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HOMILIA DE LA MISA PENITENCIAL INICIO DEL SINODO 2026
Domingo 22 de marzo de 2026
Colegio San José – Iglesia Catedral

“Desátenlo para que pueda caminar” 
(Jn. 11, 44)

Hermanas y hermanos:

Estamos ya asomando a la Semana Santa. Hoy es el V Domingo de Cuaresma que iniciamos el miércoles de cenizas. El Papa León Nos decía en su Mensaje de Cuaresma: “Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamadas a realizar en la Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como el clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”

Hoy la Palabra nos ayuda en el conocimiento del misterio de Cristo para vivir en conformidad con él. La resurrección de Lázaro es el último signo de Jesús antes de su pasión; y se convertirá también en el motivo inmediato de su arresto (Jn. 11,47-56). “El que va al encuentro de la muerte, quiere antes ver la muerte cara a cara”. Marta, María y Lázaro son los amigos entrañables de Jesús. La muerte de un amigo es la muerte más parecida a nuestra propia muerte. Sus amigas mandan a llamar a Jesús para que venga a salvar a Lázaro de la muerte. Jesús no escucha esos ruegos. Es como que deja morir a Lázaro. Quiere postrarse ante la tumba de su amigo, cerrado por una piedra y llorar conmovido, consternado, enojado a causa del terrible poder de este “último enemigo” (1 Cor. 15, 26) que sólo puede ser vencido desde dentro, desde lo profundo de sí mismo. Sin estas lágrimas ante el sepulcro de Lázaro, Jesús no sería el hombre que es. 

El evangelio de san Juan narra este hecho portentoso con un entrelazado de palabras que nos muestran el poder divino de Jesús, el poder del Espíritu del que nos habla hoy el profeta: “Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas… Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán” (Ez. 37, 12.14) Retenemos las palabras de Jesús en este relato de hoy: “Tu hermano resucitará”. “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”. “¿Dónde lo pusieron?”. “Quiten la piedra”. “Padre, te doy gracias porque me oiste. Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. “Lázaro, ven afuera”. “Desátenlo para que pueda caminar”.  Qué fuerte que resuenan estas palabras hoy, como siempre. “El poder de Jesús sobre la muerte es parte de su misión, pero no será un “pleno poder” hasta que, exhalando el Espíritu Santo hacia Dios y hacia la Iglesia, muera en la cruz” (Hans Urs hvon Balthasar). 

“Desátenlo para que pueda caminar” (Jn. 11, 44) Hoy lo dice Jesús también a nosotros. Su fuerza nos levanta de la muerte. Cristo vive y nos quiere vivos. “Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo” (EG 276)

“Iglesia de Quilmes, camina con la alegría del Evangelio” 

A la luz de este Evangelio de Vida plena, queremos mirarnos y reconocernos como Iglesia, como pueblo de Dios nacido del costado abierto de Cristo. “Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos” (Ef. 4, 5-6) Hoy, en esta Catedral, como lo hicieran aquellos hermanos y hermanas junto al Padre Obispo Jorge Novak en el Primer y en el Segundo Sínodo Diocesano, queremos decir en voz alta y contentos: “SOMOS DE LA IGLESIA DE QUILMES NOMÁS”   

Esto lo expresamos de una manera más dinámica cuando decimos también: “IGLESIA DE QUILMES, CAMINA CON LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO”. Con ello estamos diciendo que nuestra Iglesia es SINODAL. Al Papa Francisco le gustó mucho nuestro lema. Nos mandó un mensaje muy bello. También el Papa León XIV lo conoce.

Al iniciar con este Encuentro Penitencial el Tercer Sínodo Diocesano, con la presencia de los sinodales, permítanme desglosar la reflexión del Papa Francisco al comienzo del último Sínodo de la Iglesia:

TRES PALABRAS

“Las palabras clave del Sínodo son tres: comunión, participación y misión. Comuniónymisiónson expresiones teológicas que designan el misterio de la Iglesia. La Iglesia, por medio de esas dos palabras (comunión y misión) contempla e imita la vida de la Santísima Trinidad, misterio de comunión ad intra y fuente de misión ad extra. 

La tercera palabra es participación. Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad de manera concreta a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos. La participación es una exigencia de la fe bautismal. ¡La participación de todos es un compromiso eclesial irrenunciable! Todos los bautizados y bautizadas, este es el carné de identidad: el Bautismo
.

TRES RIESGOS

El Sínodo, al mismo tiempo que nos ofrece una gran oportunidad para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica, no está exento de algunos riesgos. Cito tres de ellos: 

El primero es el formalismo: un Sínodo se puede reducir a un evento extraordinario, pero de fachada, como si nos quedáramos mirando la hermosa fachada de una iglesia, pero sin entrar nunca. 

Un segundo riesgo es el intelectualismo —es decir, la abstracción; la realidad va por un lado y nosotros con nuestras reflexiones vamos por otro—, convertir el Sínodo en una especie de grupo de estudio; una suerte de “hablar por hablar”, donde se actúa de manera superficial y mundana, terminando por caer otra vez en las habituales y estériles clasificaciones ideológicas y partidistas, y alejándose de la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades.

Por último, puede surgir la tentación del inmovilismo. Es mejor no cambiar, puesto que «siempre se ha hecho así» (Exhort. apost. Evangelii gaudium, 33) —esta palabra es un veneno en la vida de la Iglesia, “siempre se ha hecho así”—. 

TRES OPORTUNIDADES

Vivamos esta ocasión de encuentro, escucha y reflexión como un tiempo de gracia que, en la alegría del Evangelio, nos permita captar al menos tres oportunidades.  

La primera es la de encaminarnos, no ocasionalmente, sino estructuralmente hacia una Iglesia sinodal. Un lugar abierto, donde todos se sientan en casa y puedan participar. 

El Sínodo también nos ofrece una oportunidad para ser Iglesia de la escucha, para tomarnos una pausa de nuestros ajetreos, para frenar nuestras ansias pastorales y detenernos a escuchar. Escuchar el Espíritu en la adoración y la oración. ¡Cuánto nos hace falta hoy la oración de adoración!

Por último, tenemos la oportunidad de ser una Iglesia de la cercanía. Volvamos siempre al estilo de Dios, el estilo de Dios es cercanía, compasión y ternura. Una Iglesia que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios. 

JORGE NOVAK: UN OBISPO SINODAL

En nuestra Iglesia de Quilmes tenemos un ejemplo indiscutido: el Padre Obispo Jorge Novak. Encarnó en su vida la cercanía, la compasión y la ternura. 

Cuando convocó al Tercer Sínodo, a fines del año 2000, describió la situación social del momento con estas palabras (cito sólo un párrafo): “Nuestro pueblo continúa decayendo. Decae la persona, ante el embate del oleaje embravecido de planificaciones pensadas para grupos económicamente poderosos. La libertad sigue siendo una aspiración, pero no puede resistir ante el ataque masivo de las realidades bien concretas. El trabajo es pura filosofía y también el Evangelio del trabajo queda relegado al desprecio y al olvido. Los que “gozan” de una ocupación saben que la permanencia es incierta. La subocupación alcanza desniveles de esclavitud… La violencia y la droga se han instalado en nuestros barrios. Además de la crítica situación social no cabe duda que hay una estrategia teledirigida desde la concentración del poder en el mundo, y que cuenta con testaferros fidelísimos e incondicionales en nuestro país… Nuestras respuestas, sinceras y generosas, son insuficientes. Nuestras Cáritas se sienten desbordadas. Las autoridades civiles desvían a los indigentes a nuestros modestísimos centros asistenciales, aunque cobran los impuestos que permitirían respuestas más eficientes”. (Novak. 4 de octubre de 2000) 

Durante ese año 2000, mientras el Padre Obispo Gerardo Farrell, su auxiliar coadjutor, se debatía en su enfermedad, el 27 de abril, en la ciudad de Buenos Aires, en el panel de presentación de su libro sobre los Derechos Humanos, el Padre Obispo Jorge decía: “Mi actitud pastoral en el área de los Derechos Humanos maduró en mi conciencia como respuesta a la Palabra de Dios, al Magisterio de la Iglesia y a una comunidad de sufrientes que golpeaban a las puertas de nuestro obispado… Los grandes modelos episcopales de todos los tiempos, defendiendo al pobre y encarando al poderoso, me animaban a imitarlos, aplicando a mis circunstancias concretas la respuesta. No se podía callar, no cabía refugiarse tras un escudo mentiroso que pretendiera justificar la inercia… El desfile de personas y familias golpeadas por la violencia represora se repetía a diario. Las entrevistas eran sencillas, pero de una profundidad abismal en lo tocante a la verdad de los hechos. ¡Sólo Dios fue testigo de estos testimonios, verdaderas confidencias que esas víctimas no se animaban a deponer como testimonios sangrantes! La conciencia no me permitía actuar si no en la forma en que, con la ayuda de Dios, lo pude hacer. Siempre quedé a mucha distancia del ideal. Que Dios me perdone si no lo supe hacer mejor”

El Padre Obispo Jorge Novak tenía un corazón de pastor que palpitaba con el corazón traspasado de dolor de su pueblo. Era la voz de los que no tienen voz. En este lugar, donde descansan sus restos, desde donde él hacía escuchar su voz, y donde recibía a todos, todos, todos… hoy queremos decir juntos: “SOMOS DE LA IGLESIA DE QUILMES NOMÁS”.

“Queridos hermanos y hermanas, que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu. Porque tenemos necesidad del Espíritu, del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, desata las cadenas y difunde la alegría. El Espíritu Santo es Aquel que nos guía hacia donde Dios quiere, y no hacia donde nos llevarían nuestras ideas y nuestros gustos personales. El padre Congar (un teólogo del Concilio Vaticano II), de santa memoria, recordaba: «No hay que hacer otra Iglesia, pero, en cierto sentido, hay que hacer una Iglesia otra, distinta» (Verdadera y falsa reforma en la Iglesia, Madrid 2014, 213). Y esto es un desafío. Por una “Iglesia distinta”, abierta a la novedad que Dios le quiere indicar, invoquemos al Espíritu con más fuerza y frecuencia, y dispongámonos a escucharlo con humildad, caminando juntos, tal como Él —creador de la comunión y de la misión— desea, es decir, con docilidad y valentía.

¡Ven, Espíritu Santo! Tú que suscitas lenguas nuevas y pones en los labios palabras de vida, líbranos de convertirnos en una Iglesia de museo, hermosa pero muda, con mucho pasado y poco futuro. Ven en medio nuestro, para que en la experiencia sinodal no nos dejemos abrumar por el desencanto, no diluyamos la profecía, no terminemos por reducirlo todo a discusiones estériles. Ven, Espíritu Santo de amor, dispón nuestros corazones a la escucha. Ven, Espíritu de santidad, renueva al santo Pueblo fiel de Dios. Ven, Espíritu creador, renueva la faz de la tierra. Amén”
 (Francisco, Discurso en el Aula nueva del Sínodo, 9 de octubre de 2021)

María Inmaculada, patrona de la Diócesis, enséñanos a ser una Iglesia sinodal, a escuchar, a ser cercanos para todos, todos, todos. Tu presencia maternal nos llene de alegría y esperanza.

Por eso hoy, con el Negrito Manuel, decimos: “YO SOY DE LA VIRGEN NOMÁS”.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Como invitaron los padres obispos Carlos Tissera y Eduardo Redondo en la Carta Pastoral de Cuaresma del pasado 18 de febrero, el próximo domingo 22 de marzo se realizará la Celebración Penitencial Diocesana, camino al Tercer Sínodo Diocesano.

La convocaoria será el domingo 22 a las 18.00 h en las puertas del colegio San José (9 de julio y Mitre, Quilmes), para peregrinar hacia la Iglesia Catedral (Pasaje Papa Francisco -ex Rivadavia- 355, Quilmes). En caso de lluvia, la convocatoria se realiza directamente a las 18.00 h en la Iglesia Catedral.

Este Encuentro Cuaresmal Diocesano se transmitirá en vivo en Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial.

Toda la comunidad diocesana está invitada a participar de esta Celebración Penitencial.

Hermanas y hermanos de la Diócesis:
    
¡Alegría y paz en el Señor! Les escribo en esta segunda semana de Cuaresma. Todas las Cuaresmas son distintas, pero esta es muy diferente para mí. Desde ya, porque estamos viviendo el Año Jubilar de la Diócesis y haciendo el camino para celebrar el Tercer Sínodo Diocesano. Pero en lo particular, estoy transitando la recuperación de una intervención quirúrgica decidida a fin de año, para extraer un lentigo (una mancha en la piel) de la parte izquierda de la cara. Ahora se está analizando lo extraído. A raíz de ello, se me ha hecho un injerto de piel, el cual ha sido exitoso, gracias a Dios. En ningún momento he tenido dolor ni molestias. Sí es necesario el reposo por varios días, para cuidar la consolidación del injerto.

Por este medio quiero expresarles mi agradecimiento por tantas manifestaciones de cariño y aprecio y, fundamentalmente, por las oraciones que han hecho y siguen elevando a Dios por mi salud. Sé de la cercanía de la Virgen, del Santo Cura Brochero y del Padre Obispo Jorge Novak, y tantas y tantos santos que se han invocado. Cuando visité la tumba del Papa Francisco en enero, también se lo he pedido. Dios se hace presente con tantos detalles, para mostrarnos que siempre está atento a nuestras necesidades, y nos da lo que realmente necesitamos. Providencialmente me ha tocado acompañar en la convalecencia al P. Obispo Maxi que, como saben, fue operado del corazón. Felizmente se está recuperando muy bien. Agradezco la oración que elevaron por él. También él me hacía llegar su cercanía en la oración desde su internación.

Mi agradecimiento al P. Obispo Eduardo, al P. Lucio y a mi secretaria Mónica, que son los que me asisten más de cerca en estas circunstancias. Sé que todos quisieran estar más cerca, pero lo comprenderán que no es posible. Sé que están y los siento muy cerca: el P. Obispo Marcelo Colombo, el P. Obispo Luis, el P. Obispo Juan Carlos, los sacerdotes, los diáconos, religiosas, religiosos, consagradas y consagrados, seminaristas, y a ustedes fieles de tantas comunidades. Los obispos de la región Buenos Aires, y muchos obispos del país me han acompañado también.

Agradezco las atenciones de los profesionales de la Clínica San Camilo, donde se realizó la operación, de la Hna. Norma de la Comunidad de San Camilo, de mi médico Juan Manuel Blanco, del personal de enfermería, por la eficiencia y delicadeza de sus tareas.

A la distancia me han acompañado con su cariño y oración familiares y amigos, aún de fuera del país. Me siento muy mimado por todos. ¡Muchas gracias! Dios les pague tanta bondad con abundantes bendiciones.

En el Evangelio del domingo, nos dice que, al final de la experiencia de la Transfiguración de Jesús, después de escuchar la voz del Padre, los discípulos se habían caído “con el rostro en tierra y llenos de temor”. Jesús se acercó y los tocó diciéndoles: “Levántense, no tengan miedo”. Gestos que también hacía Jesús con los enfermos. Los discípulos también necesitaron ser sanados, no sólo del miedo, sino de sus pensamientos que todavía estaban muy lejos de los de Jesús. Luego, vieron a Jesús solo; ya no estaban Moisés y Elías. Sólo a Jesús tendrán que seguir, caminando a otra transfiguración, de la pasión y muerte de Jesús, como paso hacia la Vida eterna. La experiencia de la Pascua. Con ustedes, me dejo tocar por Jesús, invitándome a levantarme, a no tener miedo y seguirlo.

En estos días ha recrudecido esta “tercera guerra mundial de a pedazos”; en estos tiempos en que vivimos tanta incertidumbre, violencia en tantas formas, decepciones en el mundo político y social, de dinero que no alcanza y falta de trabajo, desamparo de los más frágiles y necesitados, el Señor nos invita a levantarnos, a no tener miedo, y mirarlo a Él solo, y a seguirlo en su camino. Camino de la entrega, del servicio, camino del amor fuerte y concreto.

Recemos por la justicia y la paz en el mundo, y por la serenidad de los ánimos en nuestra Patria, para privilegiar los caminos del diálogo sincero y comprometido por el bien común, privilegiando con hechos concretos a los pobres.

Anhelo poder estar prontamente disponible para realizar mis tareas ordinarias, particularmente celebrar la Eucaristía en las Comunidades.

Que la Virgen nos siga cuidando tiernamente. ¡Que Dios nos bendiga!

¡Un abrazo grande!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 02 de marzo de 2026.

El superior provincial de la Congregación Salesiana realizó cambios en la conformación de las comunidades religiosas presentes en la Diócesis de Quilmes, y propuso al Obispo el nombramiento de nuevo párroco y vicario parroquial.

Es por eso que el Padre Obispo Carlos Tissera nombra párroco de Nuestra Señora de la Guardia de Bernal al Padre Daniel Antúnez, salesiano, quien llegará los próximos días.

Y en la parroquia San Juan Bosco, también del Decanato Quilmes Centro, designa Vicario parroquial al sacerdote salesiano José Armando Cortez.

En el caso de los cambios en las comunidades del Movimiento de la Palabra de Dios, el Padre Obispo Carlos nombra Administrador parroquial de Santa Lucía de Florencio Varela al Padre Adrián Caruso. La celebración de inicio de misión pastoral será el viernes 27 de marzo a las 18 h en la parroquia (Avellaneda 250, Florencio Varela) y estará presidida por Monseñor Tissera.

El Padre Obispo Carlos, junto con el Padre Obispo Eduardo Redondo, agradecen de manera especial al sacerdote salesiano Horacio López, al Hermano Coadjutor salesiano Mario Daniel «Coco» Romanín, y al Presbítero Jorge Rubén Bienedell, del Movimiento de la Palabra de Dios, por su cercanía y compromiso, y por el enorme trabajo en la diócesis de Quilmes.

Los padres obispos invitan a la comunidad diocesana a rezar por estos hermanos y por la fecundidad de sus ministerios.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho”
(Sab. 11, 23)

Hermanas y hermanos:

Pasado el carnaval, los cristianos celebramos el Miércoles de Ceniza con el que comenzamos la Cuaresma. Cinco semanas de preparación para nuestra celebración más grande: la Pascua. El misterio de la muerte y resurrección de Cristo que cambió el rumbo de la historia humana.

“Señor tu eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho” (Sab. 11, 23) Este texto bíblico es la Antífona del inicio de la Misa del Miércoles de Ceniza.

El Señor nos muestra su misericordia para que nos volvamos a Él. Cuaresma es un llamado a la conversión; es una invitación para volvernos hacia Jesús que nos llama al cambio de vida. Él quiere transformar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. El pecado presente en nuestra historia, cada día, nos va endureciendo, nos va encerrando en la clausura de nuestro asfixiante yo, en el individualismo resignado, en la debilidad de nuestra mezquindad, en la fragilidad de nuestro enojo, en el engaño de los placeres, para enterrarnos en un pesimismo paralizante, o envolvernos en la flaca esperanza de promesas falsas. Es la obra del tentador. 

Cuaresma es el tiempo de la ESCUCHA. Tiempo para afinar los oídos del espíritu para escuchar la Palabra de Dios. Ese Dios que, como cuenta el libro del Génesis, se pasea por el jardín llamando al hombre que, avergonzado, se ha escondido porque ha pecado: “¿Dónde estás?” El Señor nos busca, antes que nosotros mismos queramos volver a Él. 

El Papa León XIV, en su primer Mensaje de Cuaresma, nos dice: “Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha (…) Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud”.

Desde tiempos antigüos, como la atestigua la Biblia, se nos invita al AYUNO. Así comienza la Cuaresma, con ayuno y abstinencia de algunos alimentos. Dice también el Papa: “el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Sirve para discernir y ordenar los ‘apetitos’, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”

Cuaresma es camino de la Iglesia, es CAMINAR JUNTOS. Nos dice León XIV: “Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”. 

El Papa León, al finalizar su Mensaje dice algo que tantas veces nos pidió el Papa Francisco: “Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”

Hermanas y hermanos: Ya hemos iniciado el Camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. El Papa León XIV se puso muy contento cuando lo supo. Nos insta a que nos involucremos todos en este camino eclesial. Quedó sorprendido al saber que el Padre Obispo Jorge Novak había celebrado dos Sínodos diocesanos. Contamos con la bendición del Papa. 

Les invitamos a compartir en las distintas celebraciones cuaresmales en sus parroquias y capillas. También a ser generosos en la Campaña Diocesana de la Fraternidad que organiza Caritas Quilmes.

Les pedimos que agenden la fecha del ENCUENTRO CUARESMAL DIOCESANO. Una celebración penitencial camino al Tercer Sínodo Diocesano, en la Iglesia Catedral, el domingo 22 de marzo a las 19 horas.

Hermanas y hermanos, les deseamos un fructífero tiempo de Cuaresma, camino a los 50 años de la Diócesis de Quilmes.

Fraternalmente les bendicen:

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 18 de febrero de 2026.

Se informa a la comunidad diocesana que el Padre Obispo Carlos José Tissera el jueves 19 de febrero será sometido a una intervención quirúrgica programada, de carácter ambulatorio.

El Padre Lucio Carvalho Rodrigues, Vicario General de la Diócesis de Quilmes, aclara que «la intervención responde a una lesión cutánea detectada y evaluada a tiempo, que requiere su tratamiento definitivo mediante una pequeña cirugía, como medida preventiva. El procedimiento no reviste gravedad y no implica internación.

Por indicación médica, durante algunos días posteriores a la intervención deberá ajustar su agenda, a fin de favorecer una adecuada recuperación, retomando luego progresivamente sus actividades habituales.

Acompañamos al Padre Obispo con nuestra oración fraterna, pidiendo al Señor que lo sostenga y le conceda una pronta y serena recuperación, para que pueda continuar con plenitud su servicio pastoral entre nosotros.

Encomendamos su salud y su ministerio a la Virgen María, Madre de la Iglesia, y al San José Gabriel del Rosario Brochero, para que lo acompañen, lo cuiden y lo fortalezcan.

En comunión y esperanza».

HOMILIA MISA DE CLAUSURA DEL AÑO SANTO
Catedral, domingo 28 de diciembre de 2025

“Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa…”
 (Mt. 2, 20)

 

Hermanas y hermanos:

En esta fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, clausuramos el Año Santo de la Esperanza, inaugurado por el Papa Francisco en la Navidad, abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, con el lema: “Peregrinos de la esperanza”.

La Palabra hoy nos presenta a la Sagrada Familia peregrinando, primero hacia Egipto, huyendo de la crueldad del rey Herodes, que lleno de miedo porque ha nacido un Rey que pueda competirle en su poder, y ha mandado matar a todos los niños menores de dos años. Todos los días 28 de diciembre celebramos la fiesta de los Santos Inocentes. Peregrinos son María y José con el Niño, para salvar su vida, encontrar un trabajo y un techo hasta mejores tiempos. Es la suerte de tantos y tantas, pueblos enteros también, que hoy viven como migrantes abandonando su tierra, sus seres queridos y sus culturas, debido a las guerras, a las hambrunas, la crisis ambiental, las crisis políticas, raciales y económicas que injustamente deben sufrir por culpa de la ambición del poder, del dinero y de la ostentación de una minoría de la población mundial.

Pero Dios no abandona a sus criaturas. “El Señor está cerca del que sufre, y salva a los que están abatidos” (Sal. 33) San José es el hombre de los sueños, a la manera de José, el hijo de Jacob a quienes sus hermanos mayores le llamaban “el soñador”. Dios guía a José en los sueños, para que cumpla su misión, la de ser custodio de la vida del Niño y de su Madre, desde que María queda embarazada hasta que el Niño creció con ellos en Nazareth. En los sueños de los hombres y mujeres, en los sueños de los pueblos, también habla Dios. El Papa Francisco tenía su sueño: “Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”.

“Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. Somos “Peregrinos de esperanza”, una “esperanza que no defrauda”. Ya hemos terminado este Año Santo. Seguiremos caminando. Hemos pasado por la Puerta, que es Cristo. Él es nuestra esperanza: Camino, verdad y vida. El Año Santo nos ha renovado como bautizados, como hijos de Dios, por medio de la Palabra, la penitencia y las obras de caridad. La Palabra hoy nos aconseja sabiamente: “Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los u3os a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección” (Col. 3, 12-14) Es el sueño de Pablo, que es el sueño de Jesús; es nuestro sueño también.

En esta Misa queremos presentar el Documento de Trabajo Final para el Tercer Sínodo Diocesano, que lleva por lema: “Iglesia de Quilmes ¡camina con la alegría del Evangelio!”. Lo hacemos en el marco del Jubileo de los 50 años de la Diócesis. Hoy están presentes los delegados elegidos, representando a los hermanos y hermanas de las parroquias, de los Consejos, de las Vicarías, de las instituciones de la diócesis y de los diferentes movimientos. Gracias a todos por aceptar esta responsabilidad, y por estar presentes en esta tarde.

También esto es un sueño que se va concretando. Nuestro primer obispo, Jorge Novak, hombre de sueños misioneros desde su juventud, también soñó con hacer un Tercer Sínodo. El Señor lo llamó a su presencia, para que ese sueño siguiera latiendo en los corazones de esta Iglesia particular.

También soñó con la diócesis de los 50 años en aquella alocución conocida como “el sueño de Novak”, en el Congreso Misionero del año 1992. Imaginaba una iglesia misionera, con una jurisdicción muy poblada, con muchos servidores laicos a cargo de las parroquias, con sacerdotes que vivirían en comunidad, con muchos catequistas y ministros laicos, donde cada parroquia se administraría autónomamente porque tendrían un fondo común.

Hace más de treinta años, el primer obispo de Quilmes, nos soñó a cada una, a cada uno de nosotros. Finalizaba esa alocución con estas palabras: “Dejemos esta fantasía para, desde el Cielo, yo por lo menos, ver si se hará historia. El segundo o tercer obispo de Quilmes, escribirá el Libro de Oro con su pueblo”. Herederos del “sueño de Novak” también todos estamos rezando desde septiembre pasado: “Queremos ser la Iglesia que soñó Jesús: samaritana, cordial, solidaria y en búsqueda de la justicia y la paz, especialmente con los más pobres; abrazando misericordiosamente a todos”.

Queridas sinodales, queridos sinodales: hoy recibiremos en mano el Documento de Trabajo Final para el Tercer Sínodo Diocesano. Queremos soñar juntos, en torno a la Mesa tendida para toda la Diócesis de Quilmes, donde “todos, todos, todos” tengan un lugar; expresión viva del banquete del Reino que no tiene fin; Reino que ya ha comenzado aquí, ahora, pero que aún no ha llegado a su plenitud. En esta Mesa de los hijos, todos soñamos con esa Iglesia que Jesús soñó. La que soñaron los padres del Concilio Vaticano II, el Papa Francisco y el Padre Obispo Jorge Novak.

Soñamos que todo bautizado, toda bautizada sea respetado en su dignidad. Dignidad que reconocemos en los hermanos y hermanas de otras Iglesias cristianas. La vocación bautismal está llamada a vivir un discipulado de iguales en dignidad. Todos somos discípulos del mismo Cristo, todos somos parte del mismo Pueblo de Dios. Sobre esta base debe redefinirse el liderazgo de las comunidades cristianas.

Soñamos con una Iglesia que escucha el clamor de los pobres y de la Casa Común y cuida de ellos. Queremos unirnos al sueño del Papa Francisco que revitalizó la mirada de la Iglesia sobre los más vulnerables –los pobres, los excluidos, los marginados– e instaló la urgencia del cuidado de la casa común. Es la opción por los pobres que asumió nuestro primer obispo Jorge Novak, como así también su compromiso en la lucha por los Derechos humanos.

Soñamos con una Iglesia donde las mujeres sean respetadas en su dignidad y tengan igualdad de oportunidades en la Iglesia, que es comunión y participación en la misión de todos los bautizados.

Soñamos con familias que sean lugares de comunión y cenáculos de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.

Soñamos con una Iglesia que camina con los jóvenes, que los escucha, los acompaña y los reconoce como protagonistas activos del presente. Soñamos una Iglesia que acoge en la diversidad, que no excluye, que se anima a recibir a todos con misericordia y ternura, sin importar su historia, orientación o situación vital. Soñamos una Iglesia llamada a renovarse desde la escucha, saliendo al encuentro de quienes están lejos, heridos o desilusionados, dejándose interpelar por los jóvenes y animándose a construir con ellos una comunidad más viva, justa y humana, enraizada en el Evangelio.

Soñamos con una Iglesia que se deja interpelar para caminar juntos como Iglesia sinodal, capaces de escuchar las voces del pueblo, usar un lenguaje comprensible y hacer presente a un Dios que sigue habitando nuestras periferias.

Demos gracias al Niño Jesús, a María y San José porque cuidan de nosotros, familia de Dios. Lo hacemos al finalizar este Año Santo 2025. Todo es gracia, todo lo hemos recibido de sus manos. Queremos encomendar este caminar juntos durante el próximo año 2026, en el que celebraremos las Bodas de Oro de la Diócesis. Queremos encomendar el Tercer Sínodo Diocesano que se desarrollará a través de sus distintas etapas hasta la Asamblea Final. Que el Señor nos conceda vivirlo juntos, animados por nuestros sueños, asistidos por la fuerza del Espíritu Santo, atentos a las enseñanzas del Evangelio y a los clamores de nuestro pueblo.

María, Inmaculada Concepción, nos abrace con la misma ternura con que abrazó al Niño en Belén.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

A pesar de todo, estamos felices. Hay lugar para la alegría en el corazón. El centro de esta celebración es Jesús, el Niño de Belén. Por eso estamos felices. Porque Dios está con nosotros; es el Emmanuel. 

Que nadie nos robe esta alegría. Hay motivos para estar preocupados, tristes y agobiados. Pero somos creyentes cristianos. Creemos que Jesús ha nacido, ha dado su vida por nosotros, nos ha salvado y vive en medio de su pueblo. Por eso, que nadie nos quite la alegría de creer. Alegría de saber que Él conoce nuestros dolores y padecimientos; la alegría de saber que Él siempre nos perdona; la alegría que experimentamos al escuchar su Palabra; la alegría de vivir la comunión entre todos y con Él. Que nadie nos quite la alegría de saber que Dios nos ama.

Se clausurará la Puerta Santa que en la Navidad pasada fue abierta por el querido Papa Francisco. Hemos transitado este AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. El camino en nuestra Iglesia de Quilmes se hizo CAMINO SINODAL. El 19 de septiembre hemos iniciado el camino hacia los 50 años de la Diócesis; hemos comenzado a andar el JUBILEO DIOCESANO.

Esta Navidad es celebración de COMUNIÓN. La MESA está tendida para que compartamos el pan de la Vida, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz: JESÚS ES COMUNIÓN. 

No dejemos que nos roben la comunión. La realidad que nos toca vivir, más de una vez nos tienta para romper la comunión, la fraternidad. Nos hace daño la división, la constante rivalidad, nos saca de quicio las ambiciones desmedidas y las promesas vanas, vengan de donde vengan. Se nos tienta para cortarnos solos y no ser solidarios; el sálvese quien pueda, lamentablemente, parece estar implícito en muchas de las decisiones de la vida política y social. El camino de la comunión, de la solidaridad y fraternidad es el antídoto para el individualismo.

JESÚS ES EL CENTRO DE LA NAVIDAD. Contemplarlo en su pequeñez y fragilidad, nos despierta a la ternura y compasión. Lo necesitamos. De Él nos viene la fuerza transformadora de su Espíritu para ser una sola cosa con Él y poder servirlo en los hermanos, haciendo la comunión.

Compartimos la letra del villancico “Comunión de Navidad” (Luis Reigada- Juan Carlos Maddío) La poesía nos ayuda a contemplar ese gran misterio de COMUNIÓN de Dios y nosotros.

                                              
Mira que pide en tu pecho
un pesebre que habitar, 
para hacer su humilde lecho
donde le puedas cantar. 
Mira que pide tus labios
para seguir enseñando;
mira que pide tus pies
para seguir caminando.

Mira que pide tus ojos
para seguir dando luz;
mira que pide tus hombros
para cargar con su cruz.
Mira que pide tus manos
para seguir construyendo;
mira que pide tu vida
para continuar viviendo.

Mira que pide tus penas
para continuar penando;
mira que pide tu amor
para continuar amando.
Al Niñito de Belén,
que nació para sufrir,
no lo defraudes jamás,
piensa que murió por Ti. 

Hermanas y hermanos, el próximo domingo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, vamos a clausurar el JUBILEO DEL AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. Estamos todos invitados a participar de la Misa que celebraremos en la Catedral de Quilmes, a las 19 horas. Estarán presentes todas las personas que han sido elegidas para ser “sinodales” en el TERCER SINODO DIOCESANO.

Deseamos una FELIZ NAVIDAD Y UN BENDECIDO AÑO NUEVO a todas las familias de la Diócesis. Unimos nuestra oración a todos los que sufren, particularmente los enfermos, los adultos mayores empobrecidos, los niños y los jóvenes en situación de calle o afectados por las adicciones. 

Al finalizar el año, expresamos nuestro agradecimiento a todos los agentes pastorales de la Diócesis por su servicio en las 80 parroquias, en todos los movimientos e instituciones, para que el Evangelio de Jesús siga anunciándose a todos, todos, todos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! 


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2025.

El Padre Obispo Carlos José Tissera ha designado al Presbítero Sergio Adrián Britez Administrador parroquial de la Parroquia Virgen María Madre del Pueblo de Berazategui.

Mas adelante se comunicará la fecha del comienzo de su ministerio pastoral en esa comunidad.

El Padre Sergio venía acompañando al Padre Guillermo Feldman como Vicario parroquial de Sagrada Familia y sus comunidades.

Pedimos a María Inmaculada, patrona de esta diócesis, que acompañe a Sergio en esta nueva misión

El Presbítero Marcelo (Peky) Eyheramendy, Director del Instituto de Formación Diaconal San Lorenzo Mártir de la Diócesis de Quilmes, comparte la alegría de la Institución del Lectorado y del Acolitado a hermanos que concurren al instituto, que realizará el Padre Obispo Carlos Jose Tissera el miércoles 26 de noviembre a las 19.00 en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste). 

El Padre Eyheramendy explica que los lectores “reciben el libro de la Sagrada Escritura para transmitir la Palabra de Dios y al meditarla asiduamente, se sientan penetrados y transformados por ella y sepan anunciarla, con toda fidelidad, a sus hermanos. Escucharán esta oración de nuestro Padre Obispo: «Recibe el libro de la Sagrada Escritura y transmite fielmente la Palabra de Dios, para que sea cada día más viva y eficaz en el corazón de los hombres»». Y que los acólitos “participan de un modo peculiar en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia, de cuya vida es cumbre y fuente la Eucaristía, mediante la cual se edifica y crece el pueblo de Dios. Escucharán esta oración de nuestro Padre Obispo: «Recibe esta patena con el pan y este cáliz para la celebración de la Eucaristía, y vive de tal forma que seas digno de servir la mesa del Señor y de la Iglesia».» 

Los candidatos que recibirán el Lectorado son: 
Bruno Javier Tagliabue, Jorge Luis Sánchez, Daniel Alberto Rossato, Juan José Paez, Eduardo Antonio Marin, Cristian Facundo Juarez, Juan Alejandro Casco. 

Los hermanos que ya finalizaron su preparación al diaconado y recibirán el Acolitado son: 
Claudio Alberto Torres, Cristóbal Morochi Choque, Maximiliano Castro, Gabriel Ángel Piñero, César Emiliano Abdala

Rezamos por cada uno de ellos y sus familias, por la fecundidad de su servicio, y por las vocaciones.