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HOMILIA DE LA XXVII MISA DE LA ESPERANZA


Cruce Varela – Sábado 12 de noviembre de 2022
VI Jornada Mundial de los pobres
“Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (2 Cor. 8, 9)

Hermanas y hermanos:

Desde el 2018 en la Diócesis de Quilmes hemos unido esta Jornada Mundial de los Pobres a nuestra tradicional Misa de la Esperanza. Ese año fue presidida por el Nuncio Apostólico Mons. León Kalenga, el simpático congoleño que hoy nos sonríe desde el Cielo.

“Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (2 Cor. 8, 9) La Jornada Mundial de los Pobres se presenta este año como una sana provocación para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente.

“No te olvides de los pobres” es lo que la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén le dice a San Pablo, el apóstol llamado para evangelizar en lugares donde había más posibilidades económicas. Es también lo que el Cardenal Hummes le dice al Cardenal Bergoglio en el momento de ser elegido Papa: “No te olvides de los pobres”. De ahí que tuvo la inspiración de elegir el nombre de Francisco.

Por eso, al finalizar el Año Santo de la Misericordia, Francisco instituye esta Jornada Mundial de los Pobres.

San Pablo en su carta a los Corintios quiere mantener vivo el espíritu solidario, porque pasado el primer momento de la ayuda a los cristianos de Jerusalén que sufrían muchas privaciones, la ayuda de los fieles de Corinto ya no era la misma; se estaban olvidando de los pobres. El apóstol los insta a no dormirse, a no instalarse en sus comodidades y a ser generosos como los pobres.

¿Nos estará pasando algo parecido? Al inicio de la inesperada y oscura tempestad de la pandemia, nuestro querido Papa Francisco magistralmente nos invitó a sentirnos todos en la misma barca, y a aprovechar para aprender lecciones de humanidad para salir mejores. Hoy podemos decir, que unos pocos se subieron a otra barca blindada y desde sus sitiales de poder inventaron nuevas cadenas para atarnos a una mayor pobreza e injusticia, enfrentando a los pueblos en esta tercera guerra mundial.

“No te olvides de los pobres”. Es la palabra que brota en nuestro corazón, para fortalecernos en el amor, la solidaridad, el deseo de justicia, la compasión, el servicio, la fraternidad. Son los valores del Reino que Cristo ha inaugurado y al que nos ha llamado para construirlo juntos. Eso quiere ser el Camino Sinodal que hacemos en nuestra diócesis, unidos a toda la Iglesia latinoamericana y de todo el mundo. El lema “Comunión, participación y misión” nos indica el norte que hemos de seguir. Es la manera de vencer el mal a fuerza de bien. Es el trigo que queremos sembrar y cuidar, aunque la cizaña crezca alrededor.

En este caminar juntos, en este andar en clave sinodal, renovamos la esperanza. Quiero recordar con ustedes a aquel que, con el Evangelio en su corazón, unido al Corazón del Buen Pastor, sentó las bases de nuestro ser diocesano, el Padre Obispo Jorge Novak. En su última Misa de la Esperanza, al inicio de este siglo nos decía:

“Hay esperanza, porque miles de padres de familia alimentan y aman con ternura a sus hijos.
Hay esperanza, porque hoy muchas servidores y servidoras organizan comedores para que niños y ancianos tengan, al menos, una comida al día.
Hay esperanza, porque muchos voluntarios y voluntarias están junto a la cama de los enfermos como auxiliares de las familias y de los hospitales.
Has esperanza, porque muchos docentes forman con amor el cerebro y el corazón de las nuevas generaciones.
Hay esperanza, porque todavía quedan funcionarios y profesionales honestos.
Pero, es lógico hermanos, toda esperanza humana es muy limitada, y tantas veces nos engañan.
Por eso, ante todo, nuestra esperanza radica en nuestra fe en Jesucristo, Señor de la historia, el testigo fiel…
Ante este Señor nos situamos, hermanos.
Creemos en su presencia gloriosa, aunque invisible. Misericordiosa y eficaz en el dinamismo de la historia.
Con el Sermón de la montaña sigue siendo nuestro humilde Maestro y legislador autorizado, para una sociedad que busca la felicidad”


“Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (2 Cor. 8, 9) Esta es la motivación de San Pablo para mayor generosidad en la colecta para los pobres de Jerusalén. Es también para nosotros un llamado en este tiempo difícil y crítico del país y de la humanidad.

“Si Él se hizo pobre por nosotros, entonces nuestra misma vida se ilumina y se transforma, y adquiere un valor que el mundo no conoce ni puede dar. La riqueza de Jesús es su amor, que no se cierra a nadie y va al encuentro de todos, especialmente de los que son marginados y privados de lo necesario. Por amor se despojó a sí mismo y asumió la condición humana. Por amor se hizo siervo obediente, hasta morir y morir en la cruz (cf. Flp 2,6-8). Por amor se hizo «pan de Vida» (Jn 6,35), para que a nadie le falte lo necesario y pueda encontrar el alimento que nutre para la vida eterna. También en nuestros días parece difícil, como lo fue entonces para los discípulos del Señor, aceptar esta enseñanza (cf. Jn 6,60); pero la palabra de Jesús es clara. Si queremos que la vida venza a la muerte y la dignidad sea rescatada de la injusticia, el camino es el suyo: es seguir la pobreza de Jesucristo, compartiendo la vida por amor, partiendo el pan de la propia existencia con los hermanos y hermanas, empezando por los más pequeños, los que carecen de lo necesario, para que se cree la igualdad, se libere a los pobres de la miseria y a los ricos de la vanidad, ambos sin esperanza”. (Francisco. Mensaje de la VI Jornada Mundial de los pobres. 2022)

Ese es el camino de Jesús, el camino del Reino. En el evangelio de hoy, escuchamos que Jesús dice: “No se dejen engañar”. Esto se aplica en lo material y también en lo espiritual. “No se dejen engañar”, “No los sigan” dice Jesús. No ir tras los que nos separan de Jesucristo. Mantener los ojos fijos en Él. En muchas ocasiones viviremos lo que él padeció: la oposición, la indiferencia, incluso la persecución. Pero todo ello nos debe aumentar la esperanza. “Gracias a la constancia salvarán sus vidas” nos dice hoy Jesús en el evangelio.

Francisco ha encontrado muchas dificultades en su ministerio, dentro y fuera de la Iglesia. Estar con los que sufren, hablar en su defensa ha provocado en el pueblo mucha alegría, pero en algunos sectores se nota el disgusto y, a veces, se burlan de él.

En su libro: “Soñemos juntos: el camino a un futuro mejor”, Francisco dice:

“Para recuperar la dignidad del pueblo necesitamos ir a la periferia a encontrarnos con todos aquellos que viven en los márgenes de nuestras sociedades. Allí se esconden perspectivas capaces de regalarnos un nuevo comienzo. No podemos soñar un futuro ignorando y no capitalizando las vivencias prácticamente de un tercio de la población mundial.

Me refiero a aquellas personas y familias que viven sin trabajo estable, en la periferia de la economía de mercado. Son los campesinos sin tierra y pequeños agricultores, pescadores de subsistencia y trabajadores explotados de fábricas clandestinas, recolectores de basura y vendedores ambulantes, artistas callejeros, villeros y ocupantes ilegales. En los países desarrollados son los que viven de changas, sin lugar fijo, sin vivienda adecuada, con acceso limitado al agua potable y a la comida sana: tanto ellos como sus familias viven todo tipo de vulnerabilidad. Organizados en un archipiélago global de asociaciones y movimientos son la esperanza de la solidaridad en una era de exclusión e indiferencia. En la periferia pude descubrir movimientos sociales, parroquiales, educativos, capaces de nuclear a las personas, volverlas protagonistas de sus propias historias y poner en marcha dinámicas con sabor a dignidad.

La Iglesia nació precisamente aquí, en la periferia de la Cruz donde se encuentran tantos crucificados. Si la Iglesia se desentiende de los pobres deja de ser la Iglesia de Jesús y revive las viejas tentaciones de convertirse en una élite intelectual o moral. El camino a las periferias geográficas y existenciales es el camino de la Encarnación: Dios eligió la periferia como lugar para revelar, en Jesús, su acción salvadora en la historia.

La Iglesia ilumina con la luz del Evangelio, despertando a los pueblos a su propia dignidad, pero son los pueblos quienes tienen el “olfato” para organizarse a sí mismos.

La multitud que seguía a Jesús no era una masa de personas hipnotizadas por uno que hablaba lindo, sino un pueblo con historia, que tenía una esperanza y custodiaba una promesa.

El pueblo siempre lleva una promesa en su corazón: una invitación que lo hace caminar hacia algo que desea, pese a la marginalidad que sufre. Jesús mostraba su cercanía en el modo cómo les habló, los tocó y los sanó. Jesús demostraba que esa cercanía era real. Les abrió un camino de esperanza en el futuro, un camino de liberación: la liberación humana que confería esa dignidad que solo el Señor nos puede regalar. Por eso seguían a Jesús.

Mezclándose con los cobradores de impuestos y las “mujeres de mala fama” Jesús recuperó la religión aprisionada de los ambientes de las élites, del conocimiento especializado y de las familias privilegiadas, para volver a toda persona y toda situación capaz de Dios. Caminando con los pobres, los rechazados, los marginados derribó el muro que impedía al Señor estar cerca de su pueblo, en medio del rebaño” 
(Francisco. “Soñemos juntos: el camino a un futuro mejor”, pg. 124 ss)

Agradecemos a tantas hermanas y a tantos hermanos que, a pesar de las carencias y dificultades, siguen organizándose para resistir a las injusticias; los que día a día sirven a los demás más allá de sus obligaciones. A los que no bajan los brazos para sostener los centros comunitarios y lo hacen con alegría y desinterés; a todos los que de diversas maneras acompañan a los niños, adolescentes, jóvenes y a las personas mayores en tantas necesidades. Gracias a todos los agentes de pastoral que integran la Vicaría de la Solidaridad, que han organizado esta Misa de la Esperanza. ¡GRACIAS!

En este año también están presentes los miembros de Pastoral Juvenil que celebran la Jornada Mundial de los Jóvenes, participando con la Vicaría de la Solidaridad, organizando y realizando el Festival de la Esperanza. ¡GRACIAS!

Aunque lo digo al final, no por eso es menos importante. Nuestra esperanza se renueva también, porque el Papa Francisco ha visto la necesidad de nuestras Iglesia de Quilmes, y el pasado 15 octubre publicó el nombramiento del nuevo obispo auxiliar: el P. Eduardo Gonzalo Redondo. Desde acá, te saludamos Padre Obispo Eduardo. Que nuestro cariño vuele a las alturas de Huancayo, en Perú. ¡Gracias Papa Francisco! ¡Gracias Padre Eduardo!

Aquella a quien le decimos: “vida, dulzura y esperanza nuestra”, La Virgencita de Luján está recorriendo la diócesis desde el Corpus Christi en Berazategui. Luego de recorrer todas las parroquias de ese partido, ya ha llegado a este Decanato de Florencio Varela. Su misión es pasar por toda la Diócesis visitando a sus hijas e hijos, abrazando con ternura de Madre a todas las comunidades, a cada persona, consolando a su pueblo y despertando la Esperanza.

¡Viva la Virgen! ¡Viva Jesús! ¡Viva el pueblo peregrino en la diócesis de Quilmes!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

«Jesucristo se hizo pobre por nosotros» (Cf. 2 Cor. 8,9) es el lema de XXVII Misa de la Esperanza de la Diócesis de Quilmes que se llevará a cabo el sábado 12 de noviembre en el Cruce Varela. A las 15.00 comenzará el festival de la Esperanza, y a las 19.00, la Misa que se podrá seguir en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial.

El Padre Obispo Carlos Tissera hace la invitación para sumarse a esta fiesta diocesana, que se llevará adelante junto con la VI Jornada Mundial de los Pobres.

El sábado 12 de noviembre la Diócesis de Quilmes celebrará la XXVII Misa de la Esperanza con el lema “Jesucristo se hizo pobre por nosotros” (cf. 2 Cor 8,9) junto con la VI Jornada Mundial de los Pobres propuesta por el Papa Francisco. Será a las 19.00 en el Cruce Varela, con la presencia del Padre Obispo Carlos José Tissera, y se transmitirá en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial. Previo a la misa, a las 15.00 se realizará el Festival de la Esperanza.

Para que las comunidades puedan prepararse para vivir esta jornada tan importante para la Iglesia que peregrina en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, la Vicaría de Solidaridad de la diócesis ofrece unas fichas para el trabajo y la reflexión que se encuentran disponibles en www.obisquil.org.ar/misa-de-la-esperanza-2022-fichas-de-trabajo

HISTORIA DIOCESANA DE LA MISA DE LA ESPERANZA

La Misa de la Esperanza se celebra en la Diócesis de Quilmes desde 1996. La situación política y social del país de aquellos tiempos -con los altísimos índices de desocupación, la angustia de la gente y la falta de oportunidades- motivaron esta celebración.

Por eso, en aquel año, el Padre Obispo Jorge Novak invitó a proclamar la esperanza cristiana en un día que luego quedó como fecha fija: la fiesta de Cristo Rey. De esta manera, cada año se trata de afirmar concretamente la presencia del Reino de Dios en la vida de este pueblo diocesano, con su opción preferencial por los más pobres y necesitados, y su incondicional amor misionero.

Desde 2002, con el Padre Obispo Luis Teodorico Stöckler, la Misa de la Esperanza se profundizó como celebración donde el Pueblo de Dios alaba a su Señor y considera, junto con su obispo, los grandes principios del magisterio social de la Iglesia para entender y afrontar cristianamente las distintas situaciones de la realidad en donde la vida de la gente se ve amenazada.

Y a partir de 2018, con el Padre Obispo Carlos José Tissera, se instituyó como fecha para celebrar la Misa de la Esperanza el fin de semana previo a Cristo Rey cuando se realiza la Jornada Mundial de los Pobres, que el Papa Francisco instauró en 2017, con excepción de 2021, que, a causa de las elecciones, la misa se hizo la  nuevamente en la fiesta de Cristo Rey.

En 2022 la XXVII Misa de la Esperanza se realiza junto con la VI Jornada Mundial de los Pobres en el Cruce Varela, un punto geográfico significativo para la Diócesis de Quilmes por el alto tránsito de gente que llega de todos lados, y, fundamentalemnte, porque es el sitio en donde confluyen los tres partidos que la conforman: Berazategui, Florencio Varela y Quilmes.

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Querido D. Carlos:

Hemos recibido con gran alegría el nombramiento de D. Eduardo Redondo como Obispo Auxiliar de Quilmes. Las razones de esta alegría son innumerables. Se trata de una bendición de Dios para Eduardo, una gracia más que el Señor concede a un hijo suyo. Es también una bendición para la Hermandad, que se siente reconocida por el Santo Padre y, en él, por el conjunto de la Iglesia eligiendo a un miembro de nuestra fraternidad para prestar este servicio. Por todo, damos gracias a Dios.

Estamos felices por tratarse de la querida Diócesis de Quilmes, a la que nos une la pertenencia de D. Lucas Smiriglia a la Hermandad, sus servicios y los de sus padres a la propia Diócesis, la amistad personal con usted mismo desde hace años… Ahora tenemos un lazo más que vincula entrañablemente a la Diócesis de Quilmes y a la Hermandad.

De algún modo perdemos a un hermano querido, entregándolo a una nueva familia que le acoge con cariño y a la que, conociendo a Eduardo, querrá y servirá con todo su corazón. Este hueco que deja, el Señor sabrá llenarlo con nuevas vocaciones que nos permitan continuar trabajando por el sacerdocio en estos tiempos que reconocemos tan difíciles.

Sabemos que usted será para Eduardo un verdadero padre y que “le enseñará a ser obispo” ayudándole en los primeros pasos de este ministerio que va a comenzar. 

Oramos juntos por el nuevo obispo. Que el Señor continúe cuidando de la Iglesia de Quilmes bendiciéndola con abundantes y santas vocaciones.

Un fuerte abrazo.

Florencio Abajo Núñez
Director General

Boletín Diocesano del Obispado de Quilmes del primer semestre de 2022 (desde el 01 de enero hasta el 30 de junio) con los documentos de la Iglesia Universal del Santo Padre Francisco, los documentos de la Iglesia en Argentina, y los documentos de la Iglesia en Quilmes del Padre Obispo Carlos José Tissera, junto con las circulares, decretos, nombramientos y licencias ministeriales, admisiones, aniversarios, fallecimientos, y el Ejercicio económico 2021.

Se puede ver y descargar aquí.

El lunes 21 de noviembre a las 10.00 de la mañana el Padre Obispo Carlos José Tissera ordenará Diáconos Permanentes a José María Hernández, Alejandro Gabriel Martínez, Claudio César Serio, Mario Adrián Meichtry y Manfredo Guillermo Klein

La celebración Eucarística se realizará en la Iglesia Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro) y se transmitirá por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

El lema de ordenación que han elegido estos hermados, formados en la Escuela diaconal «San Lorenzo Mártir» de la Diócesis de Quilmes, es «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad»

En este tiempo de alegría para la diócesis, nos unimos en oración con ellos.

El lunes 24 de octubre el Padre Obispo Carlos José Tissera designó a los presbíteros Ignacio Blanco y Darío Viecenz Administradores Parroquiales Solidarios de la Parroquia Nuestra Señora del Milagro de Hudson, del Decanato de Berazategui.

El Obispo de Quilmes agradece a estos sacerdotes por su disponibilidad, y al Padre Daniel Moreno, por la fecundidad de su servicio en esta comunidad parroquial.

La Pastoral de Drogadependencia de la Diócesis de Quilmes invita el martes 25 de octubre a la Misa de clausura del Seminario de Adicciones 2022. La celebración Eucarística será presidida por el Padre Obispo Carlos José Tissera a las 19.00 en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste).

Durante la Misa se hará el envío de los agentes de pastoral a las comunidades. «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en Nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y camina» (Hechos 3, 6) es el lema que animó estos encuentros.

La Diócesis de Quilmes está invitada a participar.

Quilmes, 15 de octubre de 2022.

Hermanas y hermanos de la Diócesis:

Hoy, al mediodía de Roma, siendo las 7.00 horas en Argentina, se anunció que el Papa Francisco ha nombrado Obispo Auxiliar de Quilmes al Pbro. Eduardo Gonzalo REDONDO, perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, con el título de Obispo de Tingaria. 

Con ustedes doy gracias a Dios y a la Virgen Inmaculada por este regalo de un obispo auxiliar y también por la delicadeza del nuestro querido Papa Francisco que ha atendido favorablemente a mi pedido, para un mejor servicio a esta porción del pueblo de Dios que peregrina en Quilmes, Florencio Varela y Berazategui. El corazón de pastor del Papa Francisco lo llevó a las altas montañas del Perú para elegir al actual rector del Seminario de la arquidiócesis de Huancayo; un sacerdote argentino que luego de ser ordenado desempeñó su ministerio en Brasil, Roma, Cuba y ahora en Perú.

He hablado con el P. Eduardo agradeciéndole su gran generosidad. Me ha contado que cuando se le comunicó la decisión del Papa Francisco de elegirlo obispo auxiliar de Quilmes, enseguida pensó en el Padre Obispo Jorge Novak, a quien admira desde joven. Ha sido una gran alegría escucharlo, y compartir con él los sentimientos de gratitud a Dios que siempre quiere el bien de su pueblo. La última vez que lo he visto fue en octubre de 2018, cuando participamos de las sesiones del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes. 

Con los brazos abiertos le damos la bienvenida al Padre Eduardo que se incorpora al Camino Sinodal Diocesano que estamos haciendo juntos.

Estoy seguro que ustedes le harán sentir el mismo afecto cristiano que me ofrecen cada día desde que vine a esta querida diócesis de Quilmes, compartiendo alegrías y sufrimientos con los ojos puestos en Jesús.

Desde el día que solicité un obispo auxiliar para que me acompañe en el pastoreo, le he pedido al Buen Pastor que lo abrace con su amor misericordioso para que sea un padre amoroso con todos, especialmente con los más humildes y olvidados, y he confiado en la intercesión de la Inmaculada, del Santo Cura Brochero y del Padre Obispo Jorge Novak.

Junto con ustedes queremos decirle al Padre Eduardo: “¡Bienvenido! La Diócesis de Quilmes es tu casa”

En este día de Santa Teresa de Ávila, gran reformadora de la Iglesia, con su intercesión le pedimos al Señor que nos ayude para seguir renovando nuestra Iglesia de Quilmes con la fuerza y la alegría del Evangelio.

Mi saludo afectuoso y fraterno. ¡Dios nos bendiga!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 11 de octubre de 2022

Hermanas y hermanos de la Diócesis de Quilmes:

¡Alegría y paz en el Señor!

Les escribo en este día en que estamos celebrando el 60° Aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, convocado e inaugurado por el Papa San Juan XXIII.

Yo era un niño entonces y tengo muy presente esos días. Nos habíamos preparado desde el año anterior con una oración que rezábamos en todas las Misas.

Estamos todos haciendo nuestro Camino Sinodal Diocesano. Este aniversario nos trae al corazón ese acontecimiento que transformó la vida de la Iglesia en el siglo XX y que aún va dando sus frutos. Somos herederos de las enseñanzas del Padre Obispo Jorge Novak, quien gustaba decir que su originalidad consistía en ser un obispo del Concilio Vaticano II.

Hoy, el Papa Francisco preside la Misa en la Basílica de San Pedro conmemorando este 60° Aniversario, y también para dar comienzo oficial al año de preparación para el Jubileo 2025, dedicado a retomar y reflexionar las cuatro Constituciones Conciliares.

La celebración se enriquecerá con algunos signos particulares. En primer lugar, a partir de las 16:15 horas (hora de Roma; 11.15 hora de Argentina), se leerán algunos pasajes del significativo discurso que San Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio, Gaudet Mater Ecclesia. Además, se proclamarán algunos textos de las cuatro Constituciones Conciliares, Dei Verbum, Sacrosanctum Concilium, Lumen Gentium, Gaudium et Spes.

Al final de la Eucaristía, el Papa Francisco encenderá las antorchas a algunos fieles, quienes pasarán la llama a los reunidos en la Basílica y dará a todos el mandato de mantener viva la enseñanza del Concilio. Así, saliendo a la plaza de San Pedro, se recordará la procesión de antorchas que tuvo lugar la tarde del 11 de octubre de hace sesenta años, con el famoso “discurso de la luna” de Juan XXXIII, que finalizaba con la famosa invitación para llevar “la caricia del Papa” a los niños y a los enfermos.

Nosotros, desde la diócesis de Quilmes, uniéndonos a esta conmemoración, queremos renovar nuestro compromiso de crecer en espíritu sinodal, revitalizando los cuatro cauces fundacionales de nuestra Iglesia particular que echan sus raíces en las enseñanzas conciliares. El Sínodo representa un fruto de aquella asamblea ecuménica, de hecho, una de sus “herencias más valiosas”. El Sínodo de los obispos fue instituido por San Pablo VI al inicio del cuarto y último periodo del Concilio “atendiendo a las peticiones de muchos padres conciliares”. El próximo Sínodo universal 2023 tiene como temática la “sinodalidad”.

“La finalidad del Sínodo era y sigue siendo la de prolongar, en la vida y en la misión de la Iglesia, el estilo del Concilio Vaticano II, así como la de fomentar en el Pueblo de Dios la apropiación viva de sus enseñanzas, con la conciencia de que ese Concilio representó «la gran gracia de la que se ha beneficiado la Iglesia en el siglo XX» Una tarea que dista mucho de estar agotada, dado que la recepción del magisterio del Concilio es un proceso continuo, en algunos aspectos todavía incipiente”, escriben en la carta la Secretaría General del Sínodo, publicada hace pocos días.

El actual proceso sinodal sigue también la senda del Concilio: “Después de todo, «comunión, participación y misión» -los términos que el Papa Francisco ha querido incluir en el propio título del camino sinodal, convirtiéndolos en las palabras clave, por así decirlo- son palabras eminentemente conciliares. La Iglesia que estamos llamados a soñar y construir es una comunidad de mujeres y hombres unidos en comunión por la única fe, por el común Bautismo y por la misma Eucaristía, a imagen del Dios Trinidad: mujeres y hombres que juntos, en la diversidad de ministerios y carismas recibidos, participan activamente en la instauración del Reino de Dios, con el afán misionero de llevar a todos y a todas el testimonio gozoso de Cristo, único Salvador del mundo”.

Hermanas y hermanos: en este día recordemos a esos grandes Papas que Dios nos ha regalado: San Juan XXIII y San Pablo VI. Que ellos nos acompañen también en nuestro Camino Sinodal Diocesano, para que juntos podamos discernir cuáles son los caminos para comunicar a todo nuestro pueblo “la alegría del Evangelio”.

Que María, la que acompañó a los apóstoles desde el primer momento del Anuncio del Evangelio, nos ayude a ser fieles y alegres discípulos misioneros de Jesús y de su Reino.

Fraternalmente les bendigo de corazón

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes