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El domingo 19 de abril toda la Diócesis de Quilmes se une para el Inicio solemne del Tercer Sínodo Diocesanoque está animado con el lema «Iglesia de Quilmes, ¡camina con la alegría del Evangelio!».

La Celebración Eucarística será a las 19 h en la Iglesia Catedral de Quilmes (Pasaje Papa Francisco 355 -ex Rivadavia-, Quilmes Centro) y se transmitirá en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

En el marco de esta celebración se realizará la presentación oficial de quienes integran la asamblea sinodal, que antes de la misa realizarán la jura y profesión de fe.

Toda la comunidad está invitada a participar de este momento histórico y de enorme alegría para la diócesis.

El miércoles 1.º de abril, en camino hacia la Pascua, la comunidad diocesana de Quilmes celebrará la Misa Crismal, Será a las 19.00 en la Catedral de Quilmes (Pasaje Papa Francisco 355 -ex Rivadavia-, Quilmes Centro) y se transmitirá en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

Acompañamos a los sacerdotes y diáconos en la renovación de sus promesas, y a los obispos en la bendición de los santos óleos y en la consagración del crisma.

HOMILIA DE LA MISA PENITENCIAL INICIO DEL SINODO 2026
Domingo 22 de marzo de 2026
Colegio San José – Iglesia Catedral

“Desátenlo para que pueda caminar” 
(Jn. 11, 44)

Hermanas y hermanos:

Estamos ya asomando a la Semana Santa. Hoy es el V Domingo de Cuaresma que iniciamos el miércoles de cenizas. El Papa León Nos decía en su Mensaje de Cuaresma: “Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamadas a realizar en la Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como el clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”

Hoy la Palabra nos ayuda en el conocimiento del misterio de Cristo para vivir en conformidad con él. La resurrección de Lázaro es el último signo de Jesús antes de su pasión; y se convertirá también en el motivo inmediato de su arresto (Jn. 11,47-56). “El que va al encuentro de la muerte, quiere antes ver la muerte cara a cara”. Marta, María y Lázaro son los amigos entrañables de Jesús. La muerte de un amigo es la muerte más parecida a nuestra propia muerte. Sus amigas mandan a llamar a Jesús para que venga a salvar a Lázaro de la muerte. Jesús no escucha esos ruegos. Es como que deja morir a Lázaro. Quiere postrarse ante la tumba de su amigo, cerrado por una piedra y llorar conmovido, consternado, enojado a causa del terrible poder de este “último enemigo” (1 Cor. 15, 26) que sólo puede ser vencido desde dentro, desde lo profundo de sí mismo. Sin estas lágrimas ante el sepulcro de Lázaro, Jesús no sería el hombre que es. 

El evangelio de san Juan narra este hecho portentoso con un entrelazado de palabras que nos muestran el poder divino de Jesús, el poder del Espíritu del que nos habla hoy el profeta: “Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas… Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán” (Ez. 37, 12.14) Retenemos las palabras de Jesús en este relato de hoy: “Tu hermano resucitará”. “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”. “¿Dónde lo pusieron?”. “Quiten la piedra”. “Padre, te doy gracias porque me oiste. Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. “Lázaro, ven afuera”. “Desátenlo para que pueda caminar”.  Qué fuerte que resuenan estas palabras hoy, como siempre. “El poder de Jesús sobre la muerte es parte de su misión, pero no será un “pleno poder” hasta que, exhalando el Espíritu Santo hacia Dios y hacia la Iglesia, muera en la cruz” (Hans Urs hvon Balthasar). 

“Desátenlo para que pueda caminar” (Jn. 11, 44) Hoy lo dice Jesús también a nosotros. Su fuerza nos levanta de la muerte. Cristo vive y nos quiere vivos. “Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo” (EG 276)

“Iglesia de Quilmes, camina con la alegría del Evangelio” 

A la luz de este Evangelio de Vida plena, queremos mirarnos y reconocernos como Iglesia, como pueblo de Dios nacido del costado abierto de Cristo. “Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos” (Ef. 4, 5-6) Hoy, en esta Catedral, como lo hicieran aquellos hermanos y hermanas junto al Padre Obispo Jorge Novak en el Primer y en el Segundo Sínodo Diocesano, queremos decir en voz alta y contentos: “SOMOS DE LA IGLESIA DE QUILMES NOMÁS”   

Esto lo expresamos de una manera más dinámica cuando decimos también: “IGLESIA DE QUILMES, CAMINA CON LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO”. Con ello estamos diciendo que nuestra Iglesia es SINODAL. Al Papa Francisco le gustó mucho nuestro lema. Nos mandó un mensaje muy bello. También el Papa León XIV lo conoce.

Al iniciar con este Encuentro Penitencial el Tercer Sínodo Diocesano, con la presencia de los sinodales, permítanme desglosar la reflexión del Papa Francisco al comienzo del último Sínodo de la Iglesia:

TRES PALABRAS

“Las palabras clave del Sínodo son tres: comunión, participación y misión. Comuniónymisiónson expresiones teológicas que designan el misterio de la Iglesia. La Iglesia, por medio de esas dos palabras (comunión y misión) contempla e imita la vida de la Santísima Trinidad, misterio de comunión ad intra y fuente de misión ad extra. 

La tercera palabra es participación. Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad de manera concreta a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos. La participación es una exigencia de la fe bautismal. ¡La participación de todos es un compromiso eclesial irrenunciable! Todos los bautizados y bautizadas, este es el carné de identidad: el Bautismo
.

TRES RIESGOS

El Sínodo, al mismo tiempo que nos ofrece una gran oportunidad para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica, no está exento de algunos riesgos. Cito tres de ellos: 

El primero es el formalismo: un Sínodo se puede reducir a un evento extraordinario, pero de fachada, como si nos quedáramos mirando la hermosa fachada de una iglesia, pero sin entrar nunca. 

Un segundo riesgo es el intelectualismo —es decir, la abstracción; la realidad va por un lado y nosotros con nuestras reflexiones vamos por otro—, convertir el Sínodo en una especie de grupo de estudio; una suerte de “hablar por hablar”, donde se actúa de manera superficial y mundana, terminando por caer otra vez en las habituales y estériles clasificaciones ideológicas y partidistas, y alejándose de la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades.

Por último, puede surgir la tentación del inmovilismo. Es mejor no cambiar, puesto que «siempre se ha hecho así» (Exhort. apost. Evangelii gaudium, 33) —esta palabra es un veneno en la vida de la Iglesia, “siempre se ha hecho así”—. 

TRES OPORTUNIDADES

Vivamos esta ocasión de encuentro, escucha y reflexión como un tiempo de gracia que, en la alegría del Evangelio, nos permita captar al menos tres oportunidades.  

La primera es la de encaminarnos, no ocasionalmente, sino estructuralmente hacia una Iglesia sinodal. Un lugar abierto, donde todos se sientan en casa y puedan participar. 

El Sínodo también nos ofrece una oportunidad para ser Iglesia de la escucha, para tomarnos una pausa de nuestros ajetreos, para frenar nuestras ansias pastorales y detenernos a escuchar. Escuchar el Espíritu en la adoración y la oración. ¡Cuánto nos hace falta hoy la oración de adoración!

Por último, tenemos la oportunidad de ser una Iglesia de la cercanía. Volvamos siempre al estilo de Dios, el estilo de Dios es cercanía, compasión y ternura. Una Iglesia que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios. 

JORGE NOVAK: UN OBISPO SINODAL

En nuestra Iglesia de Quilmes tenemos un ejemplo indiscutido: el Padre Obispo Jorge Novak. Encarnó en su vida la cercanía, la compasión y la ternura. 

Cuando convocó al Tercer Sínodo, a fines del año 2000, describió la situación social del momento con estas palabras (cito sólo un párrafo): “Nuestro pueblo continúa decayendo. Decae la persona, ante el embate del oleaje embravecido de planificaciones pensadas para grupos económicamente poderosos. La libertad sigue siendo una aspiración, pero no puede resistir ante el ataque masivo de las realidades bien concretas. El trabajo es pura filosofía y también el Evangelio del trabajo queda relegado al desprecio y al olvido. Los que “gozan” de una ocupación saben que la permanencia es incierta. La subocupación alcanza desniveles de esclavitud… La violencia y la droga se han instalado en nuestros barrios. Además de la crítica situación social no cabe duda que hay una estrategia teledirigida desde la concentración del poder en el mundo, y que cuenta con testaferros fidelísimos e incondicionales en nuestro país… Nuestras respuestas, sinceras y generosas, son insuficientes. Nuestras Cáritas se sienten desbordadas. Las autoridades civiles desvían a los indigentes a nuestros modestísimos centros asistenciales, aunque cobran los impuestos que permitirían respuestas más eficientes”. (Novak. 4 de octubre de 2000) 

Durante ese año 2000, mientras el Padre Obispo Gerardo Farrell, su auxiliar coadjutor, se debatía en su enfermedad, el 27 de abril, en la ciudad de Buenos Aires, en el panel de presentación de su libro sobre los Derechos Humanos, el Padre Obispo Jorge decía: “Mi actitud pastoral en el área de los Derechos Humanos maduró en mi conciencia como respuesta a la Palabra de Dios, al Magisterio de la Iglesia y a una comunidad de sufrientes que golpeaban a las puertas de nuestro obispado… Los grandes modelos episcopales de todos los tiempos, defendiendo al pobre y encarando al poderoso, me animaban a imitarlos, aplicando a mis circunstancias concretas la respuesta. No se podía callar, no cabía refugiarse tras un escudo mentiroso que pretendiera justificar la inercia… El desfile de personas y familias golpeadas por la violencia represora se repetía a diario. Las entrevistas eran sencillas, pero de una profundidad abismal en lo tocante a la verdad de los hechos. ¡Sólo Dios fue testigo de estos testimonios, verdaderas confidencias que esas víctimas no se animaban a deponer como testimonios sangrantes! La conciencia no me permitía actuar si no en la forma en que, con la ayuda de Dios, lo pude hacer. Siempre quedé a mucha distancia del ideal. Que Dios me perdone si no lo supe hacer mejor”

El Padre Obispo Jorge Novak tenía un corazón de pastor que palpitaba con el corazón traspasado de dolor de su pueblo. Era la voz de los que no tienen voz. En este lugar, donde descansan sus restos, desde donde él hacía escuchar su voz, y donde recibía a todos, todos, todos… hoy queremos decir juntos: “SOMOS DE LA IGLESIA DE QUILMES NOMÁS”.

“Queridos hermanos y hermanas, que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu. Porque tenemos necesidad del Espíritu, del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, desata las cadenas y difunde la alegría. El Espíritu Santo es Aquel que nos guía hacia donde Dios quiere, y no hacia donde nos llevarían nuestras ideas y nuestros gustos personales. El padre Congar (un teólogo del Concilio Vaticano II), de santa memoria, recordaba: «No hay que hacer otra Iglesia, pero, en cierto sentido, hay que hacer una Iglesia otra, distinta» (Verdadera y falsa reforma en la Iglesia, Madrid 2014, 213). Y esto es un desafío. Por una “Iglesia distinta”, abierta a la novedad que Dios le quiere indicar, invoquemos al Espíritu con más fuerza y frecuencia, y dispongámonos a escucharlo con humildad, caminando juntos, tal como Él —creador de la comunión y de la misión— desea, es decir, con docilidad y valentía.

¡Ven, Espíritu Santo! Tú que suscitas lenguas nuevas y pones en los labios palabras de vida, líbranos de convertirnos en una Iglesia de museo, hermosa pero muda, con mucho pasado y poco futuro. Ven en medio nuestro, para que en la experiencia sinodal no nos dejemos abrumar por el desencanto, no diluyamos la profecía, no terminemos por reducirlo todo a discusiones estériles. Ven, Espíritu Santo de amor, dispón nuestros corazones a la escucha. Ven, Espíritu de santidad, renueva al santo Pueblo fiel de Dios. Ven, Espíritu creador, renueva la faz de la tierra. Amén”
 (Francisco, Discurso en el Aula nueva del Sínodo, 9 de octubre de 2021)

María Inmaculada, patrona de la Diócesis, enséñanos a ser una Iglesia sinodal, a escuchar, a ser cercanos para todos, todos, todos. Tu presencia maternal nos llene de alegría y esperanza.

Por eso hoy, con el Negrito Manuel, decimos: “YO SOY DE LA VIRGEN NOMÁS”.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Como invitaron los padres obispos Carlos Tissera y Eduardo Redondo en la Carta Pastoral de Cuaresma del pasado 18 de febrero, el próximo domingo 22 de marzo se realizará la Celebración Penitencial Diocesana, camino al Tercer Sínodo Diocesano.

La convocaoria será el domingo 22 a las 18.00 h en las puertas del colegio San José (9 de julio y Mitre, Quilmes), para peregrinar hacia la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco -ex Rivadavia- 355, Quilmes). En caso de lluvia, la convocatoria se realiza directamente a las 18.00 h en la Iglesia Catedral.

Este Encuentro Cuaresmal Diocesano se transmitirá en vivo en Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial.

Toda la comunidad diocesana está invitada a participar de esta Celebración Penitencial.

En el marco de la XXII Asamblea Ordinaria del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana celebrada en la diócesis de San Miguel del 6 al 8 de marzo, la diócesis de Quilmes ha sido elegida como sede del Secretariado Nacional del Movimiento para el bienio 2026-2028.

Como acción de gracias por esta elección, el Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana invita a la celebración eucarística que se llevará adelante en domingo 15 de marzo a las 19 h en la Parroquia Nuestra Señora de Czestochowa (Santa Cruz 710, Ezpeleta)

Toda la comunidad diocesana está invitada a compartir esta alegría.

La Diócesis de Quilmes se prepara para la décimo tercera Peregrinación Brocheriana a Pie que se realizará el domingo 08 de marzo, con el lema «Dios no dejará caer al suelo las lágrimas de sus hijos» (Santo Cura Brochero)

El trayecto a pie iniciará en la Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro) a las 7.30 de la mañana, y culminará en la Casa “Santo Cura Brochero” (Trenque Lauquen 2551, Bosques) luego de as 14.00 h con la misa.

La Peregrinación constará con tres paradas antes de llegar a destino: alrededor de las 9.00 en el Parque de la Ciudad “Jorge Novak” (Av. Smith y Vicente López, Quilmes), cerca de las 10.30 en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Av. Calchaquí 4949, Quilmes Oeste), y a las 12.00 en la Plaza del Mate (Ruta 36 y Thevenet, Florencio Varela). Quien no desee hacer el recorrido completo podrá sumarse en alguno de estos puntos.

Toda la comunidad diocesana está invitada a participar de esta manifestación de fe.

A continuación acercamos los consejos para peregrinos y el kit del peregrino, que proponen los organizadores de esta fiesta diocesana.

CONSEJOS PARA PEREGRINOS

La peregrinación es un acontecimiento comunitario de fe en Dios, Jesús y en la Santísima Virgen María. El camino que vayas recorriendo por fuera también te abrirá un camino interior. Rezá.

Para caminar llevá el calzado que más cómodo te resulte. Son preferibles zapatillas, las que te resulten más cómodas.

Las medias deben ser de algodón y/o hilo, bien ajustadas al pie; no de nylon o que pudieran correrse al caminar, porque pueden generar ampollas en los pies.

Usá ropa suelta y liviana, evitá ponerte pantalones ajustados, especialmente si son de jean.

Es bueno llevar en la mochila un gorro para el sol, caramelos, protector solar, una bolsa grande de residuos.

Nunca te alejes de la ruta prevista, cualquier incoveniente que tengas dirigite a los ervidores del camino.

Para contrarrestar el calor o la sed y estar bien hidratado durante toto el camino, tomá agua sin gas y fresca. Nunca ingieras bebidas alcohólicas. Llevá en tu mochila frutas como bananas, manzanas y naranjas.

La peregrinación también es una imagen de la vida. Muchos te ayudarán a llegar a tu destino. Lleva en tu corazón los pedidos, agradecimientos, pedidos de perdón o alabanzas tuyos y de aquellas personas que no pueden caminar. Obtené la Indulgecia Plenaria para vos o para un difunto.

¡Nos vemos en el camino!

Santo Cura Brochero y Mamá Antula, ruegen por nosotros.

KIT DEL PEREGRINO

Se recomienda llevar:
– Botella con agua (se puede recargar en las posadas)
– Pañuelos
– Protector solar
– Repelente
– Gorra o sombrero
– Pañoleta para el cuello
– Si tomás medicamentos, es bueno que los tengas contigo
– Tus intenciones y las intenciones que te hayan encomendado.

HOMILÍA DE LA XXX MISA DE LA ESPERANZA
Cruce Varela, 15 de noviembre de 2025

Hermanas y hermanos:

Con el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza”, hemos sido convocados a este emblemático “Cruce Varela”, para celebrar la XXX Misa de la Esperanza, instituida por nuestro primer pastor el Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak. Coincidentemente también celebramos la IX Jornada Mundial de los pobres que nos ha dejado como legado el querido Papa Francisco.

Este año el Papa León XIV nos brinda este Mensaje que lleva por título el lema que hoy nos convoca: “Tú, Señor, eres mi esperanza”“Estas palabras brotan de un corazón oprimido por graves dificultades: «Me hiciste pasar por muchas angustias» (v. 20), dice el salmista. A pesar de ello, su alma está abierta y confiada, porque permanece firme en la fe, que reconoce el apoyo de Dios y lo proclama: «Tú eres mi Roca y mi fortaleza» (v. 3). De ahí nace la confianza indefectible de que la esperanza en Él no defrauda: «Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme!» (v. 1)” (León XIV, Mensaje. n. 1)

Nosotros estamos reunidos acá para rezar. Para participar del banquete eucarístico donde Jesús se abaja hasta nosotros haciéndose comida y bebida de salvación, fortaleciéndonos con su Espíritu “para seguir andando nomás” (Beato mártir Enrique Angelelli)

Venimos para reafirmar nuestra fraternidad, haciéndonos una sola cosa con Jesús y con tantas hermanas y hermanos que caminan junto a nosotros, cansados y agobiados por el peso de la injusticia, del maltrato, de la exclusión, de la falta de trabajo, de la falta de oportunidades. Traemos la angustia de los que viven la inseguridad laboral, el dolor de las víctimas de la violencia en todas sus formas. Traemos al altar el tormento y la tristeza que causa la adicción de toda clase; el padecimiento de los enfermos, de los sufren por no tener acceso a los medicamentos; también el desconsuelo de los que son discriminados por su origen racial, el sufrimiento de las víctimas de tantas clases de abusos y atropellos; el clamor y la paciencia de las jubiladas y los jubilados que piden ser escuchados y reconocidos en sus reclamos. En este altar se hace presente todo el dolor de los que sienten la muerte de sus seres queridos, muchos a causa de las injusticias humanas. Llegan también a esta mesa de los hijos de Dios, los gritos y los llantos de los niños con hambre, malnutridos, y de los que andan sin rumbo buscando un hogar, un consuelo en quienes puedan darle un plato de comida, una palabra de cariño y un consejo que los anime a vivir con alegría.

Con todas esas personas queremos decir: “Tú, Señor, eres mi esperanza”

Esta es la Mesa del Sacrificio de Cristo por nosotros, y la Mesa donde el Maestro se pone a lavarnos los pies, y a enseñarnos: “ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros” (Jn. 13, 34)

Es la primera Misa de la Esperanza en la que el Papa Francisco nos acompaña desde el Cielo. En su última Carta Encíclica, escrita el 24 de octubre de 2024, la tituló “Dilexit nos” (“Nos amó”) (Rm. 8, 37) refiriéndose a Cristo. Trata sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Es como su testamento espiritual. Allí Francisco nos dice:

“Identificándose con los más pequeños de la sociedad (cf. Mt 25,31-46), Jesús aportó la gran novedad del reconocimiento de la dignidad de toda persona, y también, y, sobre todo, de aquellas personas que eran calificadas de “indignas”. Este nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es más “digno” de respeto y amor cuanto más débil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia “figura” humana, ha cambiado la faz del mundo, dando lugar a instituciones que se ocupan de personas en condiciones inhumanas: los neonatos abandonados, los huérfanos, los ancianos en soledad, los enfermos mentales, personas con enfermedades incurables o graves malformaciones y aquellos que viven en la calle». (Dilexit nos. Nº 170)

El Papa León XIV, fiel al Evangelio y a las enseñanzas de Francisco, nos dice en su Mensaje de hoy:

“Los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados, porque cada uno de ellos, con su existencia, e incluso con sus palabras y la sabiduría que poseen, nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio. Por eso, la Jornada Mundial de los Pobres quiere recordar a nuestras comunidades que los pobres están en el centro de toda la acción pastoral. No solo de su dimensión caritativa, sino también de lo que la Iglesia celebra y anuncia. Dios ha asumido su pobreza para enriquecernos a través de sus voces, sus historias, sus rostros. Toda forma de pobreza, sin excluir ninguna, es un llamado a vivir concretamente el Evangelio y a ofrecer signos eficaces de esperanza” (n. 5)

“Esta es la invitación que nos llega de la celebración del Jubileo. No es casualidad que la Jornada Mundial de los Pobres se celebre hacia el final de este año de gracia. Cuando se cierre la Puerta Santa, tendremos que custodiar y transmitir los dones divinos que han sido derramados en nuestras manos a lo largo de todo un año de oración, conversión y testimonio. Los pobres no son objetos de nuestra pastoral, sino sujetos creativos que nos estimulan a encontrar siempre formas nuevas de vivir el Evangelio hoy. Ante la sucesión de nuevas oleadas de empobrecimiento, existe el riesgo de acostumbrarse y resignarse. Todos los días nos encontramos con personas pobres o empobrecidas y, a veces, puede suceder que seamos nosotros mismos los que tengamos menos, los que perdamos lo que antes nos parecía seguro: una vivienda, comida adecuada para el día, acceso a la atención médica, un buen nivel de educación e información, libertad religiosa y de expresión…

Como observa San Agustín: “Ayudar al pobre es, en efecto, una cuestión de justicia, antes que de caridad. Das pan al hambriento, pero sería mejor que nadie sintiese hambre y no tuvieses a nadie a quien dar. Vistes al desnudo, pero ¡ojalá todos estuviesen vestidos y no hubiese necesidad de vestir a nadie!»
 (Homilías sobre la primera carta de san Juan a los partos, VIII, 5). (n. 6)

Luego de hacer mención a nuestros queridos Papa Francisco y Papa León, no podemos dejar de recordar a nuestro profeta de la esperanza, el Padre Obispo Jorge Novak. Pocos días antes de su muerte, en la homilía del “Te Deum” del 25 de mayo de 2001, luego de describir el desolador panorama social del momento, decía:

“Recordar la fiesta de la Patria, la tierra de los padres, de nuestras raíces y memoria, de un pueblo desorientado que “quiere saber de qué se trata”, esta celebración es también recordar nuestro compromiso con ella, y por lo tanto pedirle a Dios lo que estamos nosotros dispuestos a dar. Y porque sabemos que esa es la voluntad de Dios, le damos gracias y le pedimos su cercanía:

Que Dios bendiga nuestro país y especialmente bendiga a los pobres de la Patria.
Que Dios bendiga a nuestros gobernantes, y les conceda la conversión diaria para poner su responsabilidad y su vida al servicio de los pobres y las víctimas.
Que Dios bendiga a los empresarios, abriéndoles el corazón para que multipliquen las fuentes de trabajo digno y salarios justos.
Que Dios bendiga a los dirigentes, para que siempre cercanos al pueblo y sus necesidades, busquen y se esfuercen por el beneficio de la gente, y no el propio.
Que Dios bendiga a los responsables de administrar justicia, para que ésta llegue a los más desprotegidos, y no permita la impunidad de los poderosos.
Que Dios nos ilumine a nosotros, pastores, para saber decir siempre una palabra profética y de esperanza en medio de tanta muerte.
Que Dios bendiga a nuestras comunidades para que sean siempre signo visible de fraternidad.
Que Dios bendiga a los jóvenes, y les conceda fuerzas y claridad para trabajar por un mundo mejor que el que les hemos dejado sus mayores.
Que Dios bendiga a las mujeres, especialmente a las discriminadas, golpeadas, abusadas, para que en el reconocimiento de su dignidad puedan aportar a nuestra sociedad una mirada siempre nueva y necesaria.
Que Dios bendiga a los niños, para que su infancia sea un feliz tiempo de crecimiento y maduración que les permita vivir sin violencia ni odio.
Que Dios bendiga a nuestro país, y que por ello nos conceda a todos y cada uno trabajar por edificarlo según su voluntad de justicia, de fraternidad y de paz.”
 (Jorge Novak, Te Deum, 25/5/2001)

Hermanas y hermanos: Gracias por la presencia de todos. Gracias por tantas y tantos que en tantos lugares de la Diócesis van sembrando esperanza con su entrega y servicio, especialmente en favor de los más humildes. La próxima Misa de la Esperanza será después de la conclusión del Tercer Sínodo Diocesano. Ya tendremos delineados las líneas pastorales que nos animarán en el camino de los próximos años. La impronta dada por el Padre Obispo Novak, y las luminosas enseñanzas del Papa Francisco, harán de nuestra Iglesia de Quilmes, la Iglesia que soñó Jesús, una Iglesia samaritana, cordial, solidaria y en búsqueda de la justicia y la paz. Una Iglesia pobre para los pobres.

Caminando hacia la celebración de las Bodas de Oro de nuestra Iglesia de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, con alegría y esperanza decimos: ¡Viva Jesús! ¡Viva la Virgen!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

La Diócesis de Quilmes se pone en campaña para preparar la Cena de Nochebuena 2025, el miércoles 24 de diciembre, para personas solas o en situación de calle, que estará animada con la consigna «Una mesa para todos, todos, todos». Esta cena, en su 13º edición, se llevará a cabo en la Iglesia Catedral de Quilmes (Pasaje Papa Francisco -ex Rivadavia- 355, Quilmes Centro) y su propósito es «que nadie reciba la Navidad solo».

En esta oportunidad, se necesitan ayudas económicas o de donación de elementos, ayudas para la preparación de la cena, el servicio a los invitados y el trasporte para los invitados para el regreso a sus casas luego de la Cena.
 

DONACIONES ECONÓMICAS:
Por transferencia bancaria a la Cuenta Corriente N°0980-0029/4 del Banco Comafi (Sucursal Florencio Varela)
Razón Social: Obispado de Quilmes
CUIT: 30-63492428-7
CBU: 2990098709800029240008
Alias: obisquil
Una vez realizada la transferencia se agradece enviar comprobante a nochebuenaquilmes@gmail.com, para identificar la donación de manera ágil.


DONACIONES EN ESPECIES:
Juguetes, toallas, utensilios para servir, copas, cubiertos, fuentes y repasadores. Elementos para aseo, higiene personal.

Para la caja navideña:
Arroz, fideos, atún, caballa, mayonesa, pickles, aceitunas, sal, aceite, vinagre, jardinera, harina, puré de tomate, cebolla, morrón, condimentos, pan dulce, latas de frutas en almíbar, confituras, botellas de gaseosas y sidra.

Para el menú del 24 de diciembre:
Entrada: empanadas, tartas, fiambres, matambre, snacks, otros.
Plato principal: Pollo, carnes, asados (fríos), ensaladas (sin condimentar)
Mesa Brindis: Pan dulce, confituras, espumantes.
Bebidas: Bebidas sin alcohol.

Recepción de las donaciones:
Las donaciones se recibirán en la Catedral de Quilmes (Rivadavia y Mitre, Quilmes): 
– Domingo 21, Lunes 22 y Martes 23 de diciembre de 9 a 12 y de 16 a 20 h.
– Miércoles 24 de diciembre de 9 a 19 h.


REUNIONES DE SERVIDORES:
Se realizarán en la sede del Departamento de Laicos (DEPLAI) (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste, frente a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes):
– Viernes 5 de diciembre a las 19 h,
– Viernes 12 de diciembre a las 19 h.
Y en la Iglesia Catedral de Quilmes (Pasaje Papa Francisco -ex Rivadavia- 355, Quilmes Centro):
– Viernes 19 de diciembre a las 19 h.
– Lunes 22 de diciembre a las 19 h. 
El sábado 20 también se realizará el transporte del material e insumos desde la sede del DEPLAI a la Iglesia Catedral.


VÍAS DE COMUNICACIÓN:
Para más información y sumarse a colaborar:
nochebuenaquilmes@gmail.com
Instragram.com/cenanochebuenaquilmes

En el marco del Año Jubilar Diocesano, el sábado 15 de noviembre la Diócesis de Quilmes celebrará la XXX Misa de la Esperanza con el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza” (cfr. Salmo 71, 5) y el Jubileo de los Pobres. Además, se unirá a la IX Jornada Mundial de los Pobres que instauró el Papa Francisco en 2017. La Misa será a las 19.00 en el Cruce Varela, con la presencia de los obispos de Quilmes Carlos José Tissera y Eduardo Gonzalo Redondo, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados y pueblo de Dios de las comunidades de la toda la diócesis

Ese día a partir de las 16.30 se llevará adelante la Expo-feria y Memoria agradecida en la que se presentarán stands de las pastorales diocesanas, que buscarán reflejar la realidad de la diócesis y el legado del Siervo de Dios Jorge Novak, primer Obispo de Quilmes. 

Se recuerda que las actividades de las parroquias y capillas de ese día entre las 16.00 y las 21.00 quedarán suspendidas para favorecer la participación a esta fiesta diocesana.

HISTORIA DE LA MISA DE LA ESPERANZA DE LA DIÓCESIS DE QUILMES

La Misa de la Esperanza se celebra en la Diócesis de Quilmes desde 1996. La situación política y social del país de aquellos tiempos -con los altísimos índices de desocupación, la angustia de la gente y la falta de oportunidades- motivaron esta celebración.

Por eso, en aquel año, el Padre Obispo Jorge Novak invitó a proclamar la esperanza cristiana en un día que luego quedó como fecha fija: la fiesta de Cristo Rey. De esta manera, cada año se trata de afirmar concretamente la presencia del Reino de Dios en la vida de este pueblo diocesano, con su opción preferencial por los más pobres y necesitados, y su incondicional amor misionero.

Desde 2002, con el Padre Obispo Luis Teodorico Stöckler, la Misa de la Esperanza se profundizó como celebración donde el Pueblo de Dios alaba a su Señor y considera, junto con su obispo, los grandes principios del magisterio social de la Iglesia para entender y afrontar cristianamente las distintas situaciones de la realidad en donde la vida de la gente se ve amenazada.

Y a partir de 2018, con el Padre Obispo Carlos José Tissera, se instituyó como fecha para celebrar la Misa de la Esperanza el fin de semana previo a Cristo Rey cuando se realiza la Jornada Mundial de los Pobres, que el Papa Francisco instauró en 2017, con excepción de 2021, que, a causa de las elecciones, la misa se hizo la  nuevamente en la fiesta de Cristo Rey.

En 2025 la XXX Misa de la Esperanza, junto con el Jubieo de los Pobres y la IX Jornada Mundial de los Pobres, se realiza en el Cruce Varela, un punto geográfico significativo para la Diócesis de Quilmes por el alto tránsito de gente que llega de todos lados, y, fundamentalemnte, porque es el sitio en donde confluyen los tres partidos que la conforman: Berazategui, Florencio Varela y Quilmes.

El domingo 14 de septiembre la Diócesis de Quilmes realizará su 47.ª peregrinación diocesana a Luján con el lema «Con la Virgen peregrinamos al jubileo diocesano».

A las 10 h compartiremos la Misa en la plaza frente a la Basílica y a continuación, la procesión hacia el predio de los maristas, el almuerzo y la fiesta popular. Y a las 16 h, el Rosario y la Bendicion final.

El cancionero para la misa se puede ver y descargar en https://obisquil.org.ar/wp-content/uploads/2025/09/Cancionero_Lujan_2025.pdf

La misa se transmitirá en vivo por youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

Toda la Diócesis de Quilmes está invitada a participar.