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HOMILIA MISA DE CLAUSURA DEL AÑO SANTO
Catedral, domingo 28 de diciembre de 2025

“Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa…”
 (Mt. 2, 20)

 

Hermanas y hermanos:

En esta fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, clausuramos el Año Santo de la Esperanza, inaugurado por el Papa Francisco en la Navidad, abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, con el lema: “Peregrinos de la esperanza”.

La Palabra hoy nos presenta a la Sagrada Familia peregrinando, primero hacia Egipto, huyendo de la crueldad del rey Herodes, que lleno de miedo porque ha nacido un Rey que pueda competirle en su poder, y ha mandado matar a todos los niños menores de dos años. Todos los días 28 de diciembre celebramos la fiesta de los Santos Inocentes. Peregrinos son María y José con el Niño, para salvar su vida, encontrar un trabajo y un techo hasta mejores tiempos. Es la suerte de tantos y tantas, pueblos enteros también, que hoy viven como migrantes abandonando su tierra, sus seres queridos y sus culturas, debido a las guerras, a las hambrunas, la crisis ambiental, las crisis políticas, raciales y económicas que injustamente deben sufrir por culpa de la ambición del poder, del dinero y de la ostentación de una minoría de la población mundial.

Pero Dios no abandona a sus criaturas. “El Señor está cerca del que sufre, y salva a los que están abatidos” (Sal. 33) San José es el hombre de los sueños, a la manera de José, el hijo de Jacob a quienes sus hermanos mayores le llamaban “el soñador”. Dios guía a José en los sueños, para que cumpla su misión, la de ser custodio de la vida del Niño y de su Madre, desde que María queda embarazada hasta que el Niño creció con ellos en Nazareth. En los sueños de los hombres y mujeres, en los sueños de los pueblos, también habla Dios. El Papa Francisco tenía su sueño: “Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”.

“Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. Somos “Peregrinos de esperanza”, una “esperanza que no defrauda”. Ya hemos terminado este Año Santo. Seguiremos caminando. Hemos pasado por la Puerta, que es Cristo. Él es nuestra esperanza: Camino, verdad y vida. El Año Santo nos ha renovado como bautizados, como hijos de Dios, por medio de la Palabra, la penitencia y las obras de caridad. La Palabra hoy nos aconseja sabiamente: “Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los u3os a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección” (Col. 3, 12-14) Es el sueño de Pablo, que es el sueño de Jesús; es nuestro sueño también.

En esta Misa queremos presentar el Documento de Trabajo Final para el Tercer Sínodo Diocesano, que lleva por lema: “Iglesia de Quilmes ¡camina con la alegría del Evangelio!”. Lo hacemos en el marco del Jubileo de los 50 años de la Diócesis. Hoy están presentes los delegados elegidos, representando a los hermanos y hermanas de las parroquias, de los Consejos, de las Vicarías, de las instituciones de la diócesis y de los diferentes movimientos. Gracias a todos por aceptar esta responsabilidad, y por estar presentes en esta tarde.

También esto es un sueño que se va concretando. Nuestro primer obispo, Jorge Novak, hombre de sueños misioneros desde su juventud, también soñó con hacer un Tercer Sínodo. El Señor lo llamó a su presencia, para que ese sueño siguiera latiendo en los corazones de esta Iglesia particular.

También soñó con la diócesis de los 50 años en aquella alocución conocida como “el sueño de Novak”, en el Congreso Misionero del año 1992. Imaginaba una iglesia misionera, con una jurisdicción muy poblada, con muchos servidores laicos a cargo de las parroquias, con sacerdotes que vivirían en comunidad, con muchos catequistas y ministros laicos, donde cada parroquia se administraría autónomamente porque tendrían un fondo común.

Hace más de treinta años, el primer obispo de Quilmes, nos soñó a cada una, a cada uno de nosotros. Finalizaba esa alocución con estas palabras: “Dejemos esta fantasía para, desde el Cielo, yo por lo menos, ver si se hará historia. El segundo o tercer obispo de Quilmes, escribirá el Libro de Oro con su pueblo”. Herederos del “sueño de Novak” también todos estamos rezando desde septiembre pasado: “Queremos ser la Iglesia que soñó Jesús: samaritana, cordial, solidaria y en búsqueda de la justicia y la paz, especialmente con los más pobres; abrazando misericordiosamente a todos”.

Queridas sinodales, queridos sinodales: hoy recibiremos en mano el Documento de Trabajo Final para el Tercer Sínodo Diocesano. Queremos soñar juntos, en torno a la Mesa tendida para toda la Diócesis de Quilmes, donde “todos, todos, todos” tengan un lugar; expresión viva del banquete del Reino que no tiene fin; Reino que ya ha comenzado aquí, ahora, pero que aún no ha llegado a su plenitud. En esta Mesa de los hijos, todos soñamos con esa Iglesia que Jesús soñó. La que soñaron los padres del Concilio Vaticano II, el Papa Francisco y el Padre Obispo Jorge Novak.

Soñamos que todo bautizado, toda bautizada sea respetado en su dignidad. Dignidad que reconocemos en los hermanos y hermanas de otras Iglesias cristianas. La vocación bautismal está llamada a vivir un discipulado de iguales en dignidad. Todos somos discípulos del mismo Cristo, todos somos parte del mismo Pueblo de Dios. Sobre esta base debe redefinirse el liderazgo de las comunidades cristianas.

Soñamos con una Iglesia que escucha el clamor de los pobres y de la Casa Común y cuida de ellos. Queremos unirnos al sueño del Papa Francisco que revitalizó la mirada de la Iglesia sobre los más vulnerables –los pobres, los excluidos, los marginados– e instaló la urgencia del cuidado de la casa común. Es la opción por los pobres que asumió nuestro primer obispo Jorge Novak, como así también su compromiso en la lucha por los Derechos humanos.

Soñamos con una Iglesia donde las mujeres sean respetadas en su dignidad y tengan igualdad de oportunidades en la Iglesia, que es comunión y participación en la misión de todos los bautizados.

Soñamos con familias que sean lugares de comunión y cenáculos de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.

Soñamos con una Iglesia que camina con los jóvenes, que los escucha, los acompaña y los reconoce como protagonistas activos del presente. Soñamos una Iglesia que acoge en la diversidad, que no excluye, que se anima a recibir a todos con misericordia y ternura, sin importar su historia, orientación o situación vital. Soñamos una Iglesia llamada a renovarse desde la escucha, saliendo al encuentro de quienes están lejos, heridos o desilusionados, dejándose interpelar por los jóvenes y animándose a construir con ellos una comunidad más viva, justa y humana, enraizada en el Evangelio.

Soñamos con una Iglesia que se deja interpelar para caminar juntos como Iglesia sinodal, capaces de escuchar las voces del pueblo, usar un lenguaje comprensible y hacer presente a un Dios que sigue habitando nuestras periferias.

Demos gracias al Niño Jesús, a María y San José porque cuidan de nosotros, familia de Dios. Lo hacemos al finalizar este Año Santo 2025. Todo es gracia, todo lo hemos recibido de sus manos. Queremos encomendar este caminar juntos durante el próximo año 2026, en el que celebraremos las Bodas de Oro de la Diócesis. Queremos encomendar el Tercer Sínodo Diocesano que se desarrollará a través de sus distintas etapas hasta la Asamblea Final. Que el Señor nos conceda vivirlo juntos, animados por nuestros sueños, asistidos por la fuerza del Espíritu Santo, atentos a las enseñanzas del Evangelio y a los clamores de nuestro pueblo.

María, Inmaculada Concepción, nos abrace con la misma ternura con que abrazó al Niño en Belén.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

A pesar de todo, estamos felices. Hay lugar para la alegría en el corazón. El centro de esta celebración es Jesús, el Niño de Belén. Por eso estamos felices. Porque Dios está con nosotros; es el Emmanuel. 

Que nadie nos robe esta alegría. Hay motivos para estar preocupados, tristes y agobiados. Pero somos creyentes cristianos. Creemos que Jesús ha nacido, ha dado su vida por nosotros, nos ha salvado y vive en medio de su pueblo. Por eso, que nadie nos quite la alegría de creer. Alegría de saber que Él conoce nuestros dolores y padecimientos; la alegría de saber que Él siempre nos perdona; la alegría que experimentamos al escuchar su Palabra; la alegría de vivir la comunión entre todos y con Él. Que nadie nos quite la alegría de saber que Dios nos ama.

Se clausurará la Puerta Santa que en la Navidad pasada fue abierta por el querido Papa Francisco. Hemos transitado este AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. El camino en nuestra Iglesia de Quilmes se hizo CAMINO SINODAL. El 19 de septiembre hemos iniciado el camino hacia los 50 años de la Diócesis; hemos comenzado a andar el JUBILEO DIOCESANO.

Esta Navidad es celebración de COMUNIÓN. La MESA está tendida para que compartamos el pan de la Vida, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz: JESÚS ES COMUNIÓN. 

No dejemos que nos roben la comunión. La realidad que nos toca vivir, más de una vez nos tienta para romper la comunión, la fraternidad. Nos hace daño la división, la constante rivalidad, nos saca de quicio las ambiciones desmedidas y las promesas vanas, vengan de donde vengan. Se nos tienta para cortarnos solos y no ser solidarios; el sálvese quien pueda, lamentablemente, parece estar implícito en muchas de las decisiones de la vida política y social. El camino de la comunión, de la solidaridad y fraternidad es el antídoto para el individualismo.

JESÚS ES EL CENTRO DE LA NAVIDAD. Contemplarlo en su pequeñez y fragilidad, nos despierta a la ternura y compasión. Lo necesitamos. De Él nos viene la fuerza transformadora de su Espíritu para ser una sola cosa con Él y poder servirlo en los hermanos, haciendo la comunión.

Compartimos la letra del villancico “Comunión de Navidad” (Luis Reigada- Juan Carlos Maddío) La poesía nos ayuda a contemplar ese gran misterio de COMUNIÓN de Dios y nosotros.

                                              
Mira que pide en tu pecho
un pesebre que habitar, 
para hacer su humilde lecho
donde le puedas cantar. 
Mira que pide tus labios
para seguir enseñando;
mira que pide tus pies
para seguir caminando.

Mira que pide tus ojos
para seguir dando luz;
mira que pide tus hombros
para cargar con su cruz.
Mira que pide tus manos
para seguir construyendo;
mira que pide tu vida
para continuar viviendo.

Mira que pide tus penas
para continuar penando;
mira que pide tu amor
para continuar amando.
Al Niñito de Belén,
que nació para sufrir,
no lo defraudes jamás,
piensa que murió por Ti. 

Hermanas y hermanos, el próximo domingo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, vamos a clausurar el JUBILEO DEL AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. Estamos todos invitados a participar de la Misa que celebraremos en la Catedral de Quilmes, a las 19 horas. Estarán presentes todas las personas que han sido elegidas para ser “sinodales” en el TERCER SINODO DIOCESANO.

Deseamos una FELIZ NAVIDAD Y UN BENDECIDO AÑO NUEVO a todas las familias de la Diócesis. Unimos nuestra oración a todos los que sufren, particularmente los enfermos, los adultos mayores empobrecidos, los niños y los jóvenes en situación de calle o afectados por las adicciones. 

Al finalizar el año, expresamos nuestro agradecimiento a todos los agentes pastorales de la Diócesis por su servicio en las 80 parroquias, en todos los movimientos e instituciones, para que el Evangelio de Jesús siga anunciándose a todos, todos, todos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! 


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2025.

El Padre Obispo Carlos José Tissera ha designado al Presbítero Sergio Adrián Britez Administrador parroquial de la Parroquia Virgen María Madre del Pueblo de Berazategui.

Mas adelante se comunicará la fecha del comienzo de su ministerio pastoral en esa comunidad.

El Padre Sergio venía acompañando al Padre Guillermo Feldman como Vicario parroquial de Sagrada Familia y sus comunidades.

Pedimos a María Inmaculada, patrona de esta diócesis, que acompañe a Sergio en esta nueva misión

El Presbítero Marcelo (Peky) Eyheramendy, Director del Instituto de Formación Diaconal San Lorenzo Mártir de la Diócesis de Quilmes, comparte la alegría de la Institución del Lectorado y del Acolitado a hermanos que concurren al instituto, que realizará el Padre Obispo Carlos Jose Tissera el miércoles 26 de noviembre a las 19.00 en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste). 

El Padre Eyheramendy explica que los lectores “reciben el libro de la Sagrada Escritura para transmitir la Palabra de Dios y al meditarla asiduamente, se sientan penetrados y transformados por ella y sepan anunciarla, con toda fidelidad, a sus hermanos. Escucharán esta oración de nuestro Padre Obispo: «Recibe el libro de la Sagrada Escritura y transmite fielmente la Palabra de Dios, para que sea cada día más viva y eficaz en el corazón de los hombres»». Y que los acólitos “participan de un modo peculiar en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia, de cuya vida es cumbre y fuente la Eucaristía, mediante la cual se edifica y crece el pueblo de Dios. Escucharán esta oración de nuestro Padre Obispo: «Recibe esta patena con el pan y este cáliz para la celebración de la Eucaristía, y vive de tal forma que seas digno de servir la mesa del Señor y de la Iglesia».» 

Los candidatos que recibirán el Lectorado son: 
Bruno Javier Tagliabue, Jorge Luis Sánchez, Daniel Alberto Rossato, Juan José Paez, Eduardo Antonio Marin, Cristian Facundo Juarez, Juan Alejandro Casco. 

Los hermanos que ya finalizaron su preparación al diaconado y recibirán el Acolitado son: 
Claudio Alberto Torres, Cristóbal Morochi Choque, Maximiliano Castro, Gabriel Ángel Piñero, César Emiliano Abdala

Rezamos por cada uno de ellos y sus familias, por la fecundidad de su servicio, y por las vocaciones.

HOMILÍA DE LA XXX MISA DE LA ESPERANZA
Cruce Varela, 15 de noviembre de 2025

Hermanas y hermanos:

Con el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza”, hemos sido convocados a este emblemático “Cruce Varela”, para celebrar la XXX Misa de la Esperanza, instituida por nuestro primer pastor el Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak. Coincidentemente también celebramos la IX Jornada Mundial de los pobres que nos ha dejado como legado el querido Papa Francisco.

Este año el Papa León XIV nos brinda este Mensaje que lleva por título el lema que hoy nos convoca: “Tú, Señor, eres mi esperanza”“Estas palabras brotan de un corazón oprimido por graves dificultades: «Me hiciste pasar por muchas angustias» (v. 20), dice el salmista. A pesar de ello, su alma está abierta y confiada, porque permanece firme en la fe, que reconoce el apoyo de Dios y lo proclama: «Tú eres mi Roca y mi fortaleza» (v. 3). De ahí nace la confianza indefectible de que la esperanza en Él no defrauda: «Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme!» (v. 1)” (León XIV, Mensaje. n. 1)

Nosotros estamos reunidos acá para rezar. Para participar del banquete eucarístico donde Jesús se abaja hasta nosotros haciéndose comida y bebida de salvación, fortaleciéndonos con su Espíritu “para seguir andando nomás” (Beato mártir Enrique Angelelli)

Venimos para reafirmar nuestra fraternidad, haciéndonos una sola cosa con Jesús y con tantas hermanas y hermanos que caminan junto a nosotros, cansados y agobiados por el peso de la injusticia, del maltrato, de la exclusión, de la falta de trabajo, de la falta de oportunidades. Traemos la angustia de los que viven la inseguridad laboral, el dolor de las víctimas de la violencia en todas sus formas. Traemos al altar el tormento y la tristeza que causa la adicción de toda clase; el padecimiento de los enfermos, de los sufren por no tener acceso a los medicamentos; también el desconsuelo de los que son discriminados por su origen racial, el sufrimiento de las víctimas de tantas clases de abusos y atropellos; el clamor y la paciencia de las jubiladas y los jubilados que piden ser escuchados y reconocidos en sus reclamos. En este altar se hace presente todo el dolor de los que sienten la muerte de sus seres queridos, muchos a causa de las injusticias humanas. Llegan también a esta mesa de los hijos de Dios, los gritos y los llantos de los niños con hambre, malnutridos, y de los que andan sin rumbo buscando un hogar, un consuelo en quienes puedan darle un plato de comida, una palabra de cariño y un consejo que los anime a vivir con alegría.

Con todas esas personas queremos decir: “Tú, Señor, eres mi esperanza”

Esta es la Mesa del Sacrificio de Cristo por nosotros, y la Mesa donde el Maestro se pone a lavarnos los pies, y a enseñarnos: “ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros” (Jn. 13, 34)

Es la primera Misa de la Esperanza en la que el Papa Francisco nos acompaña desde el Cielo. En su última Carta Encíclica, escrita el 24 de octubre de 2024, la tituló “Dilexit nos” (“Nos amó”) (Rm. 8, 37) refiriéndose a Cristo. Trata sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Es como su testamento espiritual. Allí Francisco nos dice:

“Identificándose con los más pequeños de la sociedad (cf. Mt 25,31-46), Jesús aportó la gran novedad del reconocimiento de la dignidad de toda persona, y también, y, sobre todo, de aquellas personas que eran calificadas de “indignas”. Este nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es más “digno” de respeto y amor cuanto más débil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia “figura” humana, ha cambiado la faz del mundo, dando lugar a instituciones que se ocupan de personas en condiciones inhumanas: los neonatos abandonados, los huérfanos, los ancianos en soledad, los enfermos mentales, personas con enfermedades incurables o graves malformaciones y aquellos que viven en la calle». (Dilexit nos. Nº 170)

El Papa León XIV, fiel al Evangelio y a las enseñanzas de Francisco, nos dice en su Mensaje de hoy:

“Los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados, porque cada uno de ellos, con su existencia, e incluso con sus palabras y la sabiduría que poseen, nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio. Por eso, la Jornada Mundial de los Pobres quiere recordar a nuestras comunidades que los pobres están en el centro de toda la acción pastoral. No solo de su dimensión caritativa, sino también de lo que la Iglesia celebra y anuncia. Dios ha asumido su pobreza para enriquecernos a través de sus voces, sus historias, sus rostros. Toda forma de pobreza, sin excluir ninguna, es un llamado a vivir concretamente el Evangelio y a ofrecer signos eficaces de esperanza” (n. 5)

“Esta es la invitación que nos llega de la celebración del Jubileo. No es casualidad que la Jornada Mundial de los Pobres se celebre hacia el final de este año de gracia. Cuando se cierre la Puerta Santa, tendremos que custodiar y transmitir los dones divinos que han sido derramados en nuestras manos a lo largo de todo un año de oración, conversión y testimonio. Los pobres no son objetos de nuestra pastoral, sino sujetos creativos que nos estimulan a encontrar siempre formas nuevas de vivir el Evangelio hoy. Ante la sucesión de nuevas oleadas de empobrecimiento, existe el riesgo de acostumbrarse y resignarse. Todos los días nos encontramos con personas pobres o empobrecidas y, a veces, puede suceder que seamos nosotros mismos los que tengamos menos, los que perdamos lo que antes nos parecía seguro: una vivienda, comida adecuada para el día, acceso a la atención médica, un buen nivel de educación e información, libertad religiosa y de expresión…

Como observa San Agustín: “Ayudar al pobre es, en efecto, una cuestión de justicia, antes que de caridad. Das pan al hambriento, pero sería mejor que nadie sintiese hambre y no tuvieses a nadie a quien dar. Vistes al desnudo, pero ¡ojalá todos estuviesen vestidos y no hubiese necesidad de vestir a nadie!»
 (Homilías sobre la primera carta de san Juan a los partos, VIII, 5). (n. 6)

Luego de hacer mención a nuestros queridos Papa Francisco y Papa León, no podemos dejar de recordar a nuestro profeta de la esperanza, el Padre Obispo Jorge Novak. Pocos días antes de su muerte, en la homilía del “Te Deum” del 25 de mayo de 2001, luego de describir el desolador panorama social del momento, decía:

“Recordar la fiesta de la Patria, la tierra de los padres, de nuestras raíces y memoria, de un pueblo desorientado que “quiere saber de qué se trata”, esta celebración es también recordar nuestro compromiso con ella, y por lo tanto pedirle a Dios lo que estamos nosotros dispuestos a dar. Y porque sabemos que esa es la voluntad de Dios, le damos gracias y le pedimos su cercanía:

Que Dios bendiga nuestro país y especialmente bendiga a los pobres de la Patria.
Que Dios bendiga a nuestros gobernantes, y les conceda la conversión diaria para poner su responsabilidad y su vida al servicio de los pobres y las víctimas.
Que Dios bendiga a los empresarios, abriéndoles el corazón para que multipliquen las fuentes de trabajo digno y salarios justos.
Que Dios bendiga a los dirigentes, para que siempre cercanos al pueblo y sus necesidades, busquen y se esfuercen por el beneficio de la gente, y no el propio.
Que Dios bendiga a los responsables de administrar justicia, para que ésta llegue a los más desprotegidos, y no permita la impunidad de los poderosos.
Que Dios nos ilumine a nosotros, pastores, para saber decir siempre una palabra profética y de esperanza en medio de tanta muerte.
Que Dios bendiga a nuestras comunidades para que sean siempre signo visible de fraternidad.
Que Dios bendiga a los jóvenes, y les conceda fuerzas y claridad para trabajar por un mundo mejor que el que les hemos dejado sus mayores.
Que Dios bendiga a las mujeres, especialmente a las discriminadas, golpeadas, abusadas, para que en el reconocimiento de su dignidad puedan aportar a nuestra sociedad una mirada siempre nueva y necesaria.
Que Dios bendiga a los niños, para que su infancia sea un feliz tiempo de crecimiento y maduración que les permita vivir sin violencia ni odio.
Que Dios bendiga a nuestro país, y que por ello nos conceda a todos y cada uno trabajar por edificarlo según su voluntad de justicia, de fraternidad y de paz.”
 (Jorge Novak, Te Deum, 25/5/2001)

Hermanas y hermanos: Gracias por la presencia de todos. Gracias por tantas y tantos que en tantos lugares de la Diócesis van sembrando esperanza con su entrega y servicio, especialmente en favor de los más humildes. La próxima Misa de la Esperanza será después de la conclusión del Tercer Sínodo Diocesano. Ya tendremos delineados las líneas pastorales que nos animarán en el camino de los próximos años. La impronta dada por el Padre Obispo Novak, y las luminosas enseñanzas del Papa Francisco, harán de nuestra Iglesia de Quilmes, la Iglesia que soñó Jesús, una Iglesia samaritana, cordial, solidaria y en búsqueda de la justicia y la paz. Una Iglesia pobre para los pobres.

Caminando hacia la celebración de las Bodas de Oro de nuestra Iglesia de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, con alegría y esperanza decimos: ¡Viva Jesús! ¡Viva la Virgen!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

El Padre Obispo Carlos José Tissera, Obispo de Quilmes, designa Presidente de la Junta Diocesana de Catequesis al Profesor Jorge Horacio Segovia. Y como Asesor de la misma, al Presbítero Nelson Gustavo Barrios.

Ellos desempeñarán su servicio en colaboración con los padres obispos y con el Vicario Episcopal para la Evangelización.

Rezamos por estos hermanos y por la fecundidad de su misión.

Con motivo del paro universitario de 72 horas que se llevará a cabo del 12 al 14 de noviembre por los recortes salariales, se suspenderá el inicio de la Cátedra Libre Papa Francisco convocada por la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) y el Obispado de Quilmes para el próximo miércoles 12 de noviembre.

El inicio de esta Cátedra se dará a comienzos de 2026.

“Madre, danos amor para caminar con esperanza”
 

Hermanas y hermanos:

Una vez más el pueblo ha expresado su fe en esta 51ª Peregrinación Juvenil a pie al Santuario de Luján. Cientos de miles de fieles, de toda edad, peregrinaron con el lema: “Madre, danos amor para caminar con esperanza”. El sábado 4, a las 10 horas, la Virgen Peregrina salió desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, llevada por los jóvenes de nuestra Diócesis durante todo el trayecto.

Los peregrinos de nuestra Diócesis, al finalizar la Misa de las 7 de la mañana, presidida por el arzobispo de Buenos Aires, recibimos la Virgen Peregrina para que permanezca con nosotros hasta la 52ª Peregrinación del año 2026.

Es un regalo de Dios, una verdadera gracia, que la Virgen nos acompañe durante nuestro Jubileo “Bodas de Oro” de la Diócesis. Nuestros corazones se llenan de alegría y la recibimos agradecidos.

Lo que hemos vivido este fin de semana podemos resumirlo en las palabras del arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva: “Hay muchos hermanos en nuestro país que ya no tienen fuerzas para seguir, que sienten el peso de la pobreza, del narcotráfico, de la enfermedad y la soledad. Por ellos también peregrinamos, porque no queremos ser un pueblo indiferente”.

Con el Padre Obispo Eduardo quiero invitarlos a disponer nuestros corazones para dejarnos acompañar por la Virgen. Ella viene a consolarnos, a abrazarnos con ternura, para escuchar lo que Jesús nos diga y a caminar con la alegría del Evangelio. 

Esta imagen estará recorriendo toda la Diócesis, no sólo en las parroquias y capillas, sino en los lugares donde nuestro pueblo desarrolla su vida todos los días, en las calles, plazas, ferias, hospitales, hogares de personas mayores, lugares de trabajo y en los diferentes momentos en que nos juntemos para celebrar nuestra fe. Desde ya que la Virgen Peregrina presidirá los momentos significativos de la realización del Tercer Sínodo Diocesano, y las celebraciones centrales del Jubileo de los 50 años de la Diócesis de Quilmes.

Agradecemos al P. Lucio y al P. Darío, que con muchos jóvenes y devotos se organizaron para prestar este servicio durante la Peregrinación, para que la Virgen Peregrina presidiera la marcha y hoy ya la tengamos entre nosotros.

Seguramente la intercesión del Padre Obispo Jorge Novak, de nuestro recordado Padre Gino y de tantas y tantos peregrinos de Luján que vivieron ya su pascua, nos han alcanzado esta gracia de contar con la presencia de la Virgen Peregrina de Luján.

“Madre, danos amor para caminar con esperanza”.

Que en este Mes de las Misiones y del Santo Rosario, Dios bendiga a todas nuestras familias.


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 05 de octubre de 2025.

Los obispos de Quilmes Carlos Tissera y Eduardo Redondo expresan su dolor por la muerte de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez, chicas de 20 y 15 años, que eran buscadas intensamente por sus familias desde el último viernes, y que fueron halladas descuartizadas en Florencio Varela este miércoles 24 de septiembre. Y se lamentan que cerca del día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños (23 de septiembre), se tenga que despedir a estas jóvenes víctimas de muchos de estos flagelos.

Los obispos de Quilmes repudian todo hecho de violencia y muerte, hoy puesto de manifiesto en estas chicas, y desean expresar a las familias su cercanía y oración, en nombre de la comunidad diocesana. Al tiempo que se suman al reclamo de justicia y al pedido a las autoridades nacionales, provinciales y municipales acciones prontas y efectivas de cuidado y promoción de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables.

Los obispos recuerdan el mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina del 26 de junio pasado en donde se sostiene que «si el estado se corre, entra el narcotráfico» e invitan al compromiso, como sociedad, de cuidar y defender la vida.

HOMILIA APERTURA DEL JUBILEO DIOCESANO “BODAS DE ORO”
Catedral de Quilmes, 19 de septiembre de 2025

Hermanas y hermanos:

Con toda solemnidad y alegría hemos iniciado el JUBILEO DE LOS 50 AÑOS DE LA DIÓCESIS DE QUILMES, al cumplirse hoy el 49° Aniversario de su inicio, con la ordenación episcopal de nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak. En este día, en el 2026, se cumplirán los 50 años que celebraremos con desbordante alegría.

Cumplir cincuenta años, para cualquiera de nosotros tiene un gran significado; son bastantes años. Pero para una institución cualquiera, más todavía en la Iglesia, apenas es un retoño. Basta mirar más allá del Riachuelo, y nos encontramos con la Arquidiócesis de Buenos Aires, que fue creada como diócesis en 1620; han pasado más de 400 años. Pero digamos también que nuestro poblado de Quilmes, hunde sus raíces en aquella “Reducción de la Exaltación de la Cruz de los Quilmes” creada en 1666, en este mismo solar donde se levanta este templo que nos alberga. Los años pasaron, y aquí, el Papa San Pablo VI instituyó la Diócesis de Quilmes, a la ribera del inconmensurable Río de la Plata, en 1976.

Todo nacimiento tiene su cuota de dolor. No podemos olvidar que Argentina, en 1976 vivió la oscura noche de la sangrienta y dolorosa dictadura militar. Paradójicamente y providencialmente, en esas tinieblas se encendía una lucecita de esperanza: nacía la Diócesis de Quilmes bajo el pastoreo de un profeta de esperanza: el Padre Obispo Jorge Novak que, considero yo, es un verdadero prócer argentino del siglo XX, y merece un lugar en la historia de la Patria.

La Palabra de Dios que hoy hemos escuchado, nos ayudará para cargar de profundo sentido este inicio del Jubileo.

La primera carta de san Pablo a los Corintios, fue inspiración para el primer mensaje del Padre Obispo Jorge Novak, pronunciado aquel 19 de septiembre de 1976. “Hagamos, hermanos, un gran esfuerzo para lograr que todas nuestras comunidades sean esencialmente misioneras y evangelizadoras… Por mi parte, procedente de una comunidad estrictamente misionera, pondré mi mejor empeño para que la Diócesis, como suma de comunidades, vibre como Pablo: “¡Ay de mí si no evangelizara!”.

Jesús es el Evangelio, la Buena Noticia. Hoy, en la versión de Lucas, Jesús se presenta recorriendo las ciudades y pueblos, “predicando y anunciando la buena noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido sanadas de los malos espíritus y enfermedades. María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes”. ¡Qué bello texto! Es el germen de la Iglesia, pueblo de Dios. Mujeres y hombres pecadores, siguiendo al gran liberador.

Hoy también san Pablo decía: “Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa”, para Pablo la evangelización es un deber que nace de lo profundo de su ser. Claramente lo dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción»” (EG 14)

Pablo nos deja claro que anunciar el Evangelio es un deber, una fuerza imperiosa, imparable; algo que arde y quema en el corazón. Pero a la vez nos da indicaciones concretas que llevan a preguntarnos cuál debe ser nuestro «estilo de evangelización».

La respuesta la da Pablo: «El estilo es hacerse todo a todos»«Me he hecho todo a todos». Significa, en esencia, «ir y compartir la vida de los demás, acompañar en el camino de la fe, ayudar a crecer en el camino de la fe» (Francisco. Homilía en Santa Marta, 9 de septiembre de 2016)

El Padre Obispo Novak tuvo estilo propio. Se hizo todo con todos. Su pastoreo le dio una identidad a nuestra Iglesia de Quilmes. Al iniciar el Primer Sínodo Diocesano dijo: “Nuestra sala sinodal viene a ser, así, el lugar de reencuentro de la Diócesis. Desde la Iglesia local, el gesto del reencuentro llega a la sociedad… vivamos ininterrumpidamente, durante el Sínodo, la sublime escena de la reconciliación fraterna… se necesita valor para dar el primer paso, pero qué milagros desencadena” (21/09/1981) Es el camino de la misericordia.

El alma misionera de Novak tenía su secreto. Así lo expresa en su carta pastoral al cumplirse los 15 años de la Diócesis: “Cuando Pablo VI me nombró primer obispo de Quilmes, el Señor me inspiró la certeza de que, poniéndome bajo la acción del Espíritu Santo iría viendo claro, contaría con los recursos personales y materiales necesarios y encontraría el camino hacia el corazón de los sacerdotes y de los fieles. Nunca me aparté de mi lema: ´Ven Espíritu Santo´. Soy testigo de que el Espíritu ha cumplido ampliamente su asistencia de Consolador, Defensor, Maestro interior, Animador de la oración y de la misión. Estoy absolutamente convencido de que también nos iluminará y robustecerá en los años que nos aguardan”. (Carta Pastoral. 8/09/1991)

Lo que escribía y predicaba, lo rubricaba con su vida. En una Misa con familiares de los desaparecidos dijo: “Hermanos, no se tome a vanidad lo que me atrevo a decir. Lo digo en la presencia de Dios, antes que en la de ustedes. Como el gran Pablo VI, ofrezco formalmente mi libertad, mi integridad física, mi vida, para que se solucione el terrible flagelo de las desapariciones en nuestra patria. Si hace falta sangre, tómese la del Pastor y ahórrase la de las ovejas. Un obispo no puede olvidar las palabras del Maestro, selladas en la cruz con torrentes de sangre: «el buen pastor da la vida por sus ovejas». «El Padre me ama por eso, porque yo me desprendo de mi vida para recobrarla de nuevo» (Jn. 10, 11-17)” (Catedral. 12/08/1979)

De los casi 50 años de la Diócesis, el episcopado del Padre Obispo Jorge Novak cubre casi la mitad. Faltaban dos meses para las “bodas de plata” cuando él falleció.

El Padre Obispo Luis Stöckler fue su sucesor. Hoy contamos con su presencia, gracias a Dios. Gracias Padre Obispo Luis por la cercanía de tu afecto y oración. Para mí ha sido fundamental. Gracias por tu pastoreo de una década entera en esta Diócesis. Mantuviste ardiente la fe de este pueblo con tus sabias enseñanzas, tu claridad teológica, tu cercanía a los más pobres, tu espíritu organizador de las distintas pastorales y la animación de las mismas, especialmente promoviendo la participación de todos en las asambleas parroquiales y diocesanas, acompañando al Consejo Pastoral Diocesano. Gracias por tu entrega generosa, tus valiosos aportes materiales y por tu ejemplo de humildad y pobreza personal. ¡Gracias!

Con el Padre Obispo Luis Stöckler hemos hecho el camino hasta este umbral. Damos gracias a Dios porque nos ha regalado iniciar juntos este JUBILEO. Es una gracia que nos regala el Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak.

Personalmente, en este inicio del Jubileo Diocesano, quiero expresarles dos sentimientos: en primer lugar, pedirles perdón por lo que hice mal como obispo, por no haber estado a la altura de lo que ustedes merecen o esperan de mí. En segundo lugar, quiero darles las gracias por la comprensión y el respeto que siempre me otorgan y, sobre todo, por la oración que elevan por mí cada día, no sólo en la Misa cuando me nombran, sino en sus oraciones y devociones particulares, como muchas veces me lo expresan cuando los saludo, casi siempre al terminar nuestras celebraciones. Gracias por la permanente colaboración en la misión, no sólo a los que están cerca mío en sus distintos oficios y ministerios, sino a todos los que sirven construyendo el Reino con su trabajo y testimonio diario.

Como emblema de esta celebración, llevaremos a nuestras Parroquias el cartel con el lema: “Iglesia de Quilmes ¡camina con la alegría del Evangelio!”. Ustedes verán cómo lo van a replicar en cada comunidad, en cada capilla, en casa salón de reunión, en los comedores y lugares de encuentro, en las calles y lugares públicos.

También llevaremos, el texto de la Oración del Tercer Sínodo, para ser rezada en toda ocasión de encuentro, liturgias, reuniones y celebraciones comunitarias, encuentros de catequesis y de formación. Entre todos nos encargaremos que cada familia cuente con el texto de esta oración.

También nos llevaremos a la parroquia el folleto con los instrumentos de trabajo sinodales, elaborados a partir de los cinco grandes núcleos temáticos, surgidos a lo largo del camino sinodal que venimos haciendo estos años. En agosto hemos conocido y trabajado el contenido de este folleto en el primer encuentro sinodal de los Decanatos. El primer núcleo temático es: 1) BAUTISMO, VOCACIÓN Y MINISTERIO. Los cuatro restantes se tratarán en el segundo encuentro sinodal de los Decanatos, el 9 de noviembre: 2) EL CLAMOR DE LOS POBRES Y DE LA CASA COMÚN. 3) MUJERES. 4) JUVENTUDES Y FAMILIA. 5) COMUNICACIÓN Y REDES.

Como verán, en esos núcleos están contenidos los Cuatro Cauces de la pastoral diocesana, señalados por el Padre Obispo Novak: La opción preferencial por los pobres, la misión, el ecumenismo y la defensa de los derechos humanos.

Todo servirá de base para la realización del TERCER SÍNODO DIOCESANO, preparado por la Comisión que preside el Padre Obispo Eduardo Gonzalo Redondo.

“Iglesia de Quilmes ¡camina con la alegría del Evangelio!”.

Teniendo presente el rico pasado de nuestra Iglesia de Quilmes, marcado a fuego por el pastoreo del Padre Obispo Jorge Novak, abrazamos a todos, todos, todos. En este inicio del JUBILEO DIOCESANO, avizorando el TERCER SÍNODO, queremos celebrar los 50 años y EMPEZAR A MIRAR JUNTOS HACIA ADELANTE.

Queridas hermanas, queridos hermanos: iniciemos el AÑO JUBILAR BODAS DE ORO DE LA DIÓCESIS, con estas palabras del Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada Mundial de los Jóvenes, en Lisboa, el 3 de agosto de 2023:

“¡Todos, todos, todos! En la Iglesia hay lugar para todos. Y esa es la Iglesia, la Madre de todos. Hay lugar para todos. Nos abraza a todos. Nos muestra a Jesús en la cruz, que tanto abrió sus brazos para ser crucificado y morir por nosotros…

Jesús nunca cierra la puerta, nunca, sino que te invita a entrar; entrá y ve. Jesús recibe, Jesús acoge. Dios te ama, Dios te llama. ¡Qué lindo es esto! Dios me ama, Dios me llama. Quiere que esté cerca de Él…

Y una cosa muy interesante: Dios ama por sorpresa. No está programado. El amor de Dios es sorpresa. Siempre sorprende. Siempre nos mantiene alertas y nos sorprende…

Los invito a pensar esto tan hermoso: que Dios nos ama, Dios nos ama como somos, no como quisiéramos ser o como la sociedad quisiera que seamos. ¡Como somos! Nos llama con los defectos que tenemos, con las limitaciones que tenemos y con las ganas que tenemos de seguir adelante en la vida. Dios nos llama así. Confíen, porque Dios es Padre y es Padre que nos quiere y Padre que nos ama. Esto no es muy fácil. Y para esto tenemos una gran ayuda, la Madre del Señor. Ella es nuestra Madre también, Ella es nuestra Madre”.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes