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Hermanas y hermanos:
 
Quiero invitarles a la Misa de Ordenación Episcopal del Padre Eduardo Gonzalo Redondo, obispo auxiliar electo de Quilmes.
 
Con gran alegría hace más de tres meses todos recibimos la noticia del nombramiento del Padre Eduardo como Obispo Auxiliar de nuestra diócesis, y titular de Tingaria. Estoy agradecido al Papa Francisco por esta decisión, respondiendo a mi pedido realizado en mayo del año pasado en la conversación que tuve con él en mi visita al Vaticano.
 
Ya hemos podido compartir con el Padre Obispo electo algunos momentos, no solo de manera virtual, sino también presencial en diciembre y a principios de este año, en respectivos encuentros con sacerdotes y seminaristas. Hemos gustado de su compañía y, a la vez que él pudo ver nuestros rostros concretos y disipar la lógica incertidumbre ante lo desconocido, pudimos encontrar en su persona un corazón disponible al servicio y una gran sencillez en el trato con cada persona. Agradezco a la Hermandad de los Operarios Diocesanos que con generosidad ofrecen al Padre Eduardo para que brinde su total consagración al Señor, ahora como obispo.
 
Ha elegido como lema de su episcopado: “Todos somos compañeros de trabajo de Dios” (1 Cor. 3,9). Es una palabra que nos compromete en nuestro Camino Sinodal, para compartir la vida codo a codo con los hermanos anunciando la alegría del Evangelio.
 
Con estos sentimientos de gratitud y de profunda alegría hago la invitación para su Ordenación Episcopal que será el viernes 17 de febrero de 2023, a las 19 horas, en la Iglesia Catedral de Quilmes. El Padre Eduardo me ha pedido que presida la Misa de Ordenación: le agradezco de corazón. Serán co-consagrantes: Mons. Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, Mons. Carlos Alberto Sánchez, arzobispo de Tucumán y Mons. Juan Carlos Ares, obispo auxiliar de Buenos Aires.
 
Espero la presencia de ustedes; particularmente invito a participar a todos los miembros del Presbiterio de la Diócesis, a los Diáconos Permanentes, a las Religiosas y Religiosos, a los miembros de Institutos seculares, Orden de Vírgenes, a los miembros de los Movimientos e Instituciones de la Diócesis, personal y alumnos de todas las Comunidades Educativas del Obispado y de las Congregaciones religiosas.
 
Que la Inmaculada Concepción y el Santo Cura Brochero acompañen el ministerio episcopal del Padre Eduardo, y a nuestra Diócesis de Quilmes.
 
¡Hasta el viernes 17, si Dios quiere! Con mi bendición:

Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 01 de febrero de 2023.

Prot. Nº 09/2023

Cirtular Nº 02/2023

Compartimos el video mensaje con el saludo del Padre Obispo Carlos José Tissera, de la Diócesis de Quilmes, y del Padre Eduardo Gonzalo Redondo, Obispo Auxiliar electo de Quilmes.

¡Muy feliz Navidad!

MENSAJE DE NAVIDAD 2022

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

¡Feliz Navidad!

El anuncio del ángel a los pastores de Belén es una invitación a la alegría. El Mesías anunciado por los profetas ha nacido. Él es el Rey de la paz. Es la manifestación clara del amor de Dios que nunca abandona. El Hijo de Dios, la Palabra que existe desde siempre, se hizo carne, para cumplir una misión: liberarnos del pecado y de la muerte.

La alegría es fruto del amor. “Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (v. 12) El amor, la ternura que despierta un niño en el corazón humano es el camino que Dios elige para abrazarnos con su perdón. Ese niño es la señal. La señal de que Dios se hace pequeño, el último de todos, para despojarnos de la soberbia, el orgullo, la omnipotencia, el egoísmo, que nos encierran en oscura soledad. Ese niño viene a restablecer la unión del hombre con Dios, viene a realizar la paz por el camino del perdón que nos ofrece. Sabernos perdonados, amados de esa manera tan sencilla y fuerte a la vez, nos libera de toda tristeza, de toda muerte interior, y hace brotar desde lo hondo de nuestro ser la alegría. Esa alegría que no se compra, no se gana, sino que es puro regalo de Dios. Contemplar con los ojos de la fe ese Niño del pesebre es la puerta que se abre para que la luz ilumine nuestra tiniebla. Nuestra vida queda inundada por esa alegría. La paz que irradia ese Niño que duerme plácidamente junto a su Madre, San José y los ocasionales animales que le dan calor de hogar, es el gran regalo.

De esa fuente de amor, que es Dios mismo viviendo con nosotros, nacen muchos bienes. Bienes que no se contabilizan, no se cotizan. Bienes que llenan de vida, de gozo interior, de ganas de vivir. Son los valores que nos humanizan, nos hermanan con los demás, con la naturaleza, con nuestra Casa Común. Desde la humildad del pesebre todos descubrimos que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Nos viene bien recordar a un santo que por su iniciativa renovó profundamente la vida de la Iglesia, convocando hace ya sesenta años el Concilio Vaticano II, el Papa San Juan XXIII, “Juan el bueno” como lo llamó el pueblo. Dijo en ese tiempo: “La Providencia me tomó de mi pueblo natal y me hizo recorrer los caminos del mundo en Oriente y Occidente junto a gentes de religiones e ideologías distintas, preocupado siempre más de lo que une que de lo que separa y provoca contrastes”. Qué hermosa enseñanza para hoy: preocuparnos más de lo que une que de lo que separa.

En este sentido, la alegría que vivimos los argentinos en esta semana, luego de que el Seleccionado de Fútbol se consagró Campeón del mundo, nos ha demostrado que hay cosas que nos unen, no sólo el deporte, sino el sentido de la fiesta, de la fraternidad, de la solidaridad, de celebrar en familia. Son pequeñas grandes cosas que están vivas, que la ocasión de ganar un campeonato mundial de fútbol hace que florezcan y se expresen. Es más lo que nos une que lo que nos separa. Sabernos parte de un pueblo que espera, que lucha cada día por más dignidad, que soporta pacientemente muchas privaciones e injusticias, pero que no baja los brazos. Ese pueblo supo ver en ese puñado de jóvenes futbolistas, los valores que aprecia: la unidad, el trabajar juntos, la superación de las dificultades, la alegría de la amistad, el amor al deporte, la sencillez, el compañerismo y tantos otros valores apreciados por todos. Saquemos provecho de esta alegría futbolera para nuestra vida cotidiana, para nuestra vida ciudadana, para nuestras instituciones y sus dirigencias, para encontrar juntos mejores caminos de justicia y dignidad para nuestro pueblo.

Próximos a la Navidad y al Nuevo Año que comienza, queremos tener los mismos deseos que el Papa Francisco expresa en su Mensaje para la próxima 56ª-Jornada Mundial de la Paz:

“Estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz”.

Hermanas y hermanos:

en este Navidad, como Iglesia de Quilmes, nos alegramos por el regalo del nuevo obispo auxiliar, el P. Eduardo Redondo. Ya se ha encontrado con los sacerdotes y está en Argentina, todavía terminando su labor de rector del Seminario de Huancayo, Perú, vía internet. Luego de realizar sus ejercicios espirituales al inicio del año, será ordenado Obispo el viernes 17 de febrero, en la Catedral, a las 19 horas. Recemos por él y su ministerio. Se une a este saludo de Navidad para todos ustedes, familiares y amigos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 21 de diciembre de 2022.

Mensaje del Vicario General de la Diócesis de Quilmes, Padre Lucio Daniel Carvalho Rodrigues, con la «grata noticia de la ordenación episcopal» del Padre Eduardo Gonzalo Redondo Castanera, Obispo Auxiliar de Quilmes, el próximo 17 de febrero en la Catedral de Quilmes. 

Queridos hermanos y hermanas:

El sábado 15 de octubre, día de Santa Teresa de Jesús, nos despertábamos con la noticia de que el Papa Francisco había nombrado para nuestra diócesis de Quilmes un nuevo obispo auxiliar: el Padre Eduardo Redondo, operario diocesano.

Algunos hemos tenido oportunidad de dialogar con él a través de las redes, ya que, si bien el Padre Eduardo es argentino, se encuentra en este momento llevando adelante su ministerio en Perú.

En esas charlas informales fuimos conociendo algo de su vida, su familia, su recorrido vocacional y ministerial, y sus opciones pastorales. Nos ha sorprendido gratamente su cercanía afectiva a la figura de nuestro primer pastor, el siervo de Dios Jorge Novak, y su comunión con los cuatro cauces fundacionales de nuestra diócesis: la misión, el ecumenismo, la opción por los pobres y la defensa de los derechos humanos.

Nuestro Padre Obispo Carlos había compartido con Eduardo algún encuentro en el sínodo sobre los jóvenes del año 2018, del cual ambos participaron como sinodales, pero sin imaginar siquiera que unos años después sería designado para colaborar con él en el pastoreo de la diócesis.

Queremos hoy comunicar la grata noticia de que la ordenación episcopal del Padre Eduardo se llevará a cabo el viernes 17 de febrero de 2023 en nuestra Iglesia Catedral «Inmaculada Concepción».

Que este tiempo, en el cual el Padre Eduardo irá preparando su corazón para este nuevo y peculiar servicio que se le confía, nos disponga a recibirlo y acompañarlo, de modo que, junto a nuestro obispo Carlos, sigamos «caminando juntos» en esta Iglesia sinodal. Y recemos confiados en que Dios no dejará de asistirnos con su gracia y misericordia.

Un fuerte abrazo.


P. Lucio Carvalho Rodrigues
Vicario General

Diócesis de Quilmes

Quilmes, 08 de noviembre de 2022

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Querido D. Carlos:

Hemos recibido con gran alegría el nombramiento de D. Eduardo Redondo como Obispo Auxiliar de Quilmes. Las razones de esta alegría son innumerables. Se trata de una bendición de Dios para Eduardo, una gracia más que el Señor concede a un hijo suyo. Es también una bendición para la Hermandad, que se siente reconocida por el Santo Padre y, en él, por el conjunto de la Iglesia eligiendo a un miembro de nuestra fraternidad para prestar este servicio. Por todo, damos gracias a Dios.

Estamos felices por tratarse de la querida Diócesis de Quilmes, a la que nos une la pertenencia de D. Lucas Smiriglia a la Hermandad, sus servicios y los de sus padres a la propia Diócesis, la amistad personal con usted mismo desde hace años… Ahora tenemos un lazo más que vincula entrañablemente a la Diócesis de Quilmes y a la Hermandad.

De algún modo perdemos a un hermano querido, entregándolo a una nueva familia que le acoge con cariño y a la que, conociendo a Eduardo, querrá y servirá con todo su corazón. Este hueco que deja, el Señor sabrá llenarlo con nuevas vocaciones que nos permitan continuar trabajando por el sacerdocio en estos tiempos que reconocemos tan difíciles.

Sabemos que usted será para Eduardo un verdadero padre y que “le enseñará a ser obispo” ayudándole en los primeros pasos de este ministerio que va a comenzar. 

Oramos juntos por el nuevo obispo. Que el Señor continúe cuidando de la Iglesia de Quilmes bendiciéndola con abundantes y santas vocaciones.

Un fuerte abrazo.

Florencio Abajo Núñez
Director General

El Cardenal Pedro Ricardo Barreto Jimeno SJ, Arzobispo de Huancayo (Perú), arquidiócesis en la que hoy se desempeña como Rector del Seminario Eduardo Gonzalo Redondo Castanera, con la alegría por el nombramiento del Padre Eduardo como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Quilmes

Para todos nosotros es una alegría muy grande el poder recibir esta grata noticia del nombramiento de monseñor Eduardo (Obispo Auxiliar de Quilmes) que continuará como Rector hasta diciembre (en el Seminario de Huancayo, Perú). Ese es un regalo muy grande de Dios y, además, significa un camino de fidelidad al Señor, fidelidad también a la Iglesia. 

Y para monseñor Eduardo ahora se abre un camino de fidelidad a esta misión que Dios le encomienda a través del Papa Francisco, de acompañar al Obispo de Quilmes para poder ser un vínculo de comunión, de participación, como también lo ha hecho aquí (en Huancayo)

Nosotros podemos sentirnos orgullosos de monseñor Eduardo porque, de alguna manera, su experiencia aquí en el Arzobispado de Huancayo confirma la gracia de su vocación al servicio de la Iglesia. Muchas gracias monseñor Eduardo por tu testimonio. Seguiremos compartiendo contigo esta gracia de ser pastor de nuestra Iglesia en la Iglesia particular de Quilmes. Que Dios te bendiga. 

Y todos nosotros recemos por él.


+ Cardenal Pedro Ricardo Barreto Jimeno SJ
Arzobispo de Huancayo (Perú)

 

Huancayo, 16 de octubre de 2022.

Viernes 14 de octubre del 2022
Aniversario Canonización de San Romero de América (2018)

A todos los hermanos y hermanas que caminan en la Diócesis de Quilmes:

El Señor siempre ha sido bueno conmigo, siempre ha sido fiel, a pesar de mis fragilidades, de mi pequeñez y de mis temores. Su amor me puede, su Pueblo me enamora, me quita el miedo y me regala Su confianza.

El Papa Francisco explica con su vida sencilla y con sus palabras que: “el episcopado es un servicio, y nunca deberá ser un cargo honorifico del que vanagloriarse”. Con estas palabras sabias de nuestro querido hermano mayor Francisco, quiero asumir este servicio ofreciendo mi disponibilidad, presencia y cercanía, y llegar al corazón de cada uno de ustedes, mis hermanos y hermanas muy queridos, darles un abrazo sincero y fraterno. Cuánto me gustaría compartir un mate con cada uno. Estos signos tan nuestros nos acercan y nos hacen más hermanos.

Hoy les abro el corazón y los abrazo desde la sierra del Perú, en Huancayo, a los 3200 metros de altura, donde el Señor me ha enviado como misionero. Quiero compartirles mis deseos de paz, de unión, de salud y de trabajo para todos, en este tiempo en que Jesús nos invita y nos provoca a caminar juntos como Pueblo en la Iglesia de Jesús.

La noticia de que el Papa Francisco me ha elegido para este servicio de ser Padre Obispo auxiliar de la diócesis de Quilmes, además de inesperada, me agarró como un baldazo de agua fría. Nunca he sido otra cosa más que un cura, soy sencillamente un “compañero de trabajo de Dios” (1Co 3,9), y no he buscado ser más que eso, que, además, me queda grande.

Desde antes de ingresar al Seminario he conocido y aprendido mucho de la Iglesia de Quilmes, la cual siempre ha sido muy significativa en mi camino vocacional. Cómo no recordar el camino eclesial profético de esta Iglesia, cómo no hacer presente al Siervo de Dios, Padre Obispo Jorge Novak, su compromiso con los pobres, su lucha por los derechos humanos, durante y después de la dictadura, su espíritu misionero y su corazón ecuménico. Cuánta memoria, cuánta vida fecunda que hay que custodiar, cuidar, proteger y promover. Es la vida de Jesús que ayer, hoy y mañana acompaña y camina junto a su pueblo. Como a Moisés, cuando quiso acercarse y mirar a la zarza ardiente, Dios me dice: “Quitate las sandalias, la tierra que pisas es tierra sagrada” (Ex 3,5). Así quiero vivir y estar con ustedes. Junto al Padre Obispo Cacho Tissera, hombre de Dios y muy cercano con su pueblo, quiero ser un hermano menor y un aprendiz de pastor. Tenerlo a él como padre y Obispo es como un bálsamo que, en medio de tantas situaciones nuevas, me pacifica el corazón.

Soy argentino, tengo 55 años, nací en Parque Patricios, fui ordenado sacerdote en Mataderos en 1998, y soy sacerdote operario diocesano, mi familia en la Iglesia. Los operarios me han enseñado a ser cura, me enseñaron a rezar con los pies en la tierra y el corazón en Papá Dios, a ser y hacer familia con mis hermanos sacerdotes y con todos, compartiendo la vida y la misión juntos, trabajar al servicio de los jóvenes, las vocaciones, los sacerdotes, las parroquias, siempre comenzando por los últimos.

Mi vida siempre ha estado marcada por la misión, recuerdo las palabras de Don Helder Cámara, santo obispo y profeta del Brasil quien afirmó lo siguiente: “Misión es siempre partir y comenzar de nuevo. Misión es, quebrar la corteza del egoísmo que nos encierra en nuestro yo, no es necesariamente devorar kilómetros, es sobre todo abrirse a los otros como hermanos, encontrarlos y amarlos”. Dios me llevó por muchos caminos: Brasil, Buenos Aires, Roma, Cuba y ahora, me bajó de un hondazo desde la altura de Huancayo en la Sierra del Perú, donde la gente es muy buena, cariñosa, cercana y muy colaboradora en todo y, de repente, me hizo volver a mis raíces y estar entre ustedes. Dios sabe por qué. Quiero ser servidor y hermano de todos en esta tierra sagrada.

Esto último le pido a Jesús y a su Santo Espíritu, poder ser una persona con los brazos abiertos, que me regale la gracia de saber escuchar, saber hacer silencio, saber hablar con prudencia y mansedumbre, para abrirme y encontrarme con cada uno de ustedes y amarlos con el corazón de Dios. Pongo por mediadores en la misión que se me encomienda a María de Lujan, Nuestra Madre Inmaculada, a Santa Teresa de Ávila, al Santo Cura Brochero, a San Óscar Romero, al Beato Angelelli y compañeros mártires, al Beato Manuel Domingo y Sol, y a todos los sacerdotes operarios mártires. Pido a ellos que intercedan por mí para que pueda ser un buen hermano y compañero en el camino de la fe. Necesito la oración de todos, yo me comprometo con las mías por ustedes.

Con mis deseos de paz y bien.

+ Eduardo Gonzalo Redondo

Quilmes, 15 de octubre de 2022.

Hermanas y hermanos de la Diócesis:

Hoy, al mediodía de Roma, siendo las 7.00 horas en Argentina, se anunció que el Papa Francisco ha nombrado Obispo Auxiliar de Quilmes al Pbro. Eduardo Gonzalo REDONDO, perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, con el título de Obispo de Tingaria. 

Con ustedes doy gracias a Dios y a la Virgen Inmaculada por este regalo de un obispo auxiliar y también por la delicadeza del nuestro querido Papa Francisco que ha atendido favorablemente a mi pedido, para un mejor servicio a esta porción del pueblo de Dios que peregrina en Quilmes, Florencio Varela y Berazategui. El corazón de pastor del Papa Francisco lo llevó a las altas montañas del Perú para elegir al actual rector del Seminario de la arquidiócesis de Huancayo; un sacerdote argentino que luego de ser ordenado desempeñó su ministerio en Brasil, Roma, Cuba y ahora en Perú.

He hablado con el P. Eduardo agradeciéndole su gran generosidad. Me ha contado que cuando se le comunicó la decisión del Papa Francisco de elegirlo obispo auxiliar de Quilmes, enseguida pensó en el Padre Obispo Jorge Novak, a quien admira desde joven. Ha sido una gran alegría escucharlo, y compartir con él los sentimientos de gratitud a Dios que siempre quiere el bien de su pueblo. La última vez que lo he visto fue en octubre de 2018, cuando participamos de las sesiones del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes. 

Con los brazos abiertos le damos la bienvenida al Padre Eduardo que se incorpora al Camino Sinodal Diocesano que estamos haciendo juntos.

Estoy seguro que ustedes le harán sentir el mismo afecto cristiano que me ofrecen cada día desde que vine a esta querida diócesis de Quilmes, compartiendo alegrías y sufrimientos con los ojos puestos en Jesús.

Desde el día que solicité un obispo auxiliar para que me acompañe en el pastoreo, le he pedido al Buen Pastor que lo abrace con su amor misericordioso para que sea un padre amoroso con todos, especialmente con los más humildes y olvidados, y he confiado en la intercesión de la Inmaculada, del Santo Cura Brochero y del Padre Obispo Jorge Novak.

Junto con ustedes queremos decirle al Padre Eduardo: “¡Bienvenido! La Diócesis de Quilmes es tu casa”

En este día de Santa Teresa de Ávila, gran reformadora de la Iglesia, con su intercesión le pedimos al Señor que nos ayude para seguir renovando nuestra Iglesia de Quilmes con la fuerza y la alegría del Evangelio.

Mi saludo afectuoso y fraterno. ¡Dios nos bendiga!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Queridos hermanos y hermanas
de las Comunidades salesianas:
 
Deseo llegar a ustedes en estos días de tanta alegría para sus comunidades y para toda la Iglesia por la Canonización de Artémides Zatti, el próximo domingo 09 de octubre en Roma. Quiero saludarlos y agradecerles la presencia de cada uno en esta porción de iglesia que se me confío, en la que en 1900 también vivió Artémides cuando ingresó en el Aspirantado de Bernal, diócesis de La Plata por ese entonces.

Zatti, modelo de santidad, vida encarnada en el sufrimiento humano, irradió su más profunda vocación en los confines de nuestra patria y del mundo: en nuestra Patagonia Argentina.  Hoy este “Enfermero Santo” nos sigue convocando a plasmar una «Iglesia hospital de campaña» o “una Iglesia samaritana”, como nos pide el Papa Francisco, donde los pobres y los sufrientes sean sus protagonistas.
 
Zatti, modelo de radicalidad evangélica y de entrega, misionero incansable, hizo del hospital un templo, donde encontró el rostro de Dios en cada persona enferma que atendió y acompañó con amor.

Mi saludo fraterno a toda la familia salesiana, en especial a las hermanas y hermanos de Bernal y de Don Bosco. Que Dios, por intercesión de San Artémides Zatti, los anime siempre a ir al encuentro de las vidas heridas y postergadas.  
 
Con mi bendición,

 
+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

 

Quilmes, 06 de octubre de 2022.

Mensaje de Carlos José Tissera, Obispo de Quilmes, con el saludo a los y las catequistas en el día de San Pío X, el 21 de agosto:

«Ser catequista no es un trabajo, es una misión […] son quienes van enseñando los caminos de la fe sin mucho barullo, y con el testimonio de la vida cristiana»

Obispo Carlos Tissera