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“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10)

Hermanas y hermanos:

A pesar de todo, estamos felices. Hay lugar para la alegría en el corazón. El centro de esta celebración es Jesús, el Niño de Belén. Por eso estamos felices. Porque Dios está con nosotros; es el Emmanuel. 

Que nadie nos robe esta alegría. Hay motivos para estar preocupados, tristes y agobiados. Pero somos creyentes cristianos. Creemos que Jesús ha nacido, ha dado su vida por nosotros, nos ha salvado y vive en medio de su pueblo. Por eso, que nadie nos quite la alegría de creer. Alegría de saber que Él conoce nuestros dolores y padecimientos; la alegría de saber que Él siempre nos perdona; la alegría que experimentamos al escuchar su Palabra; la alegría de vivir la comunión entre todos y con Él. Que nadie nos quite la alegría de saber que Dios nos ama.

Se clausurará la Puerta Santa que en la Navidad pasada fue abierta por el querido Papa Francisco. Hemos transitado este AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. El camino en nuestra Iglesia de Quilmes se hizo CAMINO SINODAL. El 19 de septiembre hemos iniciado el camino hacia los 50 años de la Diócesis; hemos comenzado a andar el JUBILEO DIOCESANO.

Esta Navidad es celebración de COMUNIÓN. La MESA está tendida para que compartamos el pan de la Vida, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz: JESÚS ES COMUNIÓN. 

No dejemos que nos roben la comunión. La realidad que nos toca vivir, más de una vez nos tienta para romper la comunión, la fraternidad. Nos hace daño la división, la constante rivalidad, nos saca de quicio las ambiciones desmedidas y las promesas vanas, vengan de donde vengan. Se nos tienta para cortarnos solos y no ser solidarios; el sálvese quien pueda, lamentablemente, parece estar implícito en muchas de las decisiones de la vida política y social. El camino de la comunión, de la solidaridad y fraternidad es el antídoto para el individualismo.

JESÚS ES EL CENTRO DE LA NAVIDAD. Contemplarlo en su pequeñez y fragilidad, nos despierta a la ternura y compasión. Lo necesitamos. De Él nos viene la fuerza transformadora de su Espíritu para ser una sola cosa con Él y poder servirlo en los hermanos, haciendo la comunión.

Compartimos la letra del villancico “Comunión de Navidad” (Luis Reigada- Juan Carlos Maddío) La poesía nos ayuda a contemplar ese gran misterio de COMUNIÓN de Dios y nosotros.

                                              
Mira que pide en tu pecho
un pesebre que habitar, 
para hacer su humilde lecho
donde le puedas cantar. 
Mira que pide tus labios
para seguir enseñando;
mira que pide tus pies
para seguir caminando.

Mira que pide tus ojos
para seguir dando luz;
mira que pide tus hombros
para cargar con su cruz.
Mira que pide tus manos
para seguir construyendo;
mira que pide tu vida
para continuar viviendo.

Mira que pide tus penas
para continuar penando;
mira que pide tu amor
para continuar amando.
Al Niñito de Belén,
que nació para sufrir,
no lo defraudes jamás,
piensa que murió por Ti. 

Hermanas y hermanos, el próximo domingo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, vamos a clausurar el JUBILEO DEL AÑO SANTO DE LA ESPERANZA. Estamos todos invitados a participar de la Misa que celebraremos en la Catedral de Quilmes, a las 19 horas. Estarán presentes todas las personas que han sido elegidas para ser “sinodales” en el TERCER SINODO DIOCESANO.

Deseamos una FELIZ NAVIDAD Y UN BENDECIDO AÑO NUEVO a todas las familias de la Diócesis. Unimos nuestra oración a todos los que sufren, particularmente los enfermos, los adultos mayores empobrecidos, los niños y los jóvenes en situación de calle o afectados por las adicciones. 

Al finalizar el año, expresamos nuestro agradecimiento a todos los agentes pastorales de la Diócesis por su servicio en las 80 parroquias, en todos los movimientos e instituciones, para que el Evangelio de Jesús siga anunciándose a todos, todos, todos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! 


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2025.

Queridos hermanos sacerdotes: 

Muy cercanos a la celebración de nuestro sacerdocio, el 4 de agosto, día del Santo Cura de Ars, quiero hacerles llegar mi saludo fraterno, no sólo porque son colaboradores inmediatos en el ministerio pastoral, sino porque los considero hermanos.

Haber sido designado por el Papa Benedicto XVI para acompañar el camino de esta Iglesia de Quilmes, ha sido una bendición. Desde que llegué a esta diócesis me he sentido muy bien recibido, y en eso ustedes, los sacerdotes, han tenido un papel muy importante. Gracias por la cercanía y la comprensión. Este día sacerdotal, es ocasión para manifestarles este sentimiento.

Estamos en el corazón del Año Santo. Entre tantas motivaciones, es un tiempo para sentir en el corazón la Palabra del Señor que nos dice: “Yo los llamo amigos” (Jn. 15,15). Ese llamado nos une a todos en el seguimiento. Sabemos que ello comporta una constante conversión a ese amor primero. Juntos deseamos dar testimonio que es posible ser sacerdotes felices, porque Cristo nos ha llamado, y Él nos ha hecho sus amigos. Es una gracia que queremos acoger con gratitud y responsabilidad.

No sólo estamos viviendo el Año Santo, como “Peregrinos de la Esperanza”, sino que ya nos encaminamos a iniciar el Jubileo Diocesano, celebrando las Bodas de Oro de la Diócesis. Lo iniciaremos solemnemente el 19 de septiembre en la Catedral. Previamente, en la Peregrinación a Luján, el 14 de septiembre, iremos a pedir a la Virgen que nos acompañe en el camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. Con todo el pueblo de Dios queremos renovar la alegría de predicar el Evangelio, en este siglo XXI, a casi sesenta años de concluido el Concilio Vaticano II.

Los sacerdotes tenemos un papel irremplazable en la animación de este camino sinodal. Juntos, inspirados en la labor pastoral de nuestro primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak, queremos mirar el futuro, celebrando este presente enriquecido por las enseñanzas del Papa Francisco, quien nos ha exhortado a transformar la Iglesia con espíritu sinodal.

El Papa León XIV, en el Encuentro Internacional de los Sacerdotes, nos dijo: “La Encíclica del Papa Francisco ´Dilexit nos´, si bien es un don precioso para toda la Iglesia, lo es de manera especial para nosotros, los sacerdotes. Esta nos interpela con fuerza, nos pide que custodiemos juntos la mística y el compromiso social, la contemplación y la acción, el silencio y el anuncio. Nuestro tiempo nos desafía, muchos parecen haberse alejado de la fe, pero en lo profundo de muchas personas, especialmente de los jóvenes, hay sed de infinito y de salvación. Muchos experimentan como una ausencia de Dios, pero cada ser humano está hecho para Él, y el designio del Padre es hacer de Cristo el corazón del mundo.

Por eso queremos recuperar juntos el impulso misionero. Una misión que propone con valentía y amor el Evangelio de Jesús. A través de nuestra acción pastoral, es el Señor mismo quien cuida de su rebaño, reúne a los dispersos, se inclina sobre los heridos, sostiene a los desanimados. Imitando el ejemplo del Maestro, crecemos en la fe y nos convertimos así en testigos creíbles de la vocación que hemos recibido. Cuando uno cree, se nota, la felicidad del ministro refleja un verdadero encuentro con Cristo, que lo sostiene en la misión y en el servicio”
.

También ese día el Papa León XIV se refirió a nuestro papel en la pastoral vocacional: “Quisiera decir también unas palabras sobre las vocaciones. A pesar de los signos de crisis que atraviesan la vida y la misión de los presbíteros, Dios sigue llamando y permanece fiel a sus promesas. Es necesario que haya espacios adecuados para escuchar su voz. Por eso son importantes los ambientes y las formas de pastoral juvenil impregnadas del Evangelio, donde puedan manifestarse y madurar las vocaciones a la entrega total de sí. ¡Tengan el valor de hacer propuestas fuertes y liberadoras! Al mirar a los jóvenes que en nuestro tiempo dicen su generoso “aquí estoy” al Señor, todos sentimos la necesidad de renovar nuestro “sí”, de redescubrir la belleza de ser discípulos misioneros en el seguimiento de Cristo, el Buen Pastor” (Cfr. Discurso del Papa, 26 de junio de 2025) 

En Argentina, el 4 agosto hacemos memoria del martirio del Beato Obispo Enrique Angelelli, modelo de vida sacerdotal. Nos dejó su testimonio rubricado con su sangre. Antes lo plasmó en sus versos, en ocasión de su 25° aniversario presbiteral:

“Mi vida fue como el camino…
pegadita al arenal
para que la transite la gente
pensando: “Hay que seguir
andando nomás”.


Junto con ustedes, doy gracias a mis queridos hermanos obispos, Eduardo, Luis y Juan Carlos, que con su cercanía y afecto me acompañan en este servicio episcopal.

Hermanos sacerdotes: ¡Feliz día!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

Quilmes, 1.º de agosto de 2025

¡Jesucristo ha resucitado! ¡La Pascua es una oportunidad!

Queremos como Iglesia Quilmeña, celebrar la Pascua, y decirles a todos y todas: Cristo por amor, se entregó hasta el final para salvarnos. Sus brazos abiertos en la cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el extremo. “Él, que amo a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el final” (Jn 13,1)

Queremos confiarnos en el amor de Jesús que ofreció su vida en la cruz, asumiendo nuestras cruces. Hoy con ese mismo amor sigue salvándonos y rescatándonos, y en el madero de la cruz nos libera de todos nuestros dolores, de todas nuestras tristezas, miserias y pecados.

Somos salvados por Jesús porque nos ama. Y solo lo que se ama puede ser salvado y solamente lo que se abraza puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, que todas nuestras fragilidades y todas nuestras pequeñeces. (Cfr. Christus Vivit. N. 119-120. Papa Francisco)

El amor de Jesús resucitado, en la vigilia pascual, se expresa con el signo de la luz. (…) Es un signo que tiene que ver con nuestra vida. No se enciende la luz para que la guardemos o para que la escondamos debajo de la mesa o de la cama. La luz se enciende para que ilumine. (Cfr.  Beato Eduardo Pironio, de una homilía en la Pquia. Ntra. Sra. de la Victoria en La Plata. Vigilia Pascual 1971).

Creemos en Jesús resucitado, signo de esperanza viva. Desde esta mirada luminosa los cristianos no somos neutrales delante los signos de los tiempos que vivimos. Hoy la incertidumbre, la oscuridad y la falta de esperanza van ganando el corazón de muchos. 

Incertidumbre que hoy nos provoca y nos lleva a vivir cierto desaliento frente a las situaciones difíciles que nos toca transitar en gran parte de nuestra Patria:

Tantos niños y niñas que viven mal en los barrios y que ya casi ni leche tienen para tomar. ¡Cuesta mil quinientos pesos el litro! 

Oscuridad en el día a día de gran número de adolescentes y jóvenes que les toca vivir en una realidad donde parece que pocas cosas les hacen vibrar el corazón, donde no aparecen muchos referentes que los acompañen para encontrar el sentido de la vida, donde la pantalla se convierte o se confunde con la realidad concreta y la vida puede durar lo que dura un juego online, sin pensar que la existencia no se puede resetear y comenzar de nuevo.

Innumerables familias, muchas de ellas fragilizadas por varias generaciones, sin techo, sin trabajo estable y sin un pedazo de tierra para construir futuro.

Abuelos y abuelas con jubilaciones de hambre, falta de atención digna para la salud y muchos viviendo en soledad la enfermedad.

Y una buena parte de la clase política que, en lugar de honrarla como “el grado más alto de la caridad” colocando en el centro a la persona y luchando por el bien común, en lugar de comprometerse para transformar la realidad del pueblo concreto, hacen politiquería y se concentran en mirarse el ombligo. Así pasan a no ser confiables ni alternativas para nadie. Como consecuencia vivimos y tenemos los gobiernos que tenemos, con niveles de violencia, corrupción y narcotráfico cada vez mayores.

La Pascua es un camino, un proceso, un paso de la esclavitud a la libertad. ¡La Pascua es una oportunidad!

En el camino, el Pueblo de Israel, cuando vivía bajo la opresión de los egipcios, Dios los libero de la esclavitud y transitó, con mil dificultades, durante años buscando la liberación y renovando una y otra vez la promesa de una tierra nueva que mana leche y miel. Es Dios quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide. El Faraón, en efecto, destruye incluso los sueños, roba el cielo, hace que parezca inmodificable un mundo en el que se pisotea la dignidad y se niegan los vínculos auténticos. Es decir, logra mantener todo sujeto a él. 

Hoy como ayer Dios ve, Dios se conmueve, Dios libera y nos regala a Jesús como camino, verdad y vida.

Preguntémonos: ¿deseo un mundo nuevo? ¿Estoy dispuesto a romper los compromisos con el viejo? El testimonio de muchos hermanos y hermanas y de un gran número de aquellos que trabajan por la paz y la justicia me convence cada vez más de que lo que hay que denunciar es un déficit de esperanza. (Cfr. Beato, Eduardo Pironio, de una homilía en la Pquia. Ntra. Sra. de la Victoria en La Plata. Vigilia Pascual 1971).

La falta de esperanza es un impedimento para soñar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el corazón de Dios. Se parece a esa añoranza por la esclavitud que paraliza a Israel en el desierto, impidiéndole avanzar. El éxodo puede interrumpirse. De otro modo no se explicaría que una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo científico, técnico, cultural y jurídico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y los conflictos.” (Cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2024).

Con Jesús resucitado y caminando juntos, hagamos una Iglesia samaritana y pascual donde todos y todas seamos atravesados por la resurrección,
    -pasando de la oscuridad a recuperar la luz, 
    -de la desconfianza a recuperar la esperanza.
    -de la división a la comunión.

¡Feliz Pascua!

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de abril de 2025.

El Padre Obispo Eduardo Redondo, Auxiliar de Quilmes y Vicario de Educación de la Diócesis, saluda a todas las comunidad educativas de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela en este inicio de clases del Ciclo Lectivo 2025.

MENSAJE DE NAVIDAD
“Yo soy la puerta, el que entra por mí se salvará” 

(Jn. 10, 9)

Hermanas y hermanos:

A punto de abrir la PUERTA SANTA del Año Jubilar 2025, la Navidad nos invita a abrir las puertas al Redentor. Abrir puertas es tener esperanza. Es estar preparados para recibir la visita y también para salir al encuentro de los demás. La puerta es la Salvación: la puerta es JESÚS.

“Noche de paz, noche de amor” canta el villancico. “En este día, aprendiendo del Príncipe de la paz, comprometámonos todos —en primer lugar, los que tienen responsabilidades políticas—, para que la comida no sea más que un instrumento de paz. Mientras disfrutamos la alegría de encontrarnos con los nuestros, pensemos en las familias que están más heridas por la vida, y en aquellas que, en este tiempo de crisis económica, tienen dificultades a causa de la falta de trabajo y de lo necesario para vivir” (Papa Francisco. Mensaje de Navidad 2022)

“Ante la injusticia social, recordamos que Belén significa “Casa del pan” y nos comprometemos a compartir el pan con los que no lo tienen. Y ante el sálvese quien pueda, elegimos el camino de la hermandad y la amistad social, la parábola del Buen Samaritano, predicada por Jesús en los años de su misión como adulto. En este 2024 la pobreza y la indigencia de los niños, niñas y adolescentes, en términos de inseguridad alimentaria, es dramáticamente delicada. Este es solo un rostro de la pobreza, de la crisis socioambiental (cf. LS 139). En el tiempo de Navidad, con la ayuda de Dios y la nuestra, puede transformarse en rostro de esperanza, porque nos seguimos preguntando qué más podemos hacer. Creemos, como siempre nos recordaba el Cardenal Eduardo Pironio, que la esperanza se vive precisamente en los tiempos difíciles, ella nace de la cruz y crece por la fe en el Señor de la historia” (Mensaje de la Comisión Episcopal de Caritas Argentina. 2024)

“Queridos hermanos y hermanas, hoy como en ese entonces, Jesús, la luz verdadera, viene a un mundo enfermo de indiferencia — ¡enfermedad grave! —, que no lo acoge (cf. Jn 1,11) No nos olvidemos hoy de tantos migrantes y refugiados que llaman a nuestra puerta en busca de consuelo, calor y alimento. No nos olvidemos de los marginados, de las personas solas, de los huérfanos y de los ancianos — la sabiduría de un pueblo — que corren el riesgo de ser descartados; de los presos que miramos sólo por sus errores y no como seres humanos. Abramos la puerta de nuestro corazón para contemplar el amor de Dios a nosotros. Aquel que es fuente de todo bien se hace pobre y pide como limosna nuestra pobre humanidad. Dejémonos conmover por el amor de Dios y sigamos a Jesús, que se despojó de su gloria para hacernos partícipes de su plenitud” (Papa Francisco. Ídem)

En este camino sinodal de la Diócesis de Quilmes, queremos transitar los caminos de la solidaridad y de la justicia social; el camino evangélico de la fraternidad. ¡Abramos las puertas al encuentro del Señor que viene! Él es nuestra Esperanza. Por eso: “Somos peregrinos de la Esperanza”.

Hermanas y hermanos: ¡FELIZ NAVIDAD!


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 19 de diciembre de 2024

“Les traigo una buena noticia, una gran alegría:
hoy les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”.  

(Lc. 2, 10-11)

El pasado 15 de diciembre hemos vivido un encuentro de la Vida Consagrada dando gracias a Dios por este año vivido en el Hogar Madre Teresa de Calcuta de Berazategui. El vernos presencialmente nos ayudó a visibilizar las alegrías y dolores que marcaron este tiempo.

Desde el desconcierto y la desesperanza de la vida que cada vez es más amenazada, agredida, maltratada, discriminada, dañada, especialmente en nuestros ancianos y enfermos, en las familias que no llegan a llevar el alimento necesario a sus mesas, la delicada situación de los que sufren el desempleo, el dolor de tantos jóvenes lastimados por las adicciones, necesitamos en este tiempo de Navidad, no bajar los brazos ni dejarnos ganar por la tristeza o el desánimo.

Vemos la urgencia de contemplar las realidades que tocan a nuestras puertas, con mirada compasiva y misericordiosa, para seguir aprendiendo a buscar y a amar las llagas del Cristo Crucificado que sigue gritando desde la cruz el abandono y el dolor en el rostro de cada hermano nuestro.

Este año estuvo también marcado por el fallecimiento de varias y varios hermanos nuestros de la Vida Consagrada. Con memoria agradecida recogemos sus vidas como testimonio de entrega y fidelidad al Reino que ya está con nosotros.

También recibimos la noticia del traslado de comunidades de hermanas y hermanos que han trabajado en nuestra querida Diócesis de Quilmes. El paso de cada uno de ellos y ellas nos ayudan a seguir como “peregrinos de esperanza por el camino de la paz”. Un gracias a María Carmen Pinasco y Lourdes Antonini, Hermanas de Jesús María; Fernando Montes, Hugo Vera y Facundo de Nicolo, salesianos; María Regina Carides y Olga Castro, Hermanas Franciscanas Misioneras de María; Ruben y Mario, claretianos, y a las Hermanas Azules de una de sus comunidades.

La Navidad nos ayuda a profundizar el misterio de amor del Dios que se hace ternura y que nace para todos. Nos unimos en el deseo de comprometernos con el proyecto del Reino de Dios, acompañando y haciendo lo necesario para atender a los que más sufren. La lógica de la hospitalidad, de la proximidad, de la amistad y la fraternidad hacen nacer la “esperanza que no defrauda”.

¡Feliz Navidad y bendecido Año Santo 2025!

Vida Consagrada de la Diócesis de Quilmes,
20 de diciembre de 2024

Los obispos de Quilmes Carlos Tissera y Eduardo Redondo, junto con la Vicaría de Educación de la Diócesis de Quilmes, saludan a las y los educadores este 11 de septiembre, jornada en que se celebra el Día del Maestro. Y adhieren al mensaje de los obispos de la Comisión de Educación de la Conferencia Episcopal Argentina y de los presidentes de CONSUDEC y FAERA, de reconocimiento y felicitación.

El mensaje se trascribe a continuación.

11 de septiembre
Día del Maestro


Enseñar al que no sabe es una obra de misericordia

Queridos docentes: 

Reciban nuestro reconocimiento por lo que es para ustedes un digno trabajo y una pasión; no desconocemos que muchas veces llevan este arte superior de la enseñanza en medio de pruebas y desafíos, agravados por el contexto social y cultural que todos conocemos. Aun así, pensando en las personas que tienen a su cargo, semana tras semana emprenden la silenciosa tarea de construir la base más sólida y noble de la convivencia nacional. Sepan que no están solos, porque en los lugares más extremos del país existe un ingente número de hombres y mujeres de la educación que comparten este ideal.

En su tiempo, san Pablo, probado también, pero animado por el celo de la evangelización, le escribía a la comunidad dividida de Corinto: «Yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios. No hay ninguna diferencia entre el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado» (1Cor 3, 6.8). 

Ciertamente, la educación no es una siembra, pero podemos decir que tienen asombrosas semejanzas, porque ustedes se pasan muchas horas esparciendo semillas de saberes con las ciencias de la pedagogía y la didáctica, respetando las edades y las diversas capacidades intelectuales de niños y niñas, adolescentes y jóvenes. El proceso educativo que tiene tantas bondades, sin embargo, no le permite al educador apreciar frutos inmediatos que solo se dan a largo plazo. Eso es porque los tiempos de la educación son muy diversos a cualquier otra actividad humana, y en este sentido debemos aprender de la paciencia del agricultor. No obstante, todos reconocemos que su proyección es inimaginable en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.

Pero no podemos omitir una realidad que nos humilla a todos, a la vez que nos interpela. Enseñar en algunos ambientes con índices extremos de pobreza infantil hace pesar sobre la escuela un desafío muy grande. Aun así, el Papa Francisco nos dice: «Educar es un acto de esperanza». Sí, educamos en esperanza, porque privarlos de este derecho humano fundamental sería dejarlos librados a la indigencia más humillante, sin posibilidad de una vida digna, sin medios de saber, de pensar, de trascender y aun de conocer y amar a Dios, «fuente de toda razón y justicia». El compromiso con esta realidad define al docente como el agente social más solidario al lado de las familias más vulnerables. La Iglesia cuenta con ustedes porque forman parte de su misión evangelizadora.

Los invitamos a que el próximo 17 de septiembre nos unamos en oración para agradecer a Dios por la vida y entrega de Don José Manuel Estrada (1842-1894), educador laico, quien jugó un valiente protagonismo ante lo que se conoció como la Generación del Ochenta, en defensa de la fe y la religión, la libertad, la República y la Constitución. Con él hacemos memoria agradecida de la multitud de docentes anónimos y pedimos para todos ellos a Nuestro Padre del Cielo que les permita gozar de la luz de su rostro.

Jesús Maestro los bendiga a ustedes y a sus familias, los fortalezca ante las pruebas y los consuele en la adversidad. La Virgen de Luján los cuide en el camino de la vida.

Los obispos de la Comisión de Educación CEA
Presidente del CONSUDEC y FAERA

Este 21 de agosto, memoria de San Pío X, los obispos de Quilmes Carlos José Tissera y Eduardo Gonzalo Redondo saludan a las y los catequistas en su día: «Ser catequista es ser llamado por Jesús para prolongar su misión y hacer sonar fuerte su Palabra en el corazón»

Saludo por el Día del Periodista

Queridos y queridas periodistas y comunicadores:

El Papa Francisco nos recuerda en el mensaje para las 58º Jornadas de las Comunicaciones Sociales de este año, publicado el 24 de enero que “en esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano. Sólo dotándonos de una mirada espiritual, sólo recuperando una sabiduría del corazón, podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana”.

Y es por ello que queremos llegar a cada trabajador y trabajadora de los medios de comunicación, este 07 de junio, día del periodista, con nuestro saludo y felicitación.

El Papa, en su mensaje, nos invita a reflexionar acerca de la implicancia de la inteligencia artificial, sobre su uso que “podrá contribuir positivamente en el campo de la comunicación si no anula el papel del periodismo sobre el terreno, sino que, por el contrario, lo respalda; si aumenta la profesionalidad de la comunicación, responsabilizando a cada comunicador; si devuelve a cada ser humano el papel de sujeto, con capacidad crítica, respecto de la misma comunicación”.

A cada uno, a cada una, les queremos agradecer el enorme compromiso por su trabajo que transforman en servicio para toda la sociedad. Por cada vez que defienden los derechos de los más débiles, humanizan la comunicación y son garantes de la verdad.

Pedimos a Dios por ustedes, trabajadores de diarios, televisión, radio, redes sociales, portales web, pedimos por sus familias y por las fuentes de trabajo.

Que siempre puedan obrar con sabiduría para orientar los sistemas de inteligencia artificial a una comunicación plenamente humana.

¡Feliz día del periodista!

Dios los bendiga y la Virgencita de Luján los cuide.

Con afecto,



+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 07 de junio de 2024

Mensaje de Navidad 2023

Esta Navidad nos encuentra como Nación en una situación crítica. No se necesita repasar cifras ni cuadros. 

  • Los últimos años han sido ya muy difíciles. Muchos han perdido la esperanza, otros se han cansado de creer y apostar en cambios, otros piensan en la posibilidad de irse, y muchos más de los que pensamos parece que añoran un ayer que no queremos que vuelva “nunca más”.
  • En general, de parte de la mayoría de las clases dirigentes, y de nosotros cristianos también, hay muy poca autocritica, y casi nadie pide perdón. Al contrario, muchos continúan pavoneándose por los atajos de la politiquería donde el bien común deja ser común y se vuelve un sálvese quien pueda. Da la sensación de que se hace borrón y cuenta nueva. 
  • Los que siempre tuvieron todo, lo siguen teniendo todo. Quien paga el ajuste es la mayor parte de la sociedad. Los que quieren ganarse el pan trabajando, darles estudio a sus hijos, salud, techo digno, comida caliente, y especialmente los más pobres y descartados que cada vez son más y más. 
  • Cada día que pasa cuesta más comprar lo que necesitan nuestras familias para comer, ni que hablar de los medicamentos, la ropa, el transporte y de todo lo básico para vivir. 
  • Parece acentuarse, de muchas formas, un cierto individualismo. En este sentido el Papa Francisco les recordaba a los jóvenes: “Si una persona les hace una propuesta y les dice que ignoren la historia, que no recojan la experiencia de los mayores, que desprecien todo lo pasado y que sólo miren el futuro que ella les ofrece, ¿no es una forma fácil de atraparlos con su propuesta para que solamente hagan lo que ella les dice? Esa persona los necesita vacíos, desarraigados, desconfiados de todo, para que sólo confíen en sus promesas y se sometan a sus planes.” (Cf. Fratelli Tutti n. 13)

¿Qué significan hoy algunas expresiones como democracia, libertad, justicia, unidad? Han sido manoseadas y desfiguradas para utilizarlas como títulos vacíos de contenido que pueden servir para justificar cualquier acción. (Cf. Fratelli Tutti n. 14)

Se celebra este año, 40 años de democracia. Ayer como hoy Jesús vuelve a nacer. En la homilía de aquella Navidad de 1983, nuestro Padre Obispo, el siervo de Dios Jorge Novak, se mostraba, por un lado, esperanzado, y expresaba: “Demos gracias a Dios por los gestos de madurez cívica, por los propósitos de honestidad, por el empeño de recuperar el sentido de la justicia”. Pero también advertía, con sentido profético, que: “No nos dejemos engañar por falsas ilusiones, no nos dejemos desviar por falaces fórmulas de felicidad”. Y culminaba haciendo un llamado a los cristianos: “Lo importante es llegar a nuestros hermanos que sufren y esperan nuestra mano tendida; esperan, sobre todo, nuestro corazón abierto”.

Asumamos juntos el compromiso que una vez hiciera nuestro recordado siervo de Dios,  Padre Obispo Jorge que, en medio de la noche más oscura del país, desde la impotencia de sentir que todo es difícil y que no hay caminos posibles, y estando en los pesebres vivientes de tantos hermanos/as se animó a “Seguir Naciendo. Y haciéndose hermano de los pobres de la tierra, se convirtió en profeta de esperanza. No caigamos en la angustia de la tormenta en medio de la noche.

“Señora del amor y de la Paz, 
que esta Navidad sea el comienzo de una nueva claridad. 
Que el Amor sustituya la violencia,
y que la justicia engendre la verdadera paz. 
Ayúdanos a gritarle a los que odian, 
que Dios es Padre y nos ama;
y a los que tienen miedo
y están desanimados,
que Dios está naciendo entre nosotros y nos acompaña.

Que en esta Navidad nazca de nuevo Jesús,
para nuestra familia y para todos, 
para nuestro barrio y nuestro pueblo,
para nuestra Patria y para el mundo entero.
Así podremos anunciar también nosotros: 
‘NOS HA NACIDO EL SALVADOR,
QUE ES CRISTO, EL SEÑOR’. AMEN”. 
(Cfr. Beato Card. Pironio. Oración del pesebre)


Caminemos juntos. Seamos hermanos que construyen comunidad. Vayamos, como los pastores de Belén, a abrazar cada vida amenazada. Anunciemos, junto a los ángeles, que nunca es tarde para “seguir naciendo”.


+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes

Quilmes, 21 de diciembre de 2023