Carta pastoral por la visita del Papa León XIV
Con el corazón lleno de fe y esperanza queremos compartir con cada uno de ustedes, nuestras parroquias, capillas, comunidades, movimientos eclesiales, sociales y todos los hombres y mujeres de buena voluntad de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui, la alegría de la visita del Santo Padre, el Papa León XIV a nuestra patria.
En un tiempo donde nuestras comunidades enfrentan desafíos complejos, incertidumbres económicas y dolores profundos, la presencia del Sucesor de Pedro entre nosotros se nos presenta como un verdadero signo de esperanza y un soplo del Espíritu Santo que viene a renovar nuestra fe y nuestro compromiso por construir juntos una patria de hermanos.
Un pastor que nos invita a la unidad y a la paz
El Papa Francisco y, ahora, el Papa León XIV nos vienen recordando insistentemente que la misión del cristiano es ser puente y jamás muro. Su visita no es un mero acontecimiento social o institucional; sino una visita pastoral, es un encuentro de fe y un llamado urgente a reconstruir la paz, el diálogo y la solidaridad entre todos los argentinos.
En sus palabras recientes, el Santo Padre nos alienta a mirar al hermano con misericordia, a superar los desencuentros y a volver la mirada hacia Aquel que es la fuente de toda unidad: Jesucristo. Nos propone construir una vida con sentido. Que su venida nos prepare para abrir el corazón a este llamado a la reconciliación y a la fraternidad teniendo en la base la justicia y la paz para todo el Pueblo.
Una Iglesia en salida y al servicio de los más vulnerables
Nuestra Diócesis de Quilmes, nacida hace 50 años, bajo el impulso profético del Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak, en el primero de sus cuatro causes fundacionales, expresa el amor preferencial por los pobres y los más vulnerables, y desde ellos llegar a todos con la Buena Noticia de Jesús, recibimos esta visita como anuncio y compromiso para profundizar nuestra misión:
Sosteniendo la esperanza, Donde cada comunidad sea un refugio de consuelo y escucha para quienes sufren.
Fortaleciendo la cultura del encuentro: Superando las divisiones en nuestras familias, comunidades, organizaciones y barrios, siendo instrumentos de diálogo, de participación y comunión.
Caminando juntos: Viviendo con intensidad la sinodalidad, haciendo de nuestra Iglesia un espacio cada vez mayor, donde todos tienen lugar y voz.
La defensa de la vida concreta en el tiempo actual
En sintonía con las enseñanzas de la reciente encíclica Magnifica Humanitas, recordamos que la grandeza de una comunidad no se mide por la eficiencia de sus sistemas o por el poder de sus medios, sino por su capacidad de reconocer un rostro en el hermano y custodiar la dignidad sagrada de toda persona. En un mundo tentado por la fragmentación y el descarte, la visita del Papa León nos convoca a rechazar toda lógica de indiferencia, apostando firmemente por una cultura que incluye y donde la técnica, la economía y la vida social estén siempre al servicio del desarrollo humano integral y del bien común.
Nos preparamos en la oración y la Misión.
Para acoger de la mejor manera la enseñanza y la presencia del Papa León, invitamos a todas las comunidades parroquiales, educativas y sociales de la diócesis a:
Intensificar la oración: Realizar encuentros de espiritualidad, celebraciones de la palabra, eucaristías, hora santa, el rezo del rosario comunitario pidiendo por la salud y las intenciones del Papa León XIV, así como por los frutos espirituales de su visita.
Reflexionar sobre su magisterio: Promover espacios de lectura y debate en los grupos de catequesis, jóvenes y pastoral social sobre las prioridades del Santo Padre: la paz, el cuidado de la casa común y la atención a los descartados.
Gestos concretos de caridad: Preparar el corazón no solo con palabras, sino con hechos, continuamos exigiendo y haciendo, en la búsqueda de Tierra, Techo y Trabajo para todos, organizando iniciativas de ayuda fraterna en cada barrio para que el paso del Papa deje un surco duradero de solidaridad.
Queridos hermanos y hermanas: que el entusiasmo por la llegada del Papa León XIV no se quede solo en la alegría del momento, sino que se transforme en una auténtica renovación espiritual y misionera que impulse a nuestra Diócesis de Quilmes, profundizando el camino pastoral que también nos regala el 3er Sínodo diocesano, a seguir siendo una Iglesia servidora, cordial y misionera.
Nos encomendamos a la protección de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de nuestra diócesis, para que ella nos guíe en este camino de preparación.
Con nuestros deseos de paz y bien,
+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes










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