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¡Jesucristo ha resucitado! ¡La Pascua es una oportunidad!

Queremos como Iglesia Quilmeña, celebrar la Pascua, y decirles a todos y todas: Cristo por amor, se entregó hasta el final para salvarnos. Sus brazos abiertos en la cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el extremo. “Él, que amo a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el final” (Jn 13,1)

Queremos confiarnos en el amor de Jesús que ofreció su vida en la cruz, asumiendo nuestras cruces. Hoy con ese mismo amor sigue salvándonos y rescatándonos, y en el madero de la cruz nos libera de todos nuestros dolores, de todas nuestras tristezas, miserias y pecados.

Somos salvados por Jesús porque nos ama. Y solo lo que se ama puede ser salvado y solamente lo que se abraza puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, que todas nuestras fragilidades y todas nuestras pequeñeces. (Cfr. Christus Vivit. N. 119-120. Papa Francisco)

El amor de Jesús resucitado, en la vigilia pascual, se expresa con el signo de la luz. (…) Es un signo que tiene que ver con nuestra vida. No se enciende la luz para que la guardemos o para que la escondamos debajo de la mesa o de la cama. La luz se enciende para que ilumine. (Cfr.  Beato Eduardo Pironio, de una homilía en la Pquia. Ntra. Sra. de la Victoria en La Plata. Vigilia Pascual 1971).

Creemos en Jesús resucitado, signo de esperanza viva. Desde esta mirada luminosa los cristianos no somos neutrales delante los signos de los tiempos que vivimos. Hoy la incertidumbre, la oscuridad y la falta de esperanza van ganando el corazón de muchos. 

Incertidumbre que hoy nos provoca y nos lleva a vivir cierto desaliento frente a las situaciones difíciles que nos toca transitar en gran parte de nuestra Patria:

Tantos niños y niñas que viven mal en los barrios y que ya casi ni leche tienen para tomar. ¡Cuesta mil quinientos pesos el litro! 

Oscuridad en el día a día de gran número de adolescentes y jóvenes que les toca vivir en una realidad donde parece que pocas cosas les hacen vibrar el corazón, donde no aparecen muchos referentes que los acompañen para encontrar el sentido de la vida, donde la pantalla se convierte o se confunde con la realidad concreta y la vida puede durar lo que dura un juego online, sin pensar que la existencia no se puede resetear y comenzar de nuevo.

Innumerables familias, muchas de ellas fragilizadas por varias generaciones, sin techo, sin trabajo estable y sin un pedazo de tierra para construir futuro.

Abuelos y abuelas con jubilaciones de hambre, falta de atención digna para la salud y muchos viviendo en soledad la enfermedad.

Y una buena parte de la clase política que, en lugar de honrarla como “el grado más alto de la caridad” colocando en el centro a la persona y luchando por el bien común, en lugar de comprometerse para transformar la realidad del pueblo concreto, hacen politiquería y se concentran en mirarse el ombligo. Así pasan a no ser confiables ni alternativas para nadie. Como consecuencia vivimos y tenemos los gobiernos que tenemos, con niveles de violencia, corrupción y narcotráfico cada vez mayores.

La Pascua es un camino, un proceso, un paso de la esclavitud a la libertad. ¡La Pascua es una oportunidad!

En el camino, el Pueblo de Israel, cuando vivía bajo la opresión de los egipcios, Dios los libero de la esclavitud y transitó, con mil dificultades, durante años buscando la liberación y renovando una y otra vez la promesa de una tierra nueva que mana leche y miel. Es Dios quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide. El Faraón, en efecto, destruye incluso los sueños, roba el cielo, hace que parezca inmodificable un mundo en el que se pisotea la dignidad y se niegan los vínculos auténticos. Es decir, logra mantener todo sujeto a él. 

Hoy como ayer Dios ve, Dios se conmueve, Dios libera y nos regala a Jesús como camino, verdad y vida.

Preguntémonos: ¿deseo un mundo nuevo? ¿Estoy dispuesto a romper los compromisos con el viejo? El testimonio de muchos hermanos y hermanas y de un gran número de aquellos que trabajan por la paz y la justicia me convence cada vez más de que lo que hay que denunciar es un déficit de esperanza. (Cfr. Beato, Eduardo Pironio, de una homilía en la Pquia. Ntra. Sra. de la Victoria en La Plata. Vigilia Pascual 1971).

La falta de esperanza es un impedimento para soñar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el corazón de Dios. Se parece a esa añoranza por la esclavitud que paraliza a Israel en el desierto, impidiéndole avanzar. El éxodo puede interrumpirse. De otro modo no se explicaría que una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo científico, técnico, cultural y jurídico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y los conflictos.” (Cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2024).

Con Jesús resucitado y caminando juntos, hagamos una Iglesia samaritana y pascual donde todos y todas seamos atravesados por la resurrección,
    -pasando de la oscuridad a recuperar la luz, 
    -de la desconfianza a recuperar la esperanza.
    -de la división a la comunión.

¡Feliz Pascua!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de abril de 2025.

Estos días de la Semana Santa compartimos las celebraciones que presidirán el Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, y el Obispo Auxiliar de Quilmes, Eduardo Gonzalo Redondo.

A continuación el detalle de los días y celebraciones de estos días centrales para los cristianos:

Jueves Santo (17 de abril)

10.00 h. Misa y lavatorio de los pies en el Complejo Penitenciario de Florencio Varela
P. Obispo Redondo

19.00 h. Misa de la Última Cena y lavatorio de los pies en la Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

19.30 h. Misa de la Última Cena y lavatorio de los pies Nuestra Señora de Luján (Calle 24 esq. calle 148, Villa España)
P. Obispo Redondo

Viernes Santo (18 de abril)

9.00 h. Oración con la Acción Católica en Nuestra Señora de Czestochowa (Santa Cruz 710, Ezpeleta)
P. Obispo Redondo

15.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

15.00 h. Celebración de la Cruz y Vía Crucis en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Av. Calchaquí 4949, Quilmes Oeste)
P. Obispo Redondo

Sábado Santo (19 de abril)

19.00 h. Vigilia Pascual en Iglesia Catedral (Rivadavia 355, Quilmes)
P. Obispo Tissera

19.00 h. Vigilia Pascual en santuario San Cayetano (El Zonda y El Atalaya km. 26, Florencio Varela)
P. Obispo Redondo

Domingo de Pascua (20 de abril)

10.00 h. Misa en San Francisco Solano (Calle 844 Nº 2155, San Francisco Solano)
P. Obispo Tissera

12.00 h. Misa en Inmaculada Concepción de la Medalla Milagrosa (Bombero Senzabello 683, Florencio Varela)
P. Obispo Redondo

16.30 h. Misa en Hogares Madre Teresa (Berazategui)
P. Obispo Tissera

19.00 h: Misa en Sagrada Familia (Calle 148 Nº 1351, Berazategui)
P. Obispo Redondo

A través del un decreto del 09 de abril de 2025 el Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, concede el título de Santuario Diocesano a las parroquias San Cayetano de los decanatos de Berazategui, Quilmes Oeste II y Florencio Varela, y los mantiene bajo la autoridad de un Rector, que será quien oficie como Párroco o Administrador parroquial de cada una de las parroquias mencionadas.

Según expresa en el Decreto, el Padre Obispo Carlos concede ese título a las parroquias ubicadas en Calle 151 Nº 663, Berazategui, en Mosconi 21, Quilmes Oeste, y en El Zonda y El Atalaya km. 26, Florencio Varela, en el marco del camino sinodal que recorre la Diócesis de Quilmes, de la importancia de este año 2025 donde la Iglesia celebra el año jubilar, y de la multitud de fieles que peregrinan desde distintas parte de la Diócesis en la búsqueda de alivio en sus necesidades, de alimento de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, y el consuelo del sacramento de la penitencia.

MENSAJE DE CUARESMA 2025
“Conviértanse y crean en la Buena Noticia”

(Mc. 1, 15)

Hermanas y hermanos:

El pasado 6 de febrero, varios días antes de su internación, el Papa Francisco publicó su Mensaje para esta Cuaresma, con el título: “Caminemos juntos en la esperanza”, a tono con el lema de este Año Jubilar: “Peregrinos de la esperanza”.

Es necesario convertirnos cada día a Cristo, nuestra Esperanza. Animados por el Espíritu, la Cuaresma es el tiempo propicio para la escucha atenta de la Palabra, dejarnos interpelar, revisar nuestro caminar, y para animarnos a tomar decisiones personales y comunitarias. 

En sus reflexiones para esta Cuaresma, el Papa Francisco nos invita a profundizar en lo que significa caminar juntos en la esperanza, y descubrir las llamadas del Señor hoy, a cada uno y a nuestras comunidades.

CAMINAR: Nuestra Diócesis de Quilmes, como toda la Iglesia, se encuentra haciendo un camino sinodal. Somos el pueblo de Dios en camino. Lo primero, entonces, es preguntarnos cada uno, cada una: ¿me considero peregrino, peregrina? ¿Me siento en camino? “Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?” (Mensaje de Francisco)

CAMINAR JUNTOS: Esto nos recuerda aquellas palabras de Francisco que recorrieron todo el mundo al inicio de la pandemia: “Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos” (27 de marzo de 2020)

Se trata de caminar juntos. La palabra sínodo significa: caminar juntos. Convertirnos a la sinodalidad“En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros y diáconos, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos” (Mensaje de Francisco)

CAMINAR JUNTOS EN LA ESPERANZA: Nuestro recordado Padre Obispo Jorge Novak estaba convencido de esto en su vida y lo expresaba en sus decisiones y proyectos. Queremos mirar hacia adelante, herederos de sus enseñanzas y comprometiéndonos a vivir la sinodalidad, con la alegría de la esperanza que no defrauda (cf. Rm. 5, 5)

El próximo sábado 15 de marzo se realizarán los ENCUENTROS SINODALES DECANALES. Representantes de todas las parroquias, de instituciones y movimientos, han sido convocados para vivir un momento significativo de diálogo y de comunión. En continuidad con lo ya realizado en años anteriores, especialmente el año pasado, todos juntos discerniremos el camino a seguir, como decanato y como Iglesia diocesana, en nuestra misión de anunciar a Jesucristo. 

Durante todo el año viviremos este proceso de conversión hacia una Iglesia más sinodal. El signo del CAMINO nos invita a no detenernos, a buscar juntos, a ayudarnos a seguir, a fijarnos en los que están al borde del camino, socorrerlos e integrarlos, a gustar la dicha de ser pueblo de Dios y gozar de la presencia de Jesús, el Peregrino. 

Siempre es actual la palabra de Jesús: “Conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc. 1, 15) Que en esta Cuaresma intensifiquemos la oración por los que han perdido la esperanza; por los que se encuentran encerrados en soledad y angustia; por los que han perdido el trabajo; por los que no les alcanza su sueldo para mantener a sus familias; por los que no tienen un techo; por todos los que sólo se ven a sí mismos y no se fijan a su alrededor; por los que endiosan el dinero y el poder, y llevados por sus ambiciones provocan destrucción y guerra. Recemos por sus víctimas, los migrantes, los despojados y pobres.

El llamado de Jesús a convertirnos y creer es para “todos, todos, todos”. Convertirnos y creer en el Evangelio significa que “la Iglesia es Madre de todos. Hay lugar para todos… Dios nos ama como somos, no como quisiéramos ser o como la sociedad quisiera que seamos. ¡Como somos! Nos llama con los defectos que tenemos, con las limitaciones que tenemos y con las ganas que tenemos de seguir adelante en la vida. Dios nos llama así. Confíen, porque Dios es Padre y es Padre que nos quiere y Padre que nos ama” (Mensaje de Francisco a la JMJ de Lisboa. 3/8/23)

Hermanas y hermanos, rezando por nuestro querido Papa Francisco, con sus mismas palabras les decimos: “Caminemos juntos en la esperanza”

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 03 de marzo de 2025.

HOMILIA DE LA MISA DE INICIO DEL AÑO JUBILAR 2025
Catedral de Quilmes, domingo 29 de diciembre de 2024

“PEREGRINOS DE LA ESPERANZA”

Hermanas y hermanos:

Hemos iniciado en nuestra Iglesia de Quilmes el Año Jubilar 2025, conjuntamente con todas las Iglesias diseminadas por todo el mundo, como lo ha hecho hoy el Papa Francisco en la Catedral de Roma, la basílica San Juan de Letrán.

Todos juntos comenzamos con la peregrinación hacia la entrada de esta Catedral siguiendo la Cruz de Cristo nuestro Señor y llevando en el corazón la convicción que somos Peregrinos de la Esperanza.

“La esperanza no defrauda” (Rm. 5,5) es el título de la Bula de convocación del Jubileo Ordinario del año 2025. “Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”. “La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz”. “La esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino”. “He aquí por qué esta esperanza no cede ante las dificultades: porque se fundamenta en la fe y se nutre de la caridad, y de este modo hace posible que sigamos adelante en la vida. San Agustín escribe al respecto: «Nadie, en efecto, vive en cualquier género de vida sin estas tres disposiciones del alma: las de creer, esperar y amar»” (Cfr. Bula “La esperanza no defrauda” 2-3)

El Jubileo es una institución bíblica. Jubileo hace referencia a “cuerno” (en algunas traducciones se dice “trompetas”) es un instrumento musical que, al resonar por todo Israel indicaba, precisamente, la llegada de este acontecimiento. En los textos bíblicos que nos hablan del Jubileo hay una clara insistencia en la libertad, la tierra, el descanso, la solidaridad y la justicia (E. de la Serna. “Pensando el Jubileo”)

El Jubileo se llama, comúnmente, “Año Santo”, no solamente porque comienza, se desarrolla y construye con los ritos sagrados sino, también, porque está destinado a promover la santidad de vida de cada uno, con una sincera renovación interior. Es un tiempo de gracia que nos invita, entonces, a vivir la alegría de la salvación. Es un momento propicio, una ocasión especial para comprender y celebrar el misterio de la Encarnación de Jesús en nuestra historia.

Un signo indiscutido del Año Santo es la peregrinación. La Biblia está traspasada por esta realidad, el caminar, no sin sentido, sino con un claro destino. Desde Abraham hasta la escena que hoy nos narra el evangelio según san Lucas. Caminar juntos es lo que vamos experimentando como Iglesia, manifestando esto que es constitutivo de la Iglesia de Jesucristo: la sinodalidad. No es algo accesorio, transitorio, optativo. La sinodalidad es esencial a nuestra fe cristiana, como miembros del pueblo de Dios nacido del Bautismo. En el Bautismo cada uno de nosotros se ha puesto en camino con todo un pueblo, como ciudadanos del cielo, caminando en esta tierra con el estilo de la Bienaventuranzas y según el protocolo de Mateo 25: “tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber…”. En esta fiesta de la Sagrada Familia, viene a nuestro corazón “La Peregrinación” de la obra “Navidad nuestra”, de Ariel Ramírez y textos de Félix Luna. Es parte de nuestros pesebres vivientes la música de esta huella pampeana, y su poética letra:

A la huella, a la huella
José y María
por las pampas heladas
cardos y ortigas.

A la huella, a la huella
cortando campo
no hay cobijo ni fonda
sigan andando.

En cada Decanato de la Diócesis hemos designado distintas Iglesias Jubilares. Peregrinar hacia ellas será uno de los signos de este Año Santo. Caminar para encontrarnos con Dios; ir al encuentro de Alguien, que vive en el prójimo y en los sacramentos de la fe. Los responsables de esas Iglesias están aquí presentes. Estas personas, junto a sus equipos de servidores, organizarán a lo largo del año celebraciones y actividades que plasmen el espíritu de este Jubileo de la Esperanza.

El Papa Francisco nos anima este Año Santo a ser signos de esperanza para: los presos, los enfermos, los jóvenes, los migrantes, los ancianos, los pobres, marginados y descartados.

El anhelo profundo de Francisco en este Año Santo es LA PAZ. Debería ser el gran signo para el mundo, sumergido en la tragedia de la guerra. Fuertemente denuncia también la pérdida del deseo de transmitir la vida. Es su preocupación la disminución de la natalidad en sociedades tradicionalmente cristianas como la nuestra.

Hay otros signos y momentos de este Año Santo. Ellos son: la purificación de la memoria: al examinar nuestra conciencia y celebrar la misericordia de Dios, pedimos perdón por las faltas y omisiones cometidas por quienes llevamos el nombre de cristianos. La caridad: nos invitamos a tener gestos y acciones significativas de ayuda y colaboración en bien de los más pobres de nuestras comunidades y barrios. La memoria agradecida: recordemos en este Año Santo a tantas personas, laicos, sacerdotes, religiosas, religiosos, diáconos, consagrados, obispos, que han anunciado el Evangelio y han dejado huellas, abriendo caminos de santidad en nuestra Diócesis. La Puerta Santa: a la que hacemos referencia como la entrada al Año Jubilar. En este año 2024, en los cinco decanatos muchos hermanos y hermanas participaron de los encuentros sinodales, y reflexionamos sobre el significado de la puerta.

Nuestro acervo cultural hunde sus raíces en la fe cristiana, con una mirada trascendental de la existencia humana. Por eso tenemos tantas canciones, poemas, danzas y otras expresiones que nos hablan del camino, de la peregrinación, de la puerta, de la casa, del trabajo, del amor, de la familia, de las luchas por la justicia y la paz.

En un día jubilar como éste cómo no recordar a Don Atahualpa Yapanqui:

“Si el hombre busca lo inmenso, la muerte es inmensidad” (“El canto del viento” p. 78); “De un sueño lejano y bello, soy peregrino” (“Piedra y camino”); “Qué lejos, oh, qué lejos del camino la idea!¡Qué esperanza infinita, más allá de la estrella!”; “Los dos nacieron juntos: camino y hombre” “Se han de encontrar un día, Quién sabe dónde. El camino más ancho. Más hondo el hombre” (“Aires Indios”) En su obra “Guitarra” escuchamos:

“Empujao por el Destino
también yo abrazo un madero.
Crucificado trovero
voy yendo por los caminos.
Mis cantos de peregrino
no son salmos ni sermones;
sino sencillas canciones
de la tierra en que nací.
¡Lucecitas que prendí
pa´ alumbrar los corazones!


En nuestras fiestas patronales y encuentros comunitarios cuántas veces nos unimos en el canto, animados por la calidez y sencillez de la música y letra de “Entra a mi hogar”, de Carlos Carabajal:
Abre la puerta y entra a mi hogar
Amigo mío, que hay un lugar
Deja un momento de caminar

Siéntate un rato a descansar
Toma mi vino y come mi pan
Tenemos tiempo de conversar

Hay alegría en mi corazón
Con tu presencia, me traes el sol
Manos sencillas, manos de amor
Tienden la mesa y le dan calor

El pan caliente sobre el mantel
El vino bueno y un gusto a miel
Habrá en mi casa mientras estés


Hermanas y hermanos, “peregrinos de la esperanza”, hagamos de nuestra Iglesia una casa de todos, todos, todos. Salgamos de la clausura de nuestro yo, y desde ese “hijo muy querido” que somos cada uno desde el Bautismo, vayamos al encuentro del prójimo, del que camina con nosotros, y reconocer en ese prójimo al “Peregrino”, Jesús, que camina a nuestro lado, “nos explica las escrituras y parte con nosotros el pan”, como a los caminantes discípulos de Emaús, en el atardecer del domingo de Pascua. ¡Cristo vive, y nos quiere vivos! Él es quien nos hace jóvenes permanentemente. Que nuestros jóvenes conozcan la belleza del Evangelio. Dejémonos también contagiar de su novedad, porque los jóvenes son la puerta que nos hacen entrar a la nueva época que vivimos. “Los jóvenes tendrán visiones, y los ancianos tendrán sueños” (Hch. 2:17 y Joel 2:28)

Durante este Año Jubilar, en los cinco Decanatos viviremos nuevas experiencias. Cada decanato se irá organizando para ser artífices de las grandes decisiones pastorales que se concretarán como líneas pastorales del Tercer Sínodo Diocesano que celebraremos el año 2026.

En septiembre del 2025, comenzaremos el Año Jubilar Diocesano, para celebrar los cincuenta años de la Diócesis de Quilmes el 19 de septiembre de 2026. Las Bodas de Oro será un hito importantísimo del camino sinodal de esta Diócesis que nació bajo el pastoreo insigne de nuestro querido Padre Obispo Jorge Novak, peregrino y profeta de la Esperanza, amigo de Dios y de los pobres.

En esta Fiesta de la Sagrada Familia, presentamos a Dios nuestros corazones para que Él nos regale la mirada de María y de José, humildes servidores del Señor, para contemplar la vida que nace, contemplar a Jesús Niño, Esperanza del hombre. El resplandor de su Luz nos inunde de la fuerza de su amor. Nuestras familias lo necesitan. Amor sincero y profundo. Que las actitudes de María y José ante las palabras de Jesús: “no sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre” nos enseñen a ser humildes ante Dios; buscadores de caminos nuevos; con corazones dispuestos a dejar de lado nuestros propios proyectos para abrazar el proyecto de Dios para nosotros. Dejarnos sorprender por el amor de Dios que nunca abandona a su pueblo. En esta Misa traemos el dolor de las familias destruidas por el rencor, el resentimiento, la discordia, la venganza; el sufrimiento del duelo, de haber perdido el trabajo, de las que afrontan la enfermedad, como así también los esfuerzos de los que luchan por una sociedad más justa, más fraterna, más solidaria.

Con alegría profunda, hermanas y hermanos, bajo el cuidado maternal de la Inmaculada Concepción, hemos inaugurado el AÑO JUBILAR 2025, para gloria de Dios y salvación de su Pueblo.

¡Viva Jesús! ¡Viva la Virgen!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

El próximo domingo 29 de diciembre el Padre Obispo Carlos José Tissera dará inicio al Año Jubilar en la Diócesis de Quilmes con la celebración que presidirá en la Iglesia Catedral de Quilmes a las 19 h en la que abrirá la Puerta Santa.

A partir de la invitación del Papa Francisco a vivir el Año Santo en 2025, el Padre Obispo Carlos designó como iglesias jubilares de la diócesis de Quilmes para las sagradas peregrinaciones entre el 29 de diciembre de 2024 y el 28 de diciembre de 2025 a las siguientes parroquias:

DECANATO QUILMES CENTRO
 Iglesia Catedral Inmaculada Concepción (Rivadavia 355, Quilmes Centro)
– Parroquia Nuestra Señora de la Guardia (Belgrano 230, Bernal)

DECANATO QUILMES OSTE I
– Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Av. Calchaquí 4949, Quilmes Oeste)
– Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste)

DECANATO QUILMES OESTE II
– Parroquia San Francisco Solano (Calle 844 Nº 2155, San Francisco Solano)
– Parroquia Santuario San Cayetano (Mosconi 21, Quilmes Oeste)

DECANATO BERAZATEGUI
– Parroquia Sagrada Familia (Calle 148 Nº 1351, Berazategui)
– Parroquia Nuestra Señora de Luján (Calle 24 esquina calle 148, Villa España)
– Parroquia Santuario San Cayetano (Calle 151 Nº 663 entre calles 6 y 7, Berazategui)

DECANATO FLORENCIO VARELA
– Parroquia San Juan Bautista (25 de mayo 611, Florencio Varela)
– Parroquia Santuario San Cayetano (El Zonda y El Atalaya km. 26, Florencio Varela)
– Iglesia de Dios Padre – Santuario Mariano – Schöenstatt (Misiones 2501, Florencio Varela)
– Casa Santo Cura Gabriel del Rosario Brochero (Pergamino 1401, Bosques)
– Carpa Misionera Nuestra Señora de Luján


El Obispo de Quilmes dispone, como le confieren las Normas sobre la Concesión de Indulgencias durante el Jubileo Ordinario del año 2025, que en todos estos lugares los fieles puedan conseguir la indulgencia jubilar, cada vez que peregrinen hasta ellos y participen de la celebración de la Eucaristía u otras acciones litúrgicas o se dediquen durante un tiempo conveniente a la escucha de la Palabra de Dios, la adoración eucarística o la oración.

Y que además, se conceda la indulgencia a las personas que por motivos graves estén imposibilitadas de participar en las celebraciones o peregrinaciones por edad avanzada, por enfermedad, por discapacidad o por estar privadas de la libertad, así como quienes brindan atención en hospitales y otros lugares de servicio continuo a los enfermos. Para que se concrete esta gracia de la Iglesia hay que participar de la confesión sacramental, de la comunión eucarística y rezar por las intenciones del Papa Francisco.

La Indulgencia plenaria le ofrece al pecador arrepentido y confesado el beneficio de eliminar totalmente la deuda que haya tenido durante su vida.

Compartimos el video con el saludo de los obispos de Quilmes Carlos Tissera y Eduardo Redondo por esta Navidad:

«Que podamos contemplar en el Niño Jesús la ternura del amor de Dios […] y que podamos asumir en nuestra vida cotidiana, en el compartir con los hermanos, la alegría de la buena noticia que Jesús nos regala».

¡Muy Feliz Navidad!

MENSAJE DE NAVIDAD
“Yo soy la puerta, el que entra por mí se salvará” 

(Jn. 10, 9)

Hermanas y hermanos:

A punto de abrir la PUERTA SANTA del Año Jubilar 2025, la Navidad nos invita a abrir las puertas al Redentor. Abrir puertas es tener esperanza. Es estar preparados para recibir la visita y también para salir al encuentro de los demás. La puerta es la Salvación: la puerta es JESÚS.

“Noche de paz, noche de amor” canta el villancico. “En este día, aprendiendo del Príncipe de la paz, comprometámonos todos —en primer lugar, los que tienen responsabilidades políticas—, para que la comida no sea más que un instrumento de paz. Mientras disfrutamos la alegría de encontrarnos con los nuestros, pensemos en las familias que están más heridas por la vida, y en aquellas que, en este tiempo de crisis económica, tienen dificultades a causa de la falta de trabajo y de lo necesario para vivir” (Papa Francisco. Mensaje de Navidad 2022)

“Ante la injusticia social, recordamos que Belén significa “Casa del pan” y nos comprometemos a compartir el pan con los que no lo tienen. Y ante el sálvese quien pueda, elegimos el camino de la hermandad y la amistad social, la parábola del Buen Samaritano, predicada por Jesús en los años de su misión como adulto. En este 2024 la pobreza y la indigencia de los niños, niñas y adolescentes, en términos de inseguridad alimentaria, es dramáticamente delicada. Este es solo un rostro de la pobreza, de la crisis socioambiental (cf. LS 139). En el tiempo de Navidad, con la ayuda de Dios y la nuestra, puede transformarse en rostro de esperanza, porque nos seguimos preguntando qué más podemos hacer. Creemos, como siempre nos recordaba el Cardenal Eduardo Pironio, que la esperanza se vive precisamente en los tiempos difíciles, ella nace de la cruz y crece por la fe en el Señor de la historia” (Mensaje de la Comisión Episcopal de Caritas Argentina. 2024)

“Queridos hermanos y hermanas, hoy como en ese entonces, Jesús, la luz verdadera, viene a un mundo enfermo de indiferencia — ¡enfermedad grave! —, que no lo acoge (cf. Jn 1,11) No nos olvidemos hoy de tantos migrantes y refugiados que llaman a nuestra puerta en busca de consuelo, calor y alimento. No nos olvidemos de los marginados, de las personas solas, de los huérfanos y de los ancianos — la sabiduría de un pueblo — que corren el riesgo de ser descartados; de los presos que miramos sólo por sus errores y no como seres humanos. Abramos la puerta de nuestro corazón para contemplar el amor de Dios a nosotros. Aquel que es fuente de todo bien se hace pobre y pide como limosna nuestra pobre humanidad. Dejémonos conmover por el amor de Dios y sigamos a Jesús, que se despojó de su gloria para hacernos partícipes de su plenitud” (Papa Francisco. Ídem)

En este camino sinodal de la Diócesis de Quilmes, queremos transitar los caminos de la solidaridad y de la justicia social; el camino evangélico de la fraternidad. ¡Abramos las puertas al encuentro del Señor que viene! Él es nuestra Esperanza. Por eso: “Somos peregrinos de la Esperanza”.

Hermanas y hermanos: ¡FELIZ NAVIDAD!


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2024

Entrados en el Adviento y en la previa de la fiesta de la Inmaculada Concepción, patrona de la diócesis de Quilmes, los padres obispos Carlos Tissera y Eduardo Redondo comparten la carta pastoral.

“LA ESPERANZA NO DEFRAUDA” (Rm. 5,5)

Hermanas y hermanos:

Con estas palabras de San Pablo, “la esperanza no defrauda”, el Papa Francisco nos ha convocado al Gran Jubileo 2025. En nuestra Diócesis de Quilmes recibimos esta convocatoria en medio de nuestro Camino Sinodal y preparándonos para celebrar nuestro propio Jubileo de los 50 años de la Diócesis del año 2026.

El lema para el AÑO SANTO 2025 es: “Peregrinos de la esperanza”. El tiempo de Adviento nos fortalece la esperanza. Ante la proximidad de la Navidad vamos preparando el corazón para recibir al Señor que viene. En las parroquias, capillas, también en los colegios y otras instituciones, se hace referencia a la Navidad organizando el pesebre, disponiendo el tradicional arbolito; en las familias ya vamos pensando cómo juntarnos para celebrar la Nochebuena. En un clima de oración, las comunidades van disponiendo todo para que muchos hermanos puedan participar de las celebraciones de Navidad, Año Nuevo y Reyes.

“La esperanza no defrauda”  porque está puesta en Jesús. Lo veremos pobre y humilde recostado en el pesebre, junto a María y José. Un hogar sencillo de Israel; ellos son de los que esperaban al Mesías, confiando en las promesas de los profetas, sufriendo la opresión de los dominadores que los despojaban de todo, pero no de su fe en el Salvador prometido. 

Contemplando al Niño Jesús, tan pobre en el pesebre de Belén, contemplamos a nuestros niños. En nuestra Diócesis más del 65 % de niños son pobres. La crisis socioeconómica por la que atravesamos nos duele tremendamente. Nos duele que muchos hogares no puedan tender la mesa como quisieran para la Nochebuena. Nos duele que muchos hayan quedado sin trabajo y que los abuelos estén padeciendo no tener los remedios necesarios para sus tratamientos. Nos duele ver tantos adolescentes y jóvenes expuestos al consumo problemático que ha crecido notablemente en nuestras comunidades y barrios. Nos duele que la mayoría de nuestros niños, adolescentes y jóvenes son pobres. Muchos se sienten defraudados por los dirigentes políticos que ha prometido un cambio para la sociedad, pero que día a día experimentan que es mayor el empobrecimiento y la complicación para vivir dignamente; si hay alguna mejora es para un pequeño sector de mucho poder adquisitivo. La desigualdad en el esfuerzo por salir adelante, desalienta y duele mucho.

“La esperanza no defrauda” Hoy, también nosotros, desde nuestra familia, desde nuestra Comunidad, en la situación que estemos, queremos proclamar con alegría que JESÚS NACE. Que Dios nunca abandona. Que Él es el Señor de la historia. Que Él nos hace hermanos y nos invita a mirarnos a los ojos y reconocernos hermanos.

“Peregrinos de la esperanza”. En estos años, en nuestra Diócesis de Quilmes, venimos haciendo juntos un camino sinodal. Hubo una actitud que ha sido permanente: ESCUCHAR. Escuchar al Espíritu Santo que nos habla en la Palabra de Dios, en la persona del hermano o hermana, y en la escucha de nuestro propio corazón. Eso nos ha permitido DIALOGAR con sinceridad, con respeto, con humildad, con generosidad y coraje. Hemos experimentado que todos tenemos dones muy valiosos que Dios nos regaló a cada uno. Lo hemos sabido poner en común, participando en distintas instancias propuestas en el andar diocesano. 

Un signo de esperanza son los ENCUENTROS SINODALES de cada DECANATO realizados el año pasado y este año. Destacamos lo bueno de encontrarnos, confraternizar, celebrar juntos la fe, experimentar la “conversación en el Espíritu” y, a partir de ahí, encontrar juntos LÍNEAS DE ACCIÓN para nuestra pastoral. Hemos compartido los sueños que tenemos y los deseos de renovación para nuestra Iglesia. Todos acordamos que estamos llamados a vivir profundamente LA MISIÓN en toda la pastoral. Que LOS JÓVENES requieren nuestra atención comprometida; ir al encuentro de los jóvenes en donde están y hacerlos también protagonistas y hacedores de la Comunión. El TRABAJO EN RED Y SALIR AL ENCUENTRO DE LAS INSTITUCIONES de nuestros barrios y comunidades, para el servicio del bien común. Estas son las líneas de acción comunes a todas las parroquias de los decanatos.

“Peregrinos de la esperanza” será el lema que nos acompañe este AÑO SANTO 2025.

El 24 de diciembre el Papa Francisco abrirá LA PUERTA SANTA en la Basílica de San Pedro. 

El domingo 29 de diciembre, a las 19 horas abriremos LA PUERTA SANTA en la CATEDRAL DE QUILMES. Estarán presentes los responsables de las IGLESIAS JUBILARES de la Diócesis. Todo el Pueblo de la Diócesis de Quilmes está invitado a participar.

Éstas son las Iglesias Jubilares, que cuentan con la PUERTA SANTA:
Decanato Quilmes Centro: Iglesia Catedral y Parroquia Ntra. Sra. de la Guardia.
Decanato Quilmes Oeste I: Parroquia Santuario Ntra. Sra. de Lourdes y Parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro.
Decanato Quilmes Oeste II: Parroquia San Francisco Solano y Parroquia Santuario San Cayetano.
Decanato de Berazategui: Parroquia de la Sagrada Familia. Parroquia Ntra. Sra. de Luján y Parroquia Santuario San Cayetano.
Decanato Florencio Varela: Parroquia San Juan Bautista. Santuario Ntra. Sra. de Schöenstatt. Parroquia Santuario San Cayetano. Casa de Encuentros Santo Cura Brochero. La Carpa Misionera Ntra. Sra. de Luján.

Pronto, antes de la Apertura de la PUERTA SANTA en la Catedral, difundiremos una publicación explicando el Año Santo y un subsidio que ayude a organizar las celebraciones y eventos en cada Iglesia Jubilar.

ABRAMOS LAS PUERTAS A NUESTRO REDENTOR. Realmente se abre UNA PUERTA para nuestras vidas personales y para nuestras Comunidades.  Este es el signo fuerte para este tiempo.  Él viene a traer salvación para el que estaba perdido. Es la luz que brilla en la oscuridad. Es el amor que viene a disipar los odios y los resentimientos. El viene y está presente en los que luchan por la justicia y la paz.

Celebramos el 8 de diciembre a la Inmaculada Concepción, patrona de nuestra Diócesis. Ella es la PUERTA por la que Dios entra y se hace hombre: JESÚS. En Él palpamos el inmenso amor misericordioso de Dios. María lo toma en sus brazos y lo ofrece a cada uno de nosotros, para que lo recibamos en cada hermana, en cada hermano en esta Navidad.

Con el Padre Obispo Eduardo, les deseo una hermosa fiesta de la Virgen y una serena preparación de la Navidad.

Con todo afecto, nuestra bendición

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

A partir de la invitación del Papa Francisco a vivir el Año Santo en 2025, el Padre Obispo Carlos José Tissera designa como iglesias jubilares de la diócesis de Quilmes para las sagradas peregrinaciones entre el 29 de diciembre de 2024 y el 28 de diciembre de 2025 a las siguientes parroquias:

DECANATO QUILMES CENTRO
 Iglesia Catedral Inmaculada Concepción (Rivadavia 355, Quilmes Centro)
– Parroquia Nuestra Señora de la Guardia (Belgrano 230, Bernal)

DECANATO QUILMES OSTE I
– Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Av. Calchaquí 4949, Quilmes Oeste)
– Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste)

DECANATO QUILMES OESTE II
– Parroquia San Francisco Solano (Calle 844 Nº 2155, San Francisco Solano)
– Parroquia Santuario San Cayetano (Mosconi 21, Quilmes Oeste)

DECANATO BERAZATEGUI
– Parroquia Sagrada Familia (Calle 148 Nº 1351, Berazategui)
– Parroquia Nuestra Señora de Luján (Calle 24 esquina calle 148, Villa España)
– Parroquia Santuario San Cayetano (Calle 151 Nº 663 entre calles 6 y 7, Berazategui)

DECANATO FLORENCIO VARELA
– Parroquia San Juan Bautista (25 de mayo 611, Florencio Varela)
– Parroquia Santuario San Cayetano (El Zonda y El Atalaya km. 26, Florencio Varela)
– Iglesia de Dios Padre – Santuario Mariano – Schöenstatt (Misiones 2501, Florencio Varela)
– Casa Santo Cura Gabriel del Rosario Brochero (Pergamino 1401, Bosques)
– Carpa Misionera Nuestra Señora de Luján


El Obispo de Quilmes dispone, como le confieren las Normas sobre la Concesión de Indulgencias durante el Jubileo Ordinario del año 2025, que en todos estos lugares los fieles puedan conseguir la indulgencia jubilar, cada vez que peregrinen hasta ellos y participen de la celebración de la Eucaristía u otras acciones litúrgicas o se dediquen durante un tiempo conveniente a la escucha de la Palabra de Dios, la adoración eucarística o la oración.

Y que además, se conceda la indulgencia a las personas que por motivos graves estén imposibilitadas de participar en las celebraciones o peregrinaciones por edad avanzada, por enfermedad, por discapacidad o por estar privadas de la libertad, así como quienes brindan atención en hospitales y otros lugares de servicio continuo a los enfermos. Para que se concrete esta gracia de la Iglesia hay que participar de la confesión sacramental, de la comunión eucarística y rezar por las intenciones del Papa Francisco.

La Indulgencia plenaria le ofrece al pecador arrepentido y confesado el beneficio de eliminar totalmente la deuda que haya tenido durante su vida.

El Padre Obispo Carlos abrirá la Puerta Santa en la Catedral de Quilmes, para dar inicio al año jubilar en la diócesis, el domingo 29 de diciembre a las 19 h.