacemos en el marco del Jubileo de los 50 años de la Diócesis. Hoy están presentes los delegados elegidos, representando a los hermanos y hermanas de las parroquias, de los Consejos, de las Vicarías, de las instituciones de la diócesis y de los diferentes movimientos. Gracias a todos por aceptar esta responsabilidad, y por estar presentes en esta tarde.

También esto es un sueño que se va concretando. Nuestro primer obispo, Jorge Novak, hombre de sueños misioneros desde su juventud, también soñó con hacer un Tercer Sínodo. El Señor lo llamó a su presencia, para que ese sueño siguiera latiendo en los corazones de esta Iglesia particular.

También soñó con la diócesis de los 50 años en aquella alocución conocida como “el sueño de Novak”, en el Congreso Misionero del año 1992. Imaginaba una iglesia misionera, con una jurisdicción muy poblada, con muchos servidores laicos a cargo de las parroquias, con sacerdotes que vivirían en comunidad, con muchos catequistas y ministros laicos, donde cada parroquia se administraría autónomamente porque tendrían un fondo común.

Hace más de treinta años, el primer obispo de Quilmes, nos soñó a cada una, a cada uno de nosotros. Finalizaba esa alocución con estas palabras: “Dejemos esta fantasía para, desde el Cielo, yo por lo menos, ver si se hará historia. El segundo o tercer obispo de Quilmes, escribirá el Libro de Oro con su pueblo”. Herederos del “sueño de Novak” también todos estamos rezando desde septiembre pasado: “Queremos ser la Iglesia que soñó Jesús: samaritana, cordial, solidaria y en búsqueda de la justicia y la paz, especialmente con los más pobres; abrazando misericordiosamente a todos”.

Queridas sinodales, queridos sinodales: hoy recibiremos en mano el Documento de Trabajo Final para el Tercer Sínodo Diocesano. Queremos soñar juntos, en torno a la Mesa tendida para toda la Diócesis de Quilmes, donde “todos, todos, todos” tengan un lugar; expresión viva del banquete del Reino que no tiene fin; Reino que ya ha comenzado aquí, ahora, pero que aún no ha llegado a su plenitud. En esta Mesa de los hijos, todos soñamos con esa Iglesia que Jesús soñó. La que soñaron los padres del Concilio Vaticano II, el Papa Francisco y el Padre Obispo Jorge Novak.

Soñamos que todo bautizado, toda bautizada sea respetado en su dignidad. Dignidad que reconocemos en los hermanos y hermanas de otras Iglesias cristianas. La vocación bautismal está llamada a vivir un discipulado de iguales en dignidad. Todos somos discípulos del mismo Cristo, todos somos parte del mismo Pueblo de Dios. Sobre esta base debe redefinirse el liderazgo de las comunidades cristianas.

Soñamos con una Iglesia que escucha el clamor de los pobres y de la Casa Común y cuida de ellos. Queremos unirnos al sueño del Papa Francisco que revitalizó la mirada de la Iglesia sobre los más vulnerables –los pobres, los excluidos, los marginados– e instaló la urgencia del cuidado de la casa común. Es la opción por los pobres que asumió nuestro primer obispo Jorge Novak, como así también su compromiso en la lucha por los Derechos humanos.

Soñamos con una Iglesia donde las mujeres sean respetadas en su dignidad y tengan igualdad de oportunidades en la Iglesia, que es comunión y participación en la misión de todos los bautizados.

Soñamos con familias que sean lugares de comunión y cenáculos de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.

Soñamos con una Iglesia que camina con los jóvenes, que los escucha, los acompaña y los reconoce como protagonistas activos del presente. Soñamos una Iglesia que acoge en la diversidad, que no excluye, que se anima a recibir a todos con misericordia y ternura, sin importar su historia, orientación o situación vital. Soñamos una Iglesia llamada a renovarse desde la escucha, saliendo al encuentro de quienes están lejos, heridos o desilusionados, dejándose interpelar por los jóvenes y animándose a construir con ellos una comunidad más viva, justa y humana, enraizada en el Evangelio.

Soñamos con una Iglesia que se deja interpelar para caminar juntos como Iglesia sinodal, capaces de escuchar las voces del pueblo, usar un lenguaje comprensible y hacer presente a un Dios que sigue habitando nuestras periferias.

Demos gracias al Niño Jesús, a María y San José porque cuidan de nosotros, familia de Dios. Lo hacemos al finalizar este Año Santo 2025. Todo es gracia, todo lo hemos recibido de sus manos. Queremos encomendar este caminar juntos durante el próximo año 2026, en el que celebraremos las Bodas de Oro de la Diócesis. Queremos encomendar el Tercer Sínodo Diocesano que se desarrollará a través de sus distintas etapas hasta la Asamblea Final. Que el Señor nos conceda vivirlo juntos, animados por nuestros sueños, asistidos por la fuerza del Espíritu Santo, atentos a las enseñanzas del Evangelio y a los clamores de nuestro pueblo.

María, Inmaculada Concepción, nos abrace con la misma ternura con que abrazó al Niño en Belén.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

A pesar de todo, estamos felices. Hay lugar para la alegría en el corazón. El centro de esta celebración es Jesús, el Niño de Belén. Por eso estamos felices. Porque Dios está con nosotros; es el Emmanuel. 

Que nadie nos robe esta alegría. Hay motivos para estar preocupados, tristes y agobiados. Pero somos creyentes cristianos. Creemos que Jesús ha nacido, ha dado su vida por nosotros, nos ha salvado y vive en medio de su pueblo. Por eso, que nadie nos quite la alegría de creer. Alegría de saber que Él conoce nuestros dolores y padecimientos; la alegría de saber que Él siempre nos perdona; la alegría que experimentamos al escuchar su Palabra; la alegría de vivir la comunión entre todos y con Él. Que nadie nos quite la alegría de saber que Dios nos ama.

Se clausurará la Puerta Santa que en la Navidad pasada fue abierta por el querido Papa Francisco. Hemos transitado este AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. El camino en nuestra Iglesia de Quilmes se hizo CAMINO SINODAL. El 19 de septiembre hemos iniciado el camino hacia los 50 años de la Diócesis; hemos comenzado a andar el JUBILEO DIOCESANO.

Esta Navidad es celebración de COMUNIÓN. La MESA está tendida para que compartamos el pan de la Vida, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz: JESÚS ES COMUNIÓN. 

No dejemos que nos roben la comunión. La realidad que nos toca vivir, más de una vez nos tienta para romper la comunión, la fraternidad. Nos hace daño la división, la constante rivalidad, nos saca de quicio las ambiciones desmedidas y las promesas vanas, vengan de donde vengan. Se nos tienta para cortarnos solos y no ser solidarios; el sálvese quien pueda, lamentablemente, parece estar implícito en muchas de las decisiones de la vida política y social. El camino de la comunión, de la solidaridad y fraternidad es el antídoto para el individualismo.

JESÚS ES EL CENTRO DE LA NAVIDAD. Contemplarlo en su pequeñez y fragilidad, nos despierta a la ternura y compasión. Lo necesitamos. De Él nos viene la fuerza transformadora de su Espíritu para ser una sola cosa con Él y poder servirlo en los hermanos, haciendo la comunión.

Compartimos la letra del villancico “Comunión de Navidad” (Luis Reigada- Juan Carlos Maddío) La poesía nos ayuda a contemplar ese gran misterio de COMUNIÓN de Dios y nosotros.

                                              
Mira que pide en tu pecho
un pesebre que habitar, 
para hacer su humilde lecho
donde le puedas cantar. 
Mira que pide tus labios
para seguir enseñando;
mira que pide tus pies
para seguir caminando.

Mira que pide tus ojos
para seguir dando luz;
mira que pide tus hombros
para cargar con su cruz.
Mira que pide tus manos
para seguir construyendo;
mira que pide tu vida
para continuar viviendo.

Mira que pide tus penas
para continuar penando;
mira que pide tu amor
para continuar amando.
Al Niñito de Belén,
que nació para sufrir,
no lo defraudes jamás,
piensa que murió por Ti. 

Hermanas y hermanos, el próximo domingo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, vamos a clausurar el JUBILEO DEL AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. Estamos todos invitados a participar de la Misa que celebraremos en la Catedral de Quilmes, a las 19 horas. Estarán presentes todas las personas que han sido elegidas para ser “sinodales” en el TERCER SINODO DIOCESANO.

Deseamos una FELIZ NAVIDAD Y UN BENDECIDO AÑO NUEVO a todas las familias de la Diócesis. Unimos nuestra oración a todos los que sufren, particularmente los enfermos, los adultos mayores empobrecidos, los niños y los jóvenes en situación de calle o afectados por las adicciones. 

Al finalizar el año, expresamos nuestro agradecimiento a todos los agentes pastorales de la Diócesis por su servicio en las 80 parroquias, en todos los movimientos e instituciones, para que el Evangelio de Jesús siga anunciándose a todos, todos, todos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! 


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2025.

El Padre Obispo Carlos José Tissera ha designado al Presbítero Sergio Adrián Britez Administrador parroquial de la Parroquia Virgen María Madre del Pueblo de Berazategui.

Mas adelante se comunicará la fecha del comienzo de su ministerio pastoral en esa comunidad.

El Padre Sergio venía acompañando al Padre Guillermo Feldman como Vicario parroquial de Sagrada Familia y sus comunidades.

Pedimos a María Inmaculada, patrona de esta diócesis, que acompañe a Sergio en esta nueva misión

El Presbítero Marcelo (Peky) Eyheramendy, Director del Instituto de Formación Diaconal San Lorenzo Mártir de la Diócesis de Quilmes, comparte la alegría de la Institución del Lectorado y del Acolitado a hermanos que concurren al instituto, que realizará el Padre Obispo Carlos Jose Tissera el miércoles 26 de noviembre a las 19.00 en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste). 

El Padre Eyheramendy explica que los lectores “reciben el libro de la Sagrada Escritura para transmitir la Palabra de Dios y al meditarla asiduamente, se sientan penetrados y transformados por ella y sepan anunciarla, con toda fidelidad, a sus hermanos. Escucharán esta oración de nuestro Padre Obispo: «Recibe el libro de la Sagrada Escritura y transmite fielmente la Palabra de Dios, para que sea cada día más viva y eficaz en el corazón de los hombres»». Y que los acólitos “participan de un modo peculiar en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia, de cuya vida es cumbre y fuente la Eucaristía, mediante la cual se edifica y crece el pueblo de Dios. Escucharán esta oración de nuestro Padre Obispo: «Recibe esta patena con el pan y este cáliz para la celebración de la Eucaristía, y vive de tal forma que seas digno de servir la mesa del Señor y de la Iglesia».» 

Los candidatos que recibirán el Lectorado son: 
Bruno Javier Tagliabue, Jorge Luis Sánchez, Daniel Alberto Rossato, Juan José Paez, Eduardo Antonio Marin, Cristian Facundo Juarez, Juan Alejandro Casco. 

Los hermanos que ya finalizaron su preparación al diaconado y recibirán el Acolitado son: 
Claudio Alberto Torres, Cristóbal Morochi Choque, Maximiliano Castro, Gabriel Ángel Piñero, César Emiliano Abdala

Rezamos por cada uno de ellos y sus familias, por la fecundidad de su servicio, y por las vocaciones.

HOMILÍA DE LA XXX MISA DE LA ESPERANZA
Cruce Varela, 15 de noviembre de 2025

Hermanas y hermanos:

Con el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza”, hemos sido convocados a este emblemático “Cruce Varela”, para celebrar la XXX Misa de la Esperanza, instituida por nuestro primer pastor el Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak. Coincidentemente también celebramos la IX Jornada Mundial de los pobres que nos ha dejado como legado el querido Papa Francisco.

Este año el Papa León XIV nos brinda este Mensaje que lleva por título el lema que hoy nos convoca: “Tú, Señor, eres mi esperanza”“Estas palabras brotan de un corazón oprimido por graves dificultades: «Me hiciste pasar por muchas angustias» (v. 20), dice el salmista. A pesar de ello, su alma está abierta y confiada, porque permanece firme en la fe, que reconoce el apoyo de Dios y lo proclama: «Tú eres mi Roca y mi fortaleza» (v. 3). De ahí nace la confianza indefectible de que la esperanza en Él no defrauda: «Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme!» (v. 1)” (León XIV, Mensaje. n. 1)

Nosotros estamos reunidos acá para rezar. Para participar del banquete eucarístico donde Jesús se abaja hasta nosotros haciéndose comida y bebida de salvación, fortaleciéndonos con su Espíritu “para seguir andando nomás” (Beato mártir Enrique Angelelli)

Venimos para reafirmar nuestra fraternidad, haciéndonos una sola cosa con Jesús y con tantas hermanas y hermanos que caminan junto a nosotros, cansados y agobiados por el peso de la injusticia, del maltrato, de la exclusión, de la falta de trabajo, de la falta de oportunidades. Traemos la angustia de los que viven la inseguridad laboral, el dolor de las víctimas de la violencia en todas sus formas. Traemos al altar el tormento y la tristeza que causa la adicción de toda clase; el padecimiento de los enfermos, de los sufren por no tener acceso a los medicamentos; también el desconsuelo de los que son discriminados por su origen racial, el sufrimiento de las víctimas de tantas clases de abusos y atropellos; el clamor y la paciencia de las jubiladas y los jubilados que piden ser escuchados y reconocidos en sus reclamos. En este altar se hace presente todo el dolor de los que sienten la muerte de sus seres queridos, muchos a causa de las injusticias humanas. Llegan también a esta mesa de los hijos de Dios, los gritos y los llantos de los niños con hambre, malnutridos, y de los que andan sin rumbo buscando un hogar, un consuelo en quienes puedan darle un plato de comida, una palabra de cariño y un consejo que los anime a vivir con alegría.

Con todas esas personas queremos decir: “Tú, Señor, eres mi esperanza”

Esta es la Mesa del Sacrificio de Cristo por nosotros, y la Mesa donde el Maestro se pone a lavarnos los pies, y a enseñarnos: “ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros” (Jn. 13, 34)

Es la primera Misa de la Esperanza en la que el Papa Francisco nos acompaña desde el Cielo. En su última Carta Encíclica, escrita el 24 de octubre de 2024, la tituló “Dilexit nos” (“Nos amó”) (Rm. 8, 37) refiriéndose a Cristo. Trata sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Es como su testamento espiritual. Allí Francisco nos dice:

“Identificándose con los más pequeños de la sociedad (cf. Mt 25,31-46), Jesús aportó la gran novedad del reconocimiento de la dignidad de toda persona, y también, y, sobre todo, de aquellas personas que eran calificadas de “indignas”. Este nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es más “digno” de respeto y amor cuanto más débil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia “figura” humana, ha cambiado la faz del mundo, dando lugar a instituciones que se ocupan de personas en condiciones inhumanas: los neonatos abandonados, los huérfanos, los ancianos en soledad, los enfermos mentales, personas con enfermedades incurables o graves malformaciones y aquellos que viven en la calle». (Dilexit nos. Nº 170)

El Papa León XIV, fiel al Evangelio y a las enseñanzas de Francisco, nos dice en su Mensaje de hoy:

“Los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados, porque cada uno de ellos, con su existencia, e incluso con sus palabras y la sabiduría que poseen, nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio. Por eso, la Jornada Mundial de los Pobres quiere recordar a nuestras comunidades que los pobres están en el centro de toda la acción pastoral. No solo de su dimensión caritativa, sino también de lo que la Iglesia celebra y anuncia. Dios ha asumido su pobreza para enriquecernos a través de sus voces, sus historias, sus rostros. Toda forma de pobreza, sin excluir ninguna, es un llamado a vivir concretamente el Evangelio y a ofrecer signos eficaces de esperanza” (n. 5)

“Esta es la invitación que nos llega de la celebración del Jubileo. No es casualidad que la Jornada Mundial de los Pobres se celebre hacia el final de este año de gracia. Cuando se cierre la Puerta Santa, tendremos que custodiar y transmitir los dones divinos que han sido derramados en nuestras manos a lo largo de todo un año de oración, conversión y testimonio. Los pobres no son objetos de nuestra pastoral, sino sujetos creativos que nos estimulan a encontrar siempre formas nuevas de vivir el Evangelio hoy. Ante la sucesión de nuevas oleadas de empobrecimiento, existe el riesgo de acostumbrarse y resignarse. Todos los días nos encontramos con personas pobres o empobrecidas y, a veces, puede suceder que seamos nosotros mismos los que tengamos menos, los que perdamos lo que antes nos parecía seguro: una vivienda, comida adecuada para el día, acceso a la atención médica, un buen nivel de educación e información, libertad religiosa y de expresión…

Como observa San Agustín: “Ayudar al pobre es, en efecto, una cuestión de justicia, antes que de caridad. Das pan al hambriento, pero sería mejor que nadie sintiese hambre y no tuvieses a nadie a quien dar. Vistes al desnudo, pero ¡ojalá todos estuviesen vestidos y no hubiese necesidad de vestir a nadie!»
 (Homilías sobre la primera carta de san Juan a los partos, VIII, 5). (n. 6)

Luego de hacer mención a nuestros queridos Papa Francisco y Papa León, no podemos dejar de recordar a nuestro profeta de la esperanza, el Padre Obispo Jorge Novak. Pocos días antes de su muerte, en la homilía del “Te Deum” del 25 de mayo de 2001, luego de describir el desolador panorama social del momento, decía:

“Recordar la fiesta de la Patria, la tierra de los padres, de nuestras raíces y memoria, de un pueblo desorientado que “quiere saber de qué se trata”, esta celebración es también recordar nuestro compromiso con ella, y por lo tanto pedirle a Dios lo que estamos nosotros dispuestos a dar. Y porque sabemos que esa es la voluntad de Dios, le damos gracias y le pedimos su cercanía:

Que Dios bendiga nuestro país y especialmente bendiga a los pobres de la Patria.
Que Dios bendiga a nuestros gobernantes, y les conceda la conversión diaria para poner su responsabilidad y su vida al servicio de los pobres y las víctimas.
Que Dios bendiga a los empresarios, abriéndoles el corazón para que multipliquen las fuentes de trabajo digno y salarios justos.
Que Dios bendiga a los dirigentes, para que siempre cercanos al pueblo y sus necesidades, busquen y se esfuercen por el beneficio de la gente, y no el propio.
Que Dios bendiga a los responsables de administrar justicia, para que ésta llegue a los más desprotegidos, y no permita la impunidad de los poderosos.
Que Dios nos ilumine a nosotros, pastores, para saber decir siempre una palabra profética y de esperanza en medio de tanta muerte.
Que Dios bendiga a nuestras comunidades para que sean siempre signo visible de fraternidad.
Que Dios bendiga a los jóvenes, y les conceda fuerzas y claridad para trabajar por un mundo mejor que el que les hemos dejado sus mayores.
Que Dios bendiga a las mujeres, especialmente a las discriminadas, golpeadas, abusadas, para que en el reconocimiento de su dignidad puedan aportar a nuestra sociedad una mirada siempre nueva y necesaria.
Que Dios bendiga a los niños, para que su infancia sea un feliz tiempo de crecimiento y maduración que les permita vivir sin violencia ni odio.
Que Dios bendiga a nuestro país, y que por ello nos conceda a todos y cada uno trabajar por edificarlo según su voluntad de justicia, de fraternidad y de paz.”
 (Jorge Novak, Te Deum, 25/5/2001)

Hermanas y hermanos: Gracias por la presencia de todos. Gracias por tantas y tantos que en tantos lugares de la Diócesis van sembrando esperanza con su entrega y servicio, especialmente en favor de los más humildes. La próxima Misa de la Esperanza será después de la conclusión del Tercer Sínodo Diocesano. Ya tendremos delineados las líneas pastorales que nos animarán en el camino de los próximos años. La impronta dada por el Padre Obispo Novak, y las luminosas enseñanzas del Papa Francisco, harán de nuestra Iglesia de Quilmes, la Iglesia que soñó Jesús, una Iglesia samaritana, cordial, solidaria y en búsqueda de la justicia y la paz. Una Iglesia pobre para los pobres.

Caminando hacia la celebración de las Bodas de Oro de nuestra Iglesia de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, con alegría y esperanza decimos: ¡Viva Jesús! ¡Viva la Virgen!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes