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Querido hermanos y hermanas:

¡Ustedes no tengan miedo, alégrense, ha resucitado!

El capítulo veintiocho de Mateo, que leímos en la vigilia pascual, nos regala el relato de la resurrección de Jesús. 

“El ángel dijo a las mujeres: Ustedes no tengan miedo. Yo sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado como había dicho. Acérquense a ver el lugar donde yacía. Después vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado.

Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos. De pronto Jesús salió a su encuentro y las saludo, diciendo: Alégrense. Ellas se acercaron y abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: No tengan miedo; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”.


Como Iglesia de Quilmes queremos caminar juntos compartiendo la alegría del evangelio. 

Celebramos los primeros 50 años de la creación de nuestra diócesis, también de la elección de su primer Obispo, nuestro padre fundador, el Siervo de Dios Jorge Novak SVD, Profeta y Pastor que supo enseñarnos a orientar la mirada y el corazón colocando en el centro a Jesús y Su proyecto del Reino, como Iglesia en camino hacia la Pascua, compartiendo La Palabra de Dios junto con el pan y el vino en cada eucaristía celebrada y compartida en comunidad, que supo orientar la mirada hacia Jesús, inspirándole los cuatro cauces fundacionales, transversales en el camino de la vida de Fe de cada uno y de toda nuestra diócesis, que siempre nos pone en la tensión evangélica de vivir una mística más concreta y encarnada en el seguimiento de Jesús desde el llamado que nos hace para vivir la misión, asumiendo la opción por los más pobres, la defensa de los derechos humanos, el ecumenismo y la misión.

En el camino de estos cincuenta años, como ocurre en la vida de cada uno, de nuestras familias y como Pueblo, transitamos momentos marcados por experiencias de pasión, de muerte y resurrección, donde, ayer y hoy, el temor y las incertidumbres parece que nos hacen trastabillar, momentos de alegría y esperanza que nos vuelven a colocar en el eje, y también algunas certezas fundantes que le dan sentido a los temores, las incertezas, las esperanzas y alegrías: 

Hace cincuenta años transitamos la noche oscura y violenta de la dictadura, el terrorismo de estado, que nos llevó a vivir la cruz en los 30.000 desaparecidos y en el sufrimiento de la gran mayoría de las familias de nuestro Pueblo de Dios condenados por la represión y planes económicos que solo trajeron violencia, muerte, miseria y desempleo.

Hoy estamos viviendo una situación triste y difícil. La gran mayoría de los jubilados recibe mensualmente $380.000 más un bono de $70.000. Les suspenden muchos de los beneficios en sus prestaciones y de medicamentos crónicos. La situación de los discapacitados, los docentes, los trabajadores de la salud y la cantidad de hermanos nuestros que están perdiendo las fuentes laborales. La mayor parte de las familias endeudadas para intentar cubrir los gastos de sus mayores y, muchos, con dificultades para viajar al trabajo y comer. Tristemente, el día a día genera violencia a flor de piel, divisiones y conflictos que nos llevan a padecer situaciones muy dolorosas.

La Fe en Jesús resucitado, que no omite ni deja fuera ninguna de las situaciones difíciles que nos tocan vivir, nos regala la convicción de la vida nueva que atraviesa y transforma todo y nos invita a salir de todos los sepulcros, donde yace la noche y la oscuridad de la muerte. Hoy Jesús resucitado sale a nuestro encuentro como lo hizo con María Magdalena y la otra María, y nos dice también a nosotros hoy: 

¡Alégrense, no tengan miedo, vayan a avisar a mis hermanos que los quiero ver!

Profundizar la alegría del evangelio no es vivir mirando para el cielo con cara de estampita o invadido de una tristeza individualista, donde no puedo ver nada más allá de mí mismo. Vivir la alegría de la buena noticia de Jesús resucitado, significa asumirme necesitado del otro. Sin el otro no tengo vida, o, mejor dicho, estoy escondido en una vida que no es tal, que es artificial. Estoy muerto en vida. La vida real es relación, es vínculo, es encuentro, comunión y participación. El otro es mi hermano, es Jesús. También es crisis, dolor y conflicto. 

Vivir la alegría del evangelio, vivir la resurrección nos provoca a trascender y vivir una relación de encuentro con el “Otro” con mayúsculas, encuentro personal con JESUS. Nuestro recordado Papa Francisco nos decía: “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo, o al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (E.G n. 3) y a continuación citando a Pablo VI expresaba: “Nadie queda excluido de la alegría que nos regala El Señor”.

Necesitamos asumir que el seguimiento de Jesús resucitado nos transforma el corazón de piedra en un corazón de carne y nos lleva a bajar los muros de la división y tender puentes de encuentro, diálogo y compromiso con todos buscando el bien común. 

Este año nuestra diócesis también está viviendo el III Sínodo diocesano. Que la fuerza de Jesús resucitado, el amor del Padre y el viento del Espíritu que sopla donde quiere, porque es libre y liberador, nos vaya marcando el camino, trabajando el corazón, nos quite los miedos, los prejuicios y las orejeras para que en este momento de la historia sepamos responder con ternura y esperanza haciendo más amable y creíble a Jesús.

Que María, la que supo acoger en su vientre al Salvador, acompañarlo en su vida, al pie de la cruz y a la primera comunidad con sus miedos e incertidumbres, nos ayude a caminar con esperanza.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 05 de abril de 2026.

El miércoles 1.º de abril, en camino hacia la Pascua, la comunidad diocesana de Quilmes celebrará la Misa Crismal, Será a las 19.00 en la Catedral de Quilmes (Pasaje Papa Francisco 355 -ex Rivadavia-, Quilmes Centro) y se transmitirá en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

Acompañamos a los sacerdotes y diáconos en la renovación de sus promesas, y a los obispos en la bendición de los santos óleos y en la consagración del crisma.

Próximos a iniciar la Semana Santa compartimos las celebraciones que presidirán los obispos de Quilmes Carlos José Tissera y Eduardo Gonzalo Redondo.

A continuación, el detalle de los días y celebraciones de estos días centrales para los cristianos:


Domingo de Ramos (29 de marzo)

09.00 h. Misa de Ramos en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Redondo

19.00 h. Misa de Ramos en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

19.00 h. Misa de Ramos en el Santuario San Cayetano (Mosconi 21, Quilmes Oeste)
P. Obispo Redondo


Miércoles Santo (1.º de abril)

19.00 h. Misa Crismal en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
Pp. obispos Tissera y Redondo


Jueves Santo (02 de abril)

10.00 h. Misa y lavatorio de los pies en el Complejo Penitenciario de Florencio Varela
Pp. obispos Tissera y Redondo

19.00 h. Misa de la Última Cena y lavatorio de los pies en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

19.00 h. Misa de la Última Cena y lavatorio de los pies en el Santuario San Cayetano (Mosconi 21, Quilmes Oeste)
P. Obispo Redondo


Viernes Santo (03 de abril)

15.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en el Santuario San Cayetano (Mosconi 21, Quilmes Oeste)
P. Obispo Redondo

15.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

17.00 h. Vía Crucis en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

20.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en el Santuario San Cayetano (El Zonda y El Atalaya km. 26, Florencio Varela)
P. Obispo Redondo


Sábado Santo (04 de abril)

19.00 h. Vigilia Pascual en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

20.00 h. Vigilia Pascual en la Parroquia Sagrada Familia (Calle 148 Nº 1351, Berazategui)
P. Obispo Redondo


Domingo de Pascua (05 de abril)

10.00 h. Misa en la Parroquia Jesús el Niño de Belén (Smith esq. Zeballos, Bernal Oeste)
P. Obispo Tissera

11.00 h. Misa en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Redondo

17.00 h. Misa en Hogares Madre Teresa (Berazategui)
P. Obispo Redondo

19.00 h: Misa en la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco – ex Rivadavia- 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

Como invitaron los padres obispos Carlos Tissera y Eduardo Redondo en la Carta Pastoral de Cuaresma del pasado 18 de febrero, el próximo domingo 22 de marzo se realizará la Celebración Penitencial Diocesana, camino al Tercer Sínodo Diocesano.

La convocaoria será el domingo 22 a las 18.00 h en las puertas del colegio San José (9 de julio y Mitre, Quilmes), para peregrinar hacia la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco -ex Rivadavia- 355, Quilmes). En caso de lluvia, la convocatoria se realiza directamente a las 18.00 h en la Iglesia Catedral.

Este Encuentro Cuaresmal Diocesano se transmitirá en vivo en Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial.

Toda la comunidad diocesana está invitada a participar de esta Celebración Penitencial.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho”
(Sab. 11, 23)

Hermanas y hermanos:

Pasado el carnaval, los cristianos celebramos el Miércoles de Ceniza con el que comenzamos la Cuaresma. Cinco semanas de preparación para nuestra celebración más grande: la Pascua. El misterio de la muerte y resurrección de Cristo que cambió el rumbo de la historia humana.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho” (Sab. 11, 23) Este texto bíblico es la Antífona del inicio de la Misa del Miércoles de Ceniza.

El Señor nos muestra su misericordia para que nos volvamos a Él. Cuaresma es un llamado a la conversión; es una invitación para volvernos hacia Jesús que nos llama al cambio de vida. Él quiere transformar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. El pecado presente en nuestra historia, cada día, nos va endureciendo, nos va encerrando en la clausura de nuestro asfixiante yo, en el individualismo resignado, en la debilidad de nuestra mezquindad, en la fragilidad de nuestro enojo, en el engaño de los placeres, para enterrarnos en un pesimismo paralizante, o envolvernos en la flaca esperanza de promesas falsas. Es la obra del tentador. 

Cuaresma es el tiempo de la ESCUCHA. Tiempo para afinar los oídos del espíritu para escuchar la Palabra de Dios. Ese Dios que, como cuenta el libro del Génesis, se pasea por el jardín llamando al hombre que, avergonzado, se ha escondido porque ha pecado: “¿Dónde estás?” El Señor nos busca, antes que nosotros mismos queramos volver a Él. 

El Papa León XIV, en su primer Mensaje de Cuaresma, nos dice: “Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha (…) Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud”.

Desde tiempos antigüos, como la atestigua la Biblia, se nos invita al AYUNO. Así comienza la Cuaresma, con ayuno y abstinencia de algunos alimentos. Dice también el Papa: “el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Sirve para discernir y ordenar los ‘apetitos’, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”

Cuaresma es camino de la Iglesia, es CAMINAR JUNTOS. Nos dice León XIV: “Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”. 

El Papa León, al finalizar su Mensaje dice algo que tantas veces nos pidió el Papa Francisco: “Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”

Hermanas y hermanos: Ya hemos iniciado el Camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. El Papa León XIV se puso muy contento cuando lo supo. Nos insta a que nos involucremos todos en este camino eclesial. Quedó sorprendido al saber que el Padre Obispo Jorge Novak había celebrado dos Sínodos diocesanos. Contamos con la bendición del Papa. 

Les invitamos a compartir en las distintas celebraciones cuaresmales en sus parroquias y capillas. También a ser generosos en la Campaña Diocesana de la Fraternidad que organiza Caritas Quilmes.

Les pedimos que agenden la fecha del ENCUENTRO CUARESMAL DIOCESANO. Una celebración penitencial camino al Tercer Sínodo Diocesano, en la Iglesia Catedral, el domingo 22 de marzo a las 19 horas.

Hermanas y hermanos, les deseamos un fructífero tiempo de Cuaresma, camino a los 50 años de la Diócesis de Quilmes.

Fraternalmente les bendicen:

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 18 de febrero de 2026.

Los obispos de Quilmes Carlos Tissera y Eduardo Redondo expresan su dolor por la muerte de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez, chicas de 20 y 15 años, que eran buscadas intensamente por sus familias desde el último viernes, y que fueron halladas descuartizadas en Florencio Varela este miércoles 24 de septiembre. Y se lamentan que cerca del día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños (23 de septiembre), se tenga que despedir a estas jóvenes víctimas de muchos de estos flagelos.

Los obispos de Quilmes repudian todo hecho de violencia y muerte, hoy puesto de manifiesto en estas chicas, y desean expresar a las familias su cercanía y oración, en nombre de la comunidad diocesana. Al tiempo que se suman al reclamo de justicia y al pedido a las autoridades nacionales, provinciales y municipales acciones prontas y efectivas de cuidado y promoción de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables.

Los obispos recuerdan el mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina del 26 de junio pasado en donde se sostiene que «si el estado se corre, entra el narcotráfico» e invitan al compromiso, como sociedad, de cuidar y defender la vida.

HOMILIA DE LA MISA DEL 24° ANIVERSARIO DE LA PASCUA DEL PADRE OBISPO JORGE NOVAK
 Catedral de Quilmes, martes 8 de julio de 2025

Hermanas y hermanos:

Hemos participado recién de un momento histórico de nuestra Iglesia diocesana y del partido de Quilmes: la inauguración del pasaje Papa Francisco, que comprende el tramo de la calle Rivadavia entre las calles Mitre y Sarmiento. Lo hacemos a casi tres meses de su pascua, en el contexto del Año Santo que él inauguró con el lema: “Peregrinos de la esperanza”.

Como cada año, hoy nos hemos congregado para hacer memoria agradecida en el 24° aniversario de la pascua de nuestro primer pastor, el Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak, convocados por el lema: “Novak, peregrino de esperanza”.

El evangelio que se ha proclamado nos presenta a Jesús peregrino. Luego del sermón de la montaña, Jesús recorre Galilea predicando el Reino con palabras y señales milagrosas. La presencia del reinado de Dios, sin embargo, es y seguirá siendo signo de contradicción: mientras que la multitud de los pobres y sencillos se asombra con profunda alegría, los fariseos de siempre, ciegos y sordos de profesión, se confirma en su ceguera y sordera, y chismosean: “expulsa demonios con el poder del jefe de los demonios”.

En el peregrinar por pueblos y ciudades, Jesús predica en las sinagogas “proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor”. Los destinatarios de la misericordia de Jesús son los marginados de la sociedad, especialmente por los grupos de dirigentes y religiosos: el ancho mundo de los maltratados y abatidos, esos hombres y mujeres de todos los tiempos ante los que Jesús siente una compasión que le revuelve las entrañas, y a los que hace destinatarios privilegiados del anuncio y de la realidad del reinado de Dios. Destinatarios privilegiados de Jesús son, sobre todo, los pobres. Es justamente en la opción preferencial por el pobre donde la Iglesia se juega la credibilidad de su misión, como continuadora en cada tramo de la historia del proyecto de Jesús, el reinado de Dios; así manifestará la urgencia y universalidad de su misión.

Jorge Novak desde muy pequeño fue atraído por la misión de Jesús. De joven se consagró totalmente para ser misionero del Reino. Como todo peregrino, fue un soñador. Soñaba con ir a lejanas tierras, para hacer presente el nombre de Jesús entre los no creyentes. Así lo contaba al inaugurar el Primer Sínodo Diocesano, el 21 de septiembre de 1981: “Al ordenarme presbítero, en 1954, había pedido a mis superiores ser enviado a Nueva Guinea, la gran isla de Oceanía. Mi sueño misionero me había llevado muchas veces ahí… había deseado vivir en el anonimato del servidor del Evangelio. No fue ése mi itinerario… El Concilio Vaticano II despertó en mí el más vivo y sincero interés. Con espontaneidad asumí el cambio que comportaba…”.

“Novak, peregrino de esperanza”. Nuestro primer pastor fue un misionero de pura cepa, por decir una “antigüedad”. Sus sueños juveniles fueron potenciando su misión episcopal. Así lo expresó en su primer mensaje en el día de su ordenación episcopal: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (2 Co. 9, 16) Así lo expresa en una carta promocionando las Obras Misionales Pontificias: “Aunque con altibajos, la Iglesia ha sido fiel al mandato de Cristo, recorriendo incansablemente las rutas del mundo, en busca del hombre, para anunciarle y ofrecerle la salvación de Cristo” (21/09/1982)

Misionero incansable, Novak supo formar su Iglesia en un espíritu acorde a los tiempos postconciliares, lo podemos apreciar en las palabras de inicio del Primer Congreso Diocesano Misional: “La inserción misionera es la forma más eminente de la misericordia, ya que ofrece por sobre todo la liberación más radical de la miseria humana: la del pecado, la falta de amor fraterno y la muerte eterna… Por el amor de misericordia, la tarea del misionero se hace activa y liberadora, capaz de transformar las realidades de miseria en fraternidad y santidad…” (10/10/1992) Es bueno recordar esta enseñanza en tiempos que desde adentro y fuera de la Iglesia se cuestiona tan farisaicamente la justicia social predicada por la Doctrina Social de la Iglesia.

El año pasado, el Papa Francisco, en su catequesis sobre la virtud de la justicia decía: “Los justos no son moralistas que se erigen en censores, sino personas rectas que «tienen hambre y sed de justicia» (Mt 5,6), soñadores que custodian en su corazón el deseo de una fraternidad universal. Y de este sueño, especialmente hoy en día, todos tenemos una gran necesidad. Necesitamos ser hombres y mujeres justos, y esto nos hará felices”. (03/04/2024)

En su Mensaje en el Simposio “Plantando bandera frente a la deshumanización”, expresó esta propuesta, entre otras: “Luchar por los derechos de tierra, techo y trabajo como derechos sagrados”, y agregó: “estos son pilares fundamentales para la justicia social. Nuestro camino sigue soñando y trabajando juntos para que trabajadores tengan derechos; todas las familias, techo; todos los campesinos, tierra; todos los niños, educación; todos los jóvenes, futuro; todos los ancianos, una buena jubilación; todas las mujeres, igualdad de derechos; todos los pueblos, soberanía; todos los indígenas, territorio; todos los migrantes, acogida; todas las etnias, respeto; todos los credos, libertad; todas las regiones, paz; todos los ecosistemas, protección. Es un camino permanente, habrá avances y retrocesos, habrá errores y aciertos, pero no tengan duda: es el camino correcto”. (23/09/2024)

Con dolor y esperanza de buen pastor, también escuchamos decir de nuestro primer obispo: “Un país, como el nuestro, que continúa llamándose cristiano, ha de ver realizado el proyecto divino que brilla en cada página del Evangelio. Cuando respetemos esta enseñanza de Cristo habrán desaparecido situaciones intolerables como la desocupación, el abuso de los niños, la desesperanza de los jóvenes, el abandono de los ancianos” (Celebración Ecuménica, 01/08/1997) Sus palabras nos siguen resonando, invitándonos a la conversión y a la esperanza. Como hoy Jesús nos dice, que roguemos al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. En nuestras comunidades acompañemos, alentemos, con la oración y cercanía, a nuestras chicas y chicos que quieren consagrar su vida entera al servicio del Reino.

Jesús sigue caminando junto a nosotros, derramando su Espíritu Santo para que encarnemos su Evangelio. Nos ha regalado la vida y el ministerio episcopal de nuestro primer pastor diocesano. Desde el Cielo, como lo fue en esta tierra, el Siervo de Dios sigue mostrando el camino hacia la Patria eterna, construyendo en esta Iglesia de Quilmes, el Reino de justicia, de verdad, de paz y de amor. Claramente así lo decía: “Queremos ser la Iglesia de los pobres, la Iglesia para los pobres. Pero sin sectarismos, sin falsos mesianismos, sin ideologizaciones. Nos remitimos al juicio de Dios, que conoce nuestras intenciones y nos da la fuerza de su Espíritu para el cumplimiento de la misión confiada” (Misa en la Parroquia Nuestra Señora de Itatí. 20/12/1990)

Queremos ser “Peregrinos de la esperanza” acompañados y pastoreados por nuestro Papa León XIV, que el pasado 29 de junio nos decía: “Los santos Pedro y Pablo nos interpelan también sobre la vitalidad de nuestra fe. En la experiencia del discipulado, de hecho, siempre existe el riesgo de caer en la rutina, en el ritualismo, en esquemas pastorales que se repiten sin renovarse y sin captar los desafíos del presente. En la historia de los dos apóstoles, en cambio, nos inspira su voluntad de abrirse a los cambios, de dejarnos interrogar por los acontecimientos, los encuentros y las situaciones concretas de las comunidades, de buscar caminos nuevos para la evangelización partiendo de los problemas y las preguntas planteados por los hermanos y hermanas en la fe”.

El próximo 19 de septiembre, al celebrar los 49 años de la creación de la Diócesis y de la Ordenación episcopal del Padre Obispo Novak, comenzaremos el Año Jubilar celebrando las Bodas de Oro de la Diócesis. Un hecho de singular importancia será la celebración del Tercer Sínodo Diocesano. Pidamos al Siervo de Dios nos acompañe en esta preparación, en este peregrinar juntos. Que él, desde el Cielo, nos anime a ser mujeres y hombres de la sinodalidad. Fieles y pastores, unidos en la misma fe, esperanza y amor, renovando la Iglesia que Novak soñó.

Agradeciendo una vez más la presencia de ustedes en esta tarde, vísperas del día de la Independencia, en el que Novak vivió su pascua, miramos a la Virgen Inmaculada, patrona de la Diócesis de Quilmes. Ella guía nuestro peregrinar. Ante la Virgen, renovemos nuestro propósito de ser discípulos misioneros, “peregrinos de esperanza”.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

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«Pasaje Papa Francisco.» Nuevo nombre de la calle del frente de la Catedral de Quilmes.

El Papa Francisco trasciende las fronteras de la fe, de una religión, de un país. Nos queda en el corazón el sentimiento de que Francisco es de todos, todas.

Hablar, pensar y rumiar la memoria viva del Papa Francisco, lleno de gestos y palabras que nos ayudaron y nos ayudan a descubrir, a profundizar, a recuperar la dimensión de la fe en nuestra vida; con el diario del lunes no es difícil.

Parece que de repente, con su partida se nos abrieron los ojos y el corazón y nos encontramos con una catarata de signos, expresiones y convicciones que nos deja atónitos con tanta humanidad, profetismo, sentido común y profundidad. Está bueno también que nos caiga la ficha de que, en algún punto, esto ocurre solamente en nuestro país. Para la mayoría de la humanidad Francisco fue y es el único referente ético y religioso creíble que marcó la pauta, con su palabra y su presencia, delante de las situaciones más injustas que ocurren en nuestro planeta en la última década, los más pobres, los migrantes, las guerras y sus víctimas, la venta de armas, la trata de personas, el narcotráfico, el cuidado de la casa común. Sin embargo, muchos, en nuestra patria, como dijo un obispo poco después de su muerte, «a Bergoglio en Argentina no lo dejamos ser Francisco».

Muchísimos lo sentimos y lo vivimos como cercano, amigo y confidente. Podemos decir que nos cambió la vida. Cuando estaba vivo, pensamos que lo cuidábamos si no compartíamos la cercanía con él. Ahora descubrimos que esa distancia corta, ese trato cercano y paternal, esa cartita que alguna vez recibí, donde me habla personalmente… ese trato lo tenía con todos. Escuchaba con atención y respondía con corazón. Es por eso que a tantos nos conmovía su presencia, y sus gestos. En un mundo que despersonaliza, fue un hombre con corazón.

Escucharlo, procesarlo y asimilarlo nos llevara tiempo. Francisco nos provoca, desde la locura del seguimiento de Jesús, a asumir procesos y caminos nuevos en el ámbito y la vida de cada uno, en la Iglesia, en la familia, en la política, en nuestros valores y posturas delante de tantas situaciones que nos toca transitar cotidianamente. Tenemos que ir asumiendo que hay estructuras, mentalidades y prácticas que son caducas, que no suman, que tienen que morir para que pueda resucitar la buena noticia de Jesús, que siempre se traduce en vida en abundancia, con tierra, techo y trabajo para todos, en este momento y en este lugar donde vivo y comparto a vida con otros. En la Iglesia llamamos a este proceso «conversión», que tiene una dimensión personal, Comunitaria, social, política, religiosa estructural. Y este proceso dura toda la vida. Sinónimo de conversión en palabras de Francisco podríamos decir:

“El amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Donde está Dios, hay esperanza; y donde hay esperanza, las personas encuentran su dignidad. Hagamos la revolución de la ternura”.

Su mirada y su corazón tienen en el centro el amor a Dios y a su Pueblo. Nos hace soñar con una Iglesia de puertas abiertas y en salida misionera:

– Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional. Una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo.

– Una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a sí misma y a su misión, y en vez de ser puente, se convierte en barrera. La Iglesia no es una aduana. Es la casa paterna, donde hay lugar para cada uno. La Iglesia es la portera de la casa del Señor, no es la dueña.

– ¡Quiero que la iglesia salgo a la calle! Prefiero una iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.

– Todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

– ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero! ¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!

– ¡No nos dejemos robar el Evangelio! ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!


Nos lleva a pensar criterios globales con una mirada concreta y realista en lo que nos toca vivir cotidianamente:

– Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social. Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres.

– El sistema social y económico es injusto en su raíz. ¡No a una economía de la exclusión! Esa economía mata. ¡No a la inequidad que genera violencia!

– ¡No a la nueva idolatría del dinero! ¡No a un dinero que gobierna en lugar de servir! El dinero debe servir y no gobernar. Parece que lo hubiera escrito para nosotros en el hoy de nuestro país.

“La causa principal de la pobreza es un sistema económico que ha quitado a la persona del centro y ha puesto al dios dinero, un sistema económico que excluye, excluye siempre, excluye a los niños, ancianos, jóvenes sin trabajo… y que crea la cultura del descarte en la que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver personas descartadas. Esta es el motivo principal de la pobreza, no las familias numerosas.

Debemos inmiscuirnos en la política, porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los cristianos deben trabajar en política.

Trabajar por el bien común es un deber del cristiano. Y muchas veces para trabajar, el camino a seguir es la política

¡No a la guerra entre nosotros! ¡Si a las relaciones nuevas que genera Jesucristo! (No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno. No nos dejemos robar la comunidad)

Descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos”.

– El Papa ama a todos, pera tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos.

– De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad.

– El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo se hizo pobre. La pobreza está en el centro del Evangelio. ¡Cómo quisiera una iglesia pobre y para los pobres!

– Hoy y siempre, las pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio. Para la iglesia, la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica.

– Estamos llamados a descubrir a Cristo en los pobres, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.

– Sin la opción preferencial por los más pobres, el anuncio del Evangelio corre el riesgo de ser incomprendido. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por los pobres.


Finalmente, queriendo aprender de los errores y de los aciertos del pasado, asumamos el desafío que Francisco nos dejó para este tiempo: «Ser peregrinos de esperanza.»

– Aprendamos a mezclarnos, encontrarnos, tomarnos de los brazos, apoyarnos, participar de una verdadera experiencia de fraternidad.

– «Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo»
 (GE. n.6)

Pidámosle a Dios, por intercesión de Francisco y de nuestro Siervo de Dios el Padre Obispo Jorge Novak, del que hoy celebramos también su Pascua, que nos regale el coraje que nace de sabernos acompañados y sostenidos por otros y el coraje de animarnos a confiar y hacer camino juntos. Amén

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

¡Jesucristo ha resucitado! ¡La Pascua es una oportunidad!

Queremos como Iglesia Quilmeña, celebrar la Pascua, y decirles a todos y todas: Cristo por amor, se entregó hasta el final para salvarnos. Sus brazos abiertos en la cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el extremo. “Él, que amo a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el final” (Jn 13,1)

Queremos confiarnos en el amor de Jesús que ofreció su vida en la cruz, asumiendo nuestras cruces. Hoy con ese mismo amor sigue salvándonos y rescatándonos, y en el madero de la cruz nos libera de todos nuestros dolores, de todas nuestras tristezas, miserias y pecados.

Somos salvados por Jesús porque nos ama. Y solo lo que se ama puede ser salvado y solamente lo que se abraza puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, que todas nuestras fragilidades y todas nuestras pequeñeces. (Cfr. Christus Vivit. N. 119-120. Papa Francisco)

El amor de Jesús resucitado, en la vigilia pascual, se expresa con el signo de la luz. (…) Es un signo que tiene que ver con nuestra vida. No se enciende la luz para que la guardemos o para que la escondamos debajo de la mesa o de la cama. La luz se enciende para que ilumine. (Cfr.  Beato Eduardo Pironio, de una homilía en la Pquia. Ntra. Sra. de la Victoria en La Plata. Vigilia Pascual 1971).

Creemos en Jesús resucitado, signo de esperanza viva. Desde esta mirada luminosa los cristianos no somos neutrales delante los signos de los tiempos que vivimos. Hoy la incertidumbre, la oscuridad y la falta de esperanza van ganando el corazón de muchos. 

Incertidumbre que hoy nos provoca y nos lleva a vivir cierto desaliento frente a las situaciones difíciles que nos toca transitar en gran parte de nuestra Patria:

Tantos niños y niñas que viven mal en los barrios y que ya casi ni leche tienen para tomar. ¡Cuesta mil quinientos pesos el litro! 

Oscuridad en el día a día de gran número de adolescentes y jóvenes que les toca vivir en una realidad donde parece que pocas cosas les hacen vibrar el corazón, donde no aparecen muchos referentes que los acompañen para encontrar el sentido de la vida, donde la pantalla se convierte o se confunde con la realidad concreta y la vida puede durar lo que dura un juego online, sin pensar que la existencia no se puede resetear y comenzar de nuevo.

Innumerables familias, muchas de ellas fragilizadas por varias generaciones, sin techo, sin trabajo estable y sin un pedazo de tierra para construir futuro.

Abuelos y abuelas con jubilaciones de hambre, falta de atención digna para la salud y muchos viviendo en soledad la enfermedad.

Y una buena parte de la clase política que, en lugar de honrarla como “el grado más alto de la caridad” colocando en el centro a la persona y luchando por el bien común, en lugar de comprometerse para transformar la realidad del pueblo concreto, hacen politiquería y se concentran en mirarse el ombligo. Así pasan a no ser confiables ni alternativas para nadie. Como consecuencia vivimos y tenemos los gobiernos que tenemos, con niveles de violencia, corrupción y narcotráfico cada vez mayores.

La Pascua es un camino, un proceso, un paso de la esclavitud a la libertad. ¡La Pascua es una oportunidad!

En el camino, el Pueblo de Israel, cuando vivía bajo la opresión de los egipcios, Dios los libero de la esclavitud y transitó, con mil dificultades, durante años buscando la liberación y renovando una y otra vez la promesa de una tierra nueva que mana leche y miel. Es Dios quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide. El Faraón, en efecto, destruye incluso los sueños, roba el cielo, hace que parezca inmodificable un mundo en el que se pisotea la dignidad y se niegan los vínculos auténticos. Es decir, logra mantener todo sujeto a él. 

Hoy como ayer Dios ve, Dios se conmueve, Dios libera y nos regala a Jesús como camino, verdad y vida.

Preguntémonos: ¿deseo un mundo nuevo? ¿Estoy dispuesto a romper los compromisos con el viejo? El testimonio de muchos hermanos y hermanas y de un gran número de aquellos que trabajan por la paz y la justicia me convence cada vez más de que lo que hay que denunciar es un déficit de esperanza. (Cfr. Beato, Eduardo Pironio, de una homilía en la Pquia. Ntra. Sra. de la Victoria en La Plata. Vigilia Pascual 1971).

La falta de esperanza es un impedimento para soñar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el corazón de Dios. Se parece a esa añoranza por la esclavitud que paraliza a Israel en el desierto, impidiéndole avanzar. El éxodo puede interrumpirse. De otro modo no se explicaría que una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo científico, técnico, cultural y jurídico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y los conflictos.” (Cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2024).

Con Jesús resucitado y caminando juntos, hagamos una Iglesia samaritana y pascual donde todos y todas seamos atravesados por la resurrección,
    -pasando de la oscuridad a recuperar la luz, 
    -de la desconfianza a recuperar la esperanza.
    -de la división a la comunión.

¡Feliz Pascua!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de abril de 2025.

MENSAJE DE CUARESMA 2025
“Conviértanse y crean en la Buena Noticia”

(Mc. 1, 15)

Hermanas y hermanos:

El pasado 6 de febrero, varios días antes de su internación, el Papa Francisco publicó su Mensaje para esta Cuaresma, con el título: “Caminemos juntos en la esperanza”, a tono con el lema de este Año Jubilar: “Peregrinos de la esperanza”.

Es necesario convertirnos cada día a Cristo, nuestra Esperanza. Animados por el Espíritu, la Cuaresma es el tiempo propicio para la escucha atenta de la Palabra, dejarnos interpelar, revisar nuestro caminar, y para animarnos a tomar decisiones personales y comunitarias. 

En sus reflexiones para esta Cuaresma, el Papa Francisco nos invita a profundizar en lo que significa caminar juntos en la esperanza, y descubrir las llamadas del Señor hoy, a cada uno y a nuestras comunidades.

CAMINAR: Nuestra Diócesis de Quilmes, como toda la Iglesia, se encuentra haciendo un camino sinodal. Somos el pueblo de Dios en camino. Lo primero, entonces, es preguntarnos cada uno, cada una: ¿me considero peregrino, peregrina? ¿Me siento en camino? “Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?” (Mensaje de Francisco)

CAMINAR JUNTOS: Esto nos recuerda aquellas palabras de Francisco que recorrieron todo el mundo al inicio de la pandemia: “Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos” (27 de marzo de 2020)

Se trata de caminar juntos. La palabra sínodo significa: caminar juntos. Convertirnos a la sinodalidad“En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros y diáconos, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos” (Mensaje de Francisco)

CAMINAR JUNTOS EN LA ESPERANZA: Nuestro recordado Padre Obispo Jorge Novak estaba convencido de esto en su vida y lo expresaba en sus decisiones y proyectos. Queremos mirar hacia adelante, herederos de sus enseñanzas y comprometiéndonos a vivir la sinodalidad, con la alegría de la esperanza que no defrauda (cf. Rm. 5, 5)

El próximo sábado 15 de marzo se realizarán los ENCUENTROS SINODALES DECANALES. Representantes de todas las parroquias, de instituciones y movimientos, han sido convocados para vivir un momento significativo de diálogo y de comunión. En continuidad con lo ya realizado en años anteriores, especialmente el año pasado, todos juntos discerniremos el camino a seguir, como decanato y como Iglesia diocesana, en nuestra misión de anunciar a Jesucristo. 

Durante todo el año viviremos este proceso de conversión hacia una Iglesia más sinodal. El signo del CAMINO nos invita a no detenernos, a buscar juntos, a ayudarnos a seguir, a fijarnos en los que están al borde del camino, socorrerlos e integrarlos, a gustar la dicha de ser pueblo de Dios y gozar de la presencia de Jesús, el Peregrino. 

Siempre es actual la palabra de Jesús: “Conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc. 1, 15) Que en esta Cuaresma intensifiquemos la oración por los que han perdido la esperanza; por los que se encuentran encerrados en soledad y angustia; por los que han perdido el trabajo; por los que no les alcanza su sueldo para mantener a sus familias; por los que no tienen un techo; por todos los que sólo se ven a sí mismos y no se fijan a su alrededor; por los que endiosan el dinero y el poder, y llevados por sus ambiciones provocan destrucción y guerra. Recemos por sus víctimas, los migrantes, los despojados y pobres.

El llamado de Jesús a convertirnos y creer es para “todos, todos, todos”. Convertirnos y creer en el Evangelio significa que “la Iglesia es Madre de todos. Hay lugar para todos… Dios nos ama como somos, no como quisiéramos ser o como la sociedad quisiera que seamos. ¡Como somos! Nos llama con los defectos que tenemos, con las limitaciones que tenemos y con las ganas que tenemos de seguir adelante en la vida. Dios nos llama así. Confíen, porque Dios es Padre y es Padre que nos quiere y Padre que nos ama” (Mensaje de Francisco a la JMJ de Lisboa. 3/8/23)

Hermanas y hermanos, rezando por nuestro querido Papa Francisco, con sus mismas palabras les decimos: “Caminemos juntos en la esperanza”

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 03 de marzo de 2025.

Compartimos el video con el saludo de los obispos de Quilmes Carlos Tissera y Eduardo Redondo por esta Navidad:

«Que podamos contemplar en el Niño Jesús la ternura del amor de Dios […] y que podamos asumir en nuestra vida cotidiana, en el compartir con los hermanos, la alegría de la buena noticia que Jesús nos regala».

¡Muy Feliz Navidad!