«Caminando juntos la Cuaresma»
Hermanas y hermanos de la Diócesis:
¡Alegría y paz en el Señor! Les escribo en esta segunda semana de Cuaresma. Todas las Cuaresmas son distintas, pero esta es muy diferente para mí. Desde ya, porque estamos viviendo el Año Jubilar de la Diócesis y haciendo el camino para celebrar el Tercer Sínodo Diocesano. Pero en lo particular, estoy transitando la recuperación de una intervención quirúrgica decidida a fin de año, para extraer un lentigo (una mancha en la piel) de la parte izquierda de la cara. Ahora se está analizando lo extraído. A raíz de ello, se me ha hecho un injerto de piel, el cual ha sido exitoso, gracias a Dios. En ningún momento he tenido dolor ni molestias. Sí es necesario el reposo por varios días, para cuidar la consolidación del injerto.
Por este medio quiero expresarles mi agradecimiento por tantas manifestaciones de cariño y aprecio y, fundamentalmente, por las oraciones que han hecho y siguen elevando a Dios por mi salud. Sé de la cercanía de la Virgen, del Santo Cura Brochero y del Padre Obispo Jorge Novak, y tantas y tantos santos que se han invocado. Cuando visité la tumba del Papa Francisco en enero, también se lo he pedido. Dios se hace presente con tantos detalles, para mostrarnos que siempre está atento a nuestras necesidades, y nos da lo que realmente necesitamos. Providencialmente me ha tocado acompañar en la convalecencia al P. Obispo Maxi que, como saben, fue operado del corazón. Felizmente se está recuperando muy bien. Agradezco la oración que elevaron por él. También él me hacía llegar su cercanía en la oración desde su internación.
Mi agradecimiento al P. Obispo Eduardo, al P. Lucio y a mi secretaria Mónica, que son los que me asisten más de cerca en estas circunstancias. Sé que todos quisieran estar más cerca, pero lo comprenderán que no es posible. Sé que están y los siento muy cerca: el P. Obispo Marcelo Colombo, el P. Obispo Luis, el P. Obispo Juan Carlos, los sacerdotes, los diáconos, religiosas, religiosos, consagradas y consagrados, seminaristas, y a ustedes fieles de tantas comunidades. Los obispos de la región Buenos Aires, y muchos obispos del país me han acompañado también.
Agradezco las atenciones de los profesionales de la Clínica San Camilo, donde se realizó la operación, de la Hna. Norma de la Comunidad de San Camilo, de mi médico Juan Manuel Blanco, del personal de enfermería, por la eficiencia y delicadeza de sus tareas.
A la distancia me han acompañado con su cariño y oración familiares y amigos, aún de fuera del país. Me siento muy mimado por todos. ¡Muchas gracias! Dios les pague tanta bondad con abundantes bendiciones.
En el Evangelio del domingo, nos dice que, al final de la experiencia de la Transfiguración de Jesús, después de escuchar la voz del Padre, los discípulos se habían caído “con el rostro en tierra y llenos de temor”. Jesús se acercó y los tocó diciéndoles: “Levántense, no tengan miedo”. Gestos que también hacía Jesús con los enfermos. Los discípulos también necesitaron ser sanados, no sólo del miedo, sino de sus pensamientos que todavía estaban muy lejos de los de Jesús. Luego, vieron a Jesús solo; ya no estaban Moisés y Elías. Sólo a Jesús tendrán que seguir, caminando a otra transfiguración, de la pasión y muerte de Jesús, como paso hacia la Vida eterna. La experiencia de la Pascua. Con ustedes, me dejo tocar por Jesús, invitándome a levantarme, a no tener miedo y seguirlo.
En estos días ha recrudecido esta “tercera guerra mundial de a pedazos”; en estos tiempos en que vivimos tanta incertidumbre, violencia en tantas formas, decepciones en el mundo político y social, de dinero que no alcanza y falta de trabajo, desamparo de los más frágiles y necesitados, el Señor nos invita a levantarnos, a no tener miedo, y mirarlo a Él solo, y a seguirlo en su camino. Camino de la entrega, del servicio, camino del amor fuerte y concreto.
Recemos por la justicia y la paz en el mundo, y por la serenidad de los ánimos en nuestra Patria, para privilegiar los caminos del diálogo sincero y comprometido por el bien común, privilegiando con hechos concretos a los pobres.
Anhelo poder estar prontamente disponible para realizar mis tareas ordinarias, particularmente celebrar la Eucaristía en las Comunidades.
Que la Virgen nos siga cuidando tiernamente. ¡Que Dios nos bendiga!
¡Un abrazo grande!
+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
Quilmes, 02 de marzo de 2026.










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