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HOMILIA EN LA MISA CRISMAL 2023
Catedral de Quilmes, 5 de abril de 2023

Hermanas y hermanos aquí presentes y a quienes lo hacen virtualmente:

Les transmito el saludo del P. Obispo Emérito Luis Stöckler, que debido a las limitaciones propias de su edad, no puede hoy estar presente acá. Está unido espiritualmente, como siempre, a toda la Comunidad Diocesana.

Esta celebración de la Misa Crismal, en el marco del Jueves Santo, c. En esta misa son consagrados los óleos para la celebración de los sacramentos.

La palabra de Dios nos invita a mirar a Jesús, centro de este Triduo Pascual que iniciaremos en todas las comunidades. En la sinagoga de Nazaret, aquel sábado, “todos tenían los ojos fijos en Él”.

Cada Semana Santa es una bella ocasión que tenemos, como pueblo cristiano, para renovar nuestro seguimiento de Jesús, como sus discípulos misioneros.

Dos veces hemos escuchado:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres” (Is. 61, 1 y Lc. 4, 18) Palabras para todo el pueblo cristiano y, de modo particular, para nosotros sacerdotes y diáconos, quienes tenemos la misión de evangelizar, exhortando a todos al seguimiento de Jesús.

Como Iglesia diocesana y universal, estamos en el Camino Sinodal. El lema que nos abraza a todos es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

Comunión y misión son expresiones teológicas que designan el misterio de la Iglesia. San Pablo VI quiso condensar precisamente en estas dos palabras —comunión y misión— «las líneas maestras, enunciadas por el Concilio». Conmemorando la apertura, afirmó en efecto que las líneas generales habían sido «la comunión, es decir, la cohesión y la plenitud interior, en la gracia, la verdad y la colaboración […], y la misión, que es el compromiso apostólico hacia el mundo contemporáneo» (Ángelus, 11 octubre 1970), que no es proselitismo (Francisco. 9/10/21)

La otra palabra es participación“Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad de manera concreta a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos” (ídem)

Al iniciar este proceso sinodal, el Papa Francisco nos ha dicho que es un tiempo de gracia que, en la alegría del Evangelio, nos permite al menos captar tres oportunidades. Primera: encaminarnos estructuralmente hacia una iglesia sinodal: un lugar abierto, donde todos se sientan en casa y puedan participar. Segunda oportunidad: para ser una Iglesia de la escucha: Escuchar el Espíritu en la adoración y la oración. Escuchar a los hermanos y hermanas acerca de las esperanzas y las crisis de la fe en las diversas partes del mundo, las urgencias de renovación de la vida pastoral y las señales que provienen de las realidades locales. Y tercera: tenemos la oportunidad de ser una Iglesia de la cercanía“Volvamos siempre al estilo de Dios, el estilo de Dios es cercanía, compasión y ternura. Dios siempre ha actuado así. Si nosotros no llegamos a ser esta Iglesia de la cercanía con actitudes de compasión y ternura, no seremos la Iglesia del Señor. Y esto no sólo con las palabras, sino con la presencia, para que se establezcan mayores lazos de amistad con la sociedad y con el mundo. Una Iglesia que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios. No olvidemos el estilo de Dios que nos ha de ayudar: la cercanía, la compasión y la ternura”(Francisco: ídem)

No son actitudes novedosas en la historia de la evangelización. Si bien muchas veces la Iglesia se alejó del cauce del Evangelio, muchas mujeres y hombres cristianos llevados por el Espíritu sacudieron a la Iglesia de sus letargos, brindando un testimonio de fidelidad al estilo de Jesús. Por ejemplo, en algo que nos compete particularmente, como es la predicación, tenemos la enseñanza del santo que hoy, 5 de abril, conmemoramos: San Vicente Ferrer. Sacerdote dominico, nacido en 1350, en Valencia (España) y que muere en Bretaña (Francia) en 1419. Se destacó como teólogo y predicador. De profunda vida de oración; denunció las costumbres ajenas al Evangelio, y convirtió a muchos judíos y moros. En su tratado de la vida espiritual, se refiere al modo de predicar. Leemos allí: “En la predicación y exhortación debes usar un lenguaje sencillo y un estilo familiar, bajando a los detalles concretos. Utiliza ejemplos, todos los que puedas, para que cualquier pecador se vea retratado en la exposición que haces de su pecado; pero de tal manera que no des la impresión de soberbia o indignación, sino que lo haces llevado de la caridad y espíritu paternal, como un padre que se compadece de sus hijos cuando los ve en pecado o gravemente enfermos, o que han caído en un pozo, esforzándose para sacarlos del peligro y acariciándoles como una madre. Hazlo alegrándote del bien que obtendrán… Hablar de las virtudes y los vicios no produce impacto en los oyentes. En el confesionario debes mostrar sentimientos de caridad, lo mismo si tienes que animar a los pusilánimes… el pecador ha de sentir siempre que tus palabras proceden de tu caridad. Las palabras caritativas han de preceder siempre a las recomendaciones punzantes. Si quieres ser útil a tus prójimos, recurre primero a Dios de todo corazón y pídele con sencillez que te conceda esa caridad, suma de todas las virtudes y la mejor garantía de éxito en tus actividades” (San Vicente Ferrer, presbítero, “Tratado sobre la vida espiritual”. Cap. 13)

Los aceites que vamos a consagrar nos hablan de ese amor de Cristo que se derrama sobre nosotros, de modo suave y penetrante, y que quiere llegar a todos. Que nuestros corazones se inunden de los sentimientos de Cristo Jesús, como nos exhorta Pablo en Filipenses en el bello capítulo 2: “les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo buen unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Flp. 2, 2-5) Contemplando estos recipientes con aceite, imaginemos a todas aquellas personas que serán ungidas por ellos de manos de nuestros sacerdotes, diáconos y obispos: los enfermos, los nuevos bautizados y catecúmenos, los confirmandos, los futuros sacerdotes… Todo el pueblo de Dios ungido por el amor misericordioso de Dios. Seamos como ese aceite que es fortaleza para los débiles y frágiles, siendo buenos samaritanos con nuestras actitudes, gestos, acciones concretas y nuestras palabras sostenidas por una profunda oración. En estos días hemos rezado por la salud de nuestro querido Papa Francisco. Dios ha oído nuestras súplicas. Hoy damos gracias también por estos diez años de pontificado; él preside en la caridad a toda la Iglesia. No cabe duda que Dios lo eligió para ser el Papa para acompañarnos en este cambio de época que vive la humanidad. En el camino sinodal, Francisco nos invita a “ensanchar el espacio de nuestra carpa” para albergar a todas y todos sin distinción alguna. Su enseñanza siempre nos invita a fijar los ojos en Jesús. Así lo ha hecho el domingo de Ramos, luego de haber estado internado. Así se expresaba en su homilía: “El amor de Jesús, es capaz de transformar nuestros corazones de piedra en corazones de carne. Es un amor de piedad, de ternura, de compasión. Este es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. Así es Dios. Cristo abandonado nos mueve a buscarlo y amarlo en los abandonados. Porque en ellos no sólo hay personas necesitadas, sino que está Él, Jesús abandonado, Aquel que nos salvó descendiendo hasta lo más profundo de nuestra condición humana. Está con cada uno de ellos, abandonados hasta la muerte. Pienso en aquel hombre alemán, indigente, que murió en la columnata de la plaza, solo, abandonado. Ese es Jesús para cada uno de nosotros. Muchos necesitan nuestra cercanía, muchos abandonados. Yo también necesito que Jesús me acaricie y se me acerque, es por eso que voy a buscarlo en los que están abandonados, solos. Él quiere que cuidemos de los hermanos y de las hermanas que más se asemejan a Él, en el momento extremo del dolor y la soledad. Hoy, queridos hermanos y hermanas, hay tantos “cristos abandonados”. Hay pueblos enteros explotados y abandonados a su suerte; hay pobres que viven en los cruces de nuestras calles, con quienes no nos atrevemos a cruzar la mirada; hay emigrantes que ya no son rostros sino números; hay presos rechazados, personas catalogadas como problema. Pero también hay tantos cristos abandonados invisibles, escondidos, que son descartados con guante blanco: niños no nacidos, ancianos que han sido dejados solos ―que tal vez pueden ser tu papá, tu mamá, tu abuelo o tu abuela, abandonados en los institutos geriátricos―, enfermos no visitados, discapacitados ignorados, jóvenes que sienten un gran vacío interior sin que nadie escuche realmente su grito de dolor. Y no encuentran otro camino más que el del suicidio. Los abandonados de hoy. Los cristos de hoy.

Jesús abandonado nos pide que tengamos ojos y corazón para los abandonados. Para nosotros, discípulos del Abandonado, nadie puede ser marginado; nadie puede ser abandonado a su suerte. Porque, recordémoslo, las personas rechazadas y excluidas son iconos vivos de Cristo. Nos recuerdan la locura de su amor, su abandono que nos salva de toda soledad y desolación. Hermanos y hermanas, pidamos hoy la gracia de saber amar a Jesús abandonado y saber amar a Jesús en cada persona abandonada. Pidamos la gracia de saber ver, de saber reconocer al Señor que sigue gritando en ellos. No dejemos que su voz se pierda en el silencio ensordecedor de la indiferencia. Dios no nos ha dejado solos; cuidemos de aquellos que han sido dejados solos. Entonces, sólo entonces, haremos nuestros los deseos y los sentimientos de Aquel que por nosotros «se anonadó a sí mismo»
 (Flp 2,7). Se anonadó totalmente por nosotros” (Francisco; 2/4/2023)

En nombre del P. Obispo Eduardo, del P. Obispo Juan Carlos, les damos las gracias por estar aquí. Que Dios nos conceda a todos vivir una feliz Pascua y que la Virgen Inmaculada nos mantenga unidos muy junto a su Hijo Jesús ¡Así sea!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
.

Compartimos la circular sobre falsos sacerdotes del Padre Obispo Carlos José Tissera.

El texto completo se transcribe a continuación.

Prot. Nº 122/2023

Cirtular Nº 04/2023

A los presbíteros, diáconos,
religiosos/as, consagrados/as
y comunidades de la diócesis



Queridos hermanos:

A través de esta circular quiero alertarlos sobre dos personas que se presentan como sacerdotes, oficiando celebraciones de sacramentos, en espacios de jurisdicción de la diócesis de Quilmes. Concretamente tenemos la foto de un bautismo celebrado en Berazategui.

Fuimos alertados por alguien que participó de dicho bautismo en el predio recreativo de un sindicato de esa ciudad. Una de las personas en cuestión, con quienes algunos salones en este caso, de Berazategui ponen en relación, aparece en Facebook con el nombre de Cristian Hernán Andrade. Se presenta allí como sacerdote católico de Buenos Aires, párroco de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Aparece una foto de él usando clergyman en su perfil. Nos hemos comunicado con autoridades de la arquidiócesis de Buenos Aires y nos han informado que Andrade no es sacerdote incardinado allí. Recuerdan que fue seminarista hace tiempo, pero que no terminó sus estudios eclesiásticos. Esta es la persona con la que algunos salones contactan a la gente cuando quieren celebrar un sacramento (fundamentalmente bautismos y matrimonios) en su local. En el caso del bautismo reportado Andrade dijo que no iba a poder estar presente y envió otra persona: un hombre mayor, calvo y de barba cana, con atuendo de fraile franciscano, que tampoco pudimos reconocer. Evidentemente estamos ante un uso fraudulento de títulos inexistentes, creando confusión en creyentes de buena voluntad. A esto se agrega la problemática de que algunos sacramentos celebrados no solo no sean lícitos sino, también, inválidos. Un modo importante de que esta gente no se aproveche de personas desprevenidas, además de que los salones no se presten a este engaño, es que demos la mayor difusión posible a esta información.

También es importante recordar que están prohibidas las celebraciones de sacramentos en lugares que no sean los templos o espacios litúrgicos aprobados; y que, aun siendo diáconos o presbíteros de la diócesis, en el caso de los matrimonios, por ejemplo, podríamos estar celebrándolos inválidamente.

Agradeciendo la difusión de esta circular, saludo afectuosamente.
 

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 30 de marzo de 2023.

En las puertas de la Semana Santa se comparten las celebraciones que presidirán el Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, y el Obispo Auxiliar de Quilmes, Eduardo Gonzalo Redondo.

A continuación el detalle de los días y celebraciones de esta semana central para los cristianos:

Domingo de Ramos (02 de abril)

08.30 h. San Cayetano (Mosconi 21, Quilmes Oeste) La bendición se hará en Estomba y Lamadrid.
P. Obispo Redondo

11.00 h. Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

19.00 h. Nuestra Señora de Luján (Calle 24 esq. calle 148, Villa España)
P. Obispo Redondo

Misa Crismal (Miércoles 05 de abril)

19.00 h. Misa Crismal en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispos Tissera y Redondo

Jueves Santo (06 de abril)

09.30 h. Misa y lavatorio de los pies en el Complejo Penitenciario de Florencio Varela
P. Obispos Tissera y Redondo

19.00 h. Misa de la Última Cena y lavatorio de los pies en la Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

19.00 h. Misa de la Última Cena y lavatorio de los pies en San Cayetano (El Zonda y El Atalaya km. 26, Florencio Varela)
P. Obispo Redondo

Viernes Santo (07 de abril)

15.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

15.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en Nuestra Señora de Itatí (Padre Jorge Eduardo Goñi y Virgen de Itatí, Barrio La Colorada, Florencio Varela)
P. Obispo Redondo

Sábado Santo (08 de abril)

19.00 h. Vigilia Pascual en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

20.00 h. Vigilia Pascual en Sagrada Familia (Calle 148 Nº 1351, Berazategui)
P. Obispo Redondo

Domingo de Pascua (09 de abril)

09.00 h. Misa en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

10.00 h. Misa en San Juan Bautista (25 de mayo 611, Florencio Varela)
P. Obispo Redondo

16.30 h. Misa en Hogares Madre Teresa (Berazategui)
P. Obispo Tissera

19.00 h: Misa en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Redondo

Homilía de la Misa de Ordenación Diaconal
Catedral de Quilmes, 25 de marzo de 2023

“He aquí la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc. 1,38)

Hermanas y hermanos:

“¡Alégrate!” es lo primero que María escucha de parte de Dios según el relato de la anunciación. Es la invitación para cada uno de nosotros hoy. Es la primera palabra de Dios a toda criatura. Porque en todo momento, en toda circunstancia de la vida, Dios nos ama. Hoy venimos a celebrar ese amor de Dios que no nos abandonó en la tristeza del pecado y de la muerte, sino que para salvarnos se hace uno de nosotros. Se hizo carne y habitó entre nosotros. Gracias al “sí” de María, que aceptó el designio amoroso de Dios. Ella es causa de nuestra alegría.

“El Señor está contigo”. La alegría no es un simple optimismo. María es invitada a alegrarse porque no está sola. Dios está con ella. Es una alegría que nace de la fe en Dios que se ha fijado en ella para derramar todo su amor, y por ella inundar de amor a toda la humanidad.

“No temas” La fragilidad humana teme ante lo desconocido. Muchos son los miedos que pueden despertarse en el corazón. También en María. Es humana. La presencia del Espíritu disipará toda duda y todo temor.

“Has hallado gracia ante Dios” No sólo María, también para nosotros es la invitación a escuchar estas palabras. Todos vivimos y morimos sostenidos por la gracia y el amor de Dios. La vida seguirá teniendo dificultades y preocupaciones, pero todo es diferente cuando vivimos buscando en Dios luz y fuerza para enfrentarlas.

“Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” El estupor de María es total. En su desconcierto hilvana unas palabras queriendo entender lo absurdo de ser madre sin haber tenido relaciones con un hombre. Pero el plan de Dios supera su pequeñez. Todo será obra del Espíritu Santo. El signo de Isabel embarazada, la anima a confiar.

“Yo soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho” María se define como servidora del Señor, expresando su entrega sin reservas a la voluntad de Dios. María no dice: “voy a hacer”, sino “hágase”. Es total disponibilidad. Es abrir las puertas de su corazón para que Dios haga su obra. Es maravilloso ver esta mutua confianza: Dios le confía a María ser madre del Salvador, lo deja a su cuidado, le confía esa misión única, incomparable. A la vez, María se confía a Dios para lo que disponga. Es el gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Misterio que revela el amor inmenso que Dios nos tiene.

El santo cura Brochero lo expresa así en su Plática sobre la última Cena: “En virtud de ese amor eterno hacia el hombre, apareció entre nosotros el Hijo de Dios hecho hombre, y tomó la apariencia de esclavo, para llorar como hombre, como puedo llorar yo. Para sufrir persecuciones como hombre, como puede sufrirlas cualquiera de ustedes. Para padecer hambre, sed, tristeza. Para experimentar los desprecios de la vanidad, la indiferencia del orgullo, las burlas de la impiedad… Para beber la hiel de la calumnia. Para apurar las heces de la maledicencia. Para sufrir en su persona… Todo cuanto debía padecer el hombre, a fin de que el hombre experimentase las riquezas de su misericordia y las dulzuras de su amor” (CEA. “El Cura Brochero”. Cap. I, 2 “Plática sobre la última Cena de Jesús”, pag. 79-80)

Queridos Sergio, Roberto y Lautaro: Por la Ordenación ustedes serán identificados con Jesús Servidor. Serán reflejos de ese amor de Jesús que lava los pies a los discípulos. Es la misma actitud que aprendemos de María, la servidora del Señor.

El 25 de marzo de 1983, hace 40 años, el Padre Obispo Jorge Novak ordenaba diácono a los seminaristas Daniel Moreno y Carlos Vázquez, junto a otros compañeros. En su homilía el Siervo de Dios dijo:

“(Ellos) Asumirán una nueva relación con la santa Palabra de Dios: serán sus ministros, sus servidores, sus administradores. Esa Palabra divina, gracias al ministerio de estos diáconos, obrará maravillas de salvación en las parroquias y barrios en que actúen.

Serán colaboradores del Obispo y de los presbíteros en la celebración eucarística. Por ellos, la Eucaristía actuará mejor en la unidad de la Iglesia y en su irradiación evangelizadora y testimonial. Serán delegados para activar el servicio a los pobres, según el ejemplo de los primeros diáconos. Gracias a su dedicación crecerá en la Diócesis la eficacia y la pureza de un esfuerzo comunitario, más urgente que nunca.

Queridos hermanos: Ustedes serán ministros sagrados dentro de unos instantes. Revístanse de los sentimientos del más grande de los servidores, Cristo Jesús. No se borre de su corazón la escena del lavatorio de los pies
 (Jn. 13, 1 ss), que es el mejor comentario a la advertencia del mismo Salvador: “el que quiera ser el primero entre ustedes, será esclavo de todos” (Mc. 10, 44)

Toda nuestra diócesis está de fiesta por “Sí” de ustedes y por el gran amor de Dios y de María. Es la alegría del Seminario y de nosotros que los conocemos de hace varios años. Seguiremos caminando juntos, sostenidos por la oración del pueblo de Dios y de cada uno de nosotros.

Gracias a la familia de cada uno. Gracias porque ustedes también dicen “Sí” como lo hacen Roberto, Sergio y Lautaro. Ellos han nacido y crecido en sus familias. Con ustedes damos gracias a Dios porque pasó por casa y se fijó en ellos para invitarles a seguirlo en la misión de anunciar el Evangelio y ser testigos del Señor resucitado.

Al Seminario y a su equipo de formadores, nuestras felicitaciones en este día, y nuestro agradecimiento por la tarea de acompañar a estos hermanos en su formación como creyentes y como futuros ministros de la Iglesia. Recemos por todos aquellos que el Señor llama a una especial consagración, para que nuestra oración y el acompañamiento de las comunidades los anime a dar su “sí” generoso y confiado.

Lautaro: mucho has soñado con este momento; tus ansiedades y las ganas de vivir con intensidad te ayuden a servir con entusiasmo, aprendiendo de María que luego de recibir el anuncio de Gabriel, se dispone a ayudar a su prima Isabel y con prontitud se pone en camino.

Sergio: en la mitad de tu vida te ves ya consagrado plenamente al Señor. Que esta plenitud de amor que Dios derrama en tu vida, te ayude para vivir este presente de tu existencia con total docilidad a la voluntad de Dios, a la manera de María, obediente en la fe y con plena esperanza.

Roberto: el llamado que desde muy joven estaba vivo en tu corazón, fue tomando distintas maneras de vivirlo. Hoy, tu “sí” es incondicional. La gracia de Dios, que nunca falta, te ayudará a que esa palabra de alianza, se vaya haciendo carne en tu vida, al modo que Dios quiera, como la Palabra se hizo carne en el seno de María.

Hermanas y hermanos: en este Camino Sinodal Dios nos regala estos nuevos diáconos, consagrados para servir al pueblo de Dios. Nos muestra así que hemos sido llamados todos para formar parte de una Iglesia diaconal, encarnada en el hoy de nuestro pueblo, sanando las heridas de los hermanos que están a la orilla del camino, “con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.

Llenos de alegría en esta mañana, animados por el Espíritu Santo, agradecidos por el “sí” de María, digamos juntos:

“El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

El Centro Latinoamericano de Evangelización Social (CLAdeES) invita el próximo jueves 23 de marzo a la presentación del libro «Una Iglesia renovada, una nueva humanidad», de Gustavo Vivona, miembro del Movimiento de la Palabra de Dios, de la Secretaría de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina y de CLAdeES.

El Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, será uno de los invitados que ayudará a profundizar sobre distintos aspectos de la Obra, junto con la Dra. Cecilia Blanco de Di Lascio, miembro del Movimiento de los Focolares, y el Lic. Daniel Martini, perteneciente a la Acción Católica Argentina.

La presentación se realizará en el Teatro Instituto Casa de Jesús, en Av. Corrientes 4471, Ciudad de Buenos Aires, el jueves 23 de marzo a las 18.30 h, con entrada libre y gratuita.

El sábado 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, los seminaristas Roberto Amado BarúaGuido Lautaro Belloni y Sergio Adrián Britez recibirán su Ordenación Diaconal por la imposición de manos y la oración del Padre Obispo Carlos José Tissera. La celebración se realizará a las 10 de la mañana en la Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro) y se transmitirá en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial.

El lema de ordenación que han elegido estos acólitos es «He aquí la servidora del Señor, hágase en mí según tu Palabra» (Lc. 1, 38)

Rezamos por la preparación de estos hermanos y por las vocaciones.

MENSAJE DE CUARESMA 2023

“Caminemos juntos la Cuaresma”

Hermanas y hermanos:

Comenzamos la Cuaresma en el marco del Camino Sinodal Diocesano, en consonancia con la Iglesia universal. La invitación a la conversión es el colorido especial de este tiempo litúrgico. Haremos el camino de Jesús en el desierto, llevados por el Espíritu, para vivir intensamente la misión.

Todavía están vivas las emocionantes imágenes de los momentos vividos con motivo de la Ordenación del Padre Obispo Eduardo. La alegría que nos causa este regalo de Dios nos anima y nos compromete a todos a la evangelización con los gestos y palabras de Jesús. Su lema episcopal es: “Todos somos compañeros de trabajo de Dios” (1 Cor. 3, 9) Como pastor diocesano le he invitado para que desde ya se una a este mensaje.

La esperanza es la que nos fortalece para caminar, para “seguir andando, nomás” (Angelelli) El camino cuaresmal nos ayudará a alimentar la esperanza en este tiempo tan difícil para la humanidad, para nuestro país.

En camino hacia el Sínodo universal, estamos en la etapa continental, bajo el lema: “Ensancha el espacio de tu carpa” (Is. 54, 2) Vamos todos hacia una Iglesia sinodal misionera. Por eso tenemos esperanza. Porque Jesús camina con nosotros. La Palabra nos anima. El Padre Obispo Novak inició su episcopado con esa frase de San Pablo: “Pobre de mí si no predicara el Evangelio” (1 Cor. 9, 16) Su permanente ejemplo nos acompaña.

“Ensancha el espacio de tu carpa”. La imagen de la carpa es muy apreciada en nuestra diócesis. La carpa misionera nacida de la inspiración del P. Gino. Sabemos que es una imagen bíblica. El texto de Isaías hace referencia a la peregrinación del pueblo de Dios a través del desierto. Es un camino hacia la tierra prometida, lleno de esperanza. Tres son los elementos importantes de una carpa: la lona, las sogas y las estacas. Es una imagen de la Iglesia sinodal. La lona que protege del sol o las lluvias, espacio de vida y convivencia. Debe ensancharse, agrandarse para dar lugar a otros que están afuera, que no han entrado. Las sogas o cuerdas que sostienen, mantienen unidos los paños, son el segundo elemento. Mantienen la tensión para que no se derrumbe y resista a los vientos. Deben alargarse para que se agrande la carpa. Tercer elemento: las estacas; ellas anclan la estructura al suelo y garantizan su solidez, pero que siguen siendo capaces de moverse cuando hay que desmontar la carpa y armarla en otro lugar. La iglesia está llamada a expandirse, pero también a moverse. La solidez está dada por las estacas, los cimientos de la fe que no cambian, pero sí pueden ser trasladados y plantados en un terreno siempre nuevo, para que la carpa pueda acompañar al pueblo en su historia. (Esto está dicho en el documento de esta etapa del Sínodo).

Las tensiones, son propias de estar en una carpa. Para no hundirse la estructura de la carpa debe mantener el equilibrio entre las distintas presiones y tensiones del caminar. Aquí está el aporte y la riqueza del discernimiento. Todos nos llevará a una actitud de humildad y generosidad, para ensanchar la carpa, dar cabida a lo diverso, dispuestos a morir a nosotros mismos, que es la esencial de un caminar pascual. Disposición a configurarnos con Jesús: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn. 12, 24).

Será necesario no perder la actitud de escucha. No sólo es una etapa del camino sinodal, sino que es una cualidad propia y permanente de la sinodalidad. Escuchar las voces de las comunidades, de los hermanos caminantes; y escuchar la Palabra de Dios. Como decía el beato obispo Angelelli: “Con un oído en el pueblo y el otro en el Evangelio”. Escuchar y discernir, para tomar buenas decisiones que son los pasos que se dan en el andar.

Tres grandes gestos les proponemos para iniciar la Cuaresma. Gestos rumiados y amasados en la oración, la penitencia y las obras de caridad, como nos aconseja la Iglesia.

  • Participar de la Peregrinación Brocheriana, el domingo 12 de marzo, desde la Catedral a la Casa de Encuentros Santo Cura Brochero, en Bosques, Florencio Varela. Tenemos como lema la frase del Santo Cura: “Ave María Purísima. Aquí vengo a darles música”. En ese día nos uniremos a la celebración de los 10 años de pontificado del Papa Francisco.
  • Estar presentes en el Encuentro Diocesano para el Camino Sinodal, evento al que los agentes pastorales y referentes parroquiales no deberían faltar. Es el sábado 18 de marzo, en la Casa de Encuentros Santo Cura Brochero.
  • Colaborar en la Campaña de Fraternidad que comenzará el sábado 18 de marzo. El lema es: “Estaba de paso, y me alojaron”. Lo recaudado será para sostener la Casa “Papa Francisco”. Allí se alojan los familiares que acompañan a los internados en el Hospital El Cruce; la mayoría de origen humilde, venidos del interior.

Caminemos juntos con estas actitudes de Jesús, de la mano de las hermanas y hermanos de nuestras comunidades y de aquellos que, desde el cielo, interceden y nos animan con el ejemplo de sus vidas entregadas en la construcción del Reino.

La Virgen de Luján nos acompañe en estos tiempos de muchas privaciones y pobrezas, y también de búsqueda común de caminos de superación, compromiso y solidaridad.

Con nuestro cariño y bendición, “Caminemos juntos la Cuaresma” .

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilme
s

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 22 de febrero de 2023.

Catedral de Quilmes – viernes 17 de febrero de 2023

Hermanas y hermanos:

El evangelio proclamado nos presenta a Jesús a orillas del lago, llamando a sus primeros discípulos en el marco de la pesca milagrosa. Texto tan querido para todos nosotros, particularmente los consagrados. Pareciera que la brisa fresca del lago nos abraza en esta tarde y nos llena de profunda alegría y paz, renovando su Palabra que suena clara, profunda, fuerte, a la vez que suave, como prolongándose en nuestro camino discipular: “¡Sígueme!”.

Jesús, el que caminó por la periférica Galilea, es el centro de esta celebración. ¡A Él toda gloria y bendición!

Hace dos años, haciendo nuestro Camino Sinodal Diocesano, les proponía a todos como ícono otra escena junto al lago: “Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato” (Mc. 6, 34)

Así transitamos el doloroso tiempo de la pandemia viral y existencial, que fue sembrando tanta muerte y desolación. Éramos como los pescadores de aquella mañana cargados de cansancio y desilusión, limpiando las redes del desencanto, del trabajo sin fruto. Nuestras comunidades fueron visitadas por la enfermedad y la muerte; la pobreza de medios y la situación social amenazante, nos pusieron a prueba. Como familia diocesana, presbiteral y diaconal, lloramos la muerte de hermanos muy queridos. Los sentimientos de los apóstoles en la orilla del mar, eran los nuestros. Pero Dios nunca abandona. Jesús se acercó como siempre a nuestra orilla, como uno más. Su voz se hizo sentir: “Navega mar adentro”. Como Pedro, pusimos nuestra confianza en la Palabra del Maestro: “si Tú lo dices…”. Las oraciones y celebraciones, hechas de la manera que se podía; el riesgo de arremangarse y ponerse a cocinar, hacer las compras, ir a los hospitales o centros de atención; docentes que acompañaban ingeniosamente a niños y adolescentes; voluntarios que surgían espontáneos. Manos que se unían para socorrer y aliviar en el dolor. La palabra viva del Señor se adueñó de los corazones para hacer frente al mar de lo desconocido y amenazante, sólo guiados por la Palabra salvadora: “ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn. 15, 12) “Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt. 225, 40)

Dice el evangelio de hoy: “sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían” .

Los discípulos pidieron ayuda a sus compañeros. Recuerdo que el año pasado, reunido con los sacerdotes antes de viajar a Roma y visitar al Papa Francisco, hicimos un discernimiento sobre la situación que vivíamos. Consideramos que era importante que fuera y le contara de nuestras desolaciones y nuestras esperanzas. Así fue. El corazón pastoral del obispo de Roma (que hace once años estuvo en este mismo lugar, al inicio de mi caminar como obispo de Quilmes) recibió mi confesión y mi pedido de luz para el camino. Inmediatamente me dijo: “Tenés que pedir un obispo auxiliar”. Hermanas y hermanos, acá lo tenemos: el Padre Obispo Eduardo Gonzalo. ¡Gracias Papa Francisco! ¡Gracias Señor Jesús, porque seguís invitándonos a navegar mar adentro y a tirar las redes! ¡Gracias, Eduardo, por tu respuesta al llamado!

Este sí lleva consigo una renuncia dolorosa: el desprendimiento de una actividad y un servicio vivido por tantos años en la Hermandad de los Operarios Diocesanos. Es algo que jamás estuvo en tu perspectiva. Pero, el Espíritu que siempre te animó, es el que te llevó a confiar, como lo hizo Pedro… “pero, si Tú lo dices”. Ante la maravilla de la pesca, Pedro experimenta su nada y su pecado: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. Simón tuvo la audacia de echar las redes al mar fiándose de la palabra del Maestro; luego tuvo que tener la audacia de permanecer en la compañía de Jesús fiándose de su palabra alentadora.

Las palabras del libro del profeta Isaías que vos has elegido, son más que apropiadas: “No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú me perteneces… Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador… Porque tú eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo” (Is. 43, 1.3.4)

Volviendo al evangelio de Lucas, Jesús le dice a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres» Pescar hombres es una empresa mucho más noble y difícil que pescar peces. Es una misión maravillosa. Vos Eduardo lo has experimentado en tantos destinos pastorales; desde ahora, lo harás con nosotros, en Quilmes. Como lo expresas en tu lema de ordenación episcopal, citando a San Pablo: “Todos somos compañeros de trabajo de Dios” (1 Cor. 3, 9)

Muchas gracias a la Hermandad de los Operarios Diocesanos. Lo hago en la persona del Director General, el P. Florencio Abajo Núñez, que ha querido venir desde España para acompañar a Eduardo y a nuestra Iglesia diocesana. ¡Muchas gracias! ¡Qué desafío también para su pastoreo! No puedo olvidar a algunos de los sacerdotes operarios que he conocido. El Padre Vicente Zueco, tan importante en la pastoral vocacional en nuestro país, y también en la formación de Eduardo. Desde el Cielo nos acompaña. Al P. Arsenio Barrionuevo, que desde Tucumán nos acompaña espiritualmente, con sus 91 años de vida entregada a Dios, importante también en la formación permanente del clero argentino. A vos, querido Padre Lucas Smiriglia, nacido, criado e incardinado en esta Diócesis, y siempre cercano a nosotros. A la Hermandad le confiamos desde este año la formación de los nuevos seminaristas, en la Comunidad de las diócesis de la Patagonia, en Villa Devoto. Querida Hermandad: ¡Muchas gracias! Dios les pague tanta generosidad. Rezamos por sus vocaciones y también para nuestra diócesis. Lo hacemos invocando al Beato Mosén Sol, “el santo apóstol de las vocaciones”, fundador de la Hermandad.

Querido Cardenal Pedro Ricardo Barreto, muchas gracias por estar aquí, acompañando al P. Eduardo y a nosotros. Sabemos que este nombramiento ha significado una renuncia de parte suya y de la Arquidiócesis de Huancayo, en comunión con otras diócesis peruanas, porque el Padre Eduardo ha sido hasta ahora el rector de su Seminario. ¡Muchas gracias también a los sacerdotes peruanos que le acompañan! A ustedes y al pueblo hermano de Perú queremos expresarles nuestra solidaridad en estos momentos de dolor y de incertidumbre que están viviendo.

Gracias hermanos Obispos presentes y a los que no pudieron asistir hoy. Gracias a los co-consagrantes, cercanos al camino vocacional de Eduardo: Mons. Jorge Lozano, Mons. Carlos Sánchez y Mons. Juan Carlos Ares.

Muchas gracias a la querida familia de Eduardo: su hermana Silvia y su esposo Fabián; sus sobrinos Julián y Germán. ¡Ya tienen en Quilmes su casa!

También gracias a todos los sacerdotes, religiosas y religiosos, diáconos, familiares y amigos de Eduardo que han viajado hasta este sur de Buenos Aires. Varios sacerdotes han venido de Brasil para esta celebración ¡Gracias por estar aquí!

A las hermanas y hermanos de otras confesiones cristianas, queridas pastoras y pastores, de corazón les agrademos su presencia.

Agradezco, en nombre de toda la Diócesis, a las autoridades presentes del gobierno nacional, provincial y municipal. Destaco y agradezco la presencia del Intendente de Florencio Varela, Andrés Watson, y demás autoridades de los tres Partidos de nuestra Diócesis.

A ustedes, miembros del Presbiterio de Quilmes, Diáconos Permanentes, Religiosas y Religiosos de la diócesis, miembros de los Institutos de Vida Consagrada, Orden de Vírgenes, seminaristas, y a todas y todos los fieles cristianos de la Diócesis les quiero decir: reciban al Padre Obispo Eduardo con el mismo afecto y confianza que tienen conmigo. Sé que lo harán. Somos una gran familia, sencillos y hospitalarios. Con Eduardo, nos desgastaremos para servirles y acompañarles de la mejor manera. ¡Muchas gracias!

Con el Padre Obispo Luis Stöckler, emérito de Quilmes, y el Padre Obispo Juan Carlos Romanín, emérito de Río Gallegos, que me acompañan siempre, te doy la bienvenida, querido hermano Eduardo, a esta amada Diócesis de Quilmes.

Hace más de 46 años, en este lugar, era ordenado obispo nuestro primer Pastor: el Padre Obispo Jorge Novak. Ese 19 de septiembre de 1976, en este mismo altar pronunció las palabras de San Pablo: “¡Pobre de mí si no predicara el Evangelio!” Su vida y su testimonio, querido Eduardo, te animen cada día. Al decir del Papa Francisco: “Novak es una luz que brilla en el episcopado argentino” Que siempre sea nuestro guía y nos acompañe en el Camino Sinodal de la Iglesia de Quilmes.

María Inmaculada, la tierna Madre de Dios siempre te cuide.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

El Padre Obispo Carlos José Tissera nombró Rector del Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes «Santo Toribio de Mogrovejo» (CEFITEQ) al Presbítero Gustavo Miguel Módica. Asumirá el jueves 09 de marzo a las 19 h en Av. Néstor Kirchener (ex Mitre) 3240, Berazategui.

En otro orden de cosas, el superior provincial de la Congregación Salesiana dispuso que a la comunidad de San Juan Bosco, de la localidad de Don Bosco, se integre el Padre Antonio María Fierens, y a la comunidad de Nuestra Señora de la Guardia de Bernal se sumen el Diácono Ramón Osvaldo Molina y el Hermano Hugo Vera. El Obispo de Quilmes nombrará Párroco de San Juan Bosco al Padre Fierens, y agradece de manera especial al padre Miguel Haag por su servicio generoso en esta porción de la Iglesia, dado que seguirá sirviendo a la congregación en un nuevo destino fuera de esta diócesis.

Además, el provincial de los misioneros redentoristas dispuso que también formen parte de la comunidad de Nuestra Señora de Lourdes de Quilmes Oeste, el Padre Mario Octavio Gómez y el diácono Federico José Romero.

Rezamos por el Padre Gustavo en su nueva misión, por los religiosos que se integran a la Diócesis de Quilmes y por las comunidades que los reciben.

Próximos a celebrar la ordenación episcopal del Padre Eduardo Gonzalo Redondo como Obispo Auxiliar de Quilmes, la Iglesia diocesana que peregrina en Berazategui, Florencio Varela y Quilmes se prepara con gran entusiasmo y alegría.

Detallamos, a continuación, aspectos prácticos para que toda la comunidad diocesana pueda participar de la celebración y festejos:

ORDENACIÓN EPISCOPAL
Será el viernes 17 de febrero a las 19 h en la Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro). La celebración se hará en el interior del templo y se podrá seguir en vivo a través del canal de Youtube de la diócesis: Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial

– Participación del Pueblo de Dios: Toda la gente que quiera participar podrá ingresar al templo y ubicarse en los bancos del pasillo central, luego del noveno banco, y en la columna de asientos que se encuentre del lado derecho (mirando hacia el altar). También podrán ubicarse en el atrio de la Catedral, donde se podrá seguir la celebración a través de la pantalla gigante.

– Obispos, sacerdotes, diáconos, familiares del Padre Eduardo, autoridades y periodistas serán recibidos por personas de la organización que les indicarán los lugares asignados.

FESTEJO DIOCESANO
El ágape fraterno como comunidad diocesana junto con el nuevo obispo auxiliar se llevará adelante el viernes 17 de febrero en el gimnasio del Colegio San José -a 3 cuadras de la Catedral- (Mitre 460, Quilmes Centro), luego de la celebración.
La invitación es abierta a todas las instituciones, grupos y comunidades de la Diócesis de Quilmes.