Mensaje de los Obispos de Quilmes por el 50ª aniversario del martirio de los beatos riojanos
“Si el grano de trigo que cae en el surco, no muere y se abre, nunca va a dar fruto.”
Jn 12, 24
La Diócesis de Quilmes celebra en los próximos días, cincuenta años (1976-2026) de vida y esperanza teniendo como horizonte compartir la alegría del evangelio de Jesús encarnado en el Proyecto del Reino. Enraizados en el sur del conurbano bonaerense, Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, nacimos como Iglesia quilmeña en 1976 de la mano de nuestro Padre fundador, el Siervo de Dios, Padre Obispo Jorge Novak, SVD. Tiempo difícil, marcado por la noche oscura de la dictadura, donde defender la vida, la esperanza y la libertad compartiendo la Buena Noticia de Jesús era para muchos, de dentro y de fuera, un pecado mortal que se pagaba con la vida. Con su compromiso evangélico nos dejó cuatro cauces que marcan el rumbo de nuestra pastoral diocesana: la opción por los pobres, la defensa de los derechos humanos, el ecumenismo y la misión.En medio de esta situación, Wenceslao Pedernera, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Mons. Enrique Angelelli, mártires riojanos de la fraternidad y la justicia son el rostro de la Iglesia de Jesús, que no queremos callar ni olvidar, junto a los treinta mil desaparecidos, porque la mirada de la fe nos dice que la esperanza nace de la cruz, que es martirio, lucha y sueño.
Recordarlos y celebrarlos, hacer memoria de la vida fecunda de nuestros hermanos, nos invita a levantar la cabeza con canto, baile y rezo.
En su homilía por el noveno aniversario del martirio de Angelelli, el P. Obispo Novak nos recordaba en 1985: “En la presencia del obispo de La Rioja rescatamos, como en un símbolo de insuperable sello testimonial, el sacrificio heroico de tantos sacerdotes, personas consagradas, laicos comprometidos con la pastoral de la Iglesia. Su entrega a la causa del Reino de Dios, en muchos casos, quedo sellada con la sangre del martirio. A la largo de nuestra América Latina el martirologio de la Iglesia se ha enriquecido con páginas nutridas de hombres y mujeres, cuya ejemplaridad ha sido aceptada con viva convicción por quienes se informan objetivamente de los hechos”. (Jorge Novak. Parte de su homilía en la Catedral de Quilmes el 04/08/1985)
El Padre Obispo Novak asume en el martirio de Angelelli a tantos laicos, consagradas, religiosos y sacerdotes que, comprometidos al servicio de los pobres, entregan su vida en la cruz. Mártires de la Iglesia del Concilio Vaticano II, de Medellín y Puebla.
¡De la Cruz nace la esperanza! “Jesús dice después de haber entrado en Jerusalén, «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Juan 12, 24). Una pequeña semilla, que cae en el surco. Si permanece cerrado en sí mismo, no sucede nada; si en cambio se rompe, se abre, entonces da vida a una espiga, a un brote, después a una planta y la planta dará fruto. Para dar fruto, Jesús ha vivido el amor hasta el fondo, dejándose romper por la muerte como una semilla se deja romper bajo tierra. Precisamente allí, en el punto extremo del dolor martirial —que es también el punto más alto del amor— ha germinado la esperanza. Acerquémonos a la cruz, miremos al Cristo Crucificado y de allí nos llegará la esperanza que ya no desaparece, esa que dura hasta la vida eterna”. Y esta esperanza ha germinado precisamente por la fuerza del amor: porque es el amor el que «todo lo espera. (…)” (Cfr. Papa Francisco. Audiencia general; miércoles 12 de abril de 2017)
Que el martirio de nuestros Hermanos riojanos, que hoy celebramos, nos anime a darlo todo por amor a Dios sirviendo a su Pueblo.
+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
+ Eduardo Gonzalo Redondo
Obispo Auxiliar de Quilmes












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