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El jueves 07 de diciembre, en la víspera del feriado por el día de la Inmaculada Concepción, Guido Lautaro Belloni será ordenado sacerdote, mientras que Ernesto Joaquín García será ordenado diácono camino al sacerdocio, por la oración y la imposición de manos del Padre Obispo Carlos José Tissera.

La misa será a las 19.00 en la Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes Centro). Y será transmitida en vivo por Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial.

El lema de ordenación que eligió Lautaro es «Apacienta a mis ovejas» (Jn. 21, 17). Y el de Joaquín, «Somos simples servidores» (Lc. 17, 10). 

La primera misa del Padre Lautaro será el sábado 09 de diciembre a las 19.00 h en la Parroquia Santa María (Calle 159 Nº 5335 esquina 53, Hudson).

Rezamos por la preparación de estos hermanos formados en el seminario diocesano «María Reina de los Apóstoles» y por las vocaciones.

El sábado 18 de noviembre la Diócesis de Quilmes celebrará la XXVIII Misa de la Esperanza con el lema “No apartes tu rostro del pobre” (Tob. 4, 7) junto con la VII Jornada Mundial de los Pobres propuesta por el Papa Francisco. Será a las 19.00 en el Cruce Varela, con la presencia del Padre Obispo Carlos José Tissera y del Padre Obispo Eduardo Gonzalo Redondo. 

Ese día a partir de las 16.30 se llevará adelante la Expo-feria en Camino sinodal «donde decenas de stand harán visible  su compromiso expresado en el lema de este año», «con la posibilidad de Mostrarnos, Reconocernos y Encontrarnos»

Compartimos la invitación a esta fiesta característica de nuestra diócesis:

El martes 07 de noviembre el Centro Nueva Tierra y la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de La Rioja entregarán el premio «Angelelli 2023» a la Diócesis de Quilmes, junto a otras personas y comunidades, en el marco de los 40 años de la democracia. Según explican los organizadores, «este reconocimiento busca rendir homenaje y destacar a quienes se han entregado con admirable dedicación a la noble tarea de forjar la memoria, la verdad y la justicia en nombre de nuestros compañeros que padecieron como víctimas del terrorismo de estado»

La entrega de los premios se realizará a las 18.00 h en la Casa de la Provincia de La Rioja de la Ciudad de Buenos Aires (Avenida Callado 745, Buenos Aires). El secretario de Derechos Humanos de la provincia organizadora explicó que «se busca celebrar lo que significa la democracia que es un permanente combate cultural desde la perspectiva de los derechos humanos, a 40 años es bueno saber que esa democracia no llegó como un regalo sino que fue construida con dolor y lucha en momentos donde nadie podía decir una palabra”.

De este homenaje junto con la Diócesis de Quilmes también serán reconocidos Adolfo Pérez Esquivel, Estela de Carlotto, Victoria Montenegro, Francisco (Paco) Olveira, León Gieco, Lola Llorente, Rubén Dri, Comunidad de la Parroquia Santa Cruz, Familia de Emilio Mignone, Hermanas Azules, Hermanas de la Asunción, Hermanas del Divino Maestro, y Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz.

Este acto estaba previsto originalmente para el 17 de agosto y se tuvo que suspender por razones climáticas.


Viernes 29 de septiembre de 2023

Hermanas y hermanos:

Hoy mismo CARITAS QUILMES cumple 40 años. El decreto de creación del 29 de septiembre de 1983, fue firmado por el Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak. De su corazón pleno de amor paternal nació la decisión de organizar las obras y los servicios de caridad para los más pobres y frágiles del populoso pueblo de la Diócesis de Quilmes, conformado por los habitantes de los partidos de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui.

Seguramente el Padre Obispo Jorge nos está invitando en esta ocasión a DAR GRACIAS A DIOS. Hacia Él se dirige nuestra acción de gracias por estos 40 años de nuestra Caritas.

Y el gracias grande a la Virgen de Luján, a quien Novak le prometió hacer la Casa de la Caridad, sede de Caritas de la Diócesis, pidiéndole la paz en medio de la guerra de las Malvinas. GRACIAS VIRGENCITA DE LUJÁN.

En aquel septiembre de 1983, el corazón de Novak palpitaba con las esperanzas de los argentinos que, luego de la oscura noche de la dictadura militar, veía renacer la participación ciudadana ejerciendo el derecho de elegir las autoridades de un gobierno democrático. Se asomaba el sol de la libertad y de la justicia.

La opción preferencial por los pobres, el compromiso misionero, la defensa de los derechos humanos y la fraternidad cultivada con hermanas y hermanos de otras Iglesias cristianas en un ecumenismo efectivo, fueron los cuatro cauces de la acción pastoral del Padre Obispo Novak.

“¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Cor. 9, 16) fueron las primeras palabras de Novak en el día de su ordenación como primer obispo de Quilmes. Nadie como él estaba convencido que al evangelio se lo predica con la vida. Porque Novak vivía el evangelio fundó Caritas. Damos gracias a nuestro querido Siervo de Dios Padre Obispo Jorge Noval.

Agradezco, en nombre de toda la Diócesis, a las hermanas y hermanos que formaron parte de la Comisión diocesana y de otras expresiones de Cáritas de la Diócesis. Tantas y tantos voluntarios. Los de ayer, y a los de hoy. Todos somos Caritas en la Iglesia, pero los voluntarios y los que prestan su servicio en las diferentes áreas, en los Centros Comunitarios, en las Caritas Parroquiales, en los diferentes equipos, son los que merecen nuestro agradecimiento de corazón.

Quiero nombrar a los actuales integrantes de la Comisión Diocesana:
A ustedes, y en ustedes, les agradezco su tiempo y su vida entregada en el servicio a los pobres. Gracias por el trabajo diario. Y gracias por organizar este evento.

Estamos muy contentos de celebrar este aniversario, pero esto no mengua el dolor que nos causa el crecimiento de la pobreza, en nuestro país y en el mundo entero. La ciencia y la técnica han crecido en un modo exponencial pero ¡vaya contradicción! ha aumentado escandalosamente la pobreza y la miseria en el mundo. Por eso, la labor de Cáritas es desafiante.

Cuarenta años son significativos. Motivo para agradecer, sin duda, pero “hay que seguir andando nomás”. Hay como tres caminos que, parafraseando al Papa Francisco, me atrevo a proponer mirando adelante. Ellos son: el camino de los últimos, el camino del Evangelio y el camino de la creatividad.

El primero es el camino de los últimos. La caridad es la misericordia que va en busca de los más débiles, que avanza hasta las fronteras más difíciles para liberar a las personas de la esclavitud que las oprime y hacerlas protagonistas de su propia vida. Es hermoso ensanchar los senderos de la caridad, manteniendo siempre la mirada fija en los últimos de todos los tiempos. Ampliar la mirada, sí, pero partiendo de los ojos del pobre que tengo delante. Ahí es donde se aprende. Son los pobres los que ponen el dedo en la llaga de nuestras contradicciones e inquietan nuestra conciencia de forma saludable, invitándonos a cambiar. Y cuando nuestro corazón, nuestra conciencia, mirando al pobre, a los pobres, no se inquieta… detengámonos… tendríamos que detenernos: algo no funciona.

Un segundo camino irrenunciable: el camino del Evangelio. Me refiero al estilo que hay que tener, que es sólo uno, el del Evangelio. Es el estilo del amor humilde, concreto, pero no vistoso, que se propone, pero no se impone. Es el estilo del amor gratuito, que no busca recompensas. Es el estilo de la disponibilidad y del servicio, a imitación de Jesús que se hizo nuestro servidor. Seremos juzgados en el amor. El protocolo que Jesús expone en la parábola del Juicio final: “tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber; estuve de paso y ustedes me alojaron…” etc., es también de donde nace la parresía de la denuncia que nunca es una polémica contra alguien, sino una profecía para todos: es proclamar la dignidad humana cuando es pisoteada, es hacer que se escuche el grito sofocado de los pobres, es dar voz a los que no la tienen.

Y el tercer camino es el camino de la creatividad. La rica experiencia de estos cuarenta años no es un bagaje de cosas que hay que repetir; es la base sobre la que hay que construir para generar de manera constante lo que san Juan Pablo II llamaba la imaginación de la caridad (cf. Carta Apostólica Novo Millenio Ineunte, 50). No nos dejemos desanimar por el creciente número de nuevos pobres y nuevas pobrezas. ¡Hay tantas y aumentan! Sigamos cultivando sueños de fraternidad y seamos signos de esperanza. Contra la tentación del pesimismo, reaccionemos compartiendo la alegría de ser una gran familia. En este ambiente fraterno el Espíritu Santo, que es creador, creativo y poeta, sugerirá nuevas ideas, adecuadas a los tiempos que vivimos.


Esos son los tres caminos que el Papa Francisco propuso y que comparto con ustedes.

El himno que compuso el P. Germán Pravia para los 40 años de la diócesis dice

“Iglesia que trabaja por la unidad:
hay un Pastor y hay una sola humanidad.
Los pobres en el centro de la misión:
la dignidad no se negocia, es don de Dios.
¡Qué mucho se ha sembrado,
y cuánto se ha servido!
¡Memoria agradecida,
que impulsa a más amor!”

Gracias por tu presencia, querido hermano y amigo Padre Obispo Maxi, obispo referente de Caritas de la Región Buenos Aires. ¡GRACIAS!

Gracias autoridades presentes de la Provincia de Buenos Aire, de nuestra Municipalidad de Quilmes, de la Municipalidad de Florencio Varela, de la Municipalidad de Berazategui. Autoridades del Ministerio de Desarrollo de Nación.

Muy querido ciudadano ilustre de Quilmes: embajador Carlos Cúster ¡Gracias por tu cercanía de siempre y tu presencia!

Amigas y amigos de la Comisión Nacional y del Equipo Nacional de Caritas Argentina.

Amigos y amigos colaboradores y benefactores, ¡muchas gracias!

Voluntarios y voluntarias de Caritas de todos nuestros Centros y Caritas Parroquiales, ¡muchas gracias!

¡MUCHAS GRACIAS!

Como sigue diciendo ese himno:

“Cuarenta años de amor,
Cuarenta años de alianza,
Iglesia pueblo de Dios,
en Quilmes, pasión y esperanza”

Quiero ahora pedirles su atención. Porque hay un amigo nuestro y amigo del mundo que nos quiere saludar: https://youtube.com/shorts/y9OmDVrv46c

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Domingo 10 de septiembre de 2023

«Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján»

Hermanas y hermanos:

Hemos venido hasta aquí acompañados esta vez con el lema: “Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján”. Como buena madre, Ella recibe a todos sus hijos, sin distinción, para brindarnos el cobijo de su tierno amor y mostrarnos a Jesús, “fruto bendito de su vientre”. Es Jesús quien revela el amor del Padre. Hoy, como en cada encuentro, nos habla. Esa Palabra de vida nos ilumina y nos enciende en su amor.

Tanto el evangelio de Mateo (Mt. 18, 1-20), como las otras dos lecturas, nos habla de la caridad en la comunidad, de manera muy práctica y sencilla. Por ejemplo, la corrección fraterna hecha en un clima de amistad. La caridad es fuente de la vida nuestra. Sin caridad (solidaridad, reconciliación, fraternidad) a la iglesia le falta el alma. Porque la caridad es la presencia misma del Espíritu Santo. Donde hay amor, allí está Dios. Es el Espíritu de Cristo, como él mismo lo dice hoy: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos”.

La caridad fraterna le da fuerza y valor a la oración. Por eso es que la iglesia privilegia la oración comunitaria. Esta peregrinación, por ejemplo, es expresión de la piadosa oración y de la comunión de la Iglesia de Quilmes. La Peregrinación fortalece nuestra unidad en la fe. Tan claro lo tenía en su corazón de pastor el Padre Obispo Jorge Novak quien, desde 1979, organizó con la ayuda de sacerdotes y fieles esta Peregrinación anual. Siempre había motivos comunitarios, situaciones de la vida de las familias y del pueblo que animaban a venir a Luján, la mayoría “juntando moneditas” para celebrar juntos la fe en la casa de la Madre del pueblo argentino.

Siempre pidiendo: “Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján”.

El mismo Padre Obispo Jorge Novak nos cuenta de ese lazo indisoluble existente entre la fe y la caridad, fuente de la enseñanza social de la Iglesia. En su homilía de la 10ª Peregrinación a Luján (1988), leemos:

“En la 4ª Peregrinación diocesana, en el Camarín de la Virgen hice el voto de levantar la Casa de la Caridad. Este centro de operaciones de la solidaridad cristiana habría de ser el ex voto de reconocimiento de la diócesis en momentos en que se cernía (la guerra) amenazante sobre el cielo de nuestra patria. Tres años más tarde encaramos la «Campaña del amor y de la esperanza» para ofrecer una solución a los «chicos de la calle». Tras sortear muchas dificultades pudimos inaugurar este año los primeros Hogares «Madre Teresa de Calcuta». Hemos de considerarlos como manifestación viva de la «Casa de la Caridad». Como ramificación del árbol de la vida plantado en el centro mismo de la diócesis… Tengamos también en cuenta que, al inaugurar la Casa de la Caridad hace un año (1987), le dí el nombre de «Juan Pablo II», como memoria bien expresiva de la visita apostólica que el Papa acababa de hacernos a los argentinos. Entonces dije y lo recalco ahora, que no eran las placas de bronce o de mármol las que habrían de perpetuar el recuerdo del «maestro de la fe», sino instituciones vivientes, ya que la fe ha de mostrarse operativa por la caridad”.

En estas palabras de nuestro primer obispo contemplamos el corazón del buen pastor que da la vida por sus ovejas. La unión entre fe y las obras; la fe y la caridad. Las huellas que marcó nos comprometen a seguir andando, sin sacar los ojos de Jesús. En él vemos reflejado anticipadamente lo que el Papa Francisco nos dice en su Exhortación Evangelii gaudium: (EG 183)

“Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de Santa Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe —que nunca es cómoda e individualista— siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra. Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha puesto, y amamos a la humanidad que lo habita, con todos sus dramas y cansancios, con sus anhelos y esperanzas, con sus valores y fragilidades. La tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos. Si bien «el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política», la Iglesia «no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia».

Estas palabras del Papa Francisco nos invitan a recordarlo hoy ante la Virgen de Luján. Ayer ha estado compartiendo con él nuestro querido Padre Obispo Eduardo Redondo, quien está unido a esta celebración diocesana. Vaya desde aquí la plegaria y el aplauso para ellos dos.

“Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján”

En estos días hubo una clara adhesión de sacerdotes y fieles al Papa Francisco ocasionada por los dichos insultantes de un candidato presidencial referidos al Papa y descalificativos de la enseñanza social de la Iglesia. Las declaraciones públicas de los dos grupos de sacerdotes nos ayudan a discernir en estos momentos tan importantes de nuestro país. Es necesario seguir fortaleciendo, con nuestro compromiso, el estilo de vida democrático que hace 40 años el pueblo argentino reconquistó con mucho sufrimiento y dolor, como lo atestiguó la vida y el ministerio de nuestro querido Padre Obispo Jorge Novak.

“Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján”

También hace 40 años, nuestra Iglesia de Quilmes celebró su primer Sínodo. Lo celebramos siguiendo nuestro Camino Sinodal Diocesano, en consonancia con el Sínodo sobre la Sinodalidad de toda la Iglesia, cuya asamblea general tendrá lugar en Roma durante el mes de octubre. El título es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Las parroquias han ido realizando sus encuentros en estos meses. A partir de octubre, los tres obispos y miembros del Consejo Sinodal Diocesano nos reuniremos con las hermanas y hermanos de cada decanato. Serán muy lindos encuentros, con un mínimo de 15 personas de cada parroquia. Ya están las fechas. La convocatoria es amplia y libre.

“El proceso sinodal ofrece una oportunidad de encuentro en la fe que hace crecer el vínculo con el Señor, la fraternidad entre las personas y el amor a la Iglesia. El protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo”.

“De hecho, los problemas, las resistencias, las dificultades y las tensiones no se ocultan ni se esconden, sino que se identifican y se nombran gracias a un diálogo auténtico que permite hablar y escuchar con libertad y sinceridad”. (Del Instrumento de trabajo del Sínodo).


“Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján”

Queremos también dar gracias por los 40 años que cumple CARITAS QUILMES. El viernes 29 de septiembre lo celebraremos festivamente en las instalaciones de UOYEP (Unión Obreros y Empleados Plásticos) Avda. de la Plata. Quilmes Oeste.

Demos gracias al Señor y a la Virgen por nuestro Seminario Diocesano “María, Reina de los Apóstoles” que también cumple sus 40 años. Recemos por nuestros seminaristas y por quienes están a cargo de su formación. No nos olvidemos de pedir en nuestras comunidades por las vocaciones en la Iglesia y para que la pastoral vocacional sea parte integrante de la vida de nuestras comunidades parroquiales.

Pidamos a María que nos enseñe a escuchar mejor la Palabra de Dios y a los hermanos; que nos ayude a construir hoy el Reino de justicia, de amor y de paz en esta sociedad argentina; que escuche las plegarias que hacemos por los que no han venido y nos pidieron recordarlos, especialmente a los enfermos y mayores.

Abriendo nuestro corazón a todas y todos decimos:

“Que tu manto nos cobije, Virgencita de Luján”

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

¡Muchas felicidades y paz en este día!

“El que quiera servirme será honrado por mi padre” (Jn 12, 26)

Queridos hermanos diáconos:

El día de hoy es muy especial para la vida de nuestra diócesis, para cada uno de ustedes y sus familias. Queremos compartirlo y celebrarlo juntos. El diácono transitorio y el casado, como todas las vocaciones y ministerios en la Iglesia, tiene su raíz en el sacramento del bautismo: Todos somos hijos de Dios, todos tenemos la misma dignidad, y en Él, todos somos hermanos y hermanas. El diaconado, particularmente el permanente, es discernido y rezado en el corazón de la familia y la comunidad cristiana. Ésta es la base para una Iglesia sinodal.

En este sentido el magisterio del Padre Obispo Jorge Novak nos enseña que: «El diácono casado hace partícipe del ejercicio de su ministerio a la esposa, con la que comparte el crecimiento en el nuevo ministerio. Su primera función diaconal es la de mostrar al Señor en su propia familia y en la de los vecinos, parientes y otras personas, entre las cuales realiza tareas de pastor, para construir la Iglesia doméstica.»[1]

El diácono casado vive en familia que es la primera comunidad eclesial. Quizá hoy, sostener, contener y acompañar la propia familia sea uno de los mayores desafíos, sino el mayor, que el Señor te regaló. Por eso, nunca te olvides que Dios te llama a vivir el ministerio desde tu familia. Dios te llama para servir, desde tu raíz, y tu raíz está donde está tu corazón. 

Por eso en este día le pedimos al Señor que continúes profundizando tu raíz en la vida de tu familia y que luches por eso, aunque cueste. El servicio diaconal comienza allí. Un ministerio sin raíces, no es un servicio gratuito, se puede confundir y convertirse en un trabajo separado de la fe y del corazón. Ahí se vuelve poder y podemos olvidarnos hasta de Dios.

Desde el inicio del ministerio episcopal, nuestro Padre Obispo Jorge Novak nos enseñó que la misión de la Iglesia es evangelizar, haciendo presente a Jesús crucificado y resucitado, asumiendo un estilo de Iglesia, toda ella ministerial, comunitaria y comprometida con los pobres, encontrando en el bautismo la fuente de todas las vocaciones.[2]

“El diácono está vinculado de modo muy estrecho al mundo laico, especialmente por su trabajo propio… Cumplirá ejemplarmente con su trabajo y ejercerá su ministerio animado en la fe, sembrando la semilla evangélica y ofreciendo los servicios que estén a su alcance y que los otros requieran.»[3]

“Este estilo en nuestra diócesis nos obliga a establecer el diálogo sincero, continuo y responsable entre el colegio presbiteral y el colegio diaconal. Es una tarea de vastas proyecciones y de indudable servicio edificante a favor de nuestras comunidades que la asumimos con ilimitada confianza en la gracia de Cristo.”[4]

El documento de los Obispos Latinoamericanos en Aparecida, 2007, en el Nº 207 nos anima en la vivencia del diaconado permanente desde la familia:  los habilitará a ejercer con fruto su ministerio en los campos de la evangelización, de la vida de las comunidades, de la liturgia y de la acción social, especialmente con los más necesitados, dando testimonio, así, de Cristo servidor al lado de los enfermos, de los que sufren, de los migrantes y refugiados, de los excluidos y de las víctimas de la violencia y encarcelados. 

Y termina en el Nº 208 expresando que se espera de los diáconos un testimonio evangélico y un impulso misionero para que sean apóstoles en sus familias, en sus trabajos, en sus comunidades y en las nuevas fronteras de la misión

Pidámosle a San Lorenzo, patrono de los diáconos, que interceda por cada uno de ustedes y sus familias regalándoles la gracia de:

  • Caminar juntos, haciendo real el sueño de Dios de una Iglesia que no deje a nadie afuera y en la que todos y todas somos hermanos y hermanas de camino.
  • Vivir una Iglesia que sea familiar y cercana, comenzando por la propia familia.
  • Asumir la comunión y la participación como estilo de Jesús en la misión, desde los pobres.
  • Alimentar la vida con la oración personal y comunitaria teniendo la eucaristía en el centro.

Con nuestros deseos de paz y bien.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 10 de agosto de 2023.

HOMILIA DE LA MISA 25° ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA PARROQUIA
«EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ DE LOS QUILMES»
Domingo 30 de julio de 2023

Hermanas y hermanos:

Con profunda alegría estamos celebrando las Bodas de Plata de esta Parroquia “Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes”, creada por nuestro primer pastor el Padre Obispo Jorge Novak, por decreto del 9 de julio de 1998. En esta ribera de Quilmes, donde se encontraba la Capilla de Nuestra Señora de la Merced, desde 1968, y las otras dos capillas de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y de la Asunción de María.

El mismo Padre Obispo Novak contaba en un programa radial que ese 9 de julio fue luminoso, de sol radiante. Día patrio, de la Virgen de Itatí y el día elegido para celebrar solemnemente la creación de esta nueva Parroquia.

En la mente del Padre Obispo, conocedor de la historia de la Iglesia, estaba el deseo de mantener viva la memoria de nuestros orígenes como pueblo en esta ribera del Río de la Plata. Es una muestra de las luces y sombras que tiene nuestra historia. En estas tierras fueron deportados los Quilmes, procedentes de Tucumán. Aquí se estableció la reducción con esas “doscientas sesenta familias de indios Quilmes, con un agregado posterior de hualfines; y se formó con ellos, por noviembre de 1666, la reducción y curato de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes”, en el lugar donde está el centro histórico de nuestra ciudad, precisamente en la manzana de nuestra Iglesia Catedral. (Cfr.P. Cayetano Bruno. “Historia de la Iglesia en la Argentina”, vol. III, pag. 110-111)

Nuestro cancionero diocesano ha querido cuidar el hermoso legado del P. Germán Pravia, con el canto que rememora nuestra historia: “En la cruz diste la vida”. En una de sus estrofas leemos:

“Hay un pueblo caminando, son los Kilmes rumbo al sur,
reducidos por la fuerza de la espada y de la cruz.
Procesión de condenados, con Jesús van a morir;
nuestra diócesis de Quilmes con su sangre va a vivir”

El Padre Obispo Jorge, en su homilía de hace 25 años, en este mismo lugar, nos decía:

“A lo largo de su historia la Iglesia experimenta la victoria de la Cruz dolorosa. En los miembros de su cuerpo se abren constantemente las heridas de la persecución, las llagas de la pobreza, los sufrimientos de la enfermedad. Pero siempre, por la fuerza divina del Espíritu de Jesús, la cruz dolorosa se transfigura en gloria. En la gloria de la caridad, en la gloria de la santidad, en la gloria de la fraternidad. En los albores de la evangelización de América, los aborígenes hubieron de sufrir lo indecible. Por algo hablamos de la Santa Cruz de los Quilmes. En México la Virgen y Madre María se apareció al beato Juan Diego con un mensaje de misericordia: “deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él morar, y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mí confíen”. Ya sabemos de la irradiación del amor misericordioso de Cristo, por mediación de María, desde el Santuario de Guadalupe (…) Por eso la Cruz, con su realismo de dolor, de marginación, de enfermedad, es una invitación a quienes gozamos de salud, de relativo bienestar y de la sensibilidad de un corazón que palpita al unísono con el de Jesús, a transformar la pena en alegría. Con que quienes podemos hagamos un pequeño esfuerzo, la guerra dará paso a la paz, la mentira a la verdad, el odio al amor” (9/7/1998)

El Siervo de Dios nos regaló esta parroquia para que los que tenemos la dicha de vivir en Quilmes, en esta querida diócesis, siempre mantengamos fijos nuestros ojos en Jesús. En este Jesús de la cruz que nos revela el gran amor de Dios, misericordioso y perdonador. El que da la vida por sus amigos. El que es fiel hasta la muerte. Este Jesús Camino, Verdad y Vida. Jesús que da sentido a nuestra vida entera, con sus dolores y sufrimientos, con sus logros y sus realizaciones.

Hoy, 30 de julio, es el Día Mundial contra la Trata de Personas. El recuerdo de la esclavitud de los Quilmes y tantos malos tratos, nos lleva a pensar que este flagelo del sometimiento, de la compra y venta de personas, lamentablemente también hoy está presente.

“La trata constituye una violación injustificable de la libertad y la dignidad de las víctimas, por lo que debe considerarse un crimen de lesa humanidad” (Francisco, 12/12/2013)

“Es una herida abierta y profunda en el cuerpo de Cristo, en el cuerpo de la humanidad entera.” (Francisco, 08/02/2022).

Tomemos conciencia de esta triste realidad. Cuidemos de la vida de los demás. Denunciemos estos atropellos. Recemos por los que sufren estas injusticias. Apoyemos a todos los que trabajan por desterrar este flagelo.

Hoy, hemos escuchado en la palabra que Dios se le aparece en sueños a Salomón y le dice que le pida lo que desee. Hoy ¿Qué le pido a Jesús?

En el evangelio encontramos una pista, una sugerencia. Está bueno pedirle a Dios que siempre tengamos la mirada puesta en Él, que tanto nos ama. Que como el hombre que encontró el tesoro en el campo y lo volvió a esconder, para luego, lleno de alegría salir corriendo, vender todo lo que tenía, y luego comprar ese terreno, también nosotros relativicemos todo para quedarnos siempre con lo más importante: la amistad con Jesús. Vivir enamorados de Él. Que todo lo hagamos con Él, y para Él. Y ese Jesús nos dirá a cada uno, lo que expresa una bella canción:

“Conozco tu corazón.
Conozco tu realidad, sé todo de ti.
Vengo a saciar tu necesidad porque te amo,
porque te amé y te amaré con toda mi fuerza”

“Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.” (DA 29).

El Camino Sinodal que vamos haciendo, requiere esta alegría del seguimiento de Jesús, ensanchando el espacio de nuestra carpa, para incluir a todos como destinatarios y como protagonistas, en la construcción del Reino de Dios. Reino de justicia, de verdad, de libertad, de amor y de paz.

Agradezco al P. Oscar Marchessi, a los diáconos Héctor Salatino y Demián Mariño, a todas y todos los agentes pastorales de esta Parroquia por el servicio que permanentemente brindan a la Comunidad Parroquial, a la vez que, en nombre de toda la Diócesis, les felicito en este 25° aniversario.

Tenemos presente a todas las personas que dieron inicio a nuestra Comunidad parroquial, a todos los que prestaron su servicio ministerial aquí; algunos están presentes aquí, otros no han podido venir. Recordamos especialmente a los que el Señor ha llamado a su presencia; nuestra plegaria por ellos. Desde el Cielo acompañan nuestro caminar.

Que la Virgen Madre, en sus advocaciones de La Merced (vice patrona parroquial), la Medalla Milagrosa y de la Asunción, cuide de todas las familias de la Ribera de Quilmes.

María que “se levantó y partió sin demora” para servir, nos acompañe cada día en nuestra misión de llevar el Evangelio a tantas y tantos que nos rodean, en la familia, en el vecindario, en las comunidades, en los lugares de trabajo y de estudio, en la calle y las esquinas.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes